DISCURSO DE ASUNCIÓN COMO JEFE DE GOBIERNO (PRESIDENTE DEL CONSEJO) Y MINISTRO DE GUERRA DE FRANCIA [1]"Todo por la Francia sangrante en su gloria"
Georges Clemenceau [2]
[16 de Noviembre de 1917]
Señores, hemos aceptado formar parte del gobierno para dirigir la guerra con esfuerzos redoblados con vistas al mejor rendimiento de todas las energías. Nos presentamos ante ustedes pensando únicamente en una guerra total. Quisiéramos que la confianza que les pedimos fuese un acto de confianza con ustedes mismos, una llamada a las virtudes históricas que nos han hecho franceses.
Nunca Francia ha sentido tan claramente la necesidad de vivir y crecer en el ideal de una fuerza puesta al servicio de la conciencia humana, en la resolución de fijar cada vez más el derecho entre los ciudadanos, así como entre los pueblos capaces de liberarse.
Vencer para ser justos, ésta es la consigna de todos nuestros gobiernos desde el principio de la guerra. Mantendremos este programa a cielo abierto. Tenemos grandes soldados con una gran historia, al mando de jefes curtidos en todas las pruebas, dispuestos a los supremos sacrificios que hicieron el hermoso renombre de sus mayores.
Por medio de ellos, por medio de todos nosotros, la Patria inmortal de los hombres, dueña del orgullo de las victorias, perseguirá en las más nobles ambiciones de la paz el curso de sus destinos. Esos franceses que nos vimos obligados a arrojar a la batalla tienen derechos sobre nosotros. Quieren que ninguno de nuestros pensamientos se desvíe de ellos, que ninguno de nuestros actos les sea ajeno. Les debemos todo, sin reserva alguna.
Todo por la Francia sangrante en su gloria, todo por la apoteosis del derecho triunfante. Derechos del frente y deberes de la retaguardia, que todo se confunda hoy. Que todas las zonas pertenezcan al ejército. En caso de que haya hombres que encuentren en su alma semillas de odios antiguos, apartémoslos.
Todas las naciones civilizadas están comprometidas en la misma batalla contra las formaciones modernas de las viejas barbaries. Junto con todos nuestros buenos aliados, somos la roca inquebrantable de una barrera que no será franqueada. Al frente de la alianza, en todo momento y todas partes, sólo la solidaridad fraterna, el fundamento más seguro del mundo futuro.
