julio 15, 2012

Discurso de Fidel Castro en las conclusiones del I Congreso Nacional de Maestros de Vanguardia "Frank País", conjuntamente con el acto de graduación de las EBIR (1963)

DISCURSO EN LAS CONCLUSIONES DEL PRIMER CONGRESO NACIONAL DE MAESTROS DE VANGUARDIA “FRANK PAIS “, CONJUNTAMENTE CON EL ACTO DE GRADUACION DE LAS EBIR, EFECTUADO EN EL TEATRO “CHAPLIN “
Fidel Castro
[10 de Abril de 1963]

― Departamento de versiones taquigráficas del Gobierno revolucionario ―

Compañeros graduados de las Escuelas Básicas de Instrucción Revolucionaria; Compañeros maestros de vanguardia:
Coincidió en esta ocasión el final del curso de las Escuelas Básicas de Instrucción Revolucionaria con el Congreso de la Brigada de Maestros de Vanguardia “Frank País”, por lo que se decidió dar en común este acto.
No son exactamente las mismas funciones las que unos y otros desempeñan. Es decir que unas son funciones propiamente de educación, y otras son funciones de formación política. Sin embargo, todo esto se relaciona grandemente y, por encima de todo, forma parte del esfuerzo que en los distintos frentes la Revolución realiza.
Los maestros tienen en sus manos una tarea importantísima porque son los que empiezan por formar la mentalidad de los niños, enseñarles las primeras letras y, al mismo tiempo, inculcarles hábitos de vida social, e ir fraguando en cada niño el futuro ciudadano de la República. El maestro tiene también, al mismo tiempo, que comenzar a dar las primeras lecciones de historia, las primeras lecciones acerca del medio social y de la realidad social en que vive el hombre.
En este caso, los maestros de vanguardia desempeñan, además, una misión doblemente meritoria por cuanto la realizan en los lugares más distantes y menos comunicados de nuestro país. Y allí también ellos, en cierto sentido, son también formadores de la conciencia revolucionaria, y constituyen una fuerza que ayuda a orientar a nuestros campesinos.
De no haber sido por el esfuerzo de esos compañeros y compañeras, no habría sido posible resolver el problema de la enseñanza a la población infantil de las montañas.
Nosotros a veces hemos oído decir, leyendo los cables, acerca de los planes de la Alianza para el Progreso de construir escuelas. Y cada vez que oímos esas ilusiones y esas vanas promesas, recordamos el hecho de que no basta construir escuelas para que haya alfabetización, para que haya enseñanza.
Para que haya alfabetización, para que haya enseñanza, hace falta que existan maestros. Y para que la enseñanza llegue a los lugares más apartados hace falta que existan maestros capaces de llegar a esos sitios más apartados; y para que existan maestros capaces de llegar a esos sitios apartados es necesario que sean formados esos maestros, que no vengan exclusivamente de las canteras de las ciudades y que, desde luego, procedan de las capas más humildes de la población, y se les prepare adecuadamente. De lo contrario, no habrá en ningún lugar de América Latina maestros suficientes para ir a enseñar a los campesinos.
Este tema de la enseñanza pudiera considerarse también como parte de la instrucción revolucionaria. Porque la instrucción general, junto con la instrucción política, debe comenzar lo más temprano posible. No se trata de una instrucción propiamente teórica, sino que hay que inculcarle al niño una serie de hábitos, desde que empieza a tener uso de razón, acerca de la forma como ha de comportarse.
Nosotros no llegaremos a forjar una sociedad enteramente nueva si esa sociedad enteramente nueva, limpia de muchas de las lagunas y de las debilidades de nuestra sociedad actual, no la comenzamos desde los niños.
La compañera que habló aquí en nombre de los maestros expresó una serie de ideas muy interesantes acerca de lo que significaba la instrucción política, acerca de lo que enseñaba a ver y comprender los problemas, acerca de lo que había significado para muchos de ustedes el llegar a adquirir una concepción, un método, una guía, una serie de principios científicos, para comprender los problemas sociales y para comprender los problemas de la Revolución y para comprender los problemas históricos. Cómo cuando se cuenta con esa ayuda, con esos conocimientos, se empiezan a comprender muchas cosas que antes parecían oscuras.
Una de las características de la sociedad burguesa es el caos mental, la falta de una explicación de los problemas, la falta de una interpretación de las realidades; y donde existen mil explicaciones porque, en definitiva, no existe ninguna explicación. Es decir, no existe ninguna explicación verdadera porque de lo que se trata es de justificar un sistema de explotación y tratar de presentar como eterno un modo de producción que es sencillamente un producto de la historia, transitorio y condenado a desaparecer en un momento determinado. Caracteriza a la sociedad burguesa el caos, repito, la falta de una explicación clara de los fenómenos y de los hechos. Y caracteriza al socialismo científico y al régimen social inspirado en él precisamente por todo lo contrario. Por la posibilidad de tener una explicación verdadera, real, de los problemas, de cada problema, y del proceso de los problemas, y del desarrollo de la sociedad.
Quizás una de las cosas, sin embargo, más difíciles de comprender es que ninguna de esas interpretaciones son interpretaciones mecánicas, que ninguna de esas interpretaciones tienen que ser interpretaciones de cliché, y que el marxismo no es un conjunto de “formulitas” para tratar de aplicar a la fuerza la explicación de cada problema concreto, sino una visión dialéctica de los problemas, una aplicación viva de esos principios, una guía, un método.
