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diciembre 10, 2011

(VIDEO) Mensaje de la Presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández, en el acto de toma de posesión del cargo ante la Asamblea Legislativa (2011)

Mensaje de la Presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández, en el acto de toma de posesión del cargo ante la Asamblea Legislativa (2011)

MENSAJE
DE LA
PRESIDENTA DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Cristina Fernández
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION
EN 10 DE DICIEMBRE DE 2011
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Muchas gracias, muy buenos días a todos y a todas.
Señores jefes y jefas de Estado que nos acompañan; señores jefes de delegaciones representantes de gobiernos extranjeros; señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; señoras y señores legisladores; pueblo de mi patria: como todos se imaginarán, hoy no es un día fácil para esta Presidenta. Pese a la alegría y la contundencia del voto popular, falta algo y falta alguien; alguien que hace exactamente ocho años y cinco meses, en este mismo lugar que hoy estoy ocupando yo, y yo sentada frente a él, venía a decirle a todos los argentinos que él venía y pertenecía a una generación diezmada, que 30 años antes de ese 25 de mayo, había estado junto a cientos de miles en esta misma Plaza de Mayo vitoreando y festejando también la llegada de otro gobierno popular luego de 18 años de proscripciones.

marzo 02, 2011

Mensaje de la Presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández, ante la Asamblea Legislativa (2011)

MENSAJE
DE LA
PRESIDENTA DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Cristina Fernández
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 129° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2011

Muy buenos días a todos y a todas: Vengo como todos los años el 1º de marzo, a dar cumplimiento al artículo 99, inciso 8vo. de nuestra Constitución Nacional, a dar cuenta del estado de la administración de la Nación Argentina. Sin embargo no puedo sustraerme a otros momentos, esencialmente a la primera vez que le hablé a este ámbito, desde este lugar como Presidenta de todos los argentinos, un 10 diciembre del año 2007. En aquella oportunidad dije que me tocaba asumir como Presidenta de todos los argentinos en un escenario sustancialmente diferente del escenario en que había asumido el entonces Presidente que me transmitiera el mando y mi compañero de toda la vida Néstor Kirchner.

septiembre 07, 2010

Mensaje de la Presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ante la Asamblea Legislativa (2010)

MENSAJE
DE LA
PRESIDENTA DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Cristina Fernández de Kirchner
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 128° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2010
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Muy buenos días a todos y a todas. Vengo a dar cumplimiento a lo prescripto por el artículo 99 inciso 8 en cuanto a dar inauguración a la Asamblea Legislativa, a las sesiones ordinarias de este período, pero lo primero es lo primero y quiero solidarizarme con Chile, como lo he hecho durante las primeras horas del día sábado y durante todo este fin de semana en que hemos mantenido comunicación permanente con nuestra amiga y compañera presidenta de Chile, Michelle Bachelet, a quien le hemos ofrecido toda nuestra ayuda y debo informar que entre hoy y mañana van a salir equipos de ayuda.

Mensaje de la Presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ante la Asamblea Legislativa (2009)

MENSAJE
DE LA
PRESIDENTA DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Cristina Fernández de Kirchner
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 127° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2009
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Honorable Asamblea Legislativa: vengo a dar cumplimiento una vez más, a la obligación que me imponer como Presidenta de la Nación, el artículo 99 inciso 8º de nuestra Carta Magna, en cuanto a presidir la apertura de las sesiones ordinarias de este Parlamento, y al mismo tiempo dar cuenta de la gestión del Estado de la Nación.
Debo reconocer que, tal vez, sea la primera Presidenta en tantas décadas que viene a dar este mensaje ante nuestras Cámaras, en una situación inédita en materia internacional.

