julio 09, 2012

Discurso de Fidel Castro en la concentración de los obreros de Plantas Eléctricas (1959)

DISCURSO EN LA CONCENTRACION DE LOS OBREROS DE PLANTAS ELECTRICAS
 Fidel Castro
[11 de Abril de 1959]

― Versión taquigráfica de los oficinas del Primer Ministro ―

Señores representativos del sector eléctrico;
Obreros y empleados eléctricos:
Los fotógrafos ayudan también y contribuyen a darle realce al acto, pero tienen la mala suerte de estar trabajando en medio del público. Son empleados y obreros también que viven de eso. Además, casi casi son obreros eléctricos, porque todas las cámaras tienen flash, funcionan por medio de electricidad, y ellos al poquito rato se quitan.
Yo tengo que hacer mi esfuerzo también con las luces y tengo que hacer un esfuerzo para sobreponerme a algunas cosas que molestan. Como están cumpliendo con su trabajo, pues tengo en consideración ese detalle.  ¡No vayan a pensar que quiero mucha propaganda porque los estoy defendiendo!
Bueno, ¿ustedes no han notado en estos días que hay más gasto de corriente con motivo de estos actos a las 12:00 de la noche y las comparecencias Ante la Prensa?  (LE DICEN: “Se duermen...”)  No, no, no, yo sé que una parte se duerme.  Pero hoy voy a ser breve (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”).
Bueno, es que este acto era un acto, entre otras cosas, de apoyo a la reforma agraria.  Y resulta que también hay 500 veterinarios que me están esperando en el Hotel Hilton, en otro acto de apoyo a la reforma agraria.  Y hacen falta los veterinarios, porque vamos a desarrollar mucho aquí la ganadería también (LE DICEN ALGO).  No, ¡ahora sí que vamos a necesitar corriente eléctrica, cuando electrifiquemos los campos de Cuba y cuando industrialicemos a Cuba!    Entonces en vez de 8 000 obreros y empleados eléctricos, harán falta 15 000 o 16 000 obreros y empleados.
Vamos a necesitar del concurso de todos, porque lo más extraordinario, entre muchas cosas interesantes que hemos podido apreciar en esta etapa, es el entusiasmo que ha despertado en el pueblo, en la ciudad precisamente, la reforma agraria.
La reforma agraria, que beneficia a los campesinos en primer lugar, porque realmente beneficia a todo el pueblo, ha despertado en la ciudad más entusiasmo aun que la propia reforma urbana, aunque la reforma urbana se empieza a comprender ahora, puesto que yo sé que todo el mundo está pensando en hacerse su casita a través del Instituto de Ahorro y Viviendas.  Sé, por ejemplo, que ustedes los eléctricos quieren hacerse 1 000 casas.  Yo me imagino que sea para empezar , porque esas casas se van a construir no solo en la capital sino en toda la isla, casas que las van a pagar con lo que actualmente pagan de alquiler y en muchos casos con menos de lo que pagan hoy de alquiler.
Lo curioso del sistema es que el que adquiere una de esas casas, si es poseedor de los bonos, obtiene una ganancia que compensa el interés que paga por el valor de la casa.  El valor de la casa paga un interés del 5%, y el que posee bonos gana el 2% durante los primeros cinco años, después a los siete años comienza a ganar hasta el 4%.  Y no es solo a través de los bonos, sino que la Caja del Retiro de los Eléctricos está en contacto con la directora del instituto, y por el dinero que las cajas de retiro presten al instituto perciben el 4,5%.  Lo que el obrero eléctrico paga es el 5%, pero si se tiene en cuenta que todo obrero eléctrico algún día tiene que jubilarse, cuando lo desee y se lo permitan los requisitos que se exigen para el retiro, el dinero del retiro que se invierta en casas percibe un interés del 4,5% y va a parar a la Caja del Retiro Eléctrico; luego, como esos intereses los va a percibir el propio obrero o empleado que se jubila, lo que viene a pagar en fin de cuentas es la mitad del 1% de interés por la casa (DEL PUBLICO LE DICEN:  “¡Fidel...!”).
Dígame...  (LE DICEN: “¡Cofiño…!”)  ¿Cofiño qué?    Miren, en un acto como este de hoy, yo no sé si quien mencionó el nombre es un amigo o un adversario, que es un acto de confraternidad, que es un día de fiesta y de júbilo entre los obreros , yo no quiero ni siquiera rozar aquellas cuestiones que puedan lastimar en lo más mínimo a ninguno de los presentes.  Los tiempos pasan...  (LE DICEN ALGO.)  ¿Qué dijo?  ¿Cómo?  Bueno, ¡al pueblo lo que hay es que retenerlo, porque el pueblo está ganado por la Revolución!  
Bueno, los tiempos van pasando y en general nuestro deseo es que cada día sea más unida y más firme en la Revolución la gran familia eléctrica.  A nosotros lo que nos interesa es que todas las heridas de estos procesos vayan quedando atrás.
Realmente al venir aquí hoy, tuve la impresión de la alegría que hay en general, el entusiasmo, el coro aquí de las muchachas eléctricas —que, según tengo noticias, en cuatro días solamente lo organizaron y lo hicieron muy bien, y, además, es un coro eléctrico—, todos estos detalles, el acto en sí, el desfile de esta mañana que, aunque no pude presenciarlo, todo el mundo dice que fue magnífico, la entrega de un aporte tan extraordinario a la reforma agraria, en fin, todos los detalles de este acto, pues me han dado la impresión de que por encima de todas las dificultades el sector eléctrico marcha hacia adelante y es en estos instantes uno de los más entusiastas con la Revolución, uno de los más cívicos y uno en los que más fe puede poner nuestra Revolución .