Y por eso el revolucionario tiene que estar incesantemente pensando, analizando. No creer que va a encontrar nada simple, nada sencillo, nada fácil, nada mecánico, sino que tiene necesariamente que analizar. Y que los problemas son múltiples, que los problemas implican infinidad de facetas y que, además, los problemas se suceden unos tras otros; y que, superadas una serie de cuestiones y una serie de problemas, inmediatamente hay una serie de problemas nuevos.
Creo que algo que podría ser para todos nosotros una gran lección de marxismo, es recordar el proceso mismo de la Revolución. Y si ustedes hacen un análisis de la Revolución como un proceso —como lo es realmente— podrían sacar o extraer magníficas lecciones. Las condiciones de ahora de la Revolución no son similares a las condiciones del principio de la Revolución; no había, por ejemplo, la unidad que hay hoy, no solo la unidad orgánica, sino la unidad de pensamiento, la unidad de método, la unidad de orientación, que al principio de la Revolución se caracterizaba mucho porque existían una serie de corrientes, una serie de criterios, una serie de puntos de vista. Podría decirse que miles de personas tenían un punto de vista distinto, determinado; que muchas personas tenían sus métodos, que muchas personas tenían su estilo de ver los problemas.
Si ustedes analizan la Revolución desde el principio, verán como es un proceso ascendente, en que una serie de problemas se fueron superando unos tras otros, que la Revolución ha ido en un ascenso continuado desde el principio. Y, sin embargo, eso no quiere decir que no tenga la Revolución que estar resolviendo infinidad de problemas que tiene ahora y que no tenía entonces. Y así, incesantemente, los problemas se irán renovando y le presentarán a los revolucionarios la tarea de resolverlos.
Y nosotros podemos hacer una comparación entre el proceso de la Revolución y el proceso de la contrarrevolución, y se hace todavía más interesante. Porque el proceso de la Revolución es un proceso de ascenso, de desarrollo, de unión, mientras el proceso de la contrarrevolución es un proceso de descenso, es un proceso de descomposición. Y mientras las fuerzas revolucionarias se aglutinan, se hacen más experimentadas, más aguerridas, más unidas y más fuertes, las fuerzas contrarrevolucionarias se desintegran cada vez más y más; mientras la Revolución ha sido un proceso de unión constante, la contrarrevolución ha sido un proceso constante de desunión; y mientras las distintas fuerzas revolucionarias —verdaderamente revolucionarias— han culminado en lo que ya se ve surgir como una poderosa vanguardia política del país, un formidable Partido proletario marxista-leninista, la contrarrevolución es hoy un fraccionamiento de aproximadamente 500 organizaciones.
Y hay un chistecito que circula por Miami —porque allá también hay chistes revolucionarios— y que dice que muy frecuentemente se juntan dos contrarrevolucionarios en Miami para constituir un partido de dos fracciones. Y el número de organizaciones contrarrevolucionarias se multiplica más y más.
Es decir, mientras la Revolución marcha hacia una disciplina, hacia una unión, hacia un orden, hacia una fuerza, la contrarrevolución marcha hacia el caos cada vez más, producto de las 10 000 interpretaciones de los hechos de cada uno de aquellos sujetos, que no sabe nada ni de historia, ni de economía, ni de nada, ni tienen un método, ni tienen una concepción, ni tienen un enfoque de los problemas, y como cada uno hace el suyo, resultado: que de cada enfoque sale una organización contrarrevolucionaria. Desde luego, independientemente que hay muchos que prefieren ser “cabeza de ratón” a ser “cola de león”, ¿no? (RISAS), y que siendo cabecilla de una organización contrarrevolucionaria posiblemente tenga algunos beneficios en las nóminas esas que les reparten allí en Estados Unidos.
El proceso revolucionario nos enseña estas cosas. Y en un día como hoy resulta muy oportuno señalar este contraste. ¿Por qué?, ¿por qué? Porque precisamente hoy se puede decir que está marcando el punto culminante de la crisis de la contrarrevolución.
Así, mientras nosotros hoy nos reunimos aquí para graduar a los alumnos de 78 escuelas de Instrucción Revolucionaria, a los alumnos de escuelas nacionales de organizaciones de masa como la CTC y el ANAP, o de nuestra organización juvenil; mientras nos reunimos aquí con más de 1 000 maestros que vienen de las montañas y que trabajan en las montañas ; mientras podemos tener la satisfacción de ver toda la fuerza y todo el entusiasmo con que crece el espíritu revolucionario, pero sobre todo el espíritu revolucionario consciente, es decir, ese espíritu que no es entusiasmo solo sino que es entusiasmo y a la vez conciencia, las noticias que se reciben de nuestros enemigos son dignas de leerse, y por eso yo traía algunos papeles (RISAS). Papeles que vinieron muy oportunos, porque los recibí un ratico antes de llegar aquí al acto; son cables de la UPI.
No los vamos a poner en duda, ¿saben por qué? Porque no son esos cables que escriben para hablar de nosotros, sino para hablar de ellos. Y así, este cable de la UPI, dice:
“Miami, abril 10 —dice—: “Irritados dirigentes de los exilados cubanos rompieron hoy con el gobierno de Estados Unidos, con motivo de la decisión de este, que caracterizaron de coexistencia con el régimen comunista cubano.
