junio 20, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en la celebración del "Día de la Armada" (2004)

DISCURSO EN EL ACTO DE CELEBRACIÓN DEL “DÍA DE LA ARMADA
Néstor Kirchner
[17 de Mayo de 2004]

Señor jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; señor ministro de Defensa; señor jefe del Estado Mayor General de la Armada; señor jefe del Estado Mayor Conjunto y señores jefes de los Estados Mayores Generales del Ejército y la Fuerza Aérea; autoridades nacionales y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; miembros del Cuerpo Diplomático; personal militar Superior, Subalterno y Civil de la Armada; señores y señoras: en mi carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas vengo a expresar mi saludo a la Armada Argentina en su día.
La memoria del almirante Guillermo Brown junto con la de los patriotas que forjaron nuestra patria, debe ser rescatada en su inconmensurable arrojo para enfrentar en cualquier convicción, la batalla que en aquel momento histórico les exigía.
Al retornar el hilo conductor de nuestra historia debemos sumir en nuestro homenaje a los héroes de la batalla de Montevideo, a los héroes y mártires de la lucha por nuestra Independencia, a los héroes y mártires de la construcción de nuestro país y a los héroes y mártires que perdieron la vida con el Crucero General Belgrano.
Hombres como el capitán Sergio Gómez Roca se ubican en la aquella línea y es justo que en reconocimiento a su entrega, una moderna corbeta de nuestra Armada surge con su nombre en nuestras aguas.
En esa estela, la que marca aquella historia, debe la Armada Argentina navegar su presente y su futuro. Tenemos que estar dispuestos firmes y decididos a poner el hombro en la recuperación de una Argentina en la que nos sintamos orgullosos de vivir. Una República Argentina fundada en el trabajo, la producción, la inclusión social, la equidad y la dignidad de nuestro pueblo.
Sabemos que se trata de un largo camino; tenemos conciencia de las limitaciones, las dificultades y los problemas, pero sabemos también que hemos iniciado un camino en el que debemos transitar unidos, para poder transformarlo en una ancha avenida que nos permita avanzar más rápido y respetando nuestras diversidades.
Los pioneros de nuestra Patria, los que aquí nacieron y los que se sumaron de otras latitudes, todos los que aportaron a la rica policromía que constituye la riqueza cultural de nuestro pueblo, todos enfrentaron en distintas épocas fuertes dificultades. No esperamos nosotros que nos resulte fácil.
Hubo que vencer desiertos y cordilleras, surcar en condiciones que hoy nos parecerían imposibles los mares en las más diversas latitudes. Todo necesitó de la decisión y del esfuerzo. No será hoy distinto.
Deberemos superar múltiples dificultades y ustedes deben estar preparados para cumplir con las misiones que el presente exija.
Más allá de las presentes dificultades, nos espera un futuro al que debemos aportar para que les resulte más fácil a los que nos sigan.
Debemos disponernos a echar las bases de una nueva Argentina, para que quienes nos sucedan puedan hacerla aún más grande. Cohesionados, con la conciencia de querer reconstruir una patria grande, debemos dar muestras ciertas de una absoluta decisión de trabajar por un presente y un futuro de prosperidad para los argentinos y para nuestras instituciones.
Nunca fue fácil hacer Patria. No lo será hoy. Hacer Patria será asegurar la íntegra protección de nuestros intereses marítimos. Hacer Patria, será concretar en las aguas australes en rescates como los que siempre nos han llenado de orgullo.
Hacer Patria será integrar campañas en la lejanía, alejados del marco familiar tan querido. Hacer Patria será sumarse a las misiones de Paz que bajo el mandato de Naciones Unidas, integremos. Hacer Patria será ser solidarios con los que sufren emergencias o catástrofes que les reclamen.
Hacer Patria será formarse, perfeccionarse de manera permanente para alcanzar el grado de excelencia y eficiencia que una Marina de Guerra moderna exige. Hacer Patria será garantizar la calidad institucional y el pleno respeto a los derechos humanos y la dignidad del hombre en nuestro suelo y allí donde nos toque actuar.
Es mucho lo que la Armada y el resto puede aportar en todos estos ámbitos que enumeramos, en cumplimiento de su tarea central que es la defensa nacional.
Debemos recuperar una visión integral e integradora de la defensa nacional. En esa visión la producción para la defensa debe ocupar su rol.
Por eso, prevemos la reactivación de la industria naval para reemplazar las unidades que casi llevan 60 años de vida activa por los nuevos patrulleros que construiremos. Por eso, debemos recuperar el funcionamiento del Astillero Domec García para sostener la capacidad submarina y encarar emprendimientos conjuntos con otras Armadas.
Por eso es importante la recuperación de la capacidad remanente del Taller Aeronaval Central que generará cientos de puestos de trabajo para apoyar el mantenimiento y la expansión de las líneas aerocomerciales locales.
Se suman a ello las obras de infraestructura necesarias para el mejor funcionamiento de la Escuela de Suboficiales de la Base Naval de Puerto Belgrano.
Reorientando en forma coordinada la capacidad productiva en materia de defensa, se podrá aportar a la generación de empleo y al renacimiento de pequeñas y medianas industrias.
Sin ignorar las dificultades actuales, más allá de las viejas y nuevas heridas que todos intentamos superar con justicia y verdad, debemos tener tender un puente que una la Marina de Guerra nacida bajo el signo distintivo del almirante Guillermo Brown y esta Marina actualizada a los nuevos tiempos que nos tocan vivir. Un puente forjado en el amor a la Patria, el respeto por aquellos que hicieron nuestra Patria y el ejemplo luminoso de los que brindaron su vida por hacerla grande.
En esta línea debe valorarse el rechazo categórico de vuestro jefe del Estado Mayor Conjunto, a los hechos aberrantes y agraviantes a la dignidad humana, la ética y la ley, cometidos en la aciaga noche dictatorial que pone a la Armada en rumbo al reencuentro de la sociedad argentina.
Los exhorto a llevar bien alto el estandarte de los valores de nuestros héroes de la Independencia, a retemplarse en el espíritu malvinero, en la eterna gloria de los trescientos veintitrés héroes del Crucero General Belgrano, en el coraje del capitán Sergio Gómez Roca y los valientes tripulantes del Aviso Sobral.
Los exhorto a vivir plenamente el sentimiento de Patria que seguramente llevan en los corazones y que les ha hecho abrazar su carrera de marinos para elevarla y honrarla.
Al estilo del almirante Brown, que no les pesen todos los esfuerzos realizados si pueden ser útiles a la Patria de sus hijos.
Trabajemos para construirnos un futuro en el que todos los hijos de la Patria sean nuestros propios hijos.
Podremos entonces mirarlos a los ojos con el orgullo de haber cumplido, de haber forjado una Nación más justa, con inclusión, con equidad, con libertad próspera, democrática y soberana.
Muchas gracias.
NESTOR KIRCHNER

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