julio 14, 2012

Discurso de Fidel Castro en la apertura de la primera reunión de producción, celebrada en el Teatro "Chaplin" (1961)

DISCURSO EN LA APERTURA DE LA PRIMERA REUNION NACIONAL DE PRODUCCION, CELEBRADA EN EL TEATRO“CHAPLIN”
Fidel Castro
[26 de Agosto de 1961]

― Departamento de versiones taquigráficas del Gobierno revolucionario ―

Compañeras y compañeros:
En esta mañana se han reunido los compañeros que están responsabilizados con algunos departamentos del Estado, en el INRA, en industrias, en el Ministerio de Comercio Interior, Exterior, para discutir los asuntos que se refieren a sus respectivos departamentos. En esas discusiones siempre se ha analizado el trabajo que se ha hecho, siempre se han analizado las metas, se han analizado las posibilidades, las dificultades, los inconvenientes, también los errores.
Cuántas veces en la agricultura, por ejemplo, nos hemos reunido discutiendo todos los problemas que a ella se refieren! Y así, hemos ido superando muchos de esos problemas. Con la Reforma Agraria, por ejemplo, ha tenido lugar un proceso, desde las primeras formas de organización y de trabajo, hasta su forma actual. Muchos compañeros cuando comenzaron a trabajar no tenían gran experiencia. Algún día se podrán escribir las anécdotas de los primeros tiempos de la Revolución, de los aciertos y de los errores, de los grandes éxitos y de los grandes disparates — los disparates grandes no en el sentido nacional, por suerte, sino los disparates de algún funcionario, de algún administrador de alguna granja o de alguna finca. Pero sí se puede decir que en el orden nacional, en general los aciertos son mucho mayores que los errores. De toda esa discusión siempre salía algo positivo, algo útil, y siempre resultaba algún paso de avance. Lo mismo ha sucedido en muchas otras cosas. Pero aquellas reuniones eran reuniones de tipo parcial: discutíamos a puerta cerrada; por lo general se daban los informes, naturalmente, al pueblo, del tema de la discusión y de los resultados de la discusión. Pero, en general, el pueblo no tenía oportunidad de conocer al detalle todos esos problemas. En esta ocasión se ha convocado a un congreso de la producción, en el cual están presentes todos los que tienen que ver con la producción nacional. Es decir que por primera vez se celebra, después del triunfo de la Revolución, una reunión de esta naturaleza, de esta magnitud y de esta importancia, que además va a tener lugar en presencia de todo el pueblo. ¿Cuál es el objetivo de este congreso? Son varios los objetivos. En primer lugar, informar al pueblo, es decir que el pueblo conozca todo lo que se ha hecho, todo lo que se está haciendo y todo lo que nos proponemos hacer; que el pueblo conozca todo lo que se está trabajando y todo lo que aun se puede hacer más; que el pueblo conozca cuáles son nuestras dificultades y cuáles son nuestras posibilidades; y, además, que el pueblo participe en nuestro esfuerzo y en nuestras metas.
No se puede lograr absolutamente nada si no es con la participación de las masas, es decir, con la participación del pueblo. Nosotros podemos discutir con ustedes mucho, nosotros podemos ponernos de acuerdo aquí, y adoptar planes y adoptar metas y métodos de trabajo que sean idóneos, que sean buenos, a puertas cerradas, sin que ni un solo obrero de la fábrica, o de la granja, o de la cooperativa, o un solo miembro de la asociación campesina, sepa qué hemos discutido aquí. Cada uno de ustedes se puede marchar con el mejor propósito de cumplir esos acuerdos, de hacer el mayor esfuerzo. Pero, cuando ustedes regresen al centro de producción, si aquellos obreros ignoran de qué se ha tratado aquí en este congreso, ignoran las metas, ignoran los propósitos, es imposible que ellos brinden toda la ayuda y todo el esfuerzo que pueden brindar. Entonces, el cumplimiento de esos propósitos dependería de cada uno de ustedes solamente, y cada uno de ustedes es uno en una fábrica, en una asociación, en una cooperativa.
Ustedes tendrán posibilidades mucho mayores, en la misma medida en que todos los obreros de las granjas, de las fábricas, todos los miembros de las cooperativas y de las asociaciones campesinas, todos los compañeros que tienen que trabajar en esto, se sientan comprometidos con ese esfuerzo, comprendan ese esfuerzo, pero al mismo tiempo ustedes se van a sentir comprometidos con ellos, ustedes se van a sentir comprometidos con el pueblo. Ellos se van a sentir comprometidos con esa meta y con ese trabajo, y a la vez, cada uno de ustedes ya no solamente tendrá una responsabilidad ante el gobierno, sino que tendrá también una responsabilidad ante el pueblo.