“Un portavoz del Consejo Revolucionario Cubano, reconocido por Washington como representante de los 250 000 refugiados cubanos que se calcula hay en este país “— me parece que exageraron un poquitico la suma—,”atacó airadamente filtraciones de Washington relativas a presuntos motivos de su ruptura.
“Una fuente gubernamental dijo a periodistas de esta capital que el presidente del consejo revolucionario, José Miró Cardona, había pedido 50 millones de dólares para preparar un nuevo ejército anticastrista” — ¡parece que no calculó los cien que iban a tener que pagar después de indemnización!— (RISAS Y APLAUSOS),”o como alternativa “—¡esto es, si la puntería de las milicias nuestras no está muy superior a la de aquella vez! —,”o como alternativa una intervención decisiva del consejo en el futuro planeamiento de la acción anticastrista. Pero esta afirmación fue desmentida por Ramiro Boza, secretario de Miró Cardona, que la calificó de falsa y tendenciosa afirmación de una anónima fuente gubernamental de Estados Unidos.
“El portavoz del consejo declaró de plano que Washington trata de desacreditar a Miró por la imposibilidad del gobierno de hacerle cambiar de criterio con respecto a la ruptura. Dijo que la filtración fue un escudo de Washington para ocultar la coexistencia de Estados Unidos con el régimen comunista de Fidel Castro y, además, otro ejemplo de la llamada manipulación de la noticia.”
Y este es otro despacho:
“Washington, abril 10 (UPI) “—estoy leyendo cables de la UPI (RISAS).” Han quedado escindidas las relaciones entre los exilados cubanos y el gobierno del presidente John F. Kennedy.
“Funcionarios del gobierno indicaron hoy que la causa de la división la constituye la negativa de los exilados de aceptar la orden de Kennedy de abandonar su acción ofensiva contra Cuba. “Las más altas fuentes oficiales en esta capital están profundamente preocupadas ante la posibilidad de que los revolucionarios cubanos “ —¡¿revolucionarios?!—”y el público norteamericano lleguen a la conclusión de que el gobierno sigue una política blanda con el régimen del Primer Ministro Fidel Castro. Pero la preocupación mayor de esas autoridades es que si aceptan las exigencias de los exilados de que se lleve a cabo una pronta invasión de Cuba o de que se apoyen sus ataques contra territorio cubano, ello los colocará en la posición de permitir que los exilados determinen la política del gobierno de Estados Unidos con respecto a Cuba.
“La controversia, que comenzó cuando el presidente Kennedy prohibió a los exilados que abandonaran territorio norteamericano, se complicó anoche cuando el gobierno anunció que había rechazado la exigencia del Dr. Miró Cardona, presidente del Consejo Revolucionario Cubano, de que Estados Unidos apoyara una pronta invasión de Cuba.
“Miró Cardona presentó su renuncia”— yo no sé a qué renunció (RISAS) —,”durante una reunión del Consejo que se prolongó toda la noche. La dimisión fue rechazada en un comunicado emitido poco antes del amanecer, en el cual también se denunció firmemente la política norteamericana con respecto a Cuba.
“Los funcionarios del gobierno admitieron que esto creaba un problema bastante molesto, puesto que Miró Cardona y el consejo fueron el instrumento” — lo dice aquí el cable de la UPI—, “fueron el instrumento elegido por el presidente Kennedy para la ejecución de la invasión de la Bahía de Cochinos.”
Creo que no hay que explicar nada, nada, está clarito todo. Subrayaron, no obstante, que es posible que Miró Cardona ya no desempeñara una función rectora ni en el movimiento de los exilados ni en Cuba — ¿será un secreto eso? (RISAS)— en caso de que las circunstancias requieran una figura centralizadora “ — no ha nacido todavía ni nacerá.
“Debemos aceptar el hecho de que los líderes de ayer no serán los líderes de la batalla de mañana, subrayó un funcionario que a la vez elogió la paciente y valerosa actuación que tuvo el líder en el pasado”—como ustedes saben ni se enteró siquiera cuando vino la invasión de Bahía de Cochinos. “Afirmó que estaba convencido de que Miró Cardona reflejó la frustración y la amargura de muchos de los exilados cuando presentó al gobierno su supuesto ultimátum la semana pasada.
“Según funcionarios del Departamento de Estado, Miró Cardona amenazó con renunciar, a menos que el gobierno norteamericano proveyera 50 millones de dólares para organizar la invasión militar de Cuba, o le asegurara la total participación norteamericana en un plan de invasión.”
¿Qué dirá la historia de estos señores? ¿Qué dirá la historia de estos señores que se fajan con el gobierno de Estados Unidos —según explica un funcionario del gobierno de Estados Unidos— porque el gobierno de Estados Unidos no aceptara entregarle de inmediato 50 millones de dólares para preparar una invasión — y estos cálculos realmente no los entendemos porque los hombres y las armas que puedan movilizar con 50 millones de dólares duran menos de 50 minutos aquí en territorio nacional — , o le asegurara una total participación norteamericana en un plan de invasión?
Es decir, se fajan porque no invaden a Cuba. En la historia de este país, y es posible que en la historia de ningún país se viera a los burgueses y a los reaccionarios hacer un papel tan miserable y tan desvergonzado. Rompen porque no invaden a Cuba, porque no acceden a una invasión inmediata de Cuba.
