julio 09, 2012

Discurso de Fidel Castro en la concentración campesina de Camagüey (1959)

DISCURSO EN LA CONCENTRACION CAMPESINA DE CAMAGÜEY
Fidel Castro
[12 de Abril de 1959]

― Versión taquigráfica de los oficinas del Primer Ministro ―

Pueblo camagüeyano:
Todavía recuerdo aquel día hace apenas tres meses, cuando conmocionada todavía la nación por la caída de la tiranía, entramos en la ciudad de CAMAGÜEY, con los hombres de la Columna 1 “José Martí”. Me había llevado de Camagüey una impresión inolvidable —oigan, esténse tranquilos ahí, dejen al pueblo tranquilo, vamos a ver si nos ponemos de acuerdo, vamos a ver si los camagüeyanos guardan silencio o no guardan silencio, porque estoy ronco y si no, no me van a oír; yo creo que sinceramente un acto como este de hoy, no tiene precedente por su entusiasmo, bien vale la pena que se le deje desahogar la emoción que realmente ha experimentado en el día de hoy.
Yo recordaba el acto del 4 de enero y, sinceramente, creí que una manifestación como aquella no volvería a ocurrir, creí que aquello solo podía ser posible por el entusiasmo estremecedor que produjo en todo el país la noticia de la victoria rebelde.  Sin embargo, vemos con pesar que mi primer sentimiento en la tarde de hoy fue de asombro, y después me puse a meditar sobre lo que aquí estábamos contemplando, me puse a calcular que la población de Camagüey asciende aproximadamente a 140 000 habitantes, y, sin embargo, aquí se había reunido una multitud equivalente casi al doble de toda la población de la ciudad de Camagüey.  Tuve la impresión de que la ciudad había quedado desierta, y me preguntaba cómo pudieron venir tantas personas a este acto y por qué habían venido tantas personas a este acto.
Realmente, estamos viviendo una época extraordinaria de nuestra historia.  A los cubanos que nos tocó vivir esta época, estamos viviendo un momento singular de nuestra historia; vale la pena vivir en esta época.  Ninguno de los cubanos que nos precedieron tuvieron jamás la oportunidad de vivir un momento semejante a este; ninguna generación de cubanos tuvo el privilegio de contemplar un acontecimiento como éste.  Jamás en nuestra historia y es posible que pocas veces en la historia de ningún pueblo, se haya presenciado y se haya producido un fenómeno social y político como el que se está escenificando en este momento en nuestra patria.  Una cosa vale la pena decir aquí, y es que se siente uno orgulloso de ser cubano, se siente uno orgulloso de pertenecer a este pueblo, se siente uno orgulloso de contar con un pueblo semejante.
Han pasado tres meses y, sin embargo, es mayor el entusiasmo; han pasado tres meses y es mayor la multitud; han pasado tres meses y es más fuerte la Revolución.  Han pasado seis horas y nadie se ha movido de su puesto.  Como un ejército, en su puesto, no se ha movido un hombre, no se ha movido una mujer, no se ha movido nadie.  Y esto es precisamente lo que asombra, lo que maravilla, lo que nos llena de fe, lo que nos hace sentir seguros de la marcha inevitable de nuestra Revolución, de la victoria inevitable de nuestra Revolución, de la conquista inevitable de todas las metas que nos hemos trazado.
Aquí se habló hoy por algunos compañeros, de los malos entendidos que habían existido respecto a Camagüey, pues bien, yo voy a decir algo. ¿Dónde han ocurrido esos malos entendidos?  En ninguna parte.  De eso no hay ni que hablar, ni ustedes se tienen que excusar, ni nadie tiene que excusarse.  Los compañeros Ernesto Guevara y Camilo Cienfuegos y el Ejército Rebelde se sienten orgullosos de Camagüey, porque Camagüey fue el escenario principal de su hazaña, el escenario principal de la invasión.  Camagüey es un terreno llano, es un terreno despoblado en extensa zona; en Camagüey hay muchos pantanos y muy escasos montes y, sin embargo, esos compañeros con 100 hombres aproximadamente cada uno, atravesaron la provincia de un extremo a otro, haciendo inútil el esfuerzo de millares de soldados de la tiranía.  Jamás podrán sentir hacia Camagüey sino el orgullo; jamás podremos sentir hacia Camagüey sino el orgullo de que esta provincia fue el escenario de la más grande hazaña de la guerra revolucionaria. Y, además, ¿por qué la menor suspicacia sobre Camagüey?  Camagüey fue siempre una provincia revolucionaria; Camagüey fue una de las primeras provincias que se alzó en armas en el año 1868 y combatió durante 10 años; Camagüey tuvo un Ignacio Agramonte; Camagüey tuvo millares de patriotas heroicos; Camagüey fue escenario de nuestras batallas en las gestas libertadoras de 1868 y de 1895; Camagüey tuvo a un Cándido González, fundador del 26 de Julio, expedicionario del “Granma” que murió en los primeros días de la guerra.  Los obreros camagüeyanos secundaron la huelga del 1ro de agosto; los obreros camagüeyanos y el pueblo camagüeyano respondieron como pocos lugares en la huelga del 9 de abril.  Camagüey fue la provincia que en los surveyes que se han realizado demostró estar en el primer lugar en el respaldo del Gobierno Revolucionario.  Camagüey es la provincia más entusiasta; el acto más grande que se ha dado si se tiene en cuenta el número de habitantes de esta provincia, ha sido este.  Y lo que importa, lo que importa, no es solamente lo que se hizo en la guerra; lo que importa también mucho es lo que se haga ahora después de la guerra, porque la Revolución...  (INQUIETUD DE LA MULTITUD).