El hecho de que se pueda reunir este congreso, demuestra todo lo que ha cambiado la estructura económica de nuestro país. Virtualmente, en manos de los aquí reunidos está una función fundamental y decisiva para la Revolución; en manos de los aquí reunidos está, prácticamente, la producción nacional. De ustedes depende el abastecimiento nacional, tanto de artículos alimenticios como artículos de uso, artículos agrícolas, artículos industriales, artículos de importación, la producción y la distribución. Aquí están representados los consolidados de industrias, las federaciones obreras; están representados en la agricultura, por ejemplo, todas las granjas del pueblo, todas las cooperativas agropecuarias, las asociaciones campesinas; el Ministerio de Comercio Exterior, el Ministerio de Comercio Interior, el INRA, el Ministerio de Industrias; prácticamente todos los demás ministerios están aquí presentes; están representadas las organizaciones revolucionarias, la Federación de Mujeres, los Jóvenes Rebeldes, los Comités de Defensa de la Revolución. Y ya dije que estaban los obreros también representados a través de sus federaciones y de la CTC Revolucionaria.
Nosotros aquí tenemos que enfrentarnos a nuestros problemas. La Revolución, ciertamente, ha avanzado mucho, y ha avanzado continuamente en todos los campos. La Revolución no se halla ante ninguna crisis de producción, al contrario, la producción ha ido aumentando incesantemente. Sin embargo, tenemos problemas de abastecimientos; ello se origina, fundamentalmente, en el hecho de que nuestro pueblo tiene una capacidad de consumo de 500 millones de pesos más todos los años, es decir, tiene 500 millones de pesos más anuales sobre la capacidad de consumo que tenía antes del triunfo de la Revolución. Eso, naturalmente, ha elevado de manera extraordinaria la demanda. Entonces, el problema a resolver es cómo nosotros, con los recursos que disponemos, podemos satisfacer esa demanda de todos los artículos fundamentales para el pueblo. Y eso es de suma importancia para la Revolución: de importancia económica, de importancia social y de importancia política.
Nosotros sabemos perfectamente bien que, al igual que en la alfabetización, por ejemplo, y en cuantos propósitos se ha hecho la Revolución, se ha logrado obtener un resultado, nosotros estamos seguros de que de esta gran reunión obtendremos también un gran resultado. Nosotros tenemos en nuestras manos, prácticamente, la totalidad o la casi totalidad de los recursos de la nación. Hay algunos artículos que, naturalmente, es difícil solucionar su carestía de manera inmediata; desde luego, casi ninguno se puede resolver de manera inmediata, pero todos se pueden resolver en un período bastante breve de tiempo. Hay artículos que son artículos de importación, por eso aquí está el Ministerio de Comercio Exterior; hay artículos que son de producción industrial, por eso está aquí plenamente representado el Ministerio de Industrias; hay artículos que son de producción agrícola, y aquí está el INRA. Y luego, un problema que atañe mucho a los abastecimientos, que es la distribución de esos abastecimientos y también el transporte de esos abastecimientos.
Hay artículos, por ejemplo, como la grasa, que se requiere un tiempo aproximado de 18 meses para resolverlos con los recursos nacionales; hay artículos que los podemos resolver en menos tiempo; y hay una serie de artículos que quizás no habrían faltado si hubiésemos tenido un poco más de previsión. A veces nos hemos enfrascado en un gran propósito agrícola, por ejemplo, de abastecimiento de grasa, de abastecimiento de arroz, de producción de algodón, y se han logrado grandes resultados, y se han sembrado miles y miles de caballerías, se ha elevado en algunos casos mucho más del 100% de la producción y, sin embargo, ¡se ha olvidado la malanga!, a pesar de las veces que hemos dicho que si no hay nada que comer comeremos malanga.
Sin embargo, no había malanga por ninguna parte y, naturalmente, la falta de malanga ocasionaba una presión inmediata sobre el boniato y se acababa el boniato. Y, entonces, al faltar la malanga y el boniato, existiendo un stock de papas para el abastecimiento normal, pues entonces comenzaba a faltar la papa también, porque si se tenían los 10 000 quintales diarios que eran el consumo, al faltar los demás artículos pues el consumidor iba en busca, por ejemplo, de la papa, y ya la cantidad que existía no alcanzaba. De donde venía a resultar que la falta de un producto origina, en serie, la escasez de una serie de dos o tres productos como consecuencia de que se traslada el consumo de unos a otros.