Creo que esto, de por sí solo, es suficiente como para explicar que hayan 500 organizaciones. Con esta falta de pudor, con esta falta de vergüenza, con esta falta de patriotismo, con esta desnudez moral de gente que no ocultan su espíritu traidor y criminal contra la patria. Desde luego que el cable dice que esta es una situación molesta para el gobierno de Estados Unidos. Pero, ¿por qué es una situación molesta para el gobierno de Estados Unidos? Sencillamente porque el gobierno de Estados Unidos “crió cuervos”. “Cría cuervos y te sacarán los ojos.”
El gobierno de Estados Unidos, siguiendo una política totalmente contraria a la ley internacional, al derecho, siguiendo una política agresiva y hostil contra nuestro país, trató de utilizar como instrumentos a estos desertores de la patria, a esta escoria que la sociedad cubana lanzó al “vertedero “ de Miami. Y desde aquel “vertedero” trataron de encontrar los medios, los pretextos y los instrumentos para agredir a nuestro país.
Al hacer esto Estados Unidos violó las leyes, las leyes internacionales, se convirtió en agresor de Cuba y creó en el Caribe una situación de tensión, una situación de peligro para la paz, de peligro tal, que estuvo muy próxima a desencadenar una guerra mundial.
¿Quién enseñó a estos “gusanillos” a violar las leyes internacionales? ¿Quién los enseñó a ser piratas? ¿Quién los enseñó a pintar aviones con insignias cubanas para atacar a nuestro territorio? ¿Quién los proveyó de las armas, de los barcos y de los equipos con que realizaban sus actos de piratería? ¿Quién los inspiró, quién los financió, quién los alentó? Pero llegó un momento en que los “cuervos” comenzaron a picotear en los ojos de los imperialistas; llegó un momento en que los “cuervos” pretendieron decidir acerca de la política que debían seguir los imperialistas; llegó un momento en que los “cuervos” quisieron actuar por su propia cuenta, es decir, llegó un momento en que se escaparon al control de los imperialistas. Y al escapar a su control comenzaron a crearles problemas a los imperialistas.
No era lo mismo cuando actuaban siguiendo la política imperialista y las órdenes imperialistas y los planes trazados por el Pentágono y aprobados por el gobierno de Estados Unidos, que cuando comenzaron a hacer planes por su propia cuenta. No era lo mismo cuando atacaban una instalación cubana con aviones o con barcos, o cuando lanzaban armas en paracaídas por cuenta de la CIA, a cuando por su propia cuenta los contrarrevolucionarios comenzaron a actuar con todos los recursos y los medios que les habían dado.
Y, naturalmente, como el problema de Cuba se había convertido en un problema muy delicado, de orden internacional; como el problema de Cuba se había convertido en uno de los problemas más peligrosos para la paz mundial, cuando los imperialistas tenían que medir más sus actos, y cuando la política de agresión planeada por los imperialistas no coincidía con las acciones sin control de los contrarrevolucionarios, ocurrió lo que inevitablemente tenía que ocurrir dentro de una política sin principios, dentro de una política agresora, dentro de una política inmoral, dentro de una política llena de contradicciones.
Y esas contradicciones inevitablemente estallaron. Estallaron cuando chocaron como tenían que chocar, y ahí tenemos los resultados.
¿Significa que los imperialistas hayan abandonado sus planes de agresión a Cuba? ¡No! Significa que el problema se ha vuelto más complejo, se ha vuelto más delicado y más peligroso, y los imperialistas quieren manejar el problema a su manera y no a la manera que quieren manejarlo los contrarrevolucionarios.
¿Quién no sabe, cualquiera que conozca a esos elementos, que esos elementos iban a terminar escapando del control de los propios imperialistas? Ahora se ha sabido los elementos que dirigían esos ataques piratas y nosotros los conocemos demasiado bien a esos elementos.
Uno de los jefes era el señor Eloy Gutiérrez Menoyo (EXCLAMACIONES). A este señor lo conocemos demasiado bien como lo que fue, y como lo definió nuestro compañero Camilo Cienfuegos, como un perfecto “come vaca” (RISAS). Respecto a este señor nosotros recordamos algunos antecedentes del principio de la Revolución, cuando empezó a darnos dolores de cabeza, no ya hablando de las dificultades que crearon, cuando él y todo su grupo comenzaron a vivir “por la libre “ en nuestro país, a hacer lo que les daba la gana, designarse grados a montones, repartir puestos, prebendas, etcétera, sino que este señor es un tipo de aventurero que en una ocasión le creó ciertas dificultades al gobierno cubano. ¿Saben por qué? Porque se le ocurrió organizar unas guerrillas en España contra Franco; con tal motivo se agenció determinados recursos, fue a Bélgica y empezó a organizar una cosa descabellada completamente y absurda.
Y que lo único que resultaría de ello era, crearle problema de tipo internacional al gobierno cubano. Y con motivo de esos hechos, a su regreso a Cuba, donde no sé si ustedes recordarán que comenzó a hacer una colecta para ayudar a la liberación de España, nos vimos en la necesidad de prohibirle dicha colecta y advertirle seriamente que el gobierno de Cuba no toleraría tales y tan descabelladas actividades.
