abril 15, 2014

Mensaje del Gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, en el acto de toma de posesión del cargo (2003)

MENSAJE
DEL
GOBERNADOR DE LA PROVINCIA DE JUJUY 
Eduardo Fellner 
EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION DEL CARGO
EL 10 DE DICIEMBRE DE 2003

Señor Vicegobernador de la Provincia, señores diputados de la provincia de Jujuy, señores senadores nacionales, diputados nacionales, señor presidente del Superior Tribunal de Justicia, señores embajadores, señores vocales del Superior Tribunal de Justicia, autoridades, representantes de las fuerzas armadas y fuerzas de seguridad, autoridades consulares, funcionarios del Poder Ejecutivo, señores intendentes, señores concejales, invitados especiales, pueblo de Jujuy, siempre he tenido muy en claro que no se puede reducir la política a la sola obtención de resultados electorales, ni tampoco se puede reducir el gobierno a la simple implementación de las decisiones de grupo de poder con el eventual objetivo de superar coyunturas.
El éxito en la política y el éxito en los gobiernos puede y debe ser juzgado por su acercamiento a la consecución del bien común y del bienestar general. A ello debe agregarse el funcionamiento pleno del estado de derecho y la vigencia de la democracia con una correcta gestión de gobierno.
Con esto quiero decir simplemente que el resultado electoral del pasado mes de septiembre y el consecuente nuevo período de gobierno que hoy iniciamos por decisión del pueblo de Jujuy, no tiene para mí ni para quienes me acompañarán, comenzando por el señor Vicegobernador, doctor Walter Basilio Barrionuevo, otro significado que el de un nuevo desafío; el desafío de llevar adelante una gestión que resulte beneficiosa para todos los jujeños sin distinción, una gestión que permita superar el actual grado de insatisfacción de una parte importante de nuestra sociedad, una gestión que en definitiva se sustente en el ideal de un futuro mejor para todos.
Cuando en circunstancias muy distintas, hace cuatro años atrás, asumía la misma responsabilidad que hoy asumo, que es la de gobernar la provincia, sostenía que Jujuy debía salir del cortoplacismo y la coyuntura; que Jujuy debía estabilizarse institucional, social, política y económicamente; que Jujuy debía mostrar previsibilidad y seguridad, seriedades políticas y proyectos a mediano y largo plazo. Decía también en esa ocasión, que para lograrlo debíamos hacerlo entre todos, dejando de lado sectarismos, intereses mezquinos, intolerancias y luchas estériles. Convoqué a todos los jujeños de buena voluntad a la mesa grande del entendimiento, donde seguramente iba a haber consensos y también disensos, pero donde todos los jujeños nos sintiéramos partícipes y responsables de nuestro propio destino.
Desde aquel diciembre de 1999 hemos recorrido un largo y muy difícil camino y lo hemos recorrido juntos. Siempre me sentí acompañado por la mayoría de la dirigencia política y social de la provincia y fundamentalmente por la gente, sobre todo en aquellos momentos más traumáticos que fueron seguramente aquellos en que parecía más fácil abandonar el barco para que otros lo conduzcan en medio de la tempestad o cuando hubo que plantear una profunda y sincera autocrítica del sistema político y económico que durante años implementamos y nos llevó a los argentinos casi a perder la institucionalidad de la República y caer en la disolución social.
Juntos hemos logrado un Jujuy distinto, juntos hemos superado muchas dificultades y malas prácticas, juntos debemos concluir muchas tareas pendientes y también juntos tenemos la gran oportunidad de dejar definitivamente atrás la historia de los desentendimientos y de las frustraciones.
Cuidando todos los días las cosas buenas que supimos recuperar o construir en estos años, pretendemos con este nuevo mandato que los jujeños nos han confiado, apostar fuertemente a lograr los objetivos básicos que han de ser el eje de nuestro gobierno: el crecimiento económico de Jujuy, la paulatina transformación de la contención social de los más necesitados hacia un desarrollo de autosustentación y economía solidaria y, por fin, la reconciliación definitiva de la política, de las instituciones y el gobierno con nuestra sociedad.
Creo sinceramente que pocas veces como ahora se dan simultáneamente en nuestra provincia condiciones especiales de distinta naturaleza, que si sabemos aprovecharlas, pueden ayudarnos a lograr un crecimiento económico real que logre no sólo alcanzar sino superar aquellos índices de la década del ’70 y que aún hoy seguimos mirando con nostalgia.