Bueno, señores, ¿a quién se le ocurre poner en marcha la columna de tractores en medio del mitin? Vamos a esperar, que con el ruido de los motores no dejan oír a nadie.  Vamos a ver si guardamos silencio...  Vamos a tener que dictar una ley revolucionaria para que todo el mundo se calle la boca en los mítines.
Hubiera querido decir algunas cosas aquí, pero me va a ser imposible, siempre pasa lo mismo cuando las concentraciones son muy grandes:  personas que se desmayan, altoparlantes que se rompen, tractores que echan a andar , gente que protesta porque no la dejan ver la tribuna, y resulta que hacemos un esfuerzo extraordinario, el pueblo viene de los lugares más apartados, se pasa horas enteras esperando que le hablen y resulta que no se le puede hablar al pueblo, porque en las concentraciones demasiado grandes resulta casi imposible que haya silencio. 
Realmente, no es justo que ustedes hayan venido de tantos lugares y que hayan estado aquí pasando seis horas, que nosotros hayamos estado dos días sin dormir por venir aquí a Camagüey, y cuando la Revolución está en su momento más culminante, cuando es más necesario que nunca estar claros aquí, cuando es más necesario que nunca que el pueblo esté orientado, vengamos aquí a vernos las caras y ni ustedes puedan oír, ni los oradores puedan hablar.  Realmente no valía para eso la pena que los obreros ferrocarrileros de Camagüey hayan estado moviendo todos los trenes en la provincia sin cobrar, porque voluntariamente se ofrecieron; se negaron terminantemente a cobrar y prestaron un extraordinario servicio al prestarles la oportunidad a los campesinos del interior de Camagüey para venir a esta concentración.  Por lo tanto, vale la pena que hagamos un esfuerzo.  No basta solamente el número, el número vale mucho, vale mucho les voy a decir por qué: Porque esta multitud es capaz de alentar a los hombres más insensibles, esta multitud impulsa a la Revolución con su presencia, esta multitud hace tener más confianza a los líderes y más fe en el pueblo cuando el pueblo se reúne.  Cuando el pueblo se junta, es cuando se demuestra su fuerza.
Antes los políticos y los gobernantes para traer a la gente a un acto tenían que pagarle, tenían que ofrecer dinero, tenían que gastar cientos de miles de pesos; obligaban a los obreros de Obras Públicas a asistir y les tomaban lista; obligaban al empleado público a asistir; obligaban en ocasiones hasta a los obreros de los sindicatos bajo amenaza de expulsarlos del trabajo.
¿Cómo son en cambio, estos actos apoteósicos del Gobierno Revolucionario?  No le cuestan un centavo al gobierno, no le cuestan un centavo a la Hacienda Pública, no se le toma lista a nadie, no se le paga a nadie, no se obliga a nadie a venir, y resulta que viene el doble de personas del total que vive en Camagüey. Eso sí es entusiasmo, eso sí es respaldar a un gobierno revolucionario, eso sí es un mentís a los intrigantes y a los calumniadores, eso sí es un mentís rotundo a la campaña de difamación que los intereses de la oligarquía internacional han lanzado contra nuestra Revolución y contra nuestra patria.
Esta es la respuesta de nuestro pueblo, esto quiere decir: mentirosos, calumniadores, miserables, escriban lo que quieran contra Cuba, escriban lo que quieran contra la Revolución.  Sabemos por qué lo escriben:  porque es justa, porque quiere ponerle fin a la explotación y al privilegio ; porque no roba; porque no oprime; porque no se rinde ni claudica, ni se vende; porque defiende la soberanía y la dignidad de la patria.  Combaten a la Revolución porque es buena, porque es generosa, porque es justa.  No combatían a la tiranía, no denunciaban los crímenes de los esbirros sanguinarios de la dictadura, no escribían contra el dictador, porque el dictador no era más que un servidor de los grandes intereses.  No denunciaban las masacres de infelices ciudadanos, no denunciaban las masacres de indefensos campesinos, no dijeron una palabra de los 11 heridos asesinados en Santa Cruz del Sur.