Quién iba a decir que este señor, que comenzó fraguando una guerra de guerrilla contra Franco, terminara en Estados Unidos fraguando ataques piratas contra Cuba. Qué extraño está todo eso, qué raro, ya el hombre no es antifranquista, ya el hombre no se acuerda ni de Franco, o no se sabe, y resulta que terminó en las Bahamas; véase bien, no terminó ni en España ni en Cuba, porque sabe lo suficiente. Al parecer pensó que era mucho mejor trabajar a sueldo de los imperialistas, que meterse a redentor en España.
Y, desde luego, no se le ocurrió desembarcar en Cuba, porque sabe lo suficiente como para no hacer eso; y entonces inventó una cosa sui géneris: operar desde los cayos de las Bahamas, al amparo del pabellón de su majestad británica; y al amparo de la bandera que marca la jurisdicción de Inglaterra sobre esos cayos, comenzó a realizar sus fechorías.
Claro está que era lógico esperar eso de esos señores; porque esos señores saben que entran aquí y no escapan; saben que no se pueden poner aquí a comer vacas, porque en cualquier momento, mientras tasajean una vaca, llegan nuestros soldados, que no son los soldados de Batista y que si en la época de Batista ellos pudieron a su antojo vivir y medrar, ese no es el caso que tienen en este momento.
Yo recuerdo que una de las cosas que decían mucho los campesinos era: los soldados de Batista no entran en el monte, pero los soldados del Ejército Rebelde, es que salieron del monte , y entran hasta dentro de las matas si es necesario, y en las cuevas y en los vericuetos; y no hay obstáculos, no hay caminos que no recorran, que no sean capaces de recorrer nuestros combatientes.
Y por eso, estos señores se dedicaron a operar desde las Bahamas mientras el gobierno inglés los toleró o hasta que el gobierno inglés se enteró. Desde luego, nosotros no creemos que el gobierno de Inglaterra haya sido cómplice de esas fechorías; nosotros no creemos que nadie en Inglaterra, ningún estadista inglés, conciba que un Menoyo cualquiera vuelva a revivir, al cabo de cuatro siglos, los tiempos de Francis Drake o Jacques de Sores, salvando las distancias entre un Drake y un Menoyo (RISAS Y APLAUSOS). Porque aquellos corsarios de aquellos tiempos, que se aventuraban por los mares en frágiles embarcaciones, tenían fama de hombres valientes; no estos señores que andan en lanchitas de motores, bien abastecidas, bien protegidos, bien financiados, atacando de noche, no presentando nunca combate y operando en mares que estaban infectados por navíos de guerra y aviones de Estados Unidos.
Por eso no creemos que el gobierno inglés haya sido cómplice de esas actividades, y no hay dudas de que el gobierno inglés ha actuado contra estos piratas. Y nosotros creemos que esa es una posición seria del gobierno inglés y en favor de la paz, y en evitación de incidentes; porque tampoco iban a vivir eternamente en esos cayos de las Bahamas atacando a Cuba; y tampoco íbamos a permanecer con los brazos cruzados, y permitiendo que desde bases determinadas estuviesen lanzando ataques bélicos contra nuestro país y contra la navegación que abastece a nuestro país. Y por eso entendemos que la actitud del gobierno inglés ha sido una actitud correcta y en bien de la paz en el Caribe.
Al parecer, el gobierno de Estados Unidos también ha tomado medidas; las razones eran las que les explicaba hace un momento: la contradicción entre sus planes y las actuaciones por cuenta propia de los contrarrevolucionarios descontrolados.
Los ataques piratas estaban originando serios riesgos de incidentes, y con motivo de esas actividades se habían producido ya dos incidentes entre aviones cubanos y barcos norteamericanos.
Con motivo del último incidente, en que debido a un error, y a un error verdadero — no un error inventado— un barco mercante norteamericano fue hostigado por aviones cubanos en medio de una confusión, el gobierno de Cuba explicó detalladamente el incidente, se lamentó del incidente, y además declaró que tomaría medidas a fin de evitarlos, al mismo tiempo que señalaba la responsabilidad del gobierno de Estados Unidos por los hechos que originaban esos incidentes.
Algunas agencias norteamericanas publicaron cables diciendo que, evidentemente, Castro deseaba evitar un choque con Estados Unidos, y que también Estados Unidos deseaba evitar incidentes. No es ningún secreto que nosotros deseamos evitar choques con Estados Unidos o con cualquier otro país; no es ningún secreto que nosotros no queremos una guerra, porque lo más absurdo es pensar que nosotros queramos una guerra; que nosotros ignoremos todas las consecuencias de una guerra y todos los sufrimientos para nuestro país y para nuestro pueblo de una guerra.
Nunca nuestro país ha deseado una guerra. Por eso lucía extraño, tal como si lo ignoraran, tal como si descubrieran algo, cuando afirmaban que aparentemente Cuba deseaba evitar un choque armado con Estados Unidos. Tampoco tenía nada de extraño que nosotros explicásemos el incidente, por cuanto nunca hemos practicado la política de piratería, la política de hostigamiento a la navegación pacifica, y nosotros ni siquiera como revancha, ni siquiera como represalia podíamos actuar devolviendo una fechoría con otra fechoría, porque esa no ha sido nunca nuestra política. Y que eso es muy distinto de la disposición en que ha estado nuestro país de luchar y de combatir en defensa de su soberanía.