Muchas veces en las últimas décadas, sobre todo de parte de algunos sectores políticos y de los medios de comunicación masivos nacionales más comprometidos con ideologías extremas que hoy parecen en franco retroceso, hemos recibido junto a otras provincias argentinas calificativos tan dolorosos como malignos respecto de nuestros índices de empleo, de salud, de educación y posibilidades de crecimiento. Alguna vez, no hace mucho, hasta se nos calificó como “provincias inviables”.
Debemos saber que este tipo de acciones, siempre intencionales, han tenido por objeto posicionar aún más los intereses de grupos o sectores concentrados en pocas regiones del país y han pretendido, además, echar una cortina de humo sobre el verdadero desprecio por el concepto de Nación y de federalismo que ocasionó decisiones políticas nacionales que se tomaron a lo largo del tiempo en contra del interior real, de su gente y de sus economías regionales.
Es cierto que Jujuy, como Chaco, Misiones, Formosa, San Juan, Chubut y tantas otras son provincias que presentan aún hoy dificultades estructurales para su sostenimiento y crecimiento económico. Es cierto que parte de esas dificultades tienen que ver con la estructuración histórica de la Nación, con sus grandes extensiones, con su densidad de población, con sus distancias de los centros de consumo y de los puertos y por tantas otras razones más. Y también es cierto, que históricamente poco se hizo desde las decisiones nacionales para corregir aquellos déficits.
Esa realidad que todos conocemos y de la que estoy hablando no logró sin embargo que nos entreguemos y bajemos los brazos; siempre hubo y seguirá habiendo muchos provincianos y muchos jujeños con el espíritu, la inteligencia y la fortaleza necesaria para lograr revertir esas asimetrías y ponernos en un plano de igualdad con las regiones más aventajadas del país.
Jujuy, ha tenido y sigue teniendo aún complicaciones fiscales cuyas causas exceden a este mensaje y al objeto de este mensaje, en todo caso será oportunidad el próximo mes de abril cuando venga a rendir cuenta de la administración y de los planes de gobierno ante esta Legislatura.
Decía que seguimos teniendo complicaciones en el plano fiscal, pero también junto con medidas de acciones de gobierno han venido dificultando no solamente el cumplimiento de funciones básicas y esenciales a cargo del Estado y lógicamente han impedido aún más la implementación de políticas de apoyo y fomento a la inversión y a la actividad privada. Los sucesivos presupuestos que esta misma Legislatura ha venido aprobando a lo largo de los años deja muy en claro esta situación y el escaso margen de maniobrabilidad en la utilización de los recursos públicos.
Hemos podido, pese a ello y a no ser ajenos a la realidad de la última gran debacle de la economía nacional, dar previsibilidad a las finanzas de la provincia. Hemos aplicado con mucho esfuerzo y convicción, sin recurrir a las dañosas y criticadas medidas impositivas de emergencia de otros tiempos o sin recurrir al facilismo de la emisión de seudo monedas, programas de control de gastos y saneamiento fiscal que han dado resultados bastante exitosos.
Pretendemos seguir en ese camino, cuidaremos celosamente la previsibilidad lograda, ya que estamos convencidos de que no podemos volver al caos del pasado y a la angustia de todos por el manejo irresponsable de la política fiscal de la provincia.
La estabilidad política, la estabilidad institucional lograda en estos cinco años y la previsibilidad financiera en el sector público, fueron importantes bases de concreciones y proyectos logradas para la provincia por todos los jujeños, como el reconocimiento del patrimonio paisajístico cultural de nuestra Quebrada y los avances del corredor vial hacia Chile por Jama.
Acompaña a ello, la ejecución de otras obras que apuntan a adoptar la infraestructura necesaria a los sectores de la producción y del comercio, con consolidación o pavimentación de muchas rutas provinciales y nacionales o la habilitación de corredores turísticos nuevos. Los departamentos de Ledesma, San Pedro, Valle Grande, Santa Bárbara, El Carmen, San Antonio, Palpalá, Manuel Belgrano y prácticamente todos los departamentos del norte de nuestra provincia saben de la importancia de estas acciones en materia vial.