Yo les hablaba de los programas revolucionarios en relación con la vivienda y les explicaba cómo precisamente en los procedimientos que está estableciendo la Revolución, lejos de constituir, como era antes, objeto de lucro la vivienda, el Instituto de Ahorro no lucraba, sino que recogía el dinero del pueblo para invertirlo en favor del pueblo.  Lo que antes iba a parar a los bolsillos de los tahúres, hoy regresa al pueblo, beneficia al pueblo, sirve para construir casas para el pueblo, y quien recibe ese préstamo, que es un hombre del pueblo, se lo paga al propio pueblo, a un hombre modesto, a un propio obrero de la compañía, tal vez a sí mismo si es poseedor de esos bonos y como miembro de un sector que tiene su retiro también se paga a sí mismo, y yo espero que dentro de 15 años, aproximadamente, porque en estos casos es preferible pagar 5.00 pesos más todos los meses y que sean 15.00 pesos en vez de 20.00, o 20.00 en vez de 25.00, porque eso ahorra extraordinariamente en intereses.  Por eso, cuando es un plazo muy largo, lo que se paga en la primera etapa es más de intereses que de lo que se ha recibido prestado, y más o menos, sobre todo ustedes, donde predominan los elementos jóvenes, podrán así tener la seguridad de que algún día tendrán su casa, aun antes de jubilarse, y cuando llegue la hora de descansar, del descanso que merezcan por lo que hayan trabajado durante la vida, tendrán su casa y tendrán su retiro.
Y con esto de los retiros, que sé que es preocupación esencial de la clase obrera y que, al mismo tiempo, ha sido motivo de inquietud durante años para la clase, porque las historias que conocemos sobre el manejo de los fondos de los retiros, en general, en el pasado, son historias vergonzosas y tristes, porque las cajas en muchos casos fueron saqueadas, el dinero se invirtió mal, ya que incluso cuando se invertía el dinero en construcciones, ¿qué venía a resultar?  Que se invertía el dinero de los obreros en hacer negocios que eran a costa de otros obreros, se lucraba a costa de otros obreros.  Hoy, cuando el retiro presta, se les están haciendo casas a los propios obreros del sector y así, cuando hubo que rebajar los alquileres, aunque se hizo en menor cuantía en los casos de edificios pertenecientes a los retiros, hubo que perjudicar los ingresos de los retiros porque era una inversión mal dirigida.
Ahora una de las cuestiones que a nosotros nos interesa resolver es ese problema.  Muchas de las cajas de retiro están en quiebra, algunas pagan cantidades irrisorias, como el Retiro Azucarero; otras no tienen un centavo, como es el caso de las Cajas de Retiro del Transporte, donde hay 15 000 jubilados y que implican un gasto de un millón de pesos mensuales.  Así muchos sectores obreros que han estado contribuyendo durante años se encuentran hoy con que los retiros no tienen recursos suficientes para garantizar una pensión y tienen los obreros en muchos sectores la sensación de una gran inseguridad respecto al porvenir.
He podido observar que aun en los obreros más jóvenes el retiro constituye una preocupación; aun en los más jóvenes, que tal vez hayan de retirarse dentro de 20 o 25 años, el retiro constituye una preocupación, es una de las preocupaciones más sentidas de los trabajadores y son muy pocas las cajas que están en condiciones económicas prometedoras.  Incluso una gran parte del dinero de los retiros se invirtió en bonos del plan económico de la tiranía, que era un plan económico para la tiranía.  Así, el dinero de los retiros se invirtió en bonos, una gran parte del dinero de los retiros.
Nosotros ahora hemos aprobado la Caja Única...  (LE DICEN ALGO).  ¿Cómo?  (LE DICEN ALGO.) (EXCLAMACIONES DE: “¡Rompe huelgas!” Y ABUCHEOS.) Bueno, eso puede interesar, pero hay cuestiones que interesan más.  Estábamos hablando ahora de los retiros.  Los retiros les interesan a cientos de miles de obreros.  Yo iba a decir algo que con seguridad les interesa a los trabajadores; me refería a la aprobación del Banco de los Seguros Sociales, o séase, la unificación de todos los retiros obreros.
Esta era una medida que, extrañamente, siempre que se planteó fue combatida.  ¿Razones?  La inseguridad de los trabajadores respecto al manejo de los fondos, el hecho de que algunas cajas estaban en quiebra y otras tenían una mejor situación económica.  Sin embargo, tal es la fe de los trabajadores en la Revolución y en la honradez de los funcionarios revolucionarios, que no se ha escuchado una sola protesta, nadie se ha preguntado si su retiro ahora ha de tener que cubrir los déficit de otros retiros, y todo el mundo al parecer se ha dicho una sola cosa: Cuando esa medida se ha tomado es porque nos conviene, cuando esa medida se ha tomado es porque de ella se van a derivar grandes beneficios para los trabajadores.  Así, todo el mundo la ha aceptado; aquellos sectores que tienen sus cajas más sólidas la han aceptado y, naturalmente, aquellos que las tienen menos sólidas habrán visto la medida con una gran satisfacción, y quiero aprovechar esta ocasión, como hago siempre que vengo a alguno de estos actos, para tratar este punto.
La medida comprende, por ahora, el Banco solamente a los retiros obreros.  ¿Por qué no se incluyeron los retiros profesionales? Porque podía convertirse en una cuestión polémica, porque es posible que, acostumbrados a un mejor manejo en sus cajas de retiro, los profesionales estén imbuidos por la idea errónea de que el ingreso de sus cajas en el Banco no habría de convenirles.  Nosotros, para evitar que fuese polémica, por el momento no las hemos incluido; quizás hubiese parecido una imposición y, sin embargo, tengo la seguridad de que en un día no lejano todos los sectores profesionales solicitarán su inclusión en el Banco de Seguros Sociales.  (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO.)
Precisamente en la misma medida en que nosotros vayamos reestructurando el problema de los retiros y vayamos agrupándolos en un banco, esas cuestiones se irán estudiando.  De todas formas siempre el pueblo lo paga, porque si no lo paga por concepto de un impuesto determinado, pues siempre se traduce en algún aumento en los servicios que se prestan.  En definitiva, en muchos casos son impuestos del Estado y, además, es el pueblo quien paga siempre todos los retiros, y les voy a explicar.
¿Qué quiere decir retiro?  Retiro quiere decir que aquella parte de la población que ya no trabaja, que ya ha rendido su etapa de trabajo, recibe el producto de los que continúan trabajando, porque ese dinero que se acumula, equivalente a un valor que se convierte en una serie de servicios, de mercancías, esas mercancías son producidas precisamente por los que están trabajando.  La lechuga que se come un jubilado la siembra alguien ese mes, o el mes anterior, o tres meses antes; no es que la lechuga se guarde junto con el peso en un refrigerador, esa la tiene que producir la parte del pueblo que continúa trabajando, y esos bienes son los que se adquieren con el dinero que se ha ahorrado, con los valores que se han ahorrado.  En definitiva, la parte activa del pueblo tiene que trabajar no solo por aquellos que se han retirado, tiene que trabajar por los niños, tiene que trabajar por el que nació inválido, tiene que trabajar por todo aquel que no puede valerse por sí mismo y, además, porque posiblemente lo que se reúne durante años no bastaría para satisfacer las necesidades del obrero que se retira, por muy bien que se invierta.  En definitiva, es el Estado quien tiene que respaldar las Cajas de Retiro.
