abril 15, 2014

Mensaje del Gobernador de Jujuy, Walter Basilio Barrionuevo, en el acto de toma de posesión del cargo (2007)

MENSAJE
DEL
GOBERNADOR DE LA PROVINCIA DE JUJUY 
Walter Basilio Barrionuevo 
EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION DEL CARGO 
EL 10 DE DICIEMBRE DE 2007

Señor Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, doctor Eduardo Alfredo Fellner... (aplausos de la barra)..., señor Vicegobernador de la Provincia, señores senadores, diputados nacionales, autoridades del Poder Ejecutivo Provincial, autoridades municipales, autoridades militares, autoridades eclesiásticas, señor Obispo Diocesano, Cámara de Diputados, señores diputados, pueblo de Jujuy.
No existe en estados democráticos mayor expresión de participación que el acto mismo de elegir sus representantes, es esa decisión periódica del pueblo de concurrir a las urnas, meditar su voto y optar por una u otra propuesta, la que fortalece la construcción de nuevos gobiernos y políticas públicas.
Es sin duda el ejercicio del derecho elemental de elección el eje estructural de un auténtico proceso democrático.
Quiero detenerme específicamente en este punto, porque los últimos comicios han evidenciado una madurez ciudadana que merece especial énfasis; la significancia no está en los mayores o menores porcentajes que hayan obtenido circunstancialmente uno u otro frente político, sino en la complejidad y profundidad de la decisión adoptada. Hoy más que nunca la democracia es el gobierno del pueblo, pero también una forma de vida, una materialidad social y una práctica de gobierno. Quienes no lo entiendan así quedarán atrapados en viejas estructuras, sin ser capaces de comprender los nuevos desafíos y demandas generales; lo que hay que entender es que los votos son evaluaciones del conjunto sobre expectativas de corto, mediano y largo plazo, nunca propiedad de un dirigente.
En este contexto también merece especial reparo el proceso de traspaso del mando, la alternancia del cargo y el acto sencillo y simbólico a la vez de que un hombre elegido por su pueblo sea otro también electo por el pueblo la posta del gobierno. Esto que parece tan simple y natural vuelve a ser posible en Jujuy, me refiero a la liturgia de la festividad democrática; por primera vez después de largos años nuestra provincia es testigo de una transición de gobierno pacífica y respetuosa, indicio elocuente de un orden institucional que se reinstituyó a fuerza de consensos para superar los años grises de mezquindades y especulaciones.
Estoy convencido de que la práctica democrática no es tan sólo la existencia de leyes que así lo determinen, sino la acción real de mujeres y hombres que sientan el voto, la satisfacción del deber cumplido al finalizar un cargo, la importancia de las nuevas responsabilidades que se asumen y el compromiso de la oposición para sumar al bienestar general.
En este último tiempo hemos dado pasos importantes para superar la tirantez y la incertidumbre de antaño, hoy cerramos formalmente aquella página de nuestra historia reciente para volver a escribir en carilla de racionalidad, prudencia y responsabilidad. La función pública es una función de alta sensibilidad y en este último tiempo, a pesar de las adversidades, las respuestas favorables han sido felizmente mayores aún a las pendientes. El artífice de este escenario de evaluación positiva es la confluencia de un modelo de orden nacional y un modelo de orden provincial que comparten valores y creencias.
En el ámbito nacional estamos insertos en una etapa de transición y un cambio de paradigma. Hemos pasado traumáticamente de un modelo de exclusión a un modelo de inclusión, el presidente Néstor Kirchner lideró desde el año 2003 un proceso de redistribución de la riqueza que se sostiene en un mayor protagonismo de la figura del Estado, la preservación del superávit fiscal, la promoción agroindustrial y una amplia concertación política. Esto posibilitó que se mejoren sustancialmente los indicadores entre otros de empleo, inversión pública, pobreza, indigencia, salario y jubilación mínima. También fue posible una política de federalización de la obra pública de la cual nuestra provincia resultó ampliamente favorecida.
Paulatinamente se fueron superando estoicas asimetrías y desigualdades regionales para avanzar en un proyecto de equidad y recuperación de la dignidad nacional sobre la base de una fuerte discusión ideológica. Atrás quedaron las políticas neoliberales, la especulación financiera y el dogma del pensamiento único; estamos en tiempos del impulso productivo y la inclusión, por eso confiamos que la senadora Cristina Fernández, flamante presidenta electa de nuestro país, profundizará el modelo en sus aspectos más representativos. Cuente señora Presidenta con cada jujeña y con cada jujeño para seguir cambiando la Argentina.