Nosotros nunca hemos querido una guerra; es a nosotros a quienes se nos ha impuesto una política de agresión y de hostigamiento. Nosotros hemos tenido necesidad de defendernos y de estar preparados para defendernos, y estaremos siempre preparados para defendernos y dispuestos a pagar cualquier precio que requiera la defensa de nuestra patria y de nuestra Revolución, que es algo muy distinto de una política de guerra y de una política irresponsable.
Porque cuando en Girón nuestros hombres se vieron obligados a combatir, no era la culpa del país, era la culpa de los agresores. Y todas las medidas que ha tomado el país han sido para defenderse de los agresores.
¿Han abandonado los imperialistas los planes de agresión? No nos consta eso. Incluso, en días recientes, el presidente de Estados Unidos declaró que por qué estos señores piratas no seguían el ejemplo de los que se habían incorporado al ejército norteamericano. ¿Qué quiso decir con eso, o qué se le escapó con eso? ¿Acaso era una invitación a entrenarse dentro del ejército norteamericano e integrar fuerzas que un día podrían atacar a nuestro país? Ese aspecto no quedó muy claro. Pero es realmente reveladora la afirmación de que podían servir mejor a su causa ingresando en el ejército de Estados Unidos.
Claro está que bien merecen los gobernantes norteamericanos la lección que están recibiendo, porque todas estas situaciones molestas de que habla la UPI, todas estas contradicciones, todos esos problemas, son consecuencias de su política agresiva contra Cuba, de su hostilidad contra Cuba. Ninguno de esos problemas habrían surgido, ninguno de esos problemas existirían, de no haber existido la política de agresión y de hostilidad que han llevado contra nuestro país desde el triunfo de la Revolución. Ninguno de esos riesgos, entre otros el riesgo de una guerra mundial, habría tenido lugar sin esa política sistemática de agresión contra nuestra patria, que obligó a nuestro pueblo a buscar los medios y las formas adecuadas para garantizar su seguridad.
Y mientras exista ese peligro seguiremos buscando los medios y las formas adecuadas para garantizar nuestra seguridad.
Objetivamente, sin embargo, se puede decir que las medidas tomadas por el gobierno de Estados Unidos para restringir, o para detener las actividades de los piratas, es un hecho de carácter positivo. Es un paso de avance, pequeño si se quiere, hacia la disminución de los riesgos de crisis y de guerra. Y como nosotros debemos analizar objetivamente los hechos, por eso debemos afirmar que es un paso positivo. Y pudiera decirse que de los cinco puntos ya hemos conseguido uno. Faltan cuatro.
Y, desde luego, lo único sensato que pudieran hacer los gobernantes norteamericanos, lo único que contribuiría a una verdadera solución de la crisis, que en ocasiones se ha hecho aguda y que permanece latente, es el cese de las violaciones y de las agresiones contra nuestra Revolución y nuestra patria. Agresiones que nos han obligado a dedicar el grueso de nuestras energías a la defensa del país, lo mejor de nuestro esfuerzo a la defensa de nuestro país, gran número de compañeros responsables y competentes a la defensa del país. Porque la defensa del país ha sido una de las tareas fundamentales de estos años, impuesta por la agresión de los imperialistas.
¡Ojala aprendan estas lecciones, ojala les sirvan para algo estas experiencias!, si es que tienen un mínimo de capacidad de aprendizaje, porque la historia, el curso de los acontecimientos, los hechos, nos están dando la razón. Y por encima de toda la propaganda calumniosa, por encima de las mentiras que propalan contra Cuba, ahí están los hechos, lo que ocurre aquí y lo que está ocurriendo en el resto de América; el porvenir claro y sin sombra que forjamos aquí, y las tormentas que se desatan en la América Latina.
¿Y dónde están varios de aquellos gobernantes que sirvieron de instrumento a los imperialistas? ¿Dónde están varios de aquellos gobernantes que un día —cumpliendo órdenes de Washington— rompieron relaciones con nuestra patria? ¿Dónde está Frondizi, dónde está Prado, dónde está Ydígoras? Y así sucesivamente podremos preguntar mañana, algún día no lejano, dónde están los demás. Porque la Revolución está aquí, firme y fuerte como nunca, invencible como nunca, frente al ataque de los imperialistas y a la complicidad de los oligarcas corrompidos de otras naciones de América Latina.
Porque van cayendo víctimas de sus propias contradicciones, víctimas de la piqueta demoledora de la historia, en situaciones también incontrolables, porque a los imperialistas les ocurre con los “gorilas” lo que les ha ocurrido con los “gusanos”: que los “gorilas” escapan también de vez en cuando a su control, o los países de América Latina son víctimas de las contradicciones entre el Pentágono y el Departamento de Estado. Porque a veces se ven claramente dos políticas: la política del Departamento de Estado y la política del Pentágono. Cada uno de esos departamentos tiene sus agentes y tiene sus cartas. Y las misiones militares yanquis se relacionan mucho con los “gorilas “; y a veces, cuando el Departamento de Estado tiene un plan, vienen los “gorilas” emparentados con sus congéneres del Pentágono y echan por tierra el plan.
Y así, el plan de situar a un Haya de la Torre en Perú, farsante, demagogo, instrumento del Departamento de Estado, vinieron los “gorilas“— tan reaccionarios como él— y echaron por tierra el plan.
Y vinieron los “gorilas” en Argentina, y echaron también por tierra sus planes.