¿Usted me quiere preguntar algo?  Dígame (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO). Yo realmente le voy a decir mi opinión particular, no sobre el tema ese, pero sí sobre la intervención suya.  No es político interrumpir el hilo del tema que estamos tratando, apartar el pensamiento de la masa de estas cuestiones de gran interés no solo para los obreros presentes aquí, sino para todos los obreros, los profesionales y el pueblo que está escuchando este acto ; y usted no está ayudando a Cofiño con eso, lo está perjudicando, porque replantea cuestiones que evidentemente la masa no quiere que se planteen aquí .  No quiero emitir opiniones porque yo no quiero utilizar la atención que me están prestando aquí todos los obreros para participar en cuestiones internas del sindicato.  Vine aquí hoy a hablarles a todos los obreros por encima de cualquier diferencia.
Aquí hay obreros del 26 de Julio.  Nuestro Movimiento se llama 26 de Julio, la Revolución la dirigió el 26 de Julio; sin embargo, yo no quiero pronunciar una sola palabra aquí a favor de nadie, porque no vine aquí a hacer política dentro del sindicato.
Además, se planteó aquí una cuestión muy interesante: el problema de los retiros profesionales y la circunstancia de que los retiros profesionales se nutriesen en muchos casos por impuestos que paga el pueblo.  Esta es una cuestión que nosotros debemos dejar aquí bien aclarada porque es conveniente que el pueblo se informe y oriente sobre todas estas cuestiones.
A nuestro entender el pueblo tiene que aprender economía política, monetaria, en fin, todas esas cosas que aquí solamente saben unos cuantos y que al pueblo nunca se le explican; yo, por lo menos, lo poco que sé de estas cuestiones, siempre trato de explicárselo al pueblo para que todo el mundo las conozca.
Estaba explicando que en las cajas de los retiros no se había incluido a los retiros profesionales en el Banco para evitar que pareciese una imposición, puesto que sabemos que en otras ocasiones se han opuesto; ignoro en estos instantes cuál fue el criterio, pero nosotros hubimos de preferir hacerlo circunscrito, en primer lugar, a las cajas de retiros obreros. El propósito es incluir también, más adelante, el retiro civil, los empleados del Estado, en la seguridad de que en un futuro solicitarán también su ingreso las cajas de retiros profesionales.
¿Qué es lo primero que vamos a hacer nosotros?  Precisamente, para que no sea motivo de inquietud la unión de cajas de retiros que tienen déficit cuyos fondos fueron malversados o malbaratados, porque por ahí ustedes saben que se fomentaron repartos que las casas se están cayendo, que costaron carísimas y realmente ahora, ¿qué vamos a hacer nosotros, alquilar esas casas?  ¿Vamos a convertir a los obreros, retirados, o a los fondos del retiro o a los retiros en rentistas?  No.  Esas casas tendrán que cederse a las familias que las tienen, vamos a tasarlas en su justo precio y que las paguen por el alquiler que actualmente están pagando.
¿Qué es lo primero que vamos a hacer?  Vamos a sanear todas las cajas de retiros obreros, vamos a aportar todos los fondos necesarios para sanear todas las cajas; es decir que el Gobierno Revolucionario va a aportar al Banco —cuál era la denominación que le pusimos, Ministro; no está atendiendo, está hablando—, va a aportar al Banco de los Seguros Sociales.  Quiero que ustedes sepan que fue el Ministro del Trabajo quien fundamentalmente trabajó, apoyó y proyectó la idea del Banco de los Seguros Sociales y que el mérito es esencialmente suyo.  Lo que vamos a hacer ahora, y hoy lo estuvimos discutiendo en el Consejo de Ministros, es el saneamiento de todas las cajas de retiro.  Estamos estudiando la forma de depositar en una cuenta del Banco Nacional, en favor del Banco de los Seguros Sociales, la totalidad de los recursos necesarios para sanear todas las cajas de los retiros, así que pronto no solo tendremos el Banco de los Seguros Sociales, sino que la posición de los retiros obreros será más sólida que ningún otro retiro en Cuba, más sólida que la de los retiros profesionales, porque todos los fondos necesarios se van a depositar para respaldar ese Banco que tendrá, además, todos los recursos de todas las cajas juntas.
Vamos a revisar las pensiones para que aquellos sectores que están recibiendo pensiones irrisorias, reciban una pensión decorosa.  Con eso, tan pronto todas las cajas de retiro estén saneadas a través del Banco y hayan pensiones decorosas, muchos obreros que hoy no se retiran por temor al hambre tendrán la oportunidad de acogerse a los beneficios del retiro, dando entrada en todos los sectores del trabajo a miles y decenas de miles de obreros, por lo cual esta medida estará contribuyendo grandemente a la lucha contra el desempleo.  Además, ustedes saben cómo estaban constituidas hasta hoy las cajas de retiro:  una serie de organismos autónomos, un gran gasto de personal en cada una de ellas, una administración independiente en cada una de ellas, inversiones en muchos casos irresponsables que no obedecían a sanos propósitos de invertir de manera útil y provechosa los fondos de los retiros, sino, en muchos casos, a intereses especulativos, a negocios turbios, a planes de enriquecimiento personal y, en fin, que buen número de las cajas de retiro fueron víctimas de la malversación, del despilfarro y de todo género de fechorías como las que en todos los órdenes se perpetraban en nuestra patria.
Así, la medida de unir a todas las cajas de retiro les dará una solidez extraordinaria a los seguros sociales, permitirá hacer inversiones inteligentes, orientarlas en el sentido que más convenga a la economía del país y a los propios intereses que se han de beneficiar y a los propios obreros que se han de beneficiar con esos retiros.