También hay otros problemas de tipo climático, de ciertas épocas del año en que se producen unos artículos con más facilidad que otros. Pero, en general, nosotros debemos de aspirar a resolver todos los problemas que sean posibles resolver, y nosotros no tendríamos excusas para no resolver aquellas cosas que sí están en nuestras manos resolver. Y, naturalmente, aquellas cosas que no estén en nuestras manos resolver, aquellas cosas de las cuales nosotros nos veamos obligados a privarnos como consecuencia del bloqueo del imperialismo, como consecuencia de las agresiones económicas, y que nosotros no podamos resolver de inmediato, pues podamos darle una explicación clara al pueblo, y entonces el pueblo se sentirá satisfecho. Porque el pueblo, naturalmente, comprende que aquellas cosas que estén por encima de nuestros actuales recursos resolver, nosotros no podemos resolverlas de inmediato; pero que, en cambio, todas aquellas cosas que sí están en nuestras manos resolver, nosotros tenemos la obligación de resolverlas, y el pueblo tiene derecho a exigir de nosotros que las resolvamos. Porque de la misma manera que el pueblo ha depositado en nosotros toda su confianza y toda su fe, saben que los hombres que están trabajando en cualquier sitio, en cualquier trinchera de la Revolución, son hombres honestos, son hombres bien intencionados. Lo mismo que tienen confianza en eso, también tienen confianza de que son hombres y mujeres competentes los que están realizando ese trabajo.
Y nosotros tenemos que responder a esa confianza que el pueblo ha puesto en nosotros, porque la Revolución no tiene ningún problema, en tanto todos y cada uno de sus hombres hagan el máximo esfuerzo y el pueblo lo sepa, y en tanto el pueblo sepa también cuáles son nuestras dificultades, qué medidas hemos tomado, qué cosas podemos hacer, y qué cosas no están en nuestras manos de inmediato hacer. De manera que todos, de manera que la nación entera esté informada, conozca los problemas y haga su máximo de esfuerzo; de manera que la inmensa mayoría de la ciudadanía participe en ese esfuerzo nacional.
Esta reunión ha despertado cierta expectación en el pueblo, podría decirse que bastante expectación en el pueblo; esta reunión ha tenido, por otra parte, la virtualidad de despertar una gran preocupación en todos los compañeros que están aquí presentes, en todos los compañeros del gobierno, en todos los compañeros que tienen responsabilidades, porque esta es una ocasión que significó para todos y cada uno una revisión del trabajo que estaban haciendo, un recuento de su tarea, por cuanto se planteaba para todos la obligación de estar en condiciones de informar a todos ustedes y de informar a la nación entera. Y los compañeros se han dedicado febrilmente a recopilar esos datos y a preparar sus informes.
En el pueblo, el extraordinario interés por todo lo que aquí se va a discutir, interés revolucionario e interés también económico, puesto que al pueblo afecta cualquier déficit, cualquier escasez.
Es una reunión para analizar los problemas, para analizar las dificultades, para analizar los medios que estamos aplicando a la solución de esos problemas, para analizar, sobre todo, las metas de producción que tenemos delante, para reconocer aquí, franca y honestamente ante el pueblo, cuáles puedan haber sido nuestros errores, cuáles puedan haber sido nuestras equivocaciones y nuestras deficiencias. No aquí para desacreditar a nadie, no aquí para desprestigiar a nadie. Partimos de la base de que se trata de una reunión de revolucionarios, de una reunión de compañeros responsables, que han estado haciendo su esfuerzo. Es sencillamente para criticar lo que deba criticarse en el buen sentido de la palabra, para superar los errores, para descubrir nuevas posibilidades, para sacar resultados positivos; a discutir, desde luego, con orden, con disciplina, con honestidad.
Es, naturalmente, imposible que una asamblea de 3 500 delegados pueda ser una asamblea donde todos y cada uno participen. Lo importante es que haya representación de todos los criterios, representación de todos los sectores de la producción, y que las cosas que nos preocupen, o que le preocupe a la opinión pública, se planteen aquí. No importa quien lo plantee.
Es imposible que hablemos todos en una reunión de 3 500 personas. Pero de una manera o de otra el criterio de todos debe ser expuesto aquí por alguna persona. La reunión debemos tratar de que se desenvuelva con el mayor orden, con la mayor disciplina. Es imposible que todo el mundo pida la palabra.