En el ámbito provincial el modelo se edificó de manera progresiva: primero fue la reconstrucción de la institucionalidad y del Estado; la crisis de gobernabilidad que afectó a Jujuy en los años 90 dejó secuelas profundas y heridas de gravedad. Sin embargo fue el diálogo social y político la herramienta que permitió reorganizar la coexistencia y priorizar la mesura antes que las malas intenciones y actitudes. Con éxito se reconfiguró un nuevo escenario para la convivencia, superando aquella idea de “pequeña Patria quebrada”, que afirmara en este mismo recinto el querido Guillermo Eugenio Snopek durante su discurso de asunción. Hoy no somos una provincia quebrada, somos la provincia donde verdaderamente comienza la República Argentina. Sólo con la recuperación de la institucionalidad fue posible dar impulso a un proyecto de modernización del Estado para la generación de nuevas políticas en materia de producción y contención social.
En estos últimos años, Jujuy, experimentó un desarrollo vial a gran escala, que favoreció la inversión y expansión de nuestros productos tradicionales. En la actualidad contamos con mejores rutas y caminos, puentes y conexiones internacionales. En igual sentido se llevó adelante una estrategia de instalación turística que nos ubica en una mejor posición, tanto para el mejoramiento de nuestros servicios como para la captación de visitantes nacionales y extranjeros. Junto a ellos se puso en marcha una ambiciosa política de infraestructura habitacional y escolar, se incrementaron en forma exponencial como nunca antes se había producido en la historia el número de viviendas y establecimientos educativos. Hoy, Jujuy, es la provincia de las cosas enormes, de la previsibilidad y de la obra pública.
Me tomé el atrevimiento de definir el estado actual de la provincia no sólo porque acompañé desde su matriz este proceso que lideró y lidera Eduardo Fellner, sino porque sé del esfuerzo de un sinfín de funcionarios que han trabajado para poner de pie a Jujuy. A todos ellos mis más sinceros reconocimientos; pero sería injusto si en este momento de mención no destaco el aporte de la Legislatura de Jujuy.
Durante cuatro años he conducido esta Cámara que cargaba en sus espaldas historias de conspiración y de escepticismo. He tenido de mi parte la enorme satisfacción de trabajar junto a diputados y diputadas que en momentos difíciles han sabido interponer los intereses generales sobre cualquier interés particular; las lógicas diferencias políticas no fueron obstáculos para que en circunstancias sensibles lográramos acuerdos beneficiosos para Jujuy, para ustedes también señores diputados, señoras diputadas mis más sinceros reconocimientos. (Aplausos).
Pero la realidad es dinámica. En los comicios del pasado 28 de octubre, la voluntad de la mayoría del electorado ha confiado en mi persona el ejercicio y un cargo de honor como es ser Gobernador de la Provincia de Jujuy, tal vez una de las mayores aspiraciones dentro del campo de la política local y sin dudas el mayor desafío que emprendo en mi vida.
Por eso quiero agradecer a cada jujeña, a cada jujeño que depositó en mí su confianza y también a aquellos que decidieron alternar su voto. A todos permítanme decirles que en la integridad de mi fuerza, mi experiencia, mi honestidad estarán puestas al servicio de esta querida provincia. (Aplausos en la barra y en las bancas).
Creo que me he preparado toda mi vida para este desafío, desde la militancia en la Universidad, en la calle, en cada decisión que he tenido que tomar ocupando diversos cargos públicos; tengan la absoluta certeza que no olvidaré la magnitud de los nuevos desafíos ni tampoco las convicciones personales que defiendo desde joven y que ahora subrayo más que nunca: primero, un trabajo responsable; segundo, independencia de pensamiento y tercero, justicia social.
Decía -hace un momento- que Jujuy se asienta en carriles de reactivación y crecimiento, supo con paciencia poner durmiente sobre durmiente y extender sus líneas, ahora es época de dar mayor impulso a los motores sin descuidar lo que hemos construido en este último tiempo.
Es por ello que mi gestión fijará la mirada en tres niveles: el primero de ellos está ligado a la forma de tramitación de los intereses colectivos; me refiero a la prudencia en el manejo de las arcas públicas y el equilibrio entre los diferentes sectores que componen el tejido social. Sé de las tensiones que cotidianamente existen entre las partes, pero ratifico ante ustedes la absoluta necesidad de seguir actuando con prudencia y previsibilidad; no hipotecaré el futuro de Jujuy por arrebatos sectoriales ni corporativos... (aplausos) ... primará ante todo el interés último de la provincia y todos sus habitantes; necesitaré para ello de la buena voluntad del conjunto de los actores sociales. Sepan entonces, que las puertas estarán siempre abiertas para el diálogo y el trabajo en equipo.
El segundo nivel será el impulso para el desarrollo productivo, será el tiempo de iniciar un proyecto ambicioso de expansión emprendedora en todos los niveles, a partir del acceso al crédito, condiciones propicias para la inversión y generación de puestos de trabajo; debates sobre la tenencia y uso de la tierra y la jerarquización de la investigación como herramienta indispensable de innovación y generación de valor agregado.