Por ejemplo, yo sé que en todos los sectores ya los obreros están pensando en construir, y no solo en construir, sino en construir en aquellas zonas que estén más próximas a sus centros de trabajo.  Por ejemplo, sé que, además de los eléctricos, los obreros que trabajan en la revista “Bohemia”, con quienes hablé hace unos días, están interesados en que les construyan, en algunos de aquellos solares que están próximos, un edificio de apartamentos para ellos vivir y pagarlos con el alquiler; los obreros de Ómnibus Aliados, los obreros del Hotel Hilton y, en fin, que todo el mundo está pensando no solo en tener ya casa propia, pagarla con lo que hoy pagan de alquiler, sino tenerla, además, en los sitios más próximos a los centros donde trabajan.
Una de las preocupaciones o uno de los inconvenientes que tienen los trabajadores no es solo que tienen que pagar alquileres, sino que, como tienen que buscar los alquileres más modestos, tienen que ir a buscar las casas en los lugares más apartados de la capital, donde tienen que invertir todas las mañanas y todas la tardes, no solamente el tiempo, sino el gasto de los pasajes y, en muchos casos, se ven impedidos de acudir a sus casas al mediodía; de esta manera el centro donde trabajan quedará cerca de donde está la vivienda, vivienda que algún día será suya porque ese alquiler no servirá para enriquecer a nadie, servirá para convertirlo en dueño de su propia casa.
De esta forma, también recibirán los obreros los beneficios de la ley sobre los solares yermos, ¿por qué?  Porque hoy ningún solar para vivienda propia podrá valer más de cuatro pesos el metro.  Y así, no importa el lugar donde se encuentre enclavado ese solar, si está cerca del centro de trabajo y el Instituto de Ahorro y Viviendas, previa consulta con la Junta Nacional de Planificación, considera correcto que se construya ahí un edificio para los obreros de ese centro, esos obreros no tendrán que pagar el metro a 80.00, ni a 60.00, ni a 50.00, ni a 40.00, ni a 30.00 pesos, lo pagarán, todo lo más, a 4.00 pesos.  De esa manera, ¿quién gana en el futuro el valor que hoy han perdido esos solares?  ¿Quién se beneficia?  El pueblo.  Esa rebaja que hoy se produce en el valor de los solares, se traducirá en ahorros para las familias cubanas y el ahorro se traducirá en dinero, y entonces será cuando se vean claramente los beneficios que la Revolución está aportando al pueblo de Cuba.
Antes todo era especulación; comprar un solar a peso el metro, no construir ni dejar construir, como el perro del hortelano, y esperar ahí a que otros construyeran en sus alrededores, a que el Estado hiciese una avenida fastuosa, para que aquel terreno aumentara de precio y lo que costó un peso se convirtiera en 3000 o 40.00 pesos, ¿treinta o cuarenta pesos que se traducían después en qué?  En gastos para la familia; 30.00 o 40.00 pesos que eran el resultado de esperar 20 y 30 años para que las familias viniesen a pagar en los alquileres o en la adquisición de aquellos solares todo el tiempo que aquel solar, antieconómicamente, estuvo allí sin que se construyera ni se permitiese construir en él. 
Todas esas cosas nos parecían naturales porque nos habíamos acostumbrado a ellas y hoy, sin embargo, a medida que las analizamos bien, vemos que eran verdaderamente absurdas.  Se iba a establecer una industria, industria que iba a dar empleo, industria que iba a ahorrar divisas, industria que iba a enriquecer nuestra economía, industria que iba a contribuir a liberar económicamente al país y entonces la tierra valía más que las maquinarias; aquel que conocía de alguien interesado en adquirir terrenos para una industria, desde ese mismo momento empezaba a frotarse las manos para ver cómo pedía el máximo posible por aquel terreno y en muchos casos las industrias que iban a instalarse no se instalaron porque no encontraron terrenos adecuados, pues o el terreno era demasiado caro, o tuvieron que ir muy lejos y obligaban entonces a los obreros a trasladarse de sus casas a los lugares más apartados de los alrededores de la ciudad para poder trabajar.
Todo el mundo se perjudicaba, se perjudicaba el país, se perjudicaba la industria, se perjudicaba el pueblo, se perjudicaba el obrero.  ¿Quién era el único que se beneficiaba?  El especulador de la tierra.  Cuando alguien iba a establecer una industria y le costaba más el terreno que las máquinas, y encima venía un funcionario y le decía que no, que para poner esa industria tenía que darle 200 000, 300 000 pesos e ir a buscar un préstamo al BANFAIC, que le decía que si no era compadre de Batista o amigo de Batista o socio de Batista no se lo daban, ¿de qué manera se iba a industrializar nunca este país?  Y no solamente para las viviendas, sino también para las industrias.
La reforma urbana, la Ley sobre los solares yermos, aportará extraordinarios beneficios al pueblo.  Las construcciones que han estado paralizadas se duplicarán en un tiempo no muy lejano, porque hay muchos que están pensando acogerse a los beneficios de esta ley para llevar adelante todo género de construcciones industriales, comerciales, conjuntamente con los planes de viviendas particulares o del Instituto de Ahorro y Viviendas; por lo tanto, el sector de las construcciones, uno de los pocos sectores que ha sido afectado por la Revolución, porque una serie de sectores obreros han recibido ya sus beneficios, como el textilero, la industria del calzado, del cigarro, las industrias alcoholeras, de cosméticos, alimentaria en general, que para comprobarlo basta ir a la exposición que esté teniendo lugar en la Universidad de La Habana y consultar allí con aquellos industriales para que vean cómo en todos aquellos sectores ha habido un aumento extraordinario en la demanda, como consecuencia en unos casos de la suspensión del contrabando, de la campaña de consumo de artículos nacionales y, además, como consecuencia del aumento de circulación propiciado por las leyes que tienden a abaratar el costo de la vida, entre ellas, la Ley sobre Alquileres, que en muchos casos ha reducido en un 50% lo que pagaban las familias por los alquileres .