En pocos días se inician los trabajos de instalación de redes secundarias para proveer de gas natural a Tilcara y a otros pueblos; estamos a punto de firmar un compromiso con EJESA para la construcción de una línea de 132 kw, desde Las Maderas hasta Güemes, que nos permitirá -no sólo por primera vez- vender nuestra propia producción energética sino también contar con reservas de suministro ante las eventuales crisis del sector como se anuncia.
El recientemente sancionado presupuesto nacional para el ejercicio 2004, en una clara muestra de los nuevos aires que desde el Gobierno Nacional soplan hacia el interior del país y con la ayuda de los legisladores nacionales por Jujuy, prevé una inversión cercana a los $ 150.000.000 en obras públicas para el territorio jujeño, constituyendo un récord en nuestra provincia en los presupuestos nacionales de los últimos 25 años.
Con esa previsión de recursos nacionales que tenemos más la asignación puntual de algunos recursos propios del próximo presupuesto provincial y la utilización de ciertos mecanismos financieros que estamos desarrollando, vamos a dejar dotando a Jujuy de mayor infraestructura en materia vial, energética, de saneamiento y comunicaciones; sin duda que con el buen uso y disposición de la infraestructura hoy existente y de la que vayamos a incorporar aumentará la potencialidad productiva de todos los jujeños. En este tiempo hemos sabido defender muchos embates a nuestras economías productivas e industriales tradicionales que en gran medida constituyen y seguirán constituyendo, sin duda, el sostén principal de nuestra economía, pero advierto también que hay sectores medianos y pequeños que han sido duramente golpeados por la crisis y que no han tenido suficiente y adecuado acompañamiento por parte del Estado provincial por situaciones coyunturales que hoy comienzan a superarse.
Por ello, es que corregiré rápidamente algunas deficiencias de funcionamiento y estructuras de gobierno que no han respondido aún a las medidas de las expectativas; potenciaré la acción de otras dependencias que consideramos herramienta fundamental de búsqueda y apoyo a la inversión y a las actividades privadas; generaré mecanismos para el resurgimiento del crédito a la producción en Jujuy y sin ningún tipo de soberbia, aprovechando la voluntad -que estoy seguro existe-, requeriré también la concurrencia de acciones complementarias de nuestro sistema educativo, particularmente de la Universidad Nacional de Jujuy y de otras entidades privadas de apoyo a la producción y a la actividad.
Reitero una vez más, estoy convencido de que hoy como pocas veces tenemos la posibilidad de hacer crecer nuestra economía, se dan en forma conjunta un cúmulo de variables favorables. Tenemos que aprovechar la oportunidad, poniendo todo el esfuerzo posible desde los sectores privados y también desde el Estado, buscando en forma conjunta el desarrollo, sin mezquindades y teniendo muy en claro que en ello nos va la posibilidad de mejorar nuestras vidas y la de nuestros hijos por una mejor calidad y como una más justa distribución de riqueza disminuyendo la indigna brecha que hoy existe entre ricos y pobres.
Sufrimos los jujeños, como todos los argentinos, el impacto de una desocupación sin precedente con su lamentable consecuencia sobre los niveles de pobreza, marginación y exclusión. En los últimos años las políticas de Estado hacia los más necesitados y vulnerables han debido ocupar un lugar prioritario en las agendas de gobierno; Nación y Provincias hemos implementado numerosos planes y programas tendientes a dar contención social a millones de argentinos.
Existen hoy programas nacionales, provinciales y también conjuntos, tanto en materia alimentaria, comedores escolares e infantiles, para ancianos o comunitarios, copa de leche, refuerzos nutricionales, bolsones de mercadería, como de cobertura en salud y en medicamentos particularmente a favor de los más ancianos, madres y niños.
Todos conocemos los sistemas de pensiones graciables o asistenciales y, por supuestos, los planes de jefes y jefas de hogar y los PEC destinados a los desocupados. Unos y otros aplicados por el propio Estado, por organizaciones religiosas y civiles; muchos supervisados y controlados por el Consejo Consultivo Provincial y los consejos locales, han logrado, de alguna manera, un sistema de cobertura y contención social que ha traído el necesario margen de paz social seriamente amenazada en los difíciles días de fines del año 2001.