Mensaje de la Presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ante la Asamblea Legislativa (2008)

MENSAJE
DE LA
PRESIDENTA DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Cristina Fernández de Kirchner
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 126° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2008
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Muy buenos días a todas y a todos.
Vengo a dar cumplimiento a lo establecido por el artículo 99, inciso 8º, de nuestra Constitución Nacional que es venir, ante el período inaugural de las sesiones ordinarias de la Asamblea Legislativa, esto es Cámara de Diputados y Cámara de Senadores, a dar cuenta del estado de la Nación.
Dar cuenta del estado de la Nación, presupone tres ejercicios básicos. El primero, saber de dónde venimos; segundo, cómo estamos y, tercero, hacia dónde vamos y cómo definiendo sus instrumentos operativos.

Mensaje de la Presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en el acto de toma de posesión ante la Asamblea Legislativa (2007)

MENSAJE
DE LA
PRESIDENTA DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Cristina Fernández de Kirchner
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION
EN 10 DE DICIEMBRE DE 2007
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Muchas gracias. ¡Viva, viva la Patria, sí! (Aplausos)
Señores Jefes de Estado presentes; señores Jefes de Delegaciones; señores gobernadores; autoridades civiles, militares, eclesiásticas; pueblo de la Patria y Honorable Asamblea Legislativa: vengo esta tarde a dar cumplimiento al artículo 93 de la Constitución Nacional. Luego de haberse realizado elecciones el 28 de octubre, la fórmula que encabecé junto al ingeniero Julio Cobos, obtuvo más del 45 por ciento de los votos válidos emitidos y, por lo tanto, no corresponde, tal cual ha proclamado esta misma Asamblea Legislativa convocar a una segunda vuelta.

septiembre 06, 2010

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Néstor Kirchner, ante la Asamblea Legislativa (2007)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Néstor Kirchner
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 125° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2007
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Señor vicepresidente de la Nación; señores presidentes de las honorables Cámaras Legislativas; señores gobernadores; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional; señores ministros de la honorable Corte Suprema de Justicia; miembros del Cuerpo Diplomático; señores jefes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad; señores legisladores; autoridades nacionales, provinciales y municipales; representantes de organismos de derechos humanos; señoras y señores: vengo a dejar inauguradas las sesiones del Honorable Congreso de la Nación, como los dispone el artículo 99 de la Constitución de la Nación Argentina en su inciso 8°.

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Néstor Kirchner, ante la Asamblea Legislativa (2006)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Néstor Kirchner
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 124° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2006
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Señor Vicepresidente de la Nación; señor presidente provisional del Senado; señor presidente de la Cámara de Diputados; señores gobernadores; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional; señores jefes del Estado Mayor Conjunto y de los Estados Mayores Generales de las Fuerzas Armadas; señores legisladores; miembros del Cuerpo Diplomático; señoras y señores:
vengo a dejar inauguradas las sesiones del Honorable Congreso de la Nación como lo dispone el inciso 8 del artículo 99 de la Constitución de la Nación Argentina, en esta ocasión prevista por nuestra Ley Fundamental para que en mi carácter de Presidente dé cuenta ante la Asamblea Legislativa del estado de la Nación, repasando lo que hasta aquí hemos recorrido, verificar lo que estamos haciendo y marcar los rumbos que debemos seguir, de eso se trata.

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Néstor Kirchner, ante la Asamblea Legislativa (2005)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Néstor Kirchner
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 123° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2005
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Señor vicepresidente de la Nación; señor presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación; miembros del Cuerpo Diplomático; señores gobernadores; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional; representantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad; autoridades nacionales; señores legisladores; señoras, señores, pueblo de mi Patria:
Venimos a dejar inauguradas las sesiones del Honorable Congreso de la Nación, conforme lo dispone el inciso 8 del artículo 99 de la Constitución de la Nación Argentina.
Nuestra ley fundamental establece ésta como la ocasión en que el Presidente da cuenta ante la Asamblea Legislativa del estado de la Nación.

