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noviembre 09, 2010

"Los fundamentos vitales" Manuel Ugarte (1950)

LOS FUNDAMENTOS VITALES [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[Noviembre de 1950]

Al referirnos al proceso de formación y a la independencia, hemos insinuado la parte esencial que tuvieron las ambiciones de otros pueblos. Después de los desembarcos fracasados en el Río de la Plata, Inglaterra continuó su tarea de captación en forma de propaganda separatista. Los Estados Unidos, que se habían adelantado un cuarto de siglo, a nuestra emancipación, creyeron poder aspirar a regir la marcha general del Continente. Si ambas naciones favorecieron nuestra autonomía, fue, como después se hizo en Cuba, para usufructuarla. Una concepción libresca de esa "libertad" que nunca supimos definir, consagró el salto virtual de un colonialismo a otro.
Dos grandes ingenuidades se han dicho en el curso de nuestra evolución. La primera "gobernar es poblar". ¡Como si se pudieran reclutar figurantes de la nacionalidad! La segunda, "necesitamos capitales". ¡Como si la riqueza no fuera capital!
Las regiones ubérrimas, el subsuelo rebosante de metales y combustibles, los bosques y los ríos, constituyen fabulosos veneros de abundancia y prosperidad. En vez de valorizar en provecho nuestra tan inaudita reserva, la hemos entregado gradualmente a especuladores extranjeros que sólo dejan en el país, cuando lo dejan, un pobre impuesto a la exportación y el vago residuo de salarios miserables.
Claro está que para hacer fructificar los dones de la naturaleza falta la técnica, la maquinaria y la movilización. Pero esta circunstancia no justifica el abandono. Con los empréstitos que nuestras repúblicas contrajeron y dilapidaron durante un siglo, se hubieran podido pagar cien veces los barcos, los ferrocarriles, las máquinas y los especialistas necesarios para poner en marcha la producción.
Y si eso no hubiera sido posible, nada se opuso, por lo menos, a que el Estado, obrando como un particular en caso análogo, se reservase su parte, asociándose al negocio de las compañías concesionarias.
Nuestros dirigentes cedieron, en cambio, minas, bosques, yacimientos, cuanto brindaba la tierra pródiga, sin contrapeso alguno, llegando hasta considerar las enajenaciones como factores de progreso y de civilización. Cuando contemplamos en conjunto el desastre, nos agarramos la cabeza y nos preguntamos cómo pudo ser posible que por canales secretos huyera a otras naciones el patrimonio nacional.

"El nativo no hizo la patria" Manuel Ugarte (1950)

EL NATIVO NO HIZO LA PATRIA [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[Noviembre de 1950]

Nos vemos en la necesidad de admitir que las colonias españolas, al emanciparse, no defendieron su autonomía, ni afianzaron la armonía interior, ni valorizaron sus recursos, ni alcanzaron conciencia del papel que les tocaba desempeñar. Se entorpeció, por encima de todo, la facultad de crear. Pese a la independencia aparente, toda iniciativa y todo esfuerzo siguió ajustándose a fórmulas importadas. Cuanto vivificó la tierra nueva continuó siendo accionado desde lejos. Cada empresa próspera dejó sus beneficios fuera de la colec¬tividad. No se hizo sentir uno de esos movimientos unánimes que renuevan el espíritu y le permiten adueñarse de lo que le rodea.
Ferrocarriles, minas, tranvías, teléfonos, petróleo, cuanto debió ser nuestro, cayó en poder de empresas de otro país. Los productos naturales fueron acaparados y vendidos por sindicatos extraños que se quedaron con el mejor beneficio. La tierra misma empezó a ser, en algunas regiones, propiedad de formidables consorcios que obtuvieron concesiones exorbitantes. Y aun en los grandes centros, donde la vida adquirió ritmo acelerado y progresista, los resortes esenciales quedaron en poder del extranjero. Hasta llegar a la situación actual, en que cada vez que descolgarnos un receptor, subimos a un tranvía o encendernos una luz dejamos caer una moneda en fabulosos rascacielos distantes.
El nativo no hizo la patria. La dejó hacer por otros. Pero expió su desidia, porque la patria, hecha por otros, se le escapó de entre las manos.
Ya no se celebra el 12 de Octubre sino el 14 de abril. La producción literaria de Iberoamérica se juzga y se premia en Nueva York. Hasta empiezan a llegar misioneros católicos que hablan inglés y proceden de Estados Unidos. Todos los caminos del continente de habla hispana parecen conducir hacia Washington...
Porque si Inglaterra se fortaleció en detrimento de España, los Estados Unidos han venido después a fortalecerse en detrimento de Inglaterra, completando, al agravar nuestro sacrificio, la evolución inevitable de su propia raza.

"Nueva época" Manuel Ugarte (1940)

NUEVA EPOCA [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[1940]