Voy a trabajar para la integración y el desarrollo sin olvidarme de quiénes somos y la defensa de nuestro patrimonio; estoy convencido de que es posible generar riqueza y justo equilibrio con las incumbencias sociales y el cuidado del medio ambiente.
En el aspecto turístico profundizaremos nuestras estrategias y ampliaremos la oferta provincial a otras regiones que merecen igual tratamiento y atención que la Quebrada de Humahuaca; será sin dudas una etapa de mayor gestión y medidas coordinadas.
Por eso, a los hombres y mujeres del campo, a los empresarios, a los operadores turísticos y a los trabajadores, les digo que Jujuy abrirá sus puertas a nuevos mercados y oportunidades e iniciará un proyecto de inserción nacional e internacional de alta competencia. El gobierno articulará iniciativas concretas para avanzar sin demoras en beneficio directo para nuestros emprendedores en particular y nuestro pueblo en general.
Por último, quizás el eje más complejo será poner en valor nuestro enorme patrimonio cultural; soy un convencido de la importancia que tiene pensar una y otra vez nuestra historia, nuestra cultura, nuestra sociedad única y diversa a la vez; éste será el momento de poner en valor lo que somos y todo lo que tenemos para mostrar. Por eso, mi principal objetivo será crear un espacio para la conservación y exposición centralizada de nuestro patrimonio pictórico y artesanal; de igual forma resguardaré nuestro dominio arqueológico cultural e impulsaré una política más amplia de promoción de las letras y otras formas de expresión artística.
Jujuy será la provincia de la cultura, del legado belgraniano y el respeto por la diversidad y las comunidades aborígenes que habitan esta tierra desde tiempos milenarios.
Estoy convencido de que este nuevo tiempo que se inicia para Jujuy debe estar acompañado -necesariamente- de un proceso de reflexión en el seno de los partidos políticos, las organizaciones sociales y la sociedad civil en su conjunto. Han sucedido en nuestra provincia una serie de conflictos y dispositivos de reclamo popular que fragmentaron la discusión propiciando la reconsideración de errores y responsabilidades y subrayando la importancia de actuar bajo el imperio exclusivo de la ley. Por eso creo que este es el momento oportuno para que todos los jujeños asumamos el compromiso de llevar adelante un acuerdo para la convivencia socialmente responsable.
Desde aquí convoco a los empresarios, referentes de la sociedad civil, gremios, líderes de opinión, intendentes, universidades y organizaciones sociales a sumarse a una mesa de discusión para rubricar un acuerdo que sitúe la prosperidad de Jujuy por encima de cualquier provecho personal o parcial.
Es tiempo de que sinceremos nuestras verdaderas intenciones y objetivos; es tiempo de que cada agente que compone el tejido social manifieste con claridad y de frente al pueblo cuál es su fin último, qué espera de nuestra provincia, qué está dispuesto a ceder y qué a contribuir por el bienestar general. (Aplausos en la barra y en las bancas).
Es tiempo de autocríticas, es tiempo de que nos sentemos en una misma mesa dejando de lado cualquier especulación para generar un nuevo marco de consenso acorde a las circunstancias actuales. Reitero entonces, la invitación a todas las mujeres y los hombres de buena voluntad que les incumba el futuro de Jujuy. Tengan de mi parte un compromiso de colaboración para lograr un acuerdo que exceda cualquier coyuntura y se extienda a futuros gobiernos como expresión de un pacto real y sincero de los que aman esta querida tierra.
Querido pueblo de Jujuy, se inicia una nueva etapa, los desafíos que enfrentamos son los que acabo de enumerar, trabajaré para cumplir con cada uno de ellos, pero también para garantizar compromisos y denunciar desde el Estado, como la salud, la educación y la contención social. Tengan en claro que no me olvidaré de la gente ni de sus demandas esenciales; para mí la política no es ni un instrumento ni una herramienta ni tampoco una coyuntura, es un horizonte desde donde cada persona elige interpretar las contradicciones y desde allí actuar para encontrar caminos superadores, por eso mi horizonte será la gestión del consenso, la gestión de la recuperación de valores y la gestión del impulso emprendedor.
A partir de hoy transitamos juntos un mismo camino, nunca creí en los personalismos, mucho menos en este momento, sé que Jujuy necesita del esfuerzo de todos para despegar definitivamente y así lo haremos, cada uno sumando su ladrillo para edificar un futuro mejor y yo asumiendo mi compromiso con todas mis fuerzas, cargando todos los ladrillos que sean necesarios, con la ayuda de mi familia, de ustedes y de todos aquellos que quieren de verdad a la bendita y gloriosa Provincia de Jujuy. Que Dios los bendiga como dice la Constitución Nacional: “Dios, fuente de toda razón y justicia”. 
Muchas gracias. 
WALTER BASILIO BARRIONUEVO

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