Sin embargo soy plenamente consciente que no puede haber proyecto de Nación o proyecto de provincia con ciudadanos marginados o dependiendo sólo de un subsidio estatal; no puede nuestro gobierno pretender desentenderse de la desocupación y la pobreza, ni tampoco minimizar el problema pretendiendo que la solución de la coyuntura se transforme en solución definitiva. Si así fuere, si así pensáramos volveríamos al pasado, al modelo que queremos desterrar, al modelo del sálvese quien pueda, que sólo dio oportunidad a unos pocos expulsando a la gran mayoría.
Si así lo hiciéramos, si así lo pensáramos: la desesperanza, la falta de incentivo, la pérdida de la cultura, del trabajo como uno de los primeros y más importantes derechos del ser humano se apoderaría de miles de familias jujeñas, se frustraría la expectativa de la reinstalación de la movilidad social en nuestra provincia y en definitiva caeríamos otra vez al borde de la disolución social. Conscientes de esa situación, de que así no se puede proceder, de un tiempo a esta parte algunos gobernadores y el gobierno nacional venimos elaborando propuestas y alternativas para ir transformando progresivamente esos planes y programas para desocupados en trabajo y ocupación genuina. Así surgieron en los últimos meses el Programa de Emergencia Habitacional, Techo y Trabajo y Manos a la Obra.
El primero de estos programas, el de Emergencia Habitacional, que permite la construcción de 2000 viviendas en la provincia de Jujuy, ya ha comenzado a implementarse mediante el llamado a licitación o concursos de precios en algunos casos. He dispuesto que este programa se ejecute en bloques hasta un máximo de 40 unidades y que tenga un carácter absolutamente federal en la provincia. Las viviendas que se van a construir, sí en los centros más grandes y poblados como ha sido costumbre, pero también en todas y en cada una de las comisiones municipales por más pequeñas que sean, en cantidades, por supuesto, adecuadas a su población. Por primera vez, comunidades como Yavi, Coranzulí, Santa Catalina, Cusi Cusi, Rinconada, El Fuerte, Vinalito -por nombrar algunas- tendrán la oportunidad de construir viviendas, generando mano de obra local y la oportunidad... (Aplausos) ...y la oportunidad de que la familia de cada lugar, por más alejado que sea, tengan un techo digno favoreciendo la permanencia y desalentando el desarraigo.
En cada obra, las empresas constructoras, que serán las tradicionales de Jujuy o las nuevas y más pequeñas que se formen para los grupos de unidades más chicas, tienen la obligación de incorporar hasta un 50% de mano de obra desocupada. También está en ejecución el Programa Techo y Trabajo para municipios y agrupaciones de desocupados que deben constituirse en cooperativas con el objeto de construcción de viviendas solidarias con un financiamiento especial del Banco Mundial. Ya se han constituido en Jujuy cerca de 200 cooperativas de hasta 20 personas cada una y en este mismo mes de diciembre se realizarán los anticipos de dinero para comenzar efectivamente las obras comprometidas.
En ambos programas los desocupados que se incorporen pasarán a cumplir tareas efectivas por hora que marca la ley y percibirán una remuneración de convenio de la construcción, algo así como $ 400 más aportes previsionales y obras sociales.
Nadie puede dudar de que más allá de recuperar la posibilidad de una ocupación y una remuneración justa, estos programas restituirán a muchos desocupados la dignidad de volver “a ganarse el pan con el sudor de su frente” como dice la cita bíblica.
Por fin mediante el Plan Manos a la Obra se conseguirá financiamiento para proyectos productivos que en gran cantidad se están elaborando y presentando por parte de familias necesitadas de Jujuy. Debe aquí también hacer un esfuerzo muy grande no sólo el gobierno sino otras entidades públicas y privadas de la Provincia que tienen capacidad técnica para ir orientando los proyectos hacia realizaciones que vayan generando autosustentación y el desarrollo de una economía solidaria, complementaria de la actividad privada y con posibilidades de comercialización cierta de su producción.
Yo sé que los problemas de la pobreza no se solucionan con políticas sociales sino con políticas económicas, debemos mantener las políticas sociales como contención, pero avanzar rápidamente hacia la generación de puestos de trabajo u ocupaciones genuinas (productivas o de servicios).