¿Cómo vamos a desenvolver esta asamblea, o este congreso, de manera que se discuta el mayor número de cuestiones posibles, se haga con precisión, se haga con rapidez, con claridad y con orden? Vamos a dividir las cuestiones, vamos a dividir los problemas, primero, en los problemas o las cuestiones de la agricultura. Vamos a tratar primero la agricultura; vamos a tratar después la industria; vamos a tratar después comercio exterior; después comercio interior; y, después, transporte.
De cada uno de estos sectores de la producción hablarán distintos compañeros, los que tienen responsabilidades fundamentales. Después que hablen los compañeros de ese sector de la producción, entonces después sacaremos a discusión las cosas que nos interesen. La discusión surgirá desde la propia tribuna. Cualquier compañero que tenga alguna preocupación se la expresará a los compañeros que hayan hablado, y cada uno de ellos irá contestando.
Es posible que en más de una ocasión haya que llamar a alguno de ustedes para que explique en particular algún problema. Pero, además, ustedes también pueden plantear las cuestiones que les interesen. ¿Cómo? De la única manera práctica y rápida: escribiendo.
Al final de la explicación o del informe de los compañeros que correspondan a un sector de la producción, ustedes podrán entregar todas las sugerencias, ideas, preguntas, que estimen pertinentes hacer aquí. Es el único método, porque es posible que a 100 personas se les ocurra la misma cosa. De esa manera se seleccionan aquellas cuestiones fundamentales que concreten los problemas que preocupen al congreso, y entonces se someterán aquí a discusión.
De esa manera podemos lograr, en primer lugar, que cada uno de los departamentos informe cabalmente, y ustedes se empapen de esos problemas y también el pueblo, después que se discutan por ese orden las cuestiones, las interrogaciones que más nos interesen.
Hay cosas que tienen relación con la agricultura, con la industria; a veces hay cosas que tienen relación con la agricultura, con la industria y hasta con el Ministerio de Comercio Exterior. Es decir que no se puede separar de manera artificial, completamente, unos problemas de otros. Pero, en general, ya esos problemas están encasillados dentro de un sector determinado. Y si somos capaces, creo que podemos con mucho orden analizar todos esos problemas. Entonces, hacer un resumen general cuando finalice el congreso, es decir, las conclusiones de tipo general.
Puede ser también que algunas cosas no se discutan, o se queden“en el aire”, como consecuencia del tiempo, como consecuencia de la cantidad de material, y, en ese caso, entonces también en el informe final se pueden tratar esas cuestiones.
Esto va a requerir de nosotros un esfuerzo grande. Estamos en un salón donde hay un poco de calor, y lo va a haber. Vamos a tener que pasarnos largas horas aquí escuchando todos los informes un poco incómodos, con un intermedio solamente para ir, por ejemplo, a almorzar, o a comer, según el caso.
Se planeó que la asamblea durara dos días, pero no podemos predecir, incluso, si sobre la marcha nos veamos obligados a prolongarla un día más. El curso de la discusión nos dirá la última palabra. Según eso, entonces pudiéramos realizar dos o tres sesiones diarias. Nos parece que tres sesiones puedan llegar a agotar demasiado a los miembros del congreso. Yo sé que ustedes están dispuestos a estar ahí... De todas formas se requerirá mucha atención y se requerirán muchas horas.
Con seguridad que una gran parte del pueblo va a estar escuchando esta reunión con sumo interés. Es un acto profundamente revolucionario y un acto profundamente democrático. Nosotros sabemos que el pueblo se va a sentir satisfecho; porque hay muchas cosas de las cuales el pueblo no está informado, hay muchos esfuerzos y muchos logros que el pueblo no conoce, hay dificultades que tampoco el pueblo conoce.
La experiencia de estos años nos ha enseñado a todos suficientemente cómo reacciona el pueblo, qué gran capacidad de sacrificio, de lucha, qué espíritu entusiasta el de nuestro pueblo, que espíritu de lucha, qué espíritu revolucionario, espíritu que ha ido creciendo todos los días. Y nosotros sabemos cómo colabora en todo, en cualquier iniciativa, alfabetización, por ejemplo, cómo se suman 100 000 jóvenes que están pasando sacrificios, en muchos casos heroicos. Una vida a la cual no estaban acostumbrados en los campos. Cómo se suman los obreros a ese esfuerzo; cómo surgen maestros entre los trabajadores. Ustedes saben cómo surgieron las milicias, cómo se sumaron cientos de miles de hombres a las milicias, cómo surgieron los Comités de Defensa de la Revolución, cómo se organizaron, cómo existen más de 100 000 Comités de Defensa de la Revolución, el trabajo que están haciendo. Cómo cualquier acto, cualquier iniciativa, cómo al trabajo voluntario se sumaron decenas de miles de ciudadanos, porque el pueblo se hizo cargo de que había que cortar la caña y que no alcanzaban los brazos. Y cómo fueron hombres y mujeres de las ciudades que nunca habían realizado trabajos en el campo, cómo fueron a trabajar.