Camagüey conoce aquella historia, porque ocurrió en esta provincia.  Hicieron prisioneros a 11 heridos y en vez de curarlos como hacíamos nosotros, en vez de respetarles la vida como hacíamos nosotros, los llevaron a un hospital de allí, los situaron en un camión y por el camino lanzaron dos granadas de mano en el interior del camión; después se subieron con ametralladoras de mano y los ultimaron.  Y no habían transcurrido siquiera 45 días de la fecha en que nosotros les habíamos salvado la vida, habíamos curado y habíamos entregado a la Cruz Roja a más de 150 heridos.  No habían transcurrido 45 días de la fecha en que habíamos devuelto a 430 prisioneros de guerra que no fueron ni maltratados, ni golpeados, ni vejados en ninguna forma.  Así nos pagaron los cobardes, con esa moneda nos pagaron los miserables, asesinando a los heridos sin compasión alguna.
De eso no escribieron las agencias internacionales, de eso no hablaron los que hoy detractan y calumnian nuestra Revolución.  Hablan ahora cuando juzgamos a los criminales de guerra, y aplicamos el castigo que merecen.  No protestaron entonces de aquellos crímenes y protestan ahora de la justicia revolucionaria.  Nosotros no asesinamos a nadie, nosotros no torturamos a nadie, nosotros no lanzamos los prisioneros al mar atados de una piedra; nosotros los juzgamos a la luz pública, nosotros los juzgamos ante la faz del mundo y proclamamos públicamente nuestra justicia, y públicamente, porque no tenemos nada que ocultar, les aplicamos el castigo de que son merecedores.
Por algo protestan (MANIFESTACIONES DEL PUBLICO); por algo protestan de la justicia revolucionaria. ¿Quiénes son los que protestan? Protestan aquellos intereses extranjeros que tenían a su servicio los criminales de guerra.  ¿Qué pasó aquí siempre en Cuba?  ¿La Guardia Rural para qué se usó siempre aquí?  (MANIFESTACIONES DEL PÚBLICO.)  Para darles plan de machete a los campesinos, para abusar del pueblo, recibían un sueldo particular de las grandes empresas latifundistas, recibían un sueldo mayor que el que les pagaba el Estado y siempre estaban al servicio de los grandes intereses.  Por eso, porque hoy eso no ocurre en Cuba, porque estamos castigando a los que aquí habían puesto sus armas al servicio de los peores intereses, por eso es que protestan, y protestan porque saben que esta Revolución y este gobierno están exclusivamente al servicio del pueblo.  Si fuera un gobierno de mercenarios, si fuera un gobierno de traidores, si fuera un gobierno de vendepatrias, lo estarían elogiando, lo estarían defendiendo.  Pero no importa; lo que importa es que el pueblo nos defienda, lo que importa es que el pueblo nos respalde.  Que nos insulten los enemigos de la Revolución, que nos calumnien.  No importa.  El pueblo nos respalda, el pueblo está con la Revolución , y esta concentración, es como para asustar a los contrarrevolucionarios.  Cualquier contrarrevolucionario que pudiese presenciar esto, les aseguro que se arrepentiría antes de empezar.
¿Comprar armas en Miami, para qué?    ¿Hacer campañas desde Miami, para qué?  ¿Armas para qué?  Si cuando las tenían todas aquí, cuando tenían ahí los aviones, cuando tenían en Oriente sus tanques Sherman y decenas de tanques más, la artillería y decenas de miles de fusiles, cuando tenían más de 50 000 rifles se fueron huyendo  ¿Armas para qué?  Si las traen aquí vamos a tener más armas para defender la Revolución. 
¿Campañas de papelitos y de periódicos, para qué?  Si cuando los únicos que hablaban aquí eran ellos, si cuando los únicos que escribían aquí eran ellos, si los únicos que podían todos los días sacar periódicos y repartirlos eran ellos, si los únicos que tenían programas de radio eran ellos, si los únicos que podían tener horas de televisión eran ellos, y cuando tenían todo eso no engañaron a nadie, no hicieron creer nada a nadie aquí.  Periódicos desde Miami, radio desde Miami, campañas internacionales, ¿para qué? ¿Que tratan de aislarnos del resto del mundo?, ¿que los grandes intereses monopolistas asociados a los criminales de guerra, a los malversadores y a los agentes de Trujillo, nos quieren aislar del resto del mundo, nos quieren rodear de una muralla de infamias, qué ganan con eso?  ¿Para volver a Cuba?  No pueden triunfar hablando mentiras; a Cuba no podrán regresar regando calumnias por el mundo.  Para regresar aquí tienen que pelear, aunque regaran, sembraran en el mundo la infamia contra Cuba; para volver aquí tienen que pelear muy duro.  Porque afuera podrán escribir en revistas que tienen millones de ejemplares, podrán enviar noticias falsas a todo el mundo, pero engañando al mundo no conquistan de nuevo el poder en Cuba.  Porque aunque engañaran al mundo, a Cuba no la podrán engañar jamás.  Y como a Cuba no podrán engañarla, para venir aquí tienen que pelear.  Porque aquí sus mentiras no pegan, aquí sus calumnias no llegan; aquí para volver a escribir a nuestra patria, tendrían que pelear con el pueblo, tendrían que pelear contra todo el pueblo, porque el pueblo es hoy el mejor ejército de la Revolución.  Porque el pueblo no está aquí por gusto (EXCLAMACIONES DE:  “¡No!”); el pueblo está aquí porque sabe que es su deber; el pueblo está aquí porque quiere decir que para defender la Revolución está dispuesto a pelear y a morir.
