abril 15, 2014

Mensaje del Gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, en el acto de toma de posesión del cargo (2011)

MENSAJE
DEL
GOBERNADOR DE LA PROVINCIA DE JUJUY 
Eduardo Fellner 
EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION DEL CARGO 
EL 10 DE DICIEMBRE DE 2011

Señor Vicegobernador de la Provincia, doctor Walter Basilio Barrionuevo, señor Pedro Segura, señores diputados, invitados especiales, pueblo de Jujuy. Con el juramento que acabamos de hacer con el Vicegobernador de la Provincia comienza hoy un tiempo de nuevos desafíos; tal vez el más importante de nuestra trayectoria política e institucional. Un desafío que nos involucra no sólo en forma personal sino que se extiende a todo este Cuerpo y a ustedes, señores diputados, como integrantes de este primero y principal cuerpo institucional y representativo de la provincia, que involucra también a nuestros partidos políticos que nos puso en estos lugares de representación popular, a las organizaciones civiles y en general a todos los jujeños de buena voluntad, porque nadie puede quedar excluido de la conformación del mejor Jujuy que todos queremos.
No quiero, no pretendo, en esta instancia tan especial, hablar o desarrollar lo que van a ser nuestras políticas de gobierno y que comenzarán a implementarse a partir de mañana. Ya habrá tiempo de hacerlo ante este Cuerpo y diariamente en el día a día se irán tomando las decisiones y las acciones de gobierno que correspondan a los que sostuvimos como programa y como plataforma de gobierno y que pusimos a consideración del pueblo de Jujuy el último 23 de octubre.
Quiero en todo caso esbozar en ustedes lo que pienso y siento como parte de este Jujuy que tanto queremos; como ciudadano, como vecino de una provincia que ha crecido y crece pero que sin embargo se debate el problema de desentendimiento y de conflictos a veces inexplicables.
Quiero en todo caso expresar ante ustedes lo que pienso y siento como padre de jóvenes a los que les inculcamos que deben de ser honestos, que deben estudiar, que deben capacitarse, que deben esforzarse pero que todavía no terminan de creer en el futuro que nosotros preparamos para su desarrollo. Como padre de jóvenes doy gracias a Dios que han comenzado a exigir se les dé participación sintiéndose capaces de ayudar y de ayudarnos a cambiar.
Quiero en todo caso expresar lo que pienso y siento como un integrante de una sociedad que advierte la pobreza, que advierte la marginación y la explosión que aún subsiste entre nosotros y que las percibe no sólo con dolor sino como una injusticia que debemos corregir. Y en ese sentido es, señores diputados, que quiero expresar que yo creo en un gobierno que acepte cada vez más el Estado a la gente; a sus problemas y a sus expectativas, un Estado al que jamás se lo sienta ausente o alejado; un Estado... (Aplausos en las bancas y en la barra).
Decía que creo en un Estado que sea capaz de fijar las reglas de juego para todos, que sea capaz de dar participación y de escuchar no sólo a los fuertes y poderosos sino también y principalmente al ciudadano común, a los más débiles y necesitados. (Aplausos en las bancas y en la barra).
Yo creo en un Estado que busque y aliente la inversión productiva y generadora de riqueza y de trabajo genuino; que utilice y dé valor agregado a nuestras riquezas naturales; respetando el medio ambiente y los derechos de nuestras comunidades; yo creo en un Estado que aliente una mejor y más justa distribución de la riqueza. Yo creo en un Estado que apoye a nuestras más tradicionales actividades productivas pero que a la vez tenga la autoridad y la fortaleza suficiente para promover a partir de ella las posibilidades de empleo sobre todo para los más jóvenes, mejor capacitación, contención y en definitiva provocar un mejor bienestar social. (Aplausos en las bancas y en la barra).
Yo también creo en un Estado receptor y ordenador de los impulsos y capacidades de pequeños y medianos emprendedores, que concrete los esfuerzos en la promoción de financiamientos accesibles; cadenas de complementación, tecnificación adecuada, capacitación y comercialización segura. Yo también creo en la pluralidad; creo que nadie debe renunciar a pensar y a ennoblecer con esos ideales sus acciones cotidianas. Los únicos que deben quedar excluidos de la convocatoria que hoy quiero hacer a toda la comunidad jujeña son los violentos, los intolerantes y los perversos, todos los demás estamos convocados a un Jujuy mejor. (Aplausos en las bancas y en la barra).
Yo pretendo, como todos, una sociedad protegida y segura, con una justicia más igualitaria y rápida, con similares oportunidades de educación e información, con posibilidades de acceso al sistema de salud eficiente y de calidad. Yo quiero como todos una sociedad con mayor solidaridad y mucho más comprometida. Creo en un Jujuy orgulloso de su historia, de su gente, de sus costumbres, de sus riquezas naturales, de sus paisajes y tradiciones, de su cultura, de sus obras y realizaciones; creo en un Jujuy que con todos esos valores adentro de esa mochila deba recuperar el protagonismo que nunca debió perder. Alguna vez lo dije y hoy quiero reafirmarlo ante ustedes; no somos menos que nadie por más lejos que estemos o por más problemas que enfrentemos; mostremos lo mejor de nosotros, lo que fuimos y lo que somos capaces de hacer y así el país y el mundo nos reconocerá. (Aplausos en las bancas y en la barra).
Decía que estas palabras y este mensaje no quería que fuera un mensaje ni una plataforma política, habrá tiempo para ello; quería decirles qué es lo que siento en el corazón y lo que siento en el desafío de este nuevo mandato. Estoy dispuesto a poner toda mi fuerza, toda mi voluntad, mi buena fe y mi experiencia; sé que si así lo hago voy a tener la ayuda y el acompañamiento de esta Cámara de Diputados y de toda una sociedad que aspira vivir mejor.
Pido a Dios y a la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya toda su ayuda, para que juntos soñemos con el Jujuy que queremos; si lo podemos soñar seguramente lo podremos hacer. Muchísimas gracias a todos.
EDUARDO FELLNER

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