Es decir que no hay una sola vez que al pueblo se le llame, que al pueblo se le convoque o se le pida su colaboración, y que el pueblo no responda de manera unánime casi y entusiasta, porque cuando nosotros hablamos de movilizar 100 000 jóvenes no fue sobre una base estadística. Nosotros no teníamos en ese momento los datos sobre si existían 100 000 jóvenes estudiantes de la secundaria. Sin embargo, nosotros sabíamos que un llamamiento al pueblo iba a tener respuesta segura; un llamamiento a la juventud iba a tener respuesta segura.
Se habló de una cifra en números redondos, 100 000, y se aparecieron más de 100 000, y es porque el pueblo invariablemente responde a todo el esfuerzo que se haga, y nosotros todavía podemos movilizar más al pueblo. Nosotros debemos convertir a cada ciudadano en partícipe de la obra, en un fiscalizador de la obra de la Revolución, de manera que en su puesto cada trabajador, cada cooperativista, cada campesino, cada estudiante, cada administrador, cada delegado obrero, esté consciente de los problemas, esté consciente de las posibilidades, esté consciente de los métodos, y cada uno de ellos se haga responsable de que en su centro de trabajo se cumplan todos esos propósitos, esas posibilidades y esas metas.
Y eso es lo que vamos a hacer para ganar esta batalla de la producción como estamos ganando la batalla de la alfabetización, de la educación masiva de nuestro pueblo como hemos hecho cuantas veces la patria ha estado en peligro, movilizando la milicia, movilizando al pueblo entero; como hicimos cuando el ataque imperialista en que, gracias a esa movilización rápida y poderosa del pueblo armado y de sus organizaciones revolucionarias , se logró aniquilar al enemigo en menos de 72 horas, impidiéndole que estableciese una cabeza de playa, impidiéndole crear las condiciones que propiciarían los pasos subsiguientes, y así también tenemos que ganar esta batalla, la más difícil, la batalla de la producción, porque el enemigo no nos atacó solo militarmente, el enemigo ha tratado de herirnos de muerte en el campo económico, y por eso nos arrebató toda nuestra cuota azucarera, por eso bloqueó todas las exportaciones de piezas de repuesto sabiendo que nuestras maquinarias procedían de Estados Unidos. Nos bloqueó la exportación de materias primas para esas fábricas, y no solo trató de impedir que nos abasteciésemos de esas materias primas y esas piezas de repuesto bloqueándonos las exportaciones, suprimiendo nuestras cuotas, sino que trató además de evitar por todos los medios que el país obtuviera divisas y sabotear nuestras ventas de mieles, y han saboteado las ventas de otros muchos productos, han reducido prácticamente al mínimo nuestro comercio con Estados Unidos, y aún hablan de nuevas medidas contra nosotros en su impotencia respecto a todas las medidas anteriores.
Ellos han tratado de herirnos de muerte en la economía, de cosechar los frutos de esas agresiones económicas para culpar a la Revolución, para presentar esas cosas que son consecuencia del sistema imperialista, de su dominio colonial de una gran parte del mundo, de la política monopolista que creaba el monocultivo, que mantenía subdesarrollados a los países sin industrias, meros productores de materias primas, para ellos poder cosechar el producto del sudor y de la sangre de los trabajadores de nuestros países. Y cuando nuestro país intenta liberarse de ese sistema, intenta construir una economía propia, intenta explotar los recursos de la nación y emplear el esfuerzo de sus hijos en lograr un“standard” de vida mejor, en lograr una cultura para todos, en lograr trabajo para todos, pan para todos, bienestar para todos, derechos para todos, ellos tratan de aplastar la Revolución con sus medidas arteras y criminales.