El pueblo no viene aquí a pasear, el pueblo viene aquí a decir presente, el pueblo viene aquí a decir esta es nuestra Revolución, y para quitárnosla hay que matarnos ; esta es nuestra justicia y para impedirla hay que matarnos; esta es nuestra libertad y para quitárnosla hay que matarnos; esta es la vida de nuestros hijos, dirán las madres, y para matarlos tendrán que matarnos a nosotras; este es nuestro trabajo, nuestro pan, nuestra redención, dicen los obreros, y para quitárnoslo, hay que matarnos .  Esta es nuestra reforma agraria, dicen los campesinos, esta es nuestra tierra, y para quitárnosla, hay que matarnos; esta es nuestra alegría, esta es nuestra felicidad, este es el porvenir de la patria, y para quitárnoslo, hay que matarnos.  Eso es lo que viene el pueblo aquí a decir, y no vienen 3 ni 10, ni 100, ni 1 000, ni 10 000, ni 100 000; 250 000 o 300 000, que es lo que está aquí.  Y no 300 000 cobardes, no 300 000 personas que se cansen o se aburran o se vayan; 300 000 que no se cansan, 300 000 que están de pie horas y horas, 300 000 que vinieron de muy lejos, 300 000 con los que se puede contar, 300 000 que no quieren que les hablen de politiquería, sino de Revolución.
Vamos a hacer un survey aquí, vamos a hacer un survey.  Los que quieren que inmediatamente convoquemos a elecciones que levanten la mano. Los que antes que nada quieren leyes revolucionarias; los que quieren que haya escuela para todos los muchachos, camas en los hospitales para todas las familias, trabajo para todos los empleados a fin de que nadie pueda venir a comprar conciencias ni a comerciar con el hambre y la miseria del pueblo; los que primero quieren que la Revolución construya su obra antes de que haya elecciones, que levanten la mano.
Eso tiene una explicación muy clara, y es porque el pueblo está viviendo un momento extraordinario, es que el pueblo se acuerda de toda la politiquería que aquí había, es que el pueblo se acuerda de aquella etapa en que aquí era el paraíso de los botelleros, de los compradores de cédulas, de los sargentos políticos, de los demagogos, de los farsantes, de los que lo ofrecían todo en una tribuna y no cumplían nunca absolutamente nada.
El pueblo sabe que está viviendo una época distinta por completo, no viene a los mítines a oír demagogos, no viene a los mítines a escuchar la palabra falsa de los hipócritas ni de los ambiciosos; no son hombres de jipi japa los que están aquí.  Viene el pueblo a oír la palabra sincera de los revolucionarios. ¿Y cuándo se vio la sinceridad con que hoy se habla desde la tribuna pública? ¿Cuándo se vio la honradez con que hoy se habla desde la tribuna pública?  ¿Cuándo hubo una identificación tan grande entre el pueblo y su gobierno, como ocurre hoy?  Es que el pueblo sabe que la Revolución y el gobierno no es para nosotros un placer; el pueblo sabe que el gobierno para nosotros es trabajo; el pueblo sabe que el gobierno para nosotros es sacrificio; el pueblo sabe que el gobierno es para nosotros honradez; el pueblo sabe que nadie se echa aquí nada en el bolsillo; el pueblo sabe que nunca lo engañamos; el pueblo sabe que nunca faltamos a nuestra palabra; el pueblo sabe que esta es una revolución de hechos y no de promesas falsas.  El pueblo sabe que lo que se promete se cumple.
Y como el pueblo nunca había tenido esto en nuestra patria, como el pueblo nunca tuvo un gobierno que lo defendiera, porque el pueblo nunca pudo contar con hombres leales, porque el pueblo nunca había visto las leyes que ha visto en tres meses, porque el pueblo nunca había recibido los beneficios que ha recibido en tres meses; porque el pueblo sabe que lo que quiere la reacción es que hagamos unas elecciones antes de terminar la obra (EXCLAMACIONES DE: “¡No!  ¡No!”), para volver con su dinero a comprar votos y a comprar conciencias, para volver con sus 5.00 pesos a ofrecerles a los desempleados la comida de un día a cambio de un voto, para volver con sus sargentos politiqueros a ofrecer una cama en el hospital a cambio de su voto, para volver con sus sargentos a ofrecer prebendas en medio del hambre y de la miseria a cambio del voto; para volver con sus sargentos políticos a engañar a los incautos, a engañar a los ignorantes. Es por eso, y esa es la única explicación por la cual el pueblo quiere que la Revolución termine primero su obra.