Así la reforma urbana, que ha precedido a la reforma agraria, ha aportado los beneficios para una ciudadanía que, actuando con un desinterés extraordinario, ha estado preocupada por eso, ha estado preocupada por la reforma agraria, ¿por qué?  Yo estimo, en primer término, que por un sentimiento de solidaridad con el campesino, un sentimiento de reconocimiento hacia el campesino que ha sido la parte más olvidada de nuestro pueblo, la parte sacrificada que dio su sangre en cada una de las luchas de la independencia, que dio su sangre generosamente en esta última lucha por nuestra liberación y que, en señal de gratitud y de reconocimiento, todo el pueblo se ha sumado a su causa, la causa de la reforma agraria, que beneficia antes que nada al campesino, pero que después del campesino beneficiará extraordinariamente al hombre de la ciudad, porque todo lo que gane el campesino con la producción de artículos agrícolas lo gastará en aquellos artículos que se producen en la ciudad y que darán empleo a los hombres y las mujeres de la ciudad.  Todo lo que se gane allá irá a parar precisamente a las industrias de la ciudad, que si son industrias cubanas entonces es mucho mejor; si no tiene que irse a gastar afuera, sino que se gasta aquí, mucho mejor, que el dinero quedará aquí y dará empleo a cubanos y aumentará constantemente la riqueza de nuestra patria.
Sin duda que los obreros eléctricos, el sector eléctrico y las industrias eléctricas han hecho una contribución generosa a la reforma agraria: 143 000 pesos aproximadamente, 24 tractores y otras maquinarias agrícolas que elevan a un aproximado de 275 000 pesos la contribución del sector eléctrico.
Con lo que ha contribuido el sector eléctrico se pueden cultivar 100 caballerías de arroz.  Cien caballerías de arroz producen un promedio, bien cultivadas, de 800 quintales de arroz sin cáscara por caballería.  Ochocientos quintales de arroz sin cáscara en 100 caballerías, son 80 000 quintales, que equivalen, con un cálculo conservador, a un aproximado de 50 000 quintales de arroz desgranado.  Cincuenta mil quintales de arroz desgranado, poniendo un precio muy conservador, equivalen a un valor total de 600 000 a 700 000 pesos.  Seiscientos mil o 700 000 pesos al año equivalen, en 10 años, a 6 o 7 millones de pesos, que son 6 o 7 millones de pesos que nos ahorramos en reserva monetaria en 10 años.
Cien caballerías de arroz, entre su cultivo, manipulación, desgrane, transporte y distribución, equivalen a dar trabajo a unos 500 obreros aproximadamente; lo que han dado los obreros eléctricos para la reforma agraria va a significar trabajo aproximadamente para 500 cubanos, va a significar más de medio millón de pesos todos los años; más de medio millón de pesos en divisa que nos ahorramos, más 5 millones de pesos que nos ahorramos, tan solo de la contribución de los obreros eléctricos , que servirán para cultivar 100 caballerías que hoy, posiblemente, estén cubiertas de marabú, de manigua, de pantanos o abandonadas.  Si 300 000 pesos significan 100 caballerías de tierra para nuestros campesinos y 100 caballerías de tierra significan trabajo para 500 cubanos y un ahorro de más de medio millón de pesos todos los años, ¿cuánto no cambiará la economía de nuestro país, cuando en vez de 300 000 pesos hayamos invertido 30 millones, 60 millones, 100 millones, 200 millones de pesos?  ¿Cuánto no cambiará cuando en vez de 100 caballerías sean 100 000 o 200 000 caballerías las que se pongan en plena producción?  
Así que traducido en cifras, eso es lo que significa el aporte que ha hecho el sector eléctrico.  Cada peso se convertirá cada año en dos pesos, cada peso se multiplicará una vez y muchas veces, cada uno de esos pesos será como una semilla que se siembre en la economía de nuestro pueblo, cada uno de esos pesos significará trabajo, significará pan para el pueblo, riquezas para la patria.  Lo que ustedes han hecho hoy es sembrar pesos en nuestra patria.  Es como aquel que lejos de consumir una semilla la siembra, la siembra para otros y la siembra para sí, porque en la misma medida en que la economía de nuestro pueblo prospere, todos recibiremos los beneficios; recibiremos los beneficios ahora o luego, recibirán los beneficios más tarde o más temprano, recibirá beneficios el que hoy aporta, recibirán beneficios los que hoy nada tienen y recibirá beneficio todo el país.  Todo se multiplicará, ustedes aumentarán en el sector; si todo marcha como deseamos y como esperamos, no será lejos el día en que también se hayan duplicado en el sector eléctrico y, a su vez, serán productores del campo y luego de la electricidad, que no solamente recibirán, como la reciben hoy, los de la ciudad, sino que la recibirán también los del campo.
¿Cuántas son las familias que no tienen corriente eléctrica?  ¿Cuántas son las familias que no disfrutan de estos beneficios que la electricidad significa para la familia?
Imaginad una familia de cualquier pueblo de Cuba a la que le supriman la corriente eléctrica, ¿cuáles serían las consecuencias, en primer término? Si tiene refrigerador, se le paraliza el refrigerador; si tiene plancha eléctrica, se le paraliza la plancha eléctrica; si tiene cocina eléctrica, se le paraliza la cocina eléctrica; si tiene radio no puede oír programas, no puede oír música; si tiene un televisor, desaparecen para él todos los programas de la televisión y, por supuesto, cuando llega la noche no podrá encender cómodamente la luz con un botón, tendrá que buscar una vela, tendrá que estar a oscuras.  ¿Creen ustedes que podrían soportar las familias que se les quitase la electricidad?  ¿Qué pasaría?  No me podrían ver aquí.  ¿Qué culpa tengo yo de eso?
En dos palabras, que no soportaría el pueblo que le faltase la corriente eléctrica.  Sería realmente insoportable eso de que le quitaran el refrigerador, el radio, el televisor, la luz eléctrica, el teléfono también y todo sería un desastre.  Deben imaginarse cuántas cosas se paralizarían, sin embargo, ¿pueden ustedes imaginarse que casi la mitad de la población de Cuba no conoce la corriente eléctrica y, por lo tanto, no tiene ni refrigerador, ni hornilla eléctrica, ni plancha eléctrica, ni televisor, algunos tienen radio de pilas; pero, en fin, que más de la mitad de la población de Cuba carece de todos los beneficios que hoy recibe una población que no podría vivir sin la corriente eléctrica?  Esa es la realidad de nuestros campos, y esa es la parte del pueblo que hay que ir a redimir ahora, porque justo es que si nosotros disfrutamos de estos beneficios, ellos también los disfruten.  Sin embargo, nadie se ocupó de los campesinos.
