junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en la firma de convenios de obras de infraestructura para el Municipio de Ituzaingó (2007)

DISCURSO EN EL ACTO DE FIRMA DE CONVENIOS DE OBRAS DE INFRAESTRUCTURA PARA EL MUNICIPIO DE ITUZAINGÓ
Néstor Kirchner
[19 de Junio de 2007]

Señor Vicepresidente de la Nación; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional; señor Intendente Municipal, don Alberto Descalzo; autoridades nacionales, provinciales y municipales; señores legisladores; señores intendentes; organizaciones libres del pueblo: en primer lugar, muchísimas gracias por estar compartiendo estos anuncios junto a nosotros aquí, en el Salón Sur de la Casa de Gobierno, que es vuestra casa, les puedo asegurar que los recibimos con la mayor de las alegrías y la mayor de las emociones.
Compartir sueños es una de las tareas lindas que tenemos los seres humanos. A aquellos que no tienen ilusiones, que no son capaces de soñar, se les hace muy difícil la posibilidad de ir construyendo o ir aportando para ir mejorando día a día y en forma cotidiana.
Cuando me tocó ir a Ituzaingó en un acto de campaña y nos juntamos con las fuerzas vivas, con dirigentes, cámaras de Comercio, distintas organizaciones, era muy difícil soñar y tener ilusiones por lo que nos estaba pasando a todos los argentinos.
Entonces, uno mismo, que trataba de transmitir la idea de la Argentina que soñaba y pensaba, decía “les estoy hablando a hermanas y hermanos argentinos a los que les cuesta mucho creer” y les puedo asegurar que tenía que sacar una motivación y una fuerza muy grandes para tratar de transmitir que era posible hacer muchas de las cosas que estábamos diciendo –que no eran tantas, hemos hecho gracias a Dios muchísimas más-, pero era el momento donde nos habían golpeado la autoestima y donde nos habían golpeado en la posibilidad de soñar y de tener ilusiones.
Hoy, ¿cuál es nuestra situación? Estamos tratando de salir del infierno y Dios quiera que el 10 de diciembre de 2007 lo podamos hacer; estamos tratando de volver a tener ilusiones colectivas e individuales: las ilusiones colectivas, de ir construyendo un país mejor entre todos, en forma plural, con consenso, una Argentina que se cualifique, una Argentina que también se cualifique dirigencialmente, una Argentina que siga mejorando en su calidad institucional, una Argentina que paulatinamente siga reconstruyéndose a sí misma que es la tarea que se tiene que llevar adelante.
En cuanto a las ilusiones individuales está el sueño de mejorar la vida familiar, soñar, en el caso de matrimonios que tengan sus hijos en edad escolar y demás, que puedan estudiar, que se puedan recibir, que puedan tener futuro en esta Argentina, que exista la tranquilidad del padre y de la madre de que trabajan pensado que sus hijos se van a realizar porque la Argentina les permite realizarse y no, como pasó hace algunos años atrás, cuando veíamos las largas colas que hacían en la embajada de España de donde hoy, gracias a Dios, muchos están regresando porque la Argentina les vuelve a abrir las puertas.
También está la ilusión de tener una casa mejor o la ilusión de tener la casa propia por no tenerla, la ilusión de conseguir un trabajo o la ilusión de un hogar que se abraza y se consolida del amor fraterno porque sueñan juntos con que los esfuerzos valen en una Argentina donde se habían bajado los brazos porque los esfuerzos tampoco valían.
En cuanto a los sueños colectivos –ahí estamos todos juntos- está el de una Argentina que siga creciendo, una Argentina donde se mire primero, fundamentalmente, con mucha fuerza hacia dentro, una Argentina en donde tengamos orgullo de ser argentinos, una Argentina donde los argentinos defendamos los intereses de los argentinos sin vergüenza, porque pareciera ser que cada vez que tenemos que defender los intereses de los argentinos a veces sentimos vergüenza, como si algunos que esquilmaron el país hubieran tenido razón y nosotros no, una Argentina que nunca más vuelva a tomar créditos del Fondo Monetario Internacional, que nunca más lo haga, es decir, que sepa administrarse, que sepa manejar su superávit primario, que sepa tener su superávit comercial, que siga bajando la desocupación, que sigan bajando la pobreza y la indigencia, que sigamos mejorando en la educación.