Nuestra consigna es clara, nuestra consigna es bien clara: que haya elecciones, pero que haya elecciones cuando no quede un solo desempleado en nuestra patria; que haya elecciones cuando no quede un solo cubano que no sepa leer ni escribir; que haya elecciones cuando haya una cama y un médico y medicinas para cada cubano que se enferme; que haya elecciones cuando los campesinos tengan sus tierras.  Porque entonces sí serán elecciones democráticas y libres; porque entonces sí que no podrá venir nadie a ofrecer una cama en el hospital a cambio del voto, a ofrecer 5.00 pesos a cambio del voto, a ofrecer favores a cambio del voto.  Lo otro no era democracia; lo otro era un comercio repugnante de conciencia; lo otro era el imperio de la oligarquía que venía con su dinero a comprar cargos de senadores, de representantes y de alcaldes; lo otro era pisotear en el dolor, en la ignorancia y en la miseria de nuestro pueblo.  Y el pueblo sabe, el pueblo está aprendiendo mucho, el pueblo está comprendiendo muchas cosas, y el pueblo sobre todo se hace esta pregunta:  ¿Qué hicieron los políticos?    ¿Qué beneficios, qué leyes aprobaron a favor del pueblo?  ¿Qué hacían en la Cámara y en el Senado?    ¿Qué hicieron con los fondos públicos? ¿Qué hicieron con el dinero de los hospitales?  ¿Qué hicieron con el dinero de la educación? ¿Qué hicieron con el desayuno escolar? ¿Qué hicieron con los malversadores?  ¿Cuándo fue a parar un malversador a la cárcel? (EXCLAMACIONES DE: “¡Nunca!”)  ¿La cárcel para quién era?   ¿La justicia para quién era aquí en Cuba?  ¿Quién le dio tierra a los campesinos?  (EXCLAMACIONES DE: “¡Nadie!”)  ¿Qué político, qué gobernante le dijo nunca las verdades al pueblo? ¿Qué gobernante les quitó a los campesinos el plan de machete? ¿Qué político le quitó al pueblo las fustas de la policía?  ¿Qué político suspendió el juego? ¿Qué político suspendió el garrote?  ¿Qué político suspendió los desalojos campesinos?  ¿Qué político invirtió honradamente los fondos del Estado? ¿Qué político cumplió una promesa? ¿Qué político hizo nada en 50 años por nuestra república?
Por eso es que el pueblo, que sabe todo eso, cuando le hablan de elecciones, dice no (EXCLAMACIONES DE: “¡No! ¡No!”).  Sin que nadie —un sentimiento absolutamente espontáneo—, sin que nadie le hubiese dicho una palabra, sin que nadie hubiese hablado una palabra en Cuba contra las elecciones, fue el pueblo quien dijo la palabra; fue el pueblo quien espontáneamente dijo, en una ocasión, en que al mencionarse la palabra elecciones, inexplicablemente, unánimemente y sin que nadie hubiese hablado una palabra para convencerlo en un sentido u otro, dijo no.  Y lo dijo en La Habana, y lo acaba de decir en Camagüey y estamos seguros de que ese es el sentimiento unánime del pueblo.  ¿Ahora qué van a decir los detractores de la Revolución, ante un pueblo que dice Revolución primero, elecciones después? Tierra primero, elecciones después. Trabajo para todos los cubanos primero, elecciones después.  Escuelas y maestros para todos los niños cubanos y elecciones después.  Hospitales y medicinas para todas las familias cubanas, elecciones después.  Campos deportivos y playas para nuestra juventud, elecciones después.  Justicia primero, elecciones después.  Soberanía nacional primero, elecciones después.  Independencia económica primero, elecciones después.  Patriotismo primero, civismo primero, vergüenza primero, honor primero, elecciones después.
Los que piensen de distinta manera, que vengan a convencer al pueblo. Los que piensen de distinta manera, que convoquen a multitudes a ver si vienen también. Derechos tienen, libertades tienen, para escribir, para hablar, para reunirse, que llamen al pueblo, que lo reúnan, que lo convenzan, que vengan a ver si pueden convencerlo porque este pueblo sabe mucho ya, este pueblo ha aprendido mucho. Es que al pueblo no es tan fácil ya tomarle el pelo (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”); es que el pueblo sabe lo que quiere y cómo lo consigue; es que el pueblo sabe quién le ha dado y quién no le ha dado, es que el pueblo sabe quién ha hecho leyes revolucionarias y quiénes no hicieron jamás una ley revolucionaria; es que el pueblo sabe que solo a través de la Revolución puede conquistar su felicidad.
