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enero 09, 2011

Mijail Gorvachov anuncia la disolución de la URSS y su dimisión como Presidente (1991) -Versión en español-

LA DISOLUCION DE LA UNION SOVIETICA (URSS)
Mijail Gorbachov
[24 de Diciembre de 1991]

Queridos compatriotas, conciudadanos.
Como consecuencia del escenario recién formado: la creación de la Comunidad de Estados Independientes, ceso mis actividades en el cargo de presidente de la URSS. Tomo esta decisión en consideraciones basadas en principios.
Firmemente he apoyado la independencia, la autonomía de las naciones, la soberanía de las repúblicas, pero al mismo tiempo la unidad del país para la preservación del estado de unión.
Los acontecimientos no obstante han seguido un camino diferente. La política que prevaleció fue la de desmembrar el país y desunir el estado, con la que no estoy de acuerdo. Y después de la reunión de Alma-Ata y las decisiones tomadas allí, mi posición en este asunto no ha cambiado. Además, estoy convencido de que decisiones de esa envergadura deberían haberse tomado sobre la base de la consulta de la voluntad popular.
Sin embargo, voy a seguir haciendo todo lo que esté a mi alcance para que los acuerdos firmados allí conduzcan al verdadero acuerdo en la sociedad, y voy a facilitar la salida de la crisis y el proceso de reforma.
Al dirigirme a ustedes por última vez en calidad de presidente de la URSS, considero necesario expresar mi evaluación del camino recorrido desde 1985, especialmente sobre todo que hay una gran cantidad de resoluciones judiciales contradictorias, superficiales y subjetivas sobre esa cuestión.

marzo 15, 2010

Mijail Gorvachov explica la Perestroika

“Perestroika: un nuevo pensamiento para nuestro país y el mundo" [1]
Mijail Gorbachov
[1988]

Extracto:
He escrito este libro con el deseo de dirigirme a los pueblos; a los de la URSS, de Estados Unidos y, de cualquier país (…)
He escrito este libro con la fe en el sentido común de dichos ciudadanos. Estoy seguro de que ellos, al igual que nosotros y esto es lo principal, están preocupados por el destino de nuestro planeta. (...)
Perestroika no es un tratado científico ni un panfleto propagandístico, aunque las opiniones, conclusiones y enfoques analíticos que el lector hallará en el libro se basan, desde luego, en premisas teóricas y valores bien definidos. Más bien consiste en una colección de pensamientos y reflexiones acerca de la perestroika, de los problemas que tenemos planteados, de la envergadura de los cambios necesarios y de la complejidad, responsabilidad y singularidad de nuestra época (...) Gran parte de él se ocupa del nuevo pensamiento político y de la filosofía de nuestra política exterior. (...)
Actualmente, la perestroika se halla en el foco de la vida intelectual de nuestra sociedad, lo cual es lógico porque influye en el futuro de este país (...) También los de más países socialistas demuestran un natural y pronunciado interés en la reestructuración soviética. También ellos están atravesando un difícil pero sumamente importante período de búsqueda en su evolución, ideando y experimentando nuevas formas de acelerar el desarrollo económico y social. El éxito de estos intentos dependen en gran medida de nuestra interacción, de nuestras preocupaciones y empresas conjuntas (...)
No cabe duda de que la Unión Soviética está viviendo un período crucial. El Partido Comunista realizó un análisis crítico de la situación a la que se había llegado a mediados de los años ochenta y formuló la política de la perestroika o reestructuración, una política tendente a acelerar el desarrollo económico y social del país y a re novar todas las esferas de la vida. El pueblo soviético comprende y acepta esta política: la perestroika ha vivificado el conjunto de la sociedad (...) En Estados Unidos, como en todo Occidente, existen diferentes interpretaciones de la perestroika. Por ejemplo, se ha dicho que es una medida impuesta por la desastrosa situación de la economía soviética y que implica un desencanto del socialismo y una crisis de sus ideales y últimos objetivos. Nada más lejos de la verdad que este tipo de interpretaciones, sean cuales fueran los motivos de quienes las mantienen.