Si como creo, están dadas las posibilidades de crecimiento económico de mayor productividad con el decidido apoyo del gobierno que hoy vuelvo a comprometer, algún esfuerzo adicional del empresariado jujeño con sentido de solidaridad, puede claramente disminuir esta afrenta de la desocupación y la pobreza en nuestro territorio.
Si como decía al principio de este mensaje: soy un convencido de que el éxito en la política y en el gobierno debe medirse por su acercamiento a la consecución del bien común y bienestar general; claramente debo admitir en esta materia que el éxito se conseguirá si al cabo de los cuatro años de gestión logramos disminuir a su mínima expresión los programas de contención social hoy vigentes; si nunca más repartimos una bolsa de mercaderías, si nunca más entregamos un subsidio porque no hay posibilidad de trabajo para cualquier jujeño que esté dispuesto a ganarse su propio sustento y a recuperar su dignidad.
Para ir concluyendo, quiero decir que a mi entender la dirigencia de Jujuy y particularmente la dirigencia política está aún en deuda consigo misma y con la sociedad toda. Me he puesto como uno de los objetivos básicos de mi próxima gestión la reconciliación definitiva de la política, las instituciones y del gobierno con la gente. Siento que aún flota en parte de nuestra comunidad una sensación de descontento y desconfianza para con muchos de sus dirigentes, para con los poderes instituidos del Estado e incluso para con el propio gobierno.
Es cierto que desde un tiempo a esta parte y partiendo de una profunda y sincera autocrítica, hemos reconocido errores, hemos corregido procederes y hemos logrado objetivos a favor de la gente; pero también es cierto -y lo sabemos- que hay muchas cosas que aún se pueden hacer para mejorar la transparencia en la gestión pública por la participación de la comunidad organizada en la toma de decisiones trascendentes. Hay muchas cosas que aún se pueden hacer por la calidad institucional de la que tanto habla y por la que ha tomado valientes decisiones nuestro presidente argentino.
Sabemos también que podemos hacer más para representar fielmente el interés común, dejando de lado actitudes de demagogia o de facilismo mejorando la representatividad que todos invocamos. Sabemos que podemos hacer más para garantizar un servicio de justicia que esté más próximo al ciudadano y que permita una real seguridad jurídica a todos, cualquiera sea su estatus económico o social. Muchas cosas no se logran de un día para el otro y menos aún con sólo declamarlas; estas cosas de las que estoy hablando se logran con acciones todos los días, con actitudes conscientes y consecuentes, con vocación de servicio y sentido solidario y, fundamentalmente, con permanente apego y sometimiento a la ley.
Nosotros y ustedes, señores legisladores, tenemos para con nuestra sociedad una deuda que puede ayudar y mucho a la definitiva reconciliación de la que estoy hablando, que es justamente: la reforma política y la reforma de nuestra Constitución Provincial que fuera remitida como proyecto del Poder Ejecutivo en febrero del año 2.002 y que una vez más su tratamiento fuera habilitado esta vez a propuesta del hoy señor Vicegobernador de la Provincia.
Tomemos esta vez la decisión, avancemos, hagamos la reforma que la gente y la historia nos va a juzgar y sin duda nos va a juzgar bien.
Jujeños para lograr vencer los grandes desafíos se necesita de muchas voluntades juntas, así fueron realidad en estos últimos años el corredor vial por el Paso de Jama que hoy construimos y el Patrimonio de la Humanidad. Hoy tenemos otros desafíos por delante: el regreso del Ferrocarril y el Tren Trasandino hacia el Pacífico, el convertirnos en ejes estratégicos de integración transversal NOA – NEA con el norte chileno, sur boliviano, Paraguay y el sur de Brasil, con comunicación vial, ferroviaria y aerocomercial. El desafío de mejorar las áreas productivas de nuestro territorio con proyectos que parecen enormes, pero que son realizables como Manantiales; y, por supuesto, el sueño de que todo ello nos sirva para hacer crecer la riqueza de Jujuy, para hacer crecer la producción y las posibilidades de trabajo genuino para todos. Sé que para ello seremos muchos los realizadores que “haremos sin mirar para atrás”, yo pretendo también ser el predicador que persuada para que todos hagamos simultáneamente lo que tenemos que hacer.
Que Dios nos acompañe en esta tarea. 
Muchísimas gracias.
EDUARDO FELLNER

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