Allí iban los políticos a buscar cédulas, a buscar votos; allí, el latifundio, el bohío inhóspito, la miseria, el analfabetismo, la enfermedad, el hambre, nada menos que aproximadamente la mitad de nuestro pueblo.  Ustedes hoy, al contribuir a la reforma agraria, no solamente están sembrando dinero, están sembrando riqueza, sino están sembrando también justicia, están sembrando salud, están sembrando cultura, están sembrando felicidad, están sembrando hermandad.  Porque será más grande nuestra patria cuando haya menos analfabetos, cuando haya menos enfermos, cuando no haya hambrientos, cuando no haya un solo cubano abandonado; será más fuerte la patria cuando hayamos redimido a esa mitad de nuestro pueblo que ha vivido hasta hoy olvidada y desamparada, y será más fuerte nuestro pueblo cuando el torrente de riqueza que esos campesinos van a arrancar a la tierra se revierta sobre las ciudades, sobre los que también necesitan redención, sobre los que están sin trabajo, sobre los que no tienen pan, sobre los que no se pueden ganar el pan con el sudor de su frente aunque quieran, sobre los que están ganando salarios bajos, sobre los que están sufriendo en la ciudad todas las consecuencias de nuestra economía atrasada y colonizada. Redimiremos al campesino económicamente, y el campesino ayudará después a redimir la ciudad y viviremos muy distinto a lo que hemos vivido hasta hoy, en todos los órdenes, no solo en el orden material, sino también en el orden moral.
Si junto con leyes revolucionarias, junto con los sacrificios de hoy sembramos el buen ejemplo, sembramos definitivamente la honradez y el patriotismo en nuestra patria, Cuba podrá decir con orgullo en años no lejanos que será uno de los pueblos más ricos y más felices de la Tierra, y su Revolución será ejemplo para todos los pueblos del mundo .
Eso es sencillamente lo que queremos hacer y eso es precisamente lo que ha concitado tanto odio en los intereses creados, eso es lo que ha concitado tantos enemigos fuera de la patria, eso es lo que ha concitado tantas campañas calumniosas, tanta infamia y tanta maniobra contra nuestra patria.  El deseo de forjar un porvenir para nuestro pueblo, el deseo de nuestro pueblo de liberarse, el deseo de nuestro pueblo de ser feliz, el deseo de nuestro pueblo de asentarse sobre bases justas y labrar sobre esas bases su felicidad, derecho de todos los pueblos, es lo que ha concitado el odio de los intereses creados, las campañas criminales que se desatan contra Cuba, las maniobras contra nuestra Revolución; eso es lo que ha concitado la conjura que tiende a aislar a nuestro pueblo de los demás pueblos, desacreditarnos ante los demás pueblos, sembrarnos en la infamia ante los demás pueblos; eso, el deseo de hacer lo que estamos haciendo.
¿Cuáles son las causas por las que se ataca a Cuba?  ¿Acaso porque aquí se roba, acaso porque aquí no existen libertades?  (HACE SU ENTRADA EL COMANDANTE CRESCENCIO PEREZ.)  Por querer ser feliz se ataca a nuestro pueblo, por querer ser justo se ataca a nuestro pueblo, por ser digno se ataca a nuestro pueblo.
¿Por qué esas revistas y esos periodistas extranjeros no atacaron a la tiranía, no atacaron el crimen, no atacaron la opresión, no atacaron la malversación, no atacaron toda la ignominia que ha estado imperando hasta hoy en nuestra patria?  No se ocupaban de Cuba cuando era un pueblo oprimido, no se ocupaban de Cuba cuando era un pueblo esclavo, no se ocupaban de Cuba cuando los cubanos eran asesinados, no se ocupaban de Cuba cuando Cuba era saqueada, no se ocupaban de Cuba cuando Cuba aceptaba sumisamente toda esa explotación, toda esa sumisión, todas esas mordazas y todos esos lazos que frenaban su progreso y que la hundían cada vez más en la desesperación de la ruina y la miseria.
No se ocupaban entonces de Cuba, de los pueblos oprimidos no se ocupan, de los pueblos esclavizados no se ocupan, de los pueblos hambreados no se ocupan.  De los criminales no se ocupaban cuando asesinaban a nuestros jóvenes, cuando asesinaban a nuestros compatriotas, y se ocupan ahora de ellos cuando llegó la hora de la justicia, se ocupan ahora de ellos cuando llegó la hora del castigo, se ocupan ahora del pueblo cuando el pueblo ha decidido romper las cadenas y dejar de ser esclavo...
Infames…, que todo lo calumnian, infames que todo lo confunden, infames que todo lo infaman, por el oro miserable o el ruin afán de mantener a los pueblos en la pobreza y en el dolor, en la tristeza y el luto; infames, que los infames no soportan ver a los pueblos dichosos y libres...  Torpes que creen que con eso van a debilitar la Revolución.
Más recursos tendrán que nosotros, con más oro del que extraen de la explotación contarán para infamarnos, para tratar de aislarnos del mundo, para tratar de hacer fracasar nuestra obra revolucionaria, para tratar de hundir nuestro progreso en la sangre y en el crimen, para tratar de hundir nuestro progreso en el hambre y la ruina.  Torpes si creen que con eso van a debilitar la Revolución.  Podrán aislarnos, podrán quizás hacer que la voz de la infamia, impulsada por el oro mercenario, riegue el mundo de mentiras, riegue el mundo de calumnias y riegue el mundo de confusión; pero la Revolución aquí, al menos en esta isla, en esta trinchera que es la última trinchera de la Revolución, a este pueblo ni lo desalentarán, ni lo confundirán.
No importa los centenares de periódicos servidores de los intereses de la oligarquía que parecen haberse puesto de acuerdo, desde Alaska hasta la Tierra del Fuego, para publicar los cables infames de las agencias mercenarias y mentirosas para infamar a Cuba, para desprestigiar a la Revolución Cubana.  No debilitarán con ello nuestra Revolución, no nos desalentarán con eso, porque con todos sus recursos y con toda la libertad que disfrutan para llevar adelante su obra maligna, no importa, de razón a razón, vamos a ver cuál puede más aquí; de verdad a mentira, vamos a ver cuál puede más aquí.
No importa que aquí en nuestra propia patria, usando y abusando de las libertades que hoy existen, aun aquí traten de sembrar la cizaña, porque podrán aislarnos —repito—, pero la Revolución aquí no la debilitarán; tejerán leyendas negras, pero la Revolución aquí será más fuerte; urdirán maniobras contra nosotros y contra Cuba, pero la Revolución aquí será más fuerte y para destruirla tendrán que destruirnos a nosotros.