Discurso de M. Gorvachov ante la ONU anunciando el desarme de Rusia y la defensa de la desmilitarización de las relaciones internacionales (1988)

DISCURSO ANTE LA 43º ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU ANUNCIANDO MEDIDAS SOVIÉTICAS DE DESARME
"Defendemos la desmilitarización de las relaciones internacionales"
Mijail Gorbachov
[7 de Diciembre de 1988]

Dos grandes revoluciones, la Revolución Francesa de 1789 y la Revolución Rusa de 1917, ejercieron una enorme influencia en la naturaleza auténtica de los procesos históricos y transformaron en forma radical el transcurso de los acontecimientos del mundo. Ambas, cada una a su modo, imprimieron un impulso gigantesco al progreso del hombre. También fueron éstas las que moldearon, en muchos aspectos, la forma de pensamiento que prevalece aún hoy en la conciencia pública. Sin duda, están teniendo lugar cambios fundamentales y revolucionarios que continuarán produciéndose en cada país y en sus estructuras sociales. Esto ha sido y continuará siendo así, pero, también en este sentido, nuestra época está introduciendo correcciones.
Los procesos de transformación internos no pueden lograr sus objetivos nacionales por el mero hecho de tomar un «curso paralelo» al de otros sin hacer uso de los avances del mundo que los rodea y de las posibilidades de la cooperación equitativa.
Es evidente, que la fuerza y la amenaza de la fuerza no pueden seguir existiendo, y no deberían ser instrumentos de la política exterior. La libertad de elección es un principio universal que no debería tener excepciones.
Nuestro país está viviendo una nueva revolución. El proceso de la reestructuración está tomando ritmo. Empezamos por elaborar los conceptos teóricos de la reestructuración; debíamos evaluar la naturaleza y el alcance de los problemas, interpretar las lecciones del pasado y expresar todo ello en forma de conclusiones y programas políticos. Lo hemos realizado. Con todo, el trabajo teórico, la reinterpretación de lo que había sucedido, la elaboración final, el enriquecimiento y la corrección de las posturas políticas no han terminado. Siguen adelante. No obstante, era de fundamental importancia partir de un concepto global, que ya está siendo confirmado por la experiencia de estos pasados años, que ha resultado ser en general correcto y ante el que no hay alternativa.
A fin de involucrar a la sociedad en la puesta en práctica de los planes de reestructuración, había que hacerla más auténticamente democrática. Bajo el estandarte de la democratización, esta reestructuración ha abarcado política, economía, vida espiritual e ideología. Hemos desarrollado una reforma económica radical, hemos acumulado experiencia y, a partir del próximo año, aplicaremos en la economía nacional de modo completo nuevas formas y nuevos métodos de trabajo.
Hemos concluido la primera etapa del proceso de reforma política con las recientes decisiones del Soviet Supremo de la URSS sobre enmiendas de la Constitución y la aprobación de la ley de elecciones. Nos hemos embarcado sin descanso en la segunda etapa, cuya tarea más importante será trabajar en la interacción entre el gobierno central y las repúblicas, estableciendo entre las diferentes nacionalidades relaciones basadas en los principios del internacionalismo leninista que nos legó la gran revolución y, al mismo tiempo, reorganizando el poder de los soviets en forma local.
Nos enfrentamos a una ingente labor. A la vez, también debemos resolver otros problemas acuciantes. Nos hemos sumergido considerable y profundamente en la labor de construir un Estado socialista basado en el imperio de la ley. Toda una serie de nuevas leyes se han preparado o están en fase de conclusión. Muchas de ellas entrarán en vigor ya en 1989, y confiamos en que estén a la altura de los estándares más altos desde el punto de vista de la salvaguarda de los derechos del individuo. La democracia soviética debe adquirir una firme base normativa. Esto significa que habrá leyes como la de libertad de conciencia, de la «glasnost» (transparencia), de asociaciones y organizaciones públicas y de mucho más. En las prisiones del país ya no tenemos a nadie encarcelado por haber sido condenado por sus convicciones políticas o religiosas. Se ha propuesto incluir en los borradores de las nuevas leyes garantías adicionales que descarten cualquier forma de persecución en estos términos. Tenemos la intención de aumentar la participación de la Unión Soviética en el mecanismo de supervisión de los derechos humanos dentro de las Naciones Unidas y del marco del proceso paneuropeo.
