junio 17, 2014

Resolución Particular de la Primera conferencia Latinoamericana de Solidaridad –OLAS-, referente a los mecanismos de intervención político-militar de Estados Unidos en el continente (1967)

Primera conferencia Latinoamericana de Solidaridad –OLAS-
RESOLUCION PARTICULAR REFERENTE A LOS MECANISMOS DE INTERVENCION POLITICO-MILITAR DE ESTADOS UNIDOS EN EL CONTINENTE
[1967]

La intervención ha sido factor constante en la política de Estados Unidos hacia América Latina, desde la enunciación de la unilateral "Doctrina Monroe" en 1823, hasta la concepción del dispositivo militar de agresión multilateral de las FIP en épocas más recientes.
El elemento que caracteriza la política del imperialismo en la postguerra en América Latina es la formulación de una estrategia continental destinada a ahogar los movimientos populares latinoamericanos y aislar a nuestro hemisferio del auge de las luchas de liberación en Asia y África. El triunfo de la Revolución Cubana aceleró los planes del imperialismo norteamericano, empeñado en hallar coberturas multilaterales para sus propósitos de intervención, agresión y freno del proceso revolucionario del Continente.
Los mecanismos de intervención político-militar de los Estados Unidos, dentro y fuera de los organismos internacionales se han fortalecido como confirman las innumerables agresiones de que ha sido objeto la Revolución Cubana y los pueblos de América Latina,  en particular los heroicos pueblos de Guatemala y Santo Domingo.
La OEA, fundada en 1948, es una prolongación de la llamada "Unión Panamericana" y de hecho a pesar de su creciente desprestigio, instrumento idóneo concebido por el imperialismo yanqui para encubrir y legalizar sus despojos, arbitrariedades e intervenciones. En 1954 la OEA justificó "legalmente", la intervención de la CIA en Guatemala, una de las páginas más sombrías en la historia de esta organización, antes del triunfo de la Revolución Cubana. El aislamiento y el objetivo de ulterior destrucción de la primera revolución socialista en América Latina, por el peligro que su ejemplo entraña para el imperialismo, figura a partir de 1959 entre las más altas prioridades estratégicas de Estados Unidos. A la consecución de este objetivo, apelando a las más bajas conjuras, dedicó dicho país los mayores esfuerzos de la sometida organización.
En la Conferencia de Cancilleres de Chile, 1959, se afirma en obvia alusión a Cuba, que la "democracia representativa", peligra en el hemisferio. En Costa Rica, en 1960, se preparan las condiciones para la agresión de Playa Girón; en 1962, alegando la incompatibilidad del marxismo-leninismo con el sistema americano, s e expulsa a Cuba del organismo; en la Novena Conferencia de Consulta, celebrada en 1964, se impuso a Cuba sanciones políticas y económicas. Pero el más deleznable y brutal acto de entrega a los designios imperialistas de los Estados Unidos, por parte de la Organización de Estados Americanos fue la legalización posterior de la criminal intervención yanqui en Santo Domingo, cínicamente respaldada, meses después por la infame resolución 560 (SOLDEM) de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
Ante el auge de la lucha popular en América Latina, el imperialismo yanqui creó en 1962 dentro de los marcos de la OEA, la llamada Comisión Especial de Consulta sobre Seguridad, cuyas actividades, caracterizadas en términos claros, se proponen coordinar las acciones represivas contra los movimientos de liberación, en estrecho contubernio con los gobiernos títeres del hemisferio.
Mediante las resoluciones de su Segundo Período de Sesiones, se crea la Policía Interamericana, encargada de aplicar y coordinar la represión en todo el Continente, se recomienda la convocatoria a una reunión de Ministros del Interior de los gobiernos miembros de la OEA para lograr un grado adecuado de coordinación represiva a nivel hemisférico y considera el establecimiento del Consejo de Seguridad Interamericano. Al influjo de la Comisión Especial de Consulta sobre Seguridad se han entrenado en escuelas establecidas al efecto en Puerto Rico, Panamá y Washington, centenares de esbirros destinados a reprimir las manifestaciones de lucha popular en América Latina.
Las reuniones de Ministros del Interior, realizadas al amparo de la ODECA desde 1962 y en el curso de las cuales se inauguró el titulado "Consejo de Seguridad Centroamericano" han hecho avanzar en grado excepcional la penetración y control del FBI y la CIA en los cuerpos represivos del hemisferio.
La junta Interamericana de Defensa, en su carácter asesor, ha servido de foro para la preparación de los primeros planes de las FIP.
Uno de los instrumentos más agresivos y lesivos a las soberanías nacionales del sistema estratégico continental del imperialismo, es el dispositivo de bases militares, navales y aéreas en la región del Caribe y América del Sur, que constituyen una plataforma de agresión permanente contra los pu6lblos de América Latina. Las quince bases del Canal de Panamá, la base aeronaval de Guantánamo, el vasto complejo de bases militares, navales y aéreas instaladas en Puerto Rico, y que incluye dos bases de armamentos nucleares y el Comando Naval del Caribe, con sede en la Base de Roosevelt Roads, las bases estadounidenses en Jamaica, Trinidad-Tobago, Bahamas, Guayana y Ecuador, y las tituladas estaciones de rastreo que en realidad encubren actividades militares, en países como Paraguay, Brasil, Chile, Argentina, México, Perú y Puerto Rico, componen el complejo aéreo-naval de Estados Unidos que forma parte de la estrategia militar continental del imperialismo yanqui.
Parte del vasto plan de preparación contrarrevolucionario del imperialismo es sin duda el programa de entrenamiento que se lleva a cabo en el Colegio Interamericano de Defensa, en Washington, y en centros especializados antiguerrilleros como Fort Gulick y Howard (Zona del Canal de Panamá) y Fort Bragg, Fort Benning y la Base aérea de Elgin, en los propios Estados Unidos, así como en los países hermanos de Colombia, Bolivia, Brasil, Costa Rica, El Salvador, Argentina, Santo Domingo y Perú.
Las misiones del ejército, la Fuerza Aérea y Naval de los Estados Unidos, a la par que completan su entrenamiento castrense de hecho constituyen otro de los medios de que se sirve el Pentágono para penetrar y conformar ideológicamente, según sus intereses de dominio hemisférico, a la oficialidad y clases de los ejércitos títeres de América Latina.
Últimamente las "boinas verdes" especializados en el crimen y la represión, han asumido un papel directo de entrenamiento y dirección de las operaciones antiguerrilleras de la soldadesca mercenaria en nuestro Continente. Todo ello se hace con cargo a los pródigos fondos que provienen de la ayuda militar de los Estados Unidos, cuyo monto, sobre todo después del triunfo de la Revolución Cubana, se ha incrementado en proporción directa al auge de la lucha de liberación nacional en América Latina.
Las Conferencias Interamericanas de Ejércitos, las reuniones de los Jefes de las Fuerzas Aéreas y Navales y Ministros del Interior promueven la coordinación de la política militar intervencionista del imperialismo en todo el continente, y en el curso de ellas se intercambian experiencias en la represión de los movimientos de liberación, lucha anti-guerrillera, el desarrollo de los planes de espionaje y penetración yanqui así como la sistematización en los métodos de instrucción militar. Se hace patente, en todas las actividades de seguridad hemisférica del imperialismo, la dirección y el predominio de los órganos de inteligencia norteamericanos, el FBI y la CIA. Al amparo de tratados bilaterales secretos, se centraliza la información, se coordinan las actividades policíacas, se entrena a cuadros castrenses latinoamericanos en las técnicas de represión de manifestaciones y otras actividades de masas de protesta.
Como parte de la acción contrarrevolucionaria que el imperialismo realiza por medio de los ejércitos títeres del Continente se ha creado la llamada Acción Cívica Militar, dedicada a realizar un trabajo de espionaje y un trabajo político confusionista y de soborno entre las masas principalmente en el campo.
Con el propósito de preparar condiciones óptimas para la lucha anti-guerrillera y contrarrevolucionaria a nivel continental las conferencias de gorilas latinoamericanos han desarrollado, bajo el asesoramiento y dirección paternales del Pentágono, operaciones de entrenamiento con fuerzas mixtas entre ellas sobresalen las llamadas "Fraternidad", "Ayacucho", "América", "Halcón a la Vista" y "Nicaroa".
La totalidad de las operaciones y actividades militares del imperialismo yanqui en América Latina se encuentran respaldadas seudojurídicamente por un número considerable de tratados bilaterales y multilaterales.
Los privilegios a las misiones militares de los Estados Unidos y el sometimiento de la casta militar nacional a los representantes del Pentágono caracterizan dichos pactos y convenios. El acta de Chapultepec suscrita en 1945 conduce a la firma del Tratado de Río para la Defensa Interamericana de proyecciones militares mucho más peligrosas para la soberanía e integridad de las naciones hispanoamericanas, y la creación de la Organización de Estados Americanos. El tratado de seguridad interna que virtualmente sanciona la intervención de los
Estados Unidos y sus marionetas en caso de guerra civil en cualquiera de los Estados firmantes: el Tratado de la Organización de Estados Centroamericanos, ODECA, suscrito en 1951 y su brazo militar, el Consejo de Defensa Centroamericano (CONDECA) completan la estructura seudolegal mult1lateral del imperialismo que respalda su intervención y dominio a escala continental y regional.
A ello es menester añadir los innumerables pactos bilaterales secretos firmados al margen de la OEA los pueblos latinoamericanos sólo queda, pues, una alternativa: o capitular frente al imperialismo y su violencia organizada y sistemática, o resistir y luchar.
En consecuencia, la Primera Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, reunida en La Habana:

DECLARA:
1) Que el imperialismo norteamericano ha formulado una estrategia global de unificación de los aparatos militares y policíacos para la represión de las luchas populares en América Latina, uno de cuyos elementos es el vasto dispositivo de bases aeronavales, que constituye además una violación manifiesta de las soberanías nacionales.

2) Que la OEA es el Ministerio de Colonias de que se vale el imperialismo yanqui para sancionar seudolegalmente sus intervenciones y las actividades político-militares inherentes a su estrategia continental.

3) Que no debemos subestimar la posibilidad de que el imperialismo norteamericano pueda contar en determinado momento con el apoyo de las fuerzas militares de otras potencias imperialistas que aún tienen colonias en el Continente.

4) Que el entrenamiento de cuadros castrenses latinoamericanos en la lucha anti-guerrillera es parte del vasto plan represivo del imperialismo, a nivel hemisférico, para tratar de contener y neutralizar el auge de la lucha de liberación nacional, de la cual las guerrillas latinoamericanas son su vanguardia y más alto exponente.

5) Que la FIP, que culminaría, según los designios del imperialismo yanqui, el proceso de otanización de la OEA, constituye un intento más de Estados Unidos por internacionalizar la guerra contra los movimientos populares de América Latina, sometiendo a las fuerzas armadas latinoamericanas al mando directo del Pentágono.

PROCLAMA:
Por consiguiente que al complejo andamiaje de penetración, intervención, subversión, ocupación y hegemonía político-militar de Estados Unidos en América Latina, que obedece a una estrategia de alcance continental, los pueblos latinoamericanos deben oponer una estrategia común revolucionaria, fundamentada en un profundo sentido de la solidaridad, dirigida a la toma del poder mediante la lucha armada.

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