Y no importa que para nosotros signifique trabajo, no importa que para nosotros signifique sacrificio, bien vale la pena el trabajo y el sacrificio cuando los sacrificios y los trabajos se hacen por los pueblos como este, porque es un pueblo que sabe responder, es un pueblo que sabe decir presente, es un pueblo que pelea, es un pueblo que piensa, es un pueblo generoso.  Vean, si no, cómo hasta los niños de la escuela entregan sus centavos para la reforma agraria; vean cómo los obreros entregan dinero de sus salarios para la reforma agraria; vean cómo la isla se ha llenado de tractores.  ¿Quién organizó eso?  Nadie.  ¿Quién alentó eso?  El pueblo, el propio pueblo, sin que nadie le haya dicho nada, todo el mundo ha dado, todo el mundo ha señalado su día de haber, todos los pueblos han puesto su alcancía y todo el mundo con entusiasmo jamás visto entrega su dinero para comprar tractores y para la reforma agraria.  Nunca se vio un entusiasmo semejante, nunca se vio una generosidad semejante, nunca un pueblo entregó su peso con la confianza con que lo está entregando hoy el pueblo cubano; porque sabe que de eso no se perderá un solo centavo; porque sabe que hasta el último centavo se volverá tractor y se volverá crédito para los campesinos, y aquí hoy en Camagüey tuvimos la satisfacción de haber empezado ya a invertir el dinero de la reforma agraria.
En la mañana de hoy quedó constituida la cooperativa arrocera “Ignacio Agramonte” .  En la finca, en el latifundio que era del ex senador Guillermo Aguilera, allí hay ya 345 familias campesinas; mas no serán solamente 345, había sembradas 200 caballerías de arroz y ahora vamos a sembrar 600.  Mañana mismo comenzarán a arar para sembrar 600, y no serán solamente las 345 familias, que ya hay 800 familias campesinas que vivirán de las 600 caballerías de arroz de la cooperativa “Ignacio Agramonte”.
Y allí mismo, allí mismo en las 600 caballerías restantes, comenzaremos a organizar una cooperativa productora de ganado, donde vivirán 200 familias más; familias que recibirán entradas aproximadamente de 2 000 pesos todos los años, y que hoy apenas sus entradas llegan a los 400 pesos al año, trabajando, 9, 10 y 11 horas al día, los días que trabajan.  Mil familias cubanas vivirán, pues, en las 1 200 caballerías de tierra de lo que fue el latifundio de Guillermo Aguilera.  Se le entregó a la administración de la cooperativa toda la maquinaria, todas las instalaciones y el molino arrocero, un molino arrocero que trabajaba dos meses al año y ahora va a trabajar seis meses, de día y de noche.
Dos millones de pesos, dos millones y medio de pesos se ahorrará Cuba todos los años en arroz, dos millones y medio de pesos le ahorrarán esas familias campesinas a Cuba.  Dos millones y medio de pesos que no tendremos que gastar en el extranjero comprando arroz.  Dos millones y medio de pesos que antes se gastaban en arroz y que ahora vamos a comprar fábricas y tractores con ellos.  Dos millones y medio de pesos, que nos vamos a ahorrar solamente con la primera cooperativa agrícola organizada en Camagüey.  Pero no solamente se les entregaron las maquinarias, el molino, las instalaciones y las tierras, sino que como debía esa finca 500 000 pesos y solo tienen en arroz en existencia 700 000, el dinero solamente les alcanzaba para trabajar hasta el mes de junio y, ¿qué hicimos? Hoy mismo les entregamos 21 tractores para el fomento de las 400 nuevas caballerías de tierra.  Y hoy mismo hemos consignado un millón de pesos de préstamo a la cooperativa, para pagarlo en cinco años, sin intereses de ninguna clase.  Hoy mismo, pues, de los fondos de la reforma agraria, se han entregado 21 tractores, se ha consignado un millón de pesos, que equivale a 1 150 000 invertidos que es la primera inversión grande que se hace a favor de la reforma agraria. 
Ochocientas familias que tendrán asegurada su existencia, que tendrán casas decorosas, que tendrán escuelas, que tendrán su propia tienda allí, para comprar a precios razonables y justos, que tienen un crédito de un millón de pesos por el cual no tendrán que pagar interés, y con ese 1 150 000 pesos, que aportamos a la primera cooperativa, la república se ahorrará todos los años, dos millones y medio de pesos.
Así trabaja la Revolución, así invierte los fondos del pueblo, así está invirtiendo el dinero que se ha recogido centavo a centavo, así invertirá el dinero que se recupere por el Ministerio de Recuperación de Bienes.  Así invertiremos las decenas de millones de pesos con que ya se puede contar para la reforma agraria, y solo en la provincia de Camagüey, pensamos invertir este año, en tractores, en semillas y en créditos, de 10 a 15 millones de pesos.  El Comandante del Ejército Rebelde, Hubert Matos, cuenta ya con la promesa de esos fondos para llevar adelante todos los planes de fomento, y la reforma agraria será en Camagüey la provincia donde más ampliamente se desarrolle; la provincia donde por existir mucha tierra que no está en producción y mucho latifundio, la Revolución llevará adelante su capítulo agrario más prometedor e interesante.