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Néstor Kirchner, ante la Asamblea Legislativa (2004)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Néstor Kirchner
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 122° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2004
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Señores miembros del Congreso Nacional, Pueblo de mi Patria:
En virtud del inciso 8° del artículo 99 de la Constitución de la nación Argentina, venimos a dar cuenta del estado de la Nación ante esta Asamblea Legislativa.
En ciento cincuenta y un años de vigencia de la Constitución Nacional este Congreso inicia su período ordinario número 122, alcanzando una serie ininterrumpida de veinte períodos consecutivos.
La tarea que el texto constitucional propone nos pone en ocasión de abordar los aspectos más salientes de la situación de nuestra República, aquellos que son centrales por su importancia, las medidas adoptadas en consecuencia y los probables cursos de acción.

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Néstor Kirchner, en el acto de toma de posesión ante la Asamblea Legislativa (2003)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Néstor Kirchner
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION
EN 25 DE MAYO DE 2003
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Señores jefes de Estado; su Alteza Real; señores jefes de Gobierno; señores representantes de gobiernos extranjeros; señores invitados especiales que nos honran con sus presencias en este lugar; señores miembros del Congreso reunidos en Asamblea; ciudadanas y ciudadanos presentes; querido pueblo argentino: en este acto, que en los términos del artículo 93 de la Constitución de la Nación tiene por finalidad la toma de posesión del cargo de Presidente de la Nación Argentina para el que he sido electo, creo que es necesario poder compartir con ustedes algunas reflexiones expresando los objetivos de Gobierno y los ejes directrices de gestión para que el conjunto de la sociedad argentina sepa hacia donde vamos y cada uno pueda, a su vez, aportar su colaboración para la obtención de los fines que lo argentinos deberemos imponernos por encima de cualquier divisa partidaria.

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Eduardo Duhalde, ante la Asamblea Legislativa (2003)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Eduardo Duhalde
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 121° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2003

Honorable Asamblea, queridos compatriotas: vengo a dejar inaugurado el centésimo vigésimo primer período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional.
Ustedes, como representantes del pueblo y de las provincias argentinas, me confiaron el honor de gobernar los destinos del país y hoy vuelvo aquí, después de un año de enorme sacrificio del pueblo habiendo realizado un arduo trabajo para reencaminar la Patria después del derrumbe.
El origen de mi mandato es parlamentario. Ustedes invistieron de legalidad mi trabajo y lógicamente en este recinto debo exponer la tarea cumplida.
Al formar gobierno convoqué a destacados hombres y mujeres que integraban este Congreso; era imprescindible crear puentes permanentes de entendimiento entre los poderes republicanos y hoy quiero agradecer a los señores senadores y diputados la colaboración prestada en las horas más difíciles. A la honra que me confirieron respondí con la honestidad de mis convicciones y con tenaz espíritu de trabajo. Asumí en la seguridad de que había terminado un ciclo que nos había sumergido en un desastre político, económico y social. Era una verdadera implosión de los valores orientadores básicos de toda convivencia.
El dramatismo de la situación lo veíamos en la pauperización creciente de toda la población laboriosa.Vastos sectores de la clase media caían por debajo de la línea de pobreza y un verdadero ejército de trabajadores y desocupados pasaba a revistar en la categoría de nuevos pobres e indigentes. A la par, todos sufrían en carne propia el derrumbe y se sentían injustamente damnificados: los ahorristas, con su dinero acorralado; los productores, con sus campos hipotecados; los industriales, con sus fábricas paradas; los comerciantes, bajando sus persianas; los jubilados, pensionados y trabajadores del Estado, con sus salarios disminuidos; los cuentapropistas, condenados a la changa; los investigadores, científicos y artistas, emigrando; los maestros, profesores y académicos, olvidados. Todos, absolutamente todos se sentían y eran, de hecho, víctimas del vendaval. Pero los más perjudicados fueron y siguen siendo los excluidos, los que no tienen techo, los que no tienen trabajo, ni salud, ni educación, ni alimento, ni vestido.