Estos son, en fin, los sueños y la lucha que una dirigencia tiene que llevar adelante y, lógicamente, a cada rato van apareciendo nuevos desafíos. Cuando se van solucionando unos problemas, aparecen otros, es lo que yo denomino “la tensión del crecimiento”.
Siempre les digo a muchos funcionarios y a algunos dirigentes del país, fácil sería si hubiera que rendir siempre los mismos exámenes; cuando uno está en primer año y pasa a segundo, tiene otras materias, tiene otras cuestiones que resolver y tiene que estudiar, prepararse y tener la capacidad de resolverlas.
Nosotros sabemos que cuando uno tiene responsabilidad de gobierno, siempre tiene nuevas materias que resolver, nunca hay que bajar los brazos y siempre hay que orientar a superarse.
Después, cuando llega el momento de elegir, la gente sabe lo que tiene que hacer, porque la gente es absolutamente sabia en ese aspecto, y la buena memoria, el recuerdo y la voluntad de construir la Argentina que deseamos, no tengo ninguna duda, querido Alberto y queridos amigos, el 28 de octubre se va a ver expresada porque el esfuerzo que hemos hecho es muy grande.
Evidentemente, estamos en la construcción de la ilusión, la construcción del amor, la construcción para que esta Argentina siga creciendo.
Hoy recibimos el índice industrial, por ejemplo, y creció un 6,4 acumulado año a año y a pesar de algunos inconvenientes que hubo, creció muy bien, creció el 0,4 desestacinalizado y el 1,5 estacionalizado, es decir, que ha sido un muy buen crecimiento que marca que la Argentina sigue creciendo muy bien. A nosotros, esto nos entusiasma y nos hace redoblar nuestros esfuerzos.
Hoy, estamos anunciando obras para nuestro querido Ituzaingó, 33 millones más que se van a invertir allí, como lo hacemos en todos los municipios de la provincia de Buenos Aires y del país. Tratamos de que estas obras, como le dije al Intendente, representen las necesidades de la comunidad, que no son obras que se le ocurren a algún iluminado del Gobierno nacional, sino que, por el contrario, les decimos a los intendentes que en sus comunicaciones con distintas entidades nos hagan llegar cuáles son las necesidades que consideran más inmediatas para poder cumplimentarlas. Así, qué es lo que necesita el pueblo de Ituzaingó, qué es lo que hay que hacer, que esto también es muy importante.
A esta altura, con más de cuatro años de gobierno, siento la alegría que tuve aquel día en el club de Ituzaingó porque no les mentí a los hermanos y hermanas de Ituzaingó. Al contrario, dijimos muchísimo menos de lo que estamos haciendo, pero nunca me voy a olvidar del afecto, el respeto, el cariño con el que me trataron. Yo venía de un lugar lejano, muchos de ustedes ni siquiera me conocían y les puedo asegurar que ese día salí con una fuerza espiritual muy grande.
Hoy, volverme a juntar -después de haberlo hecho mucha veces antes- con ustedes, me da la misma fuerza, como el hecho de que nos podamos mirar a los ojos, que nos hayamos hablado siempre de frente, que hayamos construido con mucha fuerza y que todos sepamos que lo importante es hacer las cosas, que lo importante es transformar la realidad, que lo importante es construir una nueva realidad, que lo importante es alimentar las ilusiones para convertirlas en realidades, que lo importante es consolidar los sueños porque por eso es por lo que uno lucha constantemente en la vida.
Así que, muchísimas gracias por estar acá, mucha fuerza, mucho amor, muchas ganas de seguir haciendo las cosas y los argentinos todos los días tenemos que estar un poquito mejor, nada cambia de un día para otro, todos los días un poquito mejor cosa de que cuando pasen varios meses y miremos para atrás, podamos decir ¡cómo fuimos avanzando!
Los que creyeron que podían cambiar las cosas en 24 horas, la pueden cambiar en un discurso, pero en la acción cotidiana es todos los días un poquito mejor, todos los días corrigiendo lo que salga mal, todos los días trabajando y aprendiendo para darle un mejor gobierno a la Argentina.
Así que, muchísimas gracias y a vuestras órdenes.
NESTOR KIRCHNER

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