Esta experiencia ha servido para desentrañar muchas verdades; esta experiencia ha servido para mostrar cómo se actúa, esta experiencia ha servido para enseñar muchas cosas al pueblo que nunca se dijeron, porque siempre hubo mucha complicidad con los grandes intereses creados, siempre se guardó un silencio cobarde frente a muchas verdades, ya que hubo muchas cuestiones que nunca se rozaron siquiera porque había miedo; y le enseñaron a vivir al pueblo en la mentira y con miedo, un pueblo que está viendo hoy, que comienza a abrir sus ojos a la luz de la verdad y que se llena de valor, en la misma medida en que tratan de impedir su esfuerzo noble y generoso, en que tratan de impedir el derecho que tiene, como tienen todos los pueblos, a ser feliz, a disfrutar de la riqueza de su suelo, a disfrutar de su trabajo y a labrarse un porvenir.
Otros pueblos como este yacen hoy bajo la fuerza o yacen bajo el dominio de esas mismas oligarquías que se suman a las campañas de calumnias para evitar que aquellos pueblos abran también los ojos y para que el ejemplo vivo de la Revolución Cubana no cunda.  Para que no cunda nuestro ejemplo se valen de todos los recursos que poseen, se valen de las cadenas de periódicos que poseen, se valen de las agencias de noticias que poseen, se valen de las comunicaciones que poseen, para rodear a Cuba de un cerco de mentira y de infamia a fin de que la verdad redentora que hoy emana de nuestra patria no se abra camino a través de todos los pueblos explotados y oprimidos de América.
Pero todo poder tiene su límite, todas las fuerzas tienen su límite, todos los recursos, todo el poder y todas las fuerzas de nuestros enemigos tienen un límite y ese límite es Cuba, ese límite es nuestro pueblo, ese límite es el corazón y la inteligencia de cada cubano honrado y patriótico .  Eso es lo que jamás podrán conquistar, eso es lo que jamás podrán confundir, eso es lo que jamás podrán lograr, conquistar con la mentira la inteligencia de los cubanos, conquistar con la maldad y la ignominia el corazón de los cubanos; y mientras haya la inteligencia y haya el corazón de nuestro pueblo, y mientras que la inteligencia y el corazón de nuestro pueblo estén con la Revolución, jamás la Revolución será vencida.
No importan todas las maniobras, no importan las carreras que hoy dan allá en el país extraño, en espera de nuestra visita, no importan las mujeres alquiladas que quieren vestir de negro para figurar la farsa, no importan los piquetes, no importan, incluso, la osadía de andar desfilando criminales.  Allá vamos a enfrentarnos a los criminales de guerra, allá vamos a enfrentarnos a nuestros detractores, allá vamos a responder las preguntas y a expresar nuestras verdades con la frente alta y sin miedo, porque podemos ir allí a hablar.
Yo voy tranquilo y despreocupado por completo, porque detrás de mí viene otro, y detrás del otro viene otro, y detrás del otro, otro; por lo tanto, allí nos veremos si es que los enemigos dan la cara.  No nos importan las preguntas, no nos importan los falsos periodistas que compren, no nos importan todas esas maniobras, eso no demuestra más que miedo, eso no demuestra más que el cinismo, eso no demuestra más que la poca vergüenza de quienes después de torturar y de asesinar aquí a 20 000 cubanos, después de robarse 500 millones de pesos, después de agotar nuestra reserva, después de ponerse a vender el peso cubano a 40 centavos se van allá a poner letreros de que no se consuman productos cubanos.
Nosotros no decimos que no se consuma producto francés, o no se consuma producto norteamericano, o no se consuma producto mexicano. No decimos no, nosotros decimos:  Consuma productos cubanos.  No combatimos ningún producto en particular, no combatimos en particular el producto de ningún país; no esgrimimos una consigna negativa, sino afirmativa, decimos que consuman productos cubanos, mientras esos desalmados que tanto daño le han hecho a la patria van allá, al país extraño, a escribir letreros que digan:  “No consuma productos cubanos.”  Eso demuestra la miseria y la cobardía de quienes abandonaron aquí todo, los tanques, los cañones, los aviones y salieron huyendo, y ahora se van allá a intrigar contra la patria, a infamar a la patria, a hacerle a la patria todo el daño que les es posible. 
Torpes que no comprenden que son imposibles sus esperanzas de regresar; torpes que no comprenden que si cuando solo había un puñado de 12 y lo tenían todo perdieron, ahora que está todo el pueblo y tenemos todas las armas que aquí dejaron cobardemente, jamás podrán volver.  Miserables que no se conforman con todo el daño que han hecho; miserables que no se resignan a que la patria viva en paz y sea feliz.  Malvados que no tienen más ideal que el oro, que no tienen más procedimiento que el crimen, que no tienen más moral que la mentira, la traición y la infamia.  Ruines que andan allá, como Celestina, hablando a los oídos del poderoso, para tratar de concitar contra la patria todas las fuerzas posibles, para tratar de concitar contra la patria todos los poderes posibles.  Torpes, infames, miserables y ruines que no tienen idea de lo que es una patria, que no tienen una idea de lo que es un pueblo, que no tienen idea de lo que es una idea, ni de que las ideas no se derrotan, ni de que las ideas no mueren, ni de que las ideas son justas.  Si tienen sus raíces arraigadas en la verdad, jamás pueden ser aplastadas porque mientras más intenten reducirlas, más se arraigan en nuestra patria.
Torpes que no comprenden todo lo que es capaz nuestro pueblo, o que no comprenden que este pueblo de hoy no es el pueblo de ayer; que este pueblo que ayer los soportó y los derrotó luego, jamás aceptará el volver a ser esclavo.  Lo que logran mientras más nos atacan afuera, es hacer aquí más fuerte la Revolución, porque no concibo que ni aun los más egoístas, ni aun los más insensibles, en esta hora de Cuba, sean capaces de escoger o de dudar entre lo que aquello significa y lo que la Revolución significa. Los combatiremos aquí, los combatiremos allá y los combatiremos dondequiera que estén dispuestos a oír nuestras razones, dondequiera que estén dispuestos a escuchar la voz de la Revolución, dondequiera que estén dispuestos a dejarnos expresar el sentimiento de nuestro pueblo.  Más infelices serán y más frustrados, cuanto más se empeñen en su nefasta obra, no aquí, allá.