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Eduardo Duhalde, ante la Asamblea Legislativa (2002)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Eduardo Duhalde
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 120° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2002

Honorable Asamblea, queridos compatriotas. En mi carácter de presidente constitucional de los argentinos, vengo a dejar inaugurado el 120° Período de Sesiones Ordinarias del Parlamento Nacional.
Hace dos meses, por mandato de esta Asamblea, asumí la responsabilidad de presidir un gobierno de convergencia en circunstancias verdaderamente críticas, con un país quebrado y al filo de la anarquía.
Recordarán ustedes que en esa oportunidad expuse los tres ejes básicos de acción en que se sustentaría la labor del gobierno.
En primer término, reconstruir el poder político e institucional de la Nación. Este camino debemos transitarlo en medio de una formidable crisis de representatividad. El pueblo no confía en los políticos ni en sus representantes. El pueblo no se siente interpretado por sus dirigencias sindicales o empresariales y desconfía también de la Justicia. Y tan grave como esto es que se ha perdido la confianza en el seno mismo de la comunidad.
¿Qué debemos hacer entonces para reconstruir el poder en estas condiciones?
En primer lugar, recuperar los valores positivos que expresan la vocación de trabajar por el bien común y de formar parte de una misma sociedad y de un mismo destino. En segundo término, dar testimonio con la ejemplaridad de los actos.
Pero fundamentalmente necesitamos, sin grandilocuencia pero con decisión, fundar una nueva República edificando una nueva institucionalidad.
El primer paso en esa dirección fue la firma del histórico Acuerdo Federal para la Reforma del Sistema Político Argentino por parte del gobierno nacional y las provincias.
Este acuerdo expresa "la firme convicción de que la hora impone transformaciones profundas del marco institucional como producto de un consenso federal amplio con los principios y mecanismos constitucionales y legales vigentes y reconociendo como ineludible la concreción de la postergada reforma del sistema político, perentoriamente reclamada --como decíamos con los gobernadores-- por el pueblo argentino".

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Eduardo Duhalde, en el acto de toma de posesión ante la Asamblea Legislativa (2002)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Eduardo Duhalde
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION
EN 1 DE ENERO DE 2002
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Honorable Asamblea Legislativa; querido pueblo de mi patria: he sido designado por esta Asamblea Legislativa para ocupar la Presidencia de la Nación hasta el 10 de diciembre del año 2003.
Asumo con el firme propósito de cumplir con la palabra empeñada en estas circunstancias que llaman a la entrega y al sacrificio de todos los argentinos.
Como ustedes saben, a partir de la renuncia del doctor De la Rúa, consideraba que la responsabilidad en el ejercicio de un gobierno de transición es incompatible con la pretensión de competir por una candidatura presidencial en el año 2003. Por lo tanto, me comprometo a realizar un gran esfuerzo personal para resolver la crisis y poder transferir la banda presidencial a otro ciudadano electo por la voluntad del pueblo argentino dentro de dos años. (Aplausos).
Hace pocos días respondimos al urgente llamado a la responsabilidad formulado a la dirigencia política por la Conferencia Episcopal Argentina. La Iglesia prestó el ámbito de CARITAS, donde con el concurso y asistencia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, comenzamos a transitar un proceso de diálogo nacional capaz de cambiar la dirección que llevó al país a este angustioso presente.
Desde mañana, sin delegar la responsabilidad en la recuperación de la paz social que me compete y la tarea que debo realizar, estaremos trabajando juntos con las fuerzas políticas, empresariales, laborales y organizaciones no gubernamentales en la elaboración inmediata de un programa de salvación nacional. Participar de ese abierto proceso de diálogo, es afirmar que queremos mirar de frente a cada argentina y cada argentino y decirles que conocemos sus angustias y desesperanzas y que estamos dispuestos a salvar solidariamente la Nación recuperando la dignidad de cada miembro de la comunidad.