Ahora me referiré al asunto más importante, sin el cual no podrá resolverse ningún problema del próximo siglo: el desarme. Hoy puedo informarles lo siguiente: la Unión Soviética ha tomado la decisión de reducir sus fuerzas armadas. En los próximos dos años, su fuerza numérica se reducirá en 500.00 personas, y el volumen de armas convencionales también será recortado de manera considerable. Estas reducciones se realizarán en forma unilateral, sin que estén relacionadas con las negociaciones del mandato de la reunión de Viena. Por acuerdo con nuestros aliados del Pacto de Varsovia, hemos tomado la decisión de retirar seis divisiones de tanques de la República Democrática Alemana, Checoslovaquia y Hungría, y haberlas disuelto para 1991. Las unidades y las formaciones de aterrizaje, así como una serie de unidades y formaciones más, entre ellas fuerzas de asalto de paso de ríos, con su armamento y su equipo de combate, también serán retiradas de los grupos de fuerzas soviéticas destinados en esos países. Los efectivos soviéticos destinados en esos países se reducirán en 50.000 personas, y su armamento en 5.000 tanques. Todas las divisiones soviéticas que permanezcan en el territorio de nuestros aliados serán reorganizadas. Tras la retirada de un elevado número de sus carros de combate, se les dará una nueva estructura, diferente de la actual, que será sólo defensiva.
Por último, al estar en suelo estadounidense, pero también por otras razones comprensibles, no puedo dejar de abordar el asunto de nuestras relaciones con este gran país. Las relaciones entre la Unión Soviética y Estados Unidos de América abarcan cinco décadas y media. El mundo ha cambiado, y también lo han hecho la naturaleza, el papel y el lugar que estas relaciones tenían en él. Durante demasiado tiempo, se desarrollaron bajo el estandarte del enfrentamiento y, en ocasiones, de la hostilidad, ya fuera abierta o encubierta. No obstante, en estos últimos años, individuos del mundo entero han podido suspirar aliviados gracias a los cambios para mejor en la esencia y el carácter de las relaciones entre Moscú y Washington.
La URSS y Estados Unidos crearon los mayores arsenales de misiles nucleares. Sin embargo, tras reconocer objetivamente su responsabilidad, fueron capaces de ser los primeros en firmar un acuerdo sobre la reducción y la destrucción física de un porcentaje de esas armas, que amenazaban tanto a ambas naciones como a todas las demás. Ambas partes poseen los secretos militares más importantes y perfeccionados. Sin embargo, son ellas las que han sentado las bases para la existencia y el desarrollo de un sistema de verificación mutua, tanto respecto de la destrucción como de la limitación y la prohibición de producción armamentística. Son ellas las que están acumulando experiencia para futuros acuerdos bilaterales y multilaterales. Para nosotros esto tiene un gran valor.
Reconocemos y valoramos a la administración Reagan. Todo esto es capital invertido en una empresa conjunta de importancia histórica. No se debe desperdiciar ni dejar que quede fuera de circulación. La futura administración estadounidense, encabezada por el presidente recientemente electo, George Bush, encontrará en nosotros un compañero dispuesto a continuar con el diálogo en el espíritu del realismo, la apertura y la buena fe, y con voluntad de lucha por conseguir resultados concretos, basado en una agenda que comprenda los puntos clave de las relaciones entre la Unión Soviética y Estados Unidos, así como de la política internacional.
Hablamos, en primer lugar y ante todo, acerca de un progreso constante hacia la firma de un tratado sobre la reducción de 50 por ciento de las armas ofensivas estratégicas, observando asimismo el tratado ABM. Hablamos acerca de la elaboración de una convención para la eliminación de armas químicas -en este punto, según nos parece, contamos con las condiciones necesarias para hacer de 1989 el año decisivo-. Hablamos acerca de conversaciones sobre la reducción de las armas convencionales y las fuerzas armadas en Europa. El legado de inercia que nos ha dejado el pasado continúa vigente. Aún hay algunas contradicciones profundas, así como las raíces de muchos conflictos, que no han desaparecido.
El hecho fundamental sigue siendo que la formación del período de paz tendrá lugar en condiciones de coexistencia y rivalidad de varios sistemas socioeconómicos y políticos. No obstante, el significado de nuestros esfuerzos internacionales, y uno de los principios clave del nuevo pensamiento, es precisamente impartirle a esa rivalidad la cualidad de competencia sensata en condiciones de respeto por la libertad de elección y un equilibrio de intereses. En ese caso, incluso llegará a ser útil y productiva desde el punto de vista del desarrollo general del mundo; de lo contrario, si el principal componente sigue siendo la carrera armamentista, como lo ha sido hasta ahora, esa rivalidad será nefasta. De hecho, cada vez un número mayor de personas en todo el mundo, desde el hombre de a pie hasta los dirigentes, empieza a comprenderlo.
MIJAIL GORBACHOV