Allá les vamos a decir las verdades, allá vamos a denunciar ante todo el pueblo de Estados Unidos lo que son esos huéspedes , allá vamos a denunciar ante el pueblo de Estados Unidos  lo que son esos canallas y la contradicción que significa para Estados Unidos, la ignominia que significa para Estados Unidos dar albergue allí a esos ladrones, dar albergue allí a esos gángsteres, a esos criminales; la ignominia que significa para Estados Unidos convertir allí en huéspedes que se mueven a su antojo a los Laurent, a los Masferrer, que tenía aquí un ejército privado de asesinos que asesinó hombres, que asesinó niños; a un Masferrer que tanta sangre regó por los campos de Cuba, a un Masferrer cuyos asesinos nada respetaron, a un Masferrer cuya obra aun se encuentra en nuestros pueblos y en nuestros campos, como aquel niño que apareció enterrado con bicicleta y cántaro de leche a la entrada de Manzanillo para robarle 40 pesos que llevaba encima; la ignominia que significa para Estados Unidos dar albergue a esos asesinos, dar albergue a esos ladrones miserables, que jamás podrán ser considerados delincuentes políticos, y que hoy están allí moviéndose de un lado para otro libremente, invirtiendo millones de pesos en campañas contra Cuba, comprando y trasegando armas, yendo y viniendo de Santo Domingo a la Florida y de la Florida a Santo Domingo libremente, como si pudiese honrar a ninguna nación, como si pudiese enaltecer a ninguna nación, como si pudiese tener razón una nación que sea capaz de albergar a semejantes criminales en el seno de su pueblo.
Esa verdad es la que le vamos a decir al pueblo de Estados Unidos, porque si ese pueblo conoce la verdad, si ese pueblo conoce lo que son estos “huéspedes de honor” que tienen allí, estoy seguro de que no estará de acuerdo con eso, estoy seguro de que nos daría la razón y estoy seguro de que protestaría contra las autoridades de ese país; y que mientras siga esa política, mientras albergue allí y de hecho tolere las actividades de esos criminales y las campañas que hacen contra Cuba, no podrán llamarse amigos de Cuba.
Somos un pueblo pequeño, pero lleno de dignidad; un pueblo pequeño, pero lleno de honor; un pueblo pequeño, pero lleno de vergüenza; un pueblo pequeño, pero lleno de razones, y es criminal auspiciar esas campañas contra este pueblo, es innoble auspiciar esas maniobras contra este pueblo, porque es de malos vecinos permitir que los que aquí asesinaron a 20 000 compatriotas, los que aquí se llevaron 500 millones de pesos vayan allá a convertir a Estados Unidos en base de todas las campañas contra la Revolución Cubana. 
De eso protestamos porque tenemos derecho a protestar, porque es justo que protestemos, porque tenemos toda la moral para protestar y es bueno que nuestro pueblo comprenda esas cosas, comprenda esas campañas y comprenda esos artículos tendientes aquí a confundir, diciendo que aquí todos somos comunistas, diciendo que es una revolución comunista, sencillamente para concitar todas las fuerzas posibles contra nuestra Revolución y han llegado a extremo tal que hasta los semáforos los van a llamar comunistas porque ponen una luz roja de cuando en cuando allí.  Sin embargo, se llaman demócratas.
Democracia es lo que hay aquí, justicia es lo que hay aquí, libertad es lo que hay aquí, derechos humanos son los que existen aquí; tanto existen que a los que violaron esos derechos los estamos fusilando mientras ellos los albergan; tanto existen que a los que aquí les robaron al pueblo les estamos quitando todos los bienes mientras ellos los albergan allá.  Lo demócrata, lo justo, si se quiere atender a los derechos de un pueblo, a la voluntad mayoritaria de un pueblo, que es la que debe imperar, a los derechos humanos de un pueblo, lo que tienen que hacer es mandar para acá a los criminales de guerra, lo que tienen que hacer es devolvernos los millones que se robaron y se llevaron para allá; porque aquí cuando viene un gángster no lo ponemos en libertad, cuando viene un gángster lo enviamos otra vez para que lo castiguen los tribunales de su país; cuando viene un ladrón no lo ponemos en libertad, devolvemos al ladrón y devolvemos el dinero.  Eso sí es respetar las leyes de otro pueblo, eso sí es respetar los derechos de otro pueblo, eso sí es actuar democráticamente, eso sí es respetar la dignidad de los pueblos y respetar la dignidad del hombre aquí.
Aquí sí hay democracia, aquí sí habrá una verdadera democracia y aquí no gobernarán las oligarquías poderosas, las que tienen poderosos recursos, las que fabrican opinión a través de cadenas de periódicos o de  estaciones de radio.  No, aquí no gobernarán las oligarquías.
No se puede llamar democracia al gobierno de las oligarquías; democracia es el gobierno del pueblo, como dijo Lincoln, para el pueblo y por el pueblo, y aquí sí hay democracia porque aquí ya las oligarquías no gobiernan, aquí gobierna el pueblo.  Así que las campañas podrán valer superficialmente un tiempo determinado, pero a la larga la historia hablará de nuestra Revolución, la historia escribirá sobre nuestra Revolución y la historia consignará que este pueblo pequeño, pero digno se irguió frente a todas las calumnias, frente a toda la infamia, y frente a todos los poderes marchó adelante firmemente, sin acobardarse, sin doblegarse y estableció una verdadera democracia sobre una verdadera justicia social.
Nuestro pueblo será tanto más grande cuanto más grandes sean los obstáculos que tiene delante; más hablará de nuestro pueblo la historia cuanto más dificultades tenga que vencer; más justicia le hará el porvenir cuanto más se le calumnie hoy, y solo podrá decirse que aquí se organizó una sociedad donde todos los pueblos del mundo pudieron venir a aprender lo que era justicia, lo que era democracia, y que supo defenderla y supo sostenerla, y, aunque no sabemos lo que el destino nos depare, sí tenemos la seguridad suficiente para decir que nuestra Revolución triunfará porque sabremos defenderla, o que nuestro pueblo perecerá si es preciso perecer para defenderla.
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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