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Adolgo Rodríguez Saá, en el acto de toma de posesión ante la Asamblea Legislativa (2001)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Adolfo Rodríguez Saá
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION
EN 23 DE DICIEMBRE DE 2001
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Señor presidente, Honorable Asamblea Legislativa: vengo a cumplir el mandato constitucional que acaba de otorgarme esta Honorable Asamblea Legislativa para desempeñar la función de presidente de la Nación Argentina, lo que haré con la misma responsabilidad, dedicación y entrega con la que hasta ayer lo hice cuando me tocó conducir los destinos de la provincia en que nací (aplausos) en uno de los contextos más difíciles y dramáticos, pero también más profundos y transformadores que le ha tocado vivir a la Argentina; contexto que se patentizó en la noche del martes pasado, donde comenzó lo que me animo a calificar como uno de los más grandes movimientos populares de nuestra historia, cuando los hombres y mujeres de este país salieron a la calle a manifestar que no soportaban más el caos, el hambre, la desocupación, la marginalidad, la inseguridad, la exclusión social, la indecisión, la situación dolorosa por la que estamos atravesando, que la jerarquía de esta Honorable Asamblea me eximen de una descripción más detallada.
La Argentina se vio enfrentada con su mejor rostro pero también con su peor cara. El mejor rostro en el legítimo ejercicio del derecho de expresarse para poner fin a todo un período de opresión y postración que ya no soportaba más, y para decirle no a toda una generación que se empeñó en pensar y actuar a espaldas de los intereses y necesidades del pueblo. La peor cara en las manifestaciones del vandalismo, el saqueo irracional y las muertes absolutamente innecesarias. Todo esto no podemos ocultarlo y todos debemos reflexionar sobre lo que sucedió esa noche, porque será a través de esa mirada y de ese análisis que encontraremos los caminos, los procedimientos, los instrumentos que nos llevarán a dejar atrás para siempre esa situación que nuestros pueblos y nuestros hijos no merecían. (Aplausos.)
Todo fue producto de la conducción de una generación... (aplausos) que aspiramos que termine para que desde hoy, entre todos, empecemos a crear y transitar una nueva República, a remover los obstáculos de la injusticia social y del atraso. De inmediato nos abocaremos a eliminar todos los conflictos y situaciones de injusticia que hayan tenido origen en estos hechos.

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Fernando de la Rúa, ante la Asamblea Legislativa (2001)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Fernando de la Rúa
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 119° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2001
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Señor presidente provisional del Honorable Senado de la Nación, senador Mario Losada; señor presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, diputado Rafael Pascual; señor presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación; señor ex presidente constitucional, doctor Raúl Alfonsín; señores gobernadores; señor jefe y señora vicejefa de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; excelencia reverendísima señor nuncio apostólico, señores embajadores; señores ministros del Poder Ejecutivo nacional; señores jefes de las fuerzas armadas y de seguridad; señores ministros de la Corte Suprema; autoridades nacionales, provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires; señores representantes de los sectores empresarios y gremiales; invitados especiales, señores legisladores, señoras y señores: vengo por segunda vez a este Honorable Congreso a rendir cuenta de la gestión de mi gobierno.
La Nación Argentina está construyendo un nuevo camino. Un camino que se realiza según las posibilidades y las aspiraciones del conjunto de la sociedad y cuyos logros se irán percibiendo a medida que avancemos. En un desafío difícil, pero apasionante. El pueblo que nos eligió nos juzgará llegado el momento. Esta evaluación es la ley de la democracia y bajo su imperiosa urgencia trabajamos todos los días.
Mi gobierno, en ejercicio del mandato popular, se pone al frente de la tarea. Con esta visión quiero exponer las acciones cumplidas y los proyectos a realizar.
El 2000 fue un año difícil por la situación en que encontré al país y porque tuve que hacer reformas que ningún presidente hizo antes. Ante las dificultades he mantenido una sola línea de conducta: garantizar el funcionamiento de las instituciones y mantener con decisión nuestros objetivos.
Desde que vivimos en democracia todos somos depositarios del destino de la Patria, que es el de cada uno de nosotros. Hemos aprendido que el mundo exterior cambia sin esperar y sabemos bien que enfrentamos situaciones complejas cuyas soluciones pueden esperar menos todavía.
Estoy empeñado en cumplir nuestro objetivo: mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo e iniciar un sendero de crecimiento sostenido con equidad. Llamo a todos a reflexionar, participar y trabajar con una actitud responsable y positiva. Necesitamos alcanzar consensos básicos para construir un país mejor. Es preciso tener sueños para alcanzar un venturoso porvenir.
Pienso, como Juan Bautista Alberdi, en 1838, que "la edad de oro de la Argentina no está detrás, está adelante". Sacudamos el pesimismo, evitemos la pequeñez y reemplacemos la mezquindad por una actitud solidaria y comprometida. Quiero que afirmemos el orgullo de ser argentinos.

