DESALOJO DE ENTIDADES DEPORTIVAS
Ricardo Balbin
Diario de Sesiones HCD - 25 de Septiembre de 1946
Tomo V - págs. 327 a 328
Ricardo Balbin
Diario de Sesiones HCD - 25 de Septiembre de 1946
Tomo V - págs. 327 a 328
SR. PRESIDENTE (GUARDO). - Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.
SR. BALBÍN. - No alcanzo a comprender, señor presidente, cómo es posible que cada vez que surge una iniciativa, cualquiera sea el carácter de ella, para oponerse a la misma, se busquen argumentos que la desnaturalizan, ya la indicación más clara, se trata siempre de envolverla como si ella fuera un ataque a lo que alguien, con derecho o sin derecho, considera su clase trabajadora.
El señor intendente municipal de la Capital desaloja sin decir para qué. No ha dicho el señor intendente municipal que ha desalojado al Club Porteño para entregárselo a alguien sino que lo hace para dejarlo vacío.
La iniciativa del señor diputado por Entre Ríos tiende a evitar un daño inútil, pero no a causar un daño a nadie. No mantenemos la instalación actual de los clubes deportivos para impedir que se instale a los que aluden los señores diputados, porque si tienen tanta preocupación y tanto temor, ya deberían existir en la Cámara sus proyectos tendientes a establecer allí los recreos que ahora afirman no tener en nombre de una clase. Está por vencer el período parlamentario y no he visto ninguna iniciativa como la que ahora reclaman imperativamente.
Es absurdo que se pretenda con argumentos torpes colocarnos a nosotros en una posición en que no estamos y en la que no estaremos, y la demora de algunos no puede servir de argumento para decir que nosotros estamos en gestiones de tipo en el cual no nos encontrarán nunca.
SR. BENÍTEZ. - ¿Me permite una interrupción señor diputado?
SR. BALBÍN. - Todavía no le puedo permitir.
SR. BENÍTEZ. - He hecho un argumento de orden legal, no un argumento torpe...
SR. BALBÍN. - No me he referido al señor diputado, que no hace esa clase de argumentos.
No es posible que en silencio toleremos siempre este panorama de la Cámara. ¿En nombre de qué ley, en razón de qué nueva sensibilidad se va a destruir el deporte argentino, así, porque sí? ¿Porque los obreros no tienen todavía sus centros deportivos? Hagámoslos. ¿Porque no tienen ubicación en la ciudad? Busquémosla. Pero cuando tratamos nosotros de evitar un daño inútil, no se pretenda darle a esa iniciativa generosa, altruista y argentina, un sentido oligárquico. Aquí parece que todo fuera oligarquía cuando se trata del bien de la República, que es igual para todos, sin diferenciaciones odiosas. (¡Muy bien! ¡Muy bien!)¿En nombre de qué causa nueva se saca al Club Porteño para tener un lote vacío? ¿En nombre de qué nueva conciencia vamos a sacar, así, porque sí, todos esos clubes deportivos que han hecho bien al país, muchos de los cuales han sido disfrutados por hombres que hoy militan en el llamado movimiento de la nueva conciencia?
¿Era un delito hacer el deporte en este país?
Es delito impedirlo; es delito matarlo. Por eso, nosotros queremos que subsistan, en la medida que no perjudiquen sus actuales instalaciones las instalaciones deportivas de Buenos Aires.
Traiga el señor Montiel su iniciativa de que tanto alarde hace siempre, y ya que está en mora, verá cómo le votaremos leyes para hacer todos los clubes atléticos que dice no existen en el país, no obstante que es diputado desde hace seis meses.
Hay que poner las cosas en su sitio alguna vez; y bienvenido el argumento del deporte para hacerlo. En este Parlamento no hay clases. (¡Muy bien!). Todos somos diputados de la Nación. En este recinto no hay hombres que representen sectores de opinión, divididos por patrimonios.
Yo saltaría con mis antecedentes familiares a la palestra a comprobar quién me gana en mi origen proletario. (¡Muy bien!). La única diferencia que tengo es que mi padre jamás mandó decir en las calles: “Haga patria, mate a un estudiante”. (¡Muy bien! ¡Muy bien!)Somos idénticamente iguales en nuestro afán de bien público. Somos idénticamente generosos en nuestra labor para el bien de la Nación.
Desde hoy en adelante no toleraremos más en silencio que se siga diciendo por cualquier diputado de ese sector que representa a la clase trabajadora del país. Todos representamos a la Nación Argentina; por eso a sus afirmaciones, yo les responderé que también la represento. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos.)
Vamos a votar el proyecto de resolución con un sentido argentino. No se qué tipo de calificativo le hará la mayoría a un club determinado del conjunto comprendido en esta nómina, que tan generosamente ha leído el señor diputado Uranga. No me interesa saber cuánto es la cuota.
Lo que me hasta saber es que allí no se juega ni se coima. (¡Muy bien!) Lo que me basta saber es que allí se hace deporte. Y si las instituciones tienen que irse a alguna otra parte porque la ciudad reclama esos sitios para viviendas obreras, se irán al instante. Pero en nombre de ninguna causa toleraremos que la saquen, así porque sí, porque no le gusta al señor intendente.
Nosotros estamos orgullosos del pasado de todas las instituciones deportivas del país. Han hecho patria. Se irán cuando deban irse, pero no serán reemplazadas por nada que no sea el progreso de la ciudad.
Vengan las iniciativas a cualquier precio, de los que dicen que hubo una juventud que no pudo practicar deporte nada más que en los potreros. Yo fui de ésos, pero no vengo aquí a cobrarme ninguna cuenta vieja, porque he venido aquí para ser un diputado de la civilización argentina y no del retroceso argentino. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos.)Vamos a votar la iniciativa con esa intención, en la seguridad de que defendemos una cosa útil que va a ser reemplazada por un local vacío.
Cuando el intendente que tenemos eche menos gente pobre a la calle, posiblemente empecemos a pensar que es un hombre de nueva conciencia. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos.)

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