Y en Guatemala, el Departamento de Estado llevaba a Arévalo. Y vinieron los “gorilas” y echaron por tierra sus planes.
¿Quién es Arévalo? Arévalo es como Betancourt; Arévalo es como Figueres; Arévalo es como Muñoz Marín. Y Arévalo era el Betancourt de Guatemala, el candidato del Departamento de Estado que, frente a la tesis del “gorilato “, pretende llevar adelante la tesis de los llamados “demócratas de izquierda”. ¡Vaya demócratas y vaya izquierdistas esos, que hasta su alma la venden a los imperialistas! Pero los del Departamento de Estado piensan que son mejores instrumentos a su política.
A Arévalo lo conocemos bien; hay ciertas anécdotas también de él. Cuando Batista dio el golpe de Estado del 10 de marzo, no transcurrió mucho tiempo sin que el señor Arévalo le hiciera una visita al señor Batista. Cuando la Revolución triunfó, y teniendo presente este hecho, nosotros éramos renuentes a hablar con ese señor, que había venido a Cuba también a raíz de la Revolución; y a petición de algunos compañeros al fin decidimos conversar con ese señor, respecto al cual teníamos el ingrato recuerdo de su visita a Batista.
Este señor, sin embargo, había escrito un buen libro contra el imperialismo, llamado “El Tiburón y las Sardinas “. Considerando el valor objetivo del libro, un día tratamos de obtener permiso suyo para publicarlo en nuestro país. Pero ya el imperialismo arreciaba sus campañas contra Cuba, y como este señor es un oportunista y un farsante, no quiso siquiera hacer comunicación con Cuba; y nos vimos, por tanto, en la necesidad de publicar el libro sin su permiso, independientemente de su autor.
Luego, todos lo sabemos, cuál ha sido su política: la de seguir el caminito trillado por Betancourt, compinche de Betancourt y de Muñoz Marín, instrumento del Departamento de Estado, enemigo jurado de la Revolución Cubana contra la cual ha hecho reiteradas declaraciones; diferentes en nada, puesto que persigue los mismos objetivos, que la junta militar, que los “gorilas” que dieron el golpe. Fue una zancadilla dada por los instrumentos del Pentágono a los instrumentos del Departamento de Estado.
El pueblo de Guatemala ni perdió ni ganó nada. Pero el ejemplo ilustra y demuestra hasta qué grado se exacerban las contradicciones entre los imperialistas y las sociedades oligárquicas de América Latina.
La Revolución Cubana no tiene dudas: tan enemigos del pueblo de Guatemala son los “gorilas” como lo era el señor Arévalo; y para que no haya lugar a confusiones: ¡Esta es la opinión del Partido cubano!

Y nuestro pueblo tiene que aprender a comprender los acontecimientos; tanto los acontecimientos nacionales, el proceso nacional, como el proceso internacional y, en particular, el proceso de América Latina. No debemos dejarnos llevar por juicios oportunistas; nuestro pueblo debe aprender a hacer juicios objetivos, y juicios correctos de estos acontecimientos.
En definitiva, hay un hecho evidente: la Revolución se desarrolla, se desarrolla en fuerza y en conciencia; la Revolución se une y el enemigo se debilita, el enemigo se divide.
La historia nos está dando la razón. ¡Y qué gran lección es comparar cómo nuestro pueblo marcha victorioso, con el futuro tan brillante como seamos capaces de crearlo, con un porvenir tan próspero como seamos capaces de construirlo, frente al caos, la desesperanza, la frustración y las sombras que oscurecen el presente de muchos pueblos hermanos de América Latina!
Y es porque nosotros estamos con la verdad, es porque nosotros estamos con la historia, es porque nuestro pueblo se ha crecido en las dificultades. No significa, no, que todo lo hagamos bien; no significa que todos nuestros problemas estén resueltos; no significa que sea un camino ausente de obstáculos el que tenemos por delante.
Pero la pregunta que debemos hacernos, la pregunta que debe hacerse cada ciudadano, y todo el pueblo, es esta: ¿Qué es lo que no podamos hacer, qué es lo que no puede hacer un pueblo cuando es realmente dueño de su destino?
Y esa es la diferencia de nuestro pueblo con otros pueblos hermanos: que somos dueños de nuestro destino y tendremos lo que nos dispongamos a tener, lo que estemos dispuestos a crear. Y no tendremos lo que no seamos capaces de tener, porque en las manos de cada hombre y mujer, en la inteligencia de cada hombre y mujer cubanos, en el corazón de cada cubano y cada cubana, está hoy el porvenir.
Y no llamamos cubanos a los que desertaron de la patria; no llamamos ni serán llamados jamás cubanos los que imploran la agresión criminal contra la patria, los desertores y los cobardes que son los menos. Llamamos cubanos a los que en esta hora en que por primera vez se podía ser cubano de verdad lo fueron, y no a aquellos que se llamaban cubanos cuando Cuba no era Cuba ni era de Cuba.
Y en nuestro esfuerzo está el porvenir. Y ese es el esfuerzo que estamos haciendo y es el esfuerzo que debemos redoblar y triplicar. Porque nosotros debemos pensar que nuestro pueblo es un pueblo capaz, que nuestro pueblo es un pueblo inteligente y esforzado.