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Fernando de la Rúa, ante la Asamblea Legislativa (2000)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Fernando de la Rúa
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 118° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 2000
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Señor vicepresidente de la Nación y presidente de esta Honorable Asamblea; señor presidente provisional del Senado, senador José Genoud; señor presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, diputado Rafael Pascual; señor presidente de la Honorable Corte Suprema de Justicia de la Nación, doctor Julio Nazareno; señores gobernadores, señor jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, señor nuncio, embajadores y miembros del cuerpo diplomático acreditados en nuestro país, señores ministros del Poder Ejecutivo nacional, señores jefes de las fuerzas armadas, señores jefes de las fuerzas de seguridad, autoridades nacionales, señoras y señores, pueblo de mi Patria, Honorable Asamblea: no he venido aquí a hacer un discurso de palabras sino de actitud, estratégico y de voluntad política.
Hace apenas ochenta días que, junto con el señor vicepresidente de la Nación, Carlos Álvarez, asumí como jefe del Estado, de un Estado que proyectaba un déficit fiscal para el 2000 de 11.500 millones de pesos. Ese mismo día en que asumí les hablé de la gravedad de la situación y de las medidas que íbamos a tomar para salir del estancamiento que ponía en grave riesgo nuestro sistema, para salir de la recesión en que estábamos, para empezar de una buena vez a crecer.
Porque mi gobierno tiene una estrategia sencilla y clara: crecer, crecer y crecer. Crecer con desarrollo social. Y es principalmente a través de las pequeñas y medianas empresas argentinas que conseguiremos el crecimiento sostenido y el desarrollo social. Y yo voy a defender a las pequeñas y medianas empresas.
Hoy sólo las grandes empresas multinacionales acceden al crédito y las PyMEs, que son el 75 por ciento de nuestro sector productivo, nada. ¿Por qué? Porque los créditos no se dan o son tan caros que no se justifican.
La tasa de riesgo de nuestro país hablaba por sí sola. Nadie quiere prestar plata en un país endeudado. Y el crédito es la herramienta principal que necesita el productor para poder crecer y competir.
Hace rato que nuestro país ha perdido competitividad. Hace rato que no competimos con nadie. Y, como respuesta, durante todos estos años los políticos nos hemos dedicado demasiado a competir y a pelear entre nosotros. ¡Pobre pueblo y pobre gente! Pero esto se terminó.