Por eso trataron de herirnos en lo económico, pero con eso lo que han hecho es poner a prueba la capacidad de nuestro pueblo, lo que han hecho es poner a prueba la capacidad de todos los revolucionarios, cómo nosotros los revolucionarios nos enfrentamos a esas medidas; cómo nosotros los revolucionarios sabemos defender la patria también en ese campo. Ellos pensaban que las masas se volverían contra la Revolución cuando faltara manteca o cuando faltara cualquiera de los artículos que han faltado; que las masas no culparían al imperialismo, sino que culparían a la Revolución, en lo cual se han equivocado una vez más, como se equivocaron tantas otras veces anteriores con la Revolución Cubana, porque nuestras masas no son las masas insensibles e ignorantes que ellos han pensado de las masas, de nuestros pueblos de América, sino una masa vibrante, una masa sensible, una masa patriótica que ha ido acumulando experiencia, que ha ido acumulando odio y desprecio contra los enemigos de sus intereses, contra los enemigos de su bienestar y de su progreso. Mas a nosotros no debe bastarnos con que la masa tenga espíritu de resignación, con que la masa tenga espíritu revolucionario, con que las masas se mantengan firmes junto a la Revolución en cualquier circunstancia, sino que nosotros debemos agotar, hasta el último átomo de nuestra energía, de nuestra iniciativa, de nuestra imaginación, y de nuestra capacidad creadora, para darle a nuestro pueblo, para darle a las masas el máximo de bienestar, aun en medio de esta etapa de lucha contra el imperialismo, aun en medio de estos primeros años, que son los años más difíciles.
Y el pueblo que está dispuesto a soportarlo todo, y que soportará cuantos sacrificios sean necesarios si el futuro de la patria lo exige, si el triunfo de la patria lo demanda, lo soportará con mucho mayor tesón y con mucha mayor satisfacción, si sabe que, ni uno solo de nosotros se queda dormido en su puesto, que ni uno solo de nosotros se cruza de brazos, sino que cada uno de nosotros hace el máximo, que cada uno de nosotros hace todo lo posible por salir adelante de las escaseces y de las dificultades. De eso se trata en este congreso histórico y que, al igual que otras muchas cosas de la Revolución, es posible que se convierta también en una de sus instituciones.
Le vamos a ceder la palabra inmediatamente al compañero Regino Boti para que... que va a hablar en nombre del JUCEPLAN sobre la planificación, fundamentalmente sobre las metas. Después, por la agricultura, hablará el compañero Eduardo Santos Ríos... Los voy a mencionar a todos rápido para que no haya aplausos y no perdamos esos minutos, aunque los compañeros se merezcan sobradamente esos aplausos después.
Por granjas del pueblo el compañero Serrate, por cooperativas cañeras el compañero Martel; después hablará a nombre de la ANAP el compañero“Pepe” Ramírez... Acuérdense. Después hablará, a nombre del Instituto de la Pesca, el compañero Salvador Pérez, es decir, del Departamento de Pesca del INRA; después hablará el compañero Barba sobre los planes de repoblación forestal y frutal, y después el compañero Cabré sobre los problemas de maquinarias.
Inmediatamente después que hablen estos compañeros, entonces discutiremos algunos de los problemas que se refieren a la agricultura, y plantearemos nuestras preocupaciones, nuestras ideas, nuestras críticas, a ese sector.
Inmediatamente después vendrá el sector de las industrias; hablarán el compañero Che... Ya era muy difícil que pudiéramos ahorrarnos esos aplausos... Después hablará un compañero a nombre de la industria azucarera, el administrador nacional; después hablará un compañero a nombre de la minería; después vendrán las discusiones respecto a la industria. Hay la industria agropecuaria que está en manos del INRA, después está el resto de la industria, que está en manos del Ministerio de Industrias. Por eso también hay algunas cuestiones de industrias que se pueden discutir cuando se hable de la agricultura. Después vienen los problemas de comercio exterior, y después los problemas de comercio interior, en que hablarán los ministros responsables de cada uno de esos ministerios. Esta no es una lista estrictamente rígida, es posible que sobre la marcha surja la necesidad de que algunos otros compañeros informen, pero aquí están, en líneas fundamentales, aquí están los compañeros que pueden dar una información cabal al pueblo y con los cuales se puede discutir acerca de estas cuestiones; pero es posible que se discuta con cualquiera de ustedes, es posible que algunos de ustedes tenga que salir aquí a dar alguna explicación de alguna industria, de alguna granja o alguna cooperativa, cosas que interesen, cosas que sea necesario aclarar.
De esta manera vamos a ver si con el mayor orden llevamos adelante el congreso, en dos o en tres días, pero que saquemos el máximo provecho.
Ahora le cedemos la palabra al compañero Regino Boti.
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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