Y eso que todavía no se ha organizado el Instituto Nacional de Reforma Agraria, y eso que todavía no se ha dictado la Ley Fundamental sobre la Reforma Agraria; esto es simplemente para empezar con las fincas que se han recuperado de los malversadores. No quedará en Camagüey un solo campesino que no reciba los beneficios de la reforma agraria.  No quedará en Camagüey una sola familia campesina que no reciba los extraordinarios beneficios de la reforma agraria, y si los campesinos se benefician, si los campesinos triplican y cuadruplican sus ingresos, ello quiere decir que en las ciudades, el trabajo tendrá que triplicarse y cuadruplicarse para producir aquellos artículos que necesitan los campesinos.  Ello quiere decir que no quedará en Camagüey una sola familia sin ingresos ni un solo obrero sin trabajo. Y si en Camagüey se acaba el desempleo, si en Oriente se acaba el desempleo, si en Las Villas se acaba el desempleo, el desempleo se acabará en toda Cuba, porque las industrias no van a dar abasto para producir toda la mercancía que los hombres de Camagüey, que las familias de Camagüey, de Las Villas y de Oriente podrán comprar.
Ya hoy, antes de la reforma agraria y solamente con haber suprimido el contrabando, haber rebajado los alquileres y haber rebajado el costo de la vida en una serie de aspectos, lo que significa que las familias disponen de más recursos, las fábricas de tejidos ya no dan abasto, las fábricas de zapatos ya no dan abasto, las curtidoras de cuero ya no dan abasto; ya no dan abasto las fábricas de cigarro, las industrias de alimento ya no dan abasto, los laboratorios de cosméticos ya no dan abasto; fábricas que antes estaban cerradas, se han abierto.  Veintiocho destilerías que estaban cerradas se han abierto y están en plena producción.
Y eso que todavía no se ha hecho la reforma agraria, y eso que todavía los campesinos no están ganando 2 000 pesos todos los años, que cuando cada familia campesina perciba 2 000 pesos todos los años no darán abasto ni cuatro veces más fábricas de las que hay en Cuba, y cuando hayamos hecho la reforma agraria y existan cuatro veces más fábricas de las que hay hoy en Cuba, se habrá acabado el desempleo y entrará nuestro pueblo en una etapa como jamás la soñaron quizás los que se acostumbraron a vivir en la miseria y en el engaño y en la traición.  Comenzará a recibir el fruto de sus desvelos, comenzará el pueblo a recibir el fruto de su sacrificio de hoy, comenzará el pueblo a recibir el fruto de esos centavos que los niños les llevan a sus maestras, de esos jornales que los obreros le envían de su trabajo; comenzará el pueblo a recibir los frutos de su confianza de hoy, de su entusiasmo de hoy, de su defensa de hoy a la Revolución; comenzará el pueblo a recibir el fruto de estos esfuerzos que hoy hace de estas concentraciones a las que viene, de este respaldo que le brinda a la causa de la Revolución y de la patria.
Tendremos patria, porque hasta hoy no la habíamos tenido; tendremos verdadera libertad, porque hasta hoy no la habíamos tenido; tendremos justicia, porque hasta hoy no la habíamos tenido.  Y se verá entonces, se mirarán estos días de hoy como se contemplan las páginas más hermosas de la historia de un pueblo.
Dentro de cuatro años, dentro de cinco años, cuando toda la nación se haya transformado, cuando todos estemos recibiendo los beneficios extraordinarios de la obra que hoy hacemos, la cosecha extraordinaria de la semilla que hoy sembramos, miraremos estos días de hoy con orgullo, miraremos estas concentraciones de hoy con orgullo, miraremos esta historia de hoy con orgullo, porque podremos decir:  lo que tenemos lo hemos ganado con nuestro propio esfuerzo, lo hemos ganado con nuestro civismo, lo hemos ganado con nuestro sudor, lo hemos ganado con nuestra entereza.  Y si nuestros hijos crecen sanos y fuertes, si saben leer y escribir, si tienen ropa y tienen zapato, si tienen medicinas y tienen médicos, si tienen dentista, si tienen escuela, si tienen libros, si tienen deporte, si tienen vida, si tienen felicidad, podemos decir:  nos lo merecemos porque lo hemos ganado, nos lo merecemos porque supimos conquistarlo.
Y nuestros ancianos tendrán pensiones. Si cada viejecito recibirá todos los meses un cheque decoroso para vivir en paz como premio a lo que trabajó toda su vida,’ si no queda un solo viejecito sin su pensión, si cada hombre habrá desterrado para siempre la angustia de verse viejo sin recurso, de verse viejo sin ayuda, sin salud, sin vigor y sin sustento, podremos decir:  nos lo merecemos porque supimos conquistarlo, porque supimos destruir todo lo que nos impedía esa conquista, porque supimos pelear, porque supimos dar nuestra sangre, porque supimos derrotar la tiranía, porque supimos derrotar la politiquería, porque hicimos una revolución, supimos defenderla y supimos cosechar los frutos que hemos sembrado durante estos años .