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Fernando de la Rúa, en el acto de toma de posesión ante la Asamblea Legislativa (1999)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Fernando de la Rúa
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
ACTO DE TOMA DE POSESION
EN 10 DE DICIEMBRE DE 1999
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Señor vicepresidente de la Nación, señor presidente de esta Honorable Asamblea, señor presidente de la Honorable Cámara de Diputados, autoridades de ambas Cámaras y de los poderes de la Nación, ilustres presidentes, altezas reales y representantes de la Santa Sede y de los pueblos y gobiernos que nos visitan, señor ex presidente constitucional de la Nación doctor Raúl Alfonsín, señores gobernadores, señor jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, señor nuncio, señores miembros del cuerpo diplomático, señores ministros y funcionarios, autoridades civiles, militares y eclesiásticas, señores senadores y diputados, pueblo de mi Patria: en cumplimiento del mandato constitucional, que en la República es el mandato del pueblo, invocando la ayuda de Dios y con la compañía siempre solidaria de mi familia, asumo hoy ante el Honorable Congreso el cargo de presidente de la Nación Argentina.
Más allá del honor y la emoción del destino personal, es mi responsabilidad interpretar la expresión del pueblo soberano. Estoy convencido de que su pronunciamiento no lo ha determinado sólo una victoria electoral sino que es la expresión de un acto de libertad que simboliza el anhelo de un cambio profundo.
Concluye una etapa, comienza un nuevo ciclo, iniciamos un nuevo camino. En la incesante marcha de la historia ese nuevo camino no es una encrucijada sino una ruta firme hacia una nueva sociedad ética, solidaria y progresista.
No vengo a emprolijar modelos, sino a que entre todos luchemos por un país distinto.
El 24 de octubre los argentinos expresaron una firme vocación de cambio. Ese cambio supone, en primer término, una estricta vigencia de los valores que deben estar necesariamente vinculados al estilo de gestión de los intereses públicos. La transparencia, la honestidad, la austeridad, la lucha permanente contra cualquier forma de corrupción, la convicción profunda de servir a la gente y no a sí mismos o a grupos privilegiados a la sombra del poder será un presupuesto insoslayable de mi gestión. Desde el presidente de la Nación hasta el último agente del Estado, la vigencia de estos principios es el punto de partida para el nuevo camino.
Pero el proyecto sería limitado si se orientase sólo a recuperar las reglas de moralidad que a todos nos vienen de la familia y de la escuela. Quienes se hayan apartado o se aparten de esas normas elementales para todo gobernante o funcionario serán sometidos a los jueces de la Nación. (Aplausos.)

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Carlos Saúl Menem, ante la Asamblea Legislativa (1999)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Carlos Saúl Menem
ANTE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
APERTURA DE LAS 117° SESIONES DEL CONGRESO
EN 1 DE MARZO DE 1999
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital nacional

Señor vicepresidente de la Nación, señor presidente provisional del Senado, señor presidente de la Honorable Cámara de Diputados, señor presidente de la Corte Suprema de Justicia, señores gobernadores, señores legisladores, señores ministros del Poder Ejecutivo nacional, señores miembros del cuerpo diplomático, señores jefes de las fuerzas armadas y de seguridad, autoridades nacionales, autoridades provinciales, señoras y señores, Honorable Congreso de la Nación: hoy, 1 de marzo de 1999, vengo ante ustedes, los representantes de las provincias y del pueblo argentino, a dar cuenta del estado de la Nación, cargado de emociones y colmado de esperanza que, como bien decía Alejandro Magno, es el único capital que nos hace grandes.
Concurro con un profundo agradecimiento a Dios y al pueblo de mi patria por haber permitido que este hijo de inmigrantes, nacido en el árido y el semiárido de un pequeño pueblo de la amada provincia de La Rioja, haya tenido el honor de gobernar durante diez años el destino de esta joven y gloriosa nación.
Hace diez años, en este mismo lugar, ante la Asamblea Legislativa aquí reunida, sinteticé el ideario político que habría de guiar mi gestión como presidente de la Nación Argentina durante esta última década del siglo y lo resumí en una breve consigna: "Argentina, levántate y anda".
Y hoy, a trescientos días del ingreso al tercer milenio, después de haber librado el combate y haber mantenido la fe, puedo decir, bien alto: ¡misión cumplida!
Gracias, Señor, por tu ayuda; gracias hermanas y hermanos de nuestro querido y amado pueblo por el esfuerzo para levantarnos y marchar hacia nuestro destino de felicidad y grandeza.
Muchas cosas pasaron y nos pasaron en estos diez años, en los que la Argentina experimentó una extraordinaria transformación, basada en tres logros fundamentales: la transformación económica, la inserción internacional y, sobre todo, la reconstrucción del poder político.