Y enseñar teoría revolucionaria es enseñar esto, adquirir conciencia revolucionaria es adquirir esto, y adquirir práctica revolucionaria es aprender a resolver las innumerables cuestiones que se nos presentan, partiendo de las realidades con los pies puestos sobre la tierra.
Y no se olvide nunca un revolucionario, no se olvide nunca un marxista, que lo primero es pisar firme sobre las realidades, y de esas realidades partir. Realidades como estas que nos plantean nuestros problemas económicos, problemas de un país subdesarrollado, sin industrias, dependiendo fundamentalmente de un solo producto, la caña y el azúcar que de ella se extrae. Y partiendo de esas realidades es que tenemos que marchar.
No olvidar esas realidades; no vivir en las nubes, sino vivir sobre la tierra. Saber cuáles son nuestras tareas de ahora y resolverlas, saber cuáles serán nuestras tareas de mañana y resolverlas.
Y así, por ejemplo, las zafras constituyen una de nuestras grandes tareas de ahora. Zafras que antes hacían los cientos de miles de hombres sin trabajo, hombres que hoy están realizando innumerables tareas de distintos tipos. Pero como la caña hay que cortarla y como el azúcar era y es, todavía, la base fundamental de nuestra economía, la tarea de un pueblo que liquidó el desempleo, donde ya no existe esa reserva de desocupados para ir a realizar los trabajos más duros so pena de morir de hambre, la zafra se vuelve una tarea fundamental del país. Lo es este año y lo será el año que viene, y lo será varios años.
Y como todavía no tenemos las máquinas, las máquinas recogedoras en número suficiente, ni las máquinas cortadoras en número y en calidad suficientes, por eso ahora tenemos esa tarea, y será la del año que viene. De manera que nuestro pueblo, partiendo de esa realidad, no durmiéndose sobre los laureles, deberá movilizarse en los años futuros, teniendo como eje la zafra. Hacer el esfuerzo que nos falta por hacer este año, y en el año próximo, en que tendremos más caña, movilizar las fuerzas de la nación hacia el objetivo fundamental.
En estos días, con motivo de descansos tradicionales, hay que evitar que descienda el ritmo de corte. Y hay que hacer el esfuerzo. Nuestras organizaciones de masa, nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias, todas nuestras fuerzas sociales han de hacer el esfuerzo, porque eso es lo que nos impone la realidad presente y la realidad próxima.
Ya en años futuros las máquinas sustituirán en lo fundamental el enorme número de brazos que hoy emplea esa tarea. Pero la caña hay que cortarla. Y no son las máquinas ahora, son los brazos fundamentalmente quienes tienen que cortarla.
Y estas son las realidades que el revolucionario debe ver, que el revolucionario debe comprender, que las organizaciones de masa deben comprender, que nuestro Partido ha de tener como fundamental objetivo, porque son las tareas que le corresponden a nuestro pueblo en el presente.
Hemos tenido en estos años que defendernos, hemos tenido que resolver numerosos problemas, hemos tenido que producir para las masas en las condiciones de un país subdesarrollado, hemos tenido que crear las bases del futuro. Y estas realidades son las que ustedes deben tener muy presentes, compañeros y compañeras. Porque nuestro pueblo ha de ser capaz de crear su futuro, nuestro pueblo ha de ser capaz de superar sus dificultades.
Y hemos de entender la economía, hemos de comprender las realidades económicas. Y es deber de ustedes preocuparse por esas cuestiones, estudiar esas cuestiones de manera que cada ciudadano comprenda los problemas de su país, que cada ciudadano comprenda que los problemas no se resuelvan — los problemas económicos— simplemente sentados en una oficina, que para resolver todos los problemas son muy distintas las tareas que hay que realizar, de un tipo y de otro, unos en una fábrica, otros en un cultivo, otros en un hospital, otros en una escuela. Y así debemos distribuirnos, y así debemos cumplir con nuestros deberes.
Y, desde luego, nos encontramos un país donde el trabajo estaba mal distribuido, los ingresos mal distribuidos; y era nuestro país un caos. De esas situaciones no se sale de un día para otro. Eso nos plantea un esfuerzo de años, una lucha de años para ir organizando nuestra economía, racionalizando nuestro esfuerzo, logrando que cada hombre y mujer de el máximo dentro de la sociedad para que todo el pueblo pueda tener el máximo de beneficios, el máximo de bienes.
Como decía el “Indio “Naborí: “No se viene a recibir, se viene a dar; no se viene sino a aprender.” Eso es lo que ustedes en las escuelas, en las organizaciones de masa, en el Partido, como revolucionarios, como vanguardia, deben tener presente: el deber duro que tenemos que cumplir. No importan los que no lo cumplan, no importan los débiles, no importan los pobres de espíritu. Ustedes son la vanguardia, ustedes son los que en todas partes trazarán la pauta, irán delante, serán el ejemplo.
Y hoy, que terminan un curso, pero que, como aquí se señaló, no hacen sino empezar, no hacen sino encontrar nuevas perspectivas por donde deben seguir avanzando y por donde deben seguir estudiando, quede en las mentes de ustedes que han fortalecido sus conocimientos teóricos, que han estudiado, que por delante tenemos el trabajo, por delante tenemos la aplicación de esos conocimientos que han adquirido, por delante tenemos la vida, por delante tenemos la Revolución, por delante tenemos el porvenir, que será tan brillante y será tan prometedor para nuestra patria como seamos capaces de saberlo construir.
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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