Si cada familia quien tiene su casa, si cada familia que vea que desapareció para siempre el fantasma de los alquileres, la explotación de los alquileres, si cada cual ha desterrado para siempre la angustia de verse en la calle sin techo, si cada cual puede vivir en su propio techo, podrá decir:  nos lo merecemos porque supimos conquistarlo.  Y la patria se verá distinta, y la vida de cada cubano y de cada familia será distinta.  Si la felicidad reina, podremos decir:  nos lo merecemos porque supimos conquistarlo y el cubano se siente orgulloso de su patria.  Si su patria será libre y feliz, sin opresiones ni presiones extrañas, sin extraña explotación, si nuestra patria ocupa un lugar de honor y se convierte en la admiración del mundo por su obra y por sus méritos podremos decir: nos lo merecemos porque supimos conquistarlo .
Y eso están haciendo ustedes hoy: conquistando la patria del futuro, forjando la patria del futuro, sembrando la semilla del futuro. Y si mañana no habrá niños descalzos, si mañana no habrá niños comidos de parásitos, si mañana no habrá niños hambrientos y sin escuela, si mañana no habrá limosneros, si mañana no habrá desempleados, si mañana no habrá miseria, si mañana no habrá viejecitos sin pensión, será por lo que estamos haciendo hoy, por esta Revolución que estamos haciendo, por la victoria sobre la tiranía, por la Revolución que hicimos y que no solamente hemos hecho, sino que sabremos defender, que sabremos defender cueste lo que cueste, que sabremos defender hasta la última gota de nuestra sangre, que defenderá todo el pueblo, hombres y mujeres, ancianos y niños.  Porque de ahora en adelante, cada cual tiene que ser un soldado de la Revolución, cada cual tiene que ser un guardián de la Revolución, cada casa campesina y cada casa cubana, cada casa humilde, cada casa decente, tiene que ser una trinchera de la Revolución.  Cada campesino tiene que ser un guardián y un soldado de la Revolución.  Cada pescador, cada obrero y cada campesino, tiene que ser un abanderado y un soldado de la Revolución.  Como lo fue en la guerra, que cuando las columnas enemigas avanzaban, corrían a avisar a la Comandancia de nuestras tropas; que cuando el enemigo se movía, corrían a avisar a la Comandancia nuestra; que estaban siempre en acecho, estaban siempre vigilantes, y que cuando el enemigo movía un dedo los revolucionarios lo sabíamos, que cuando sobraba un fusil, el campesino lo empuñaba, y así ha de ser de ahora en adelante, así ha de ser ahora con más razón que nunca, que si un sospechoso merodea los campos, si un contrarrevolucionario se mueve, si un contrarrevolucionario mueve un dedo, si un enemigo se mueve por nuestros campos y nuestras ciudades, la Comandancia del Ejército Rebelde, que es la vanguardia de la Revolución, el brazo armado de la Revolución, la confianza de la Revolución, deberá saberlo.  Así con la ayuda del pueblo, con el respaldo del pueblo, con la colaboración del pueblo, como en la guerra, aplastaremos el menor intento, aplastaremos cuantos intentos hagan por volver los criminales de guerra aunque los ayuden poderosos enemigos extranjeros.  Cuba no tiene miedo, Cuba no puede tener miedo, en Cuba lo que hay es valor, Cuba es todo honor, Cuba no podrá vencerla nada ni nadie, Cuba no podrá volver a ser oprimida ni por nada ni por nadie, Cuba tiene hoy un pueblo que la defiende y un pueblo con millones de cubanos dispuestos a dar su vida por la Revolución.
Felicito al Comandante Hubert Matos por este extraordinario y organizado acto; felicito a los delegados del Congreso Campesino por esta extraordinaria y entusiasta congregación de hoy; felicito al pueblo camagüeyano por esta demostración sin precedentes; felicito a los obreros camagüeyanos, a la juventud camagüeyana, a los hombres y mujeres del pueblo, por su presencia grata y cívica, los felicito, y les doy las gracias, porque esa comprensión, porque ese entusiasmo, porque ese civismo es el único premio posible a nuestro esfuerzo, es el único premio a nuestro sacrificio, es el único premio a los que cayeron.  Un pueblo entero, un pueblo valiente, un pueblo digno que sabe decir presente, que sabe marchar hacia el luminoso porvenir que ellos trazaron con sus vidas.
Gracias en nombre del Ejército Rebelde, del Gobierno Revolucionario y de todos los líderes revolucionarios, porque ese es el único premio que queremos, ese es el único premio a que aspiramos.
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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