Dará prueba de escasa perspicacia quien juzgue que esta guerra es igual a las guerras más o menos recientes que ha conocido el mundo. Confesará falta de preparación y desconocimiento de las realidades quien se atenga a explicar las mudanzas de hoy con razonamientos o experiencias anteriores a los fenómenos actuales.
El fracaso de muchos políticos se debe a la obstinación con que quisieron resolver a destiempo las ecuaciones empleando fórmulas que habían perdido su virtud. Nos hallamos en presencia de una subversión fundamental del orden conocido, subversión que alcanza no sólo a los métodos y procedimientos sino a las inspiraciones, y a las finalidades.
Uno de los más claros signos de incomprensión reside en la terquedad con que tantos siguen aplicando el criterio de "es bueno" o "es malo", cuando sólo cabe emplear los términos "es necesario" o "es útil".
El preceptismo anquilosado encuentra todavía fuerza para crisparse ante situaciones que no supo prever.
Pero la lamentación, el asombro, la protesta, la intriga, no modifican los acontecimientos. La historia no se hizo nunca, en sus grandes virajes, sino con realidades imperiosas que se sobrepusieron a otras realidades enfermas o claudicantes.
Pese a las disquisiciones los pueblos siguen aplastándose y superponiéndose, sin cuidarse de la lamentación
o el anatema, en una sucesión indefinida de preeminencias y caídas. Queda siempre a los rezagados el recurso de epilogar amargamente que las colectividades, como todo en la naturaleza, se desarrollan por encima del bien y del mal. Pero este juicio apresurado y temporal, que acaso se ajusta más a las simetrías limitadas del individuo que a los grandes panoramas raciales o históricos, resulta desmentido por el resultado y la filosofía final de los acontecimientos. Con los cambios siempre ha dado un paso hacia adelante la especie. El salto de una edad a otra puede efectuarse en forma de sacrificio que desorienta, pero el dolor del alumbramiento trae la promesa de la nueva vida.

"Estado Social de Iberoamerica" Manuel Ugarte (1940)

ESTADO SOCIAL DE IBEROAMERICA [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[1940]

1. Imitación.
Aclimatados en beligerancias de reflejo, nuestros países han interpretado hasta ahora como desafinación las tentativas para pensar por cuenta propia. Se habituaron a tomar ideológicamente partido dentro de la vida de los demás y a trasladar fórmulas. Toda tendencia a suscitar inspiraciones o expresiones originales desentona o parece prematura. Entra por mucho en ello la supervivencia de hábitos coloniales, así como la gravitación de irrupciones cosmopolitas posteriores a la independencia. Factores divergentes entre sí, desde luego; pero concordantes, en el sentido de retardar la aparición de lo que puede llegar a ser la modalidad y el genio nativo.
En el curso de esta guerra, como en el curso de la guerra de 1914, ha sido fácil comprobarlo. Las mismas directivas falsas que entorpecieron, desde el punto de vista histórico y social, el crecimiento de la fauna y la flora que corresponde a la geografía humana y a la realidad de las tierras nuevas, hicieron imposible también una concepción iberoamericana de nuestros intereses y una adecuación de nuestro espíritu a las necesidades que impone el trascendental suceso.
Por eso resulta complicada la tarea. Hay que buscar las causas por encima de los efectos. Hay que poner toda una evolución histórica en tela de juicio. Hay que examinar los resortes de nuevo, como si la vida empezara otra vez.
La guerra actual ayuda en ese sentido a comprender los errores que Iberoamérica cometió y hemos de aprovechar la circunstancia para alcanzar una idea de nuestro estado social.

Discurso de Manuel Ugarte en un local del Partido Socialista en Bs.As.: "Imperialismo y Socialismo" (1935)

DISCURSO PRONUNCIADO EN EL LOCAL DEL CENTRO N° 17 DEL PARTIDO SOCIALISTA, EN BUENOS AIRES, REPUBLICA ARGENTINA [1]
Imperialismo y Socialismo
Manuel Baldomero Ugarte
[26 de Agosto de 1935]

Con verdadera emoción vuelvo a levantar la voz en un mitin de nuestro partido. Simple hombre de estudio y de pluma, sin pretensiones oratorias, con todos los recuerdos, con todo el fervor de los primeros años, traigo para los militantes que me escuchan y para los que no están aquí, jóvenes y viejos, para los que fueron mis compañeros en las épocas heroicas y para los que han venido más tarde, mi saludo más efusivo y más cordial.
Vengo luchando desde aquella época en que una parte de nuestra América empezó a ver sus territorios temporalmente ocupados por tropas extrañas en México, Nicaragua, Cuba, Santo Domingo, mientras los gobiernos de las demás repúblicas latinoamericanas se encogían de hombros y dejaban hacer, rindiendo culto al espíritu localista y pequeño, azote de nuestras repúblicas. Que lo quieran o no, hoy todas ellas forman en el Nuevo Mundo un organismo superior que se disminuye con la disminución de cada una de sus partes. Porque siendo la América Latina un cuerpo -casi un cuerpo humano- si se enferman las piernas o el corazón, ¿de qué servirán los brazos que quedan indemnes sino para extenderlos a la puerta de la Sociedad de las Naciones, pidiendo la limosna de la libertad? La mano o la cabeza que quedan sanas sólo pueden salvarse si se salva el organismo entero.
Lejos de debilitarse, el imperialismo ha seguido prosperando en estos años y hoy nos encontramos frente a tres corrientes: la del imperialismo norteamericano, la del imperialismo inglés y la del imperialismo, naciente, pero ya peligroso, del Japón.

Manifiesto escrito por Manuel Ugarte, con motivo de la VII Conferencia Panamericana a realizarse en Montevideo (1933)

MANIFIESTO LANZADO DESDE PARIS, CON MOTIVO DE LA VII CONFERENCIA PANAMERICANA A REALIZARSE EN MONTEVIDEO [1]
El nuevo Congreso Panamericano y la Juventud
Manuel Baldomero Ugarte
[Noviembre de 1933]

Dentro de pocas semanas se reunirá en Montevideo una asamblea más, dentro de la serie interminable que prolonga y agrava la hegemonía continental de los Estados Unidos. Un nuevo congreso de ratones presididos por un gato.
Las generaciones que suben, penetradas de altos ideales, no han de conceder gran importancia a este simulacro de deliberación conjunta. Hasta los desplantes de ruidosa independencia, que no han de faltar, tienen que caer en el vacío porque todos sabemos que no son más que ardides para dar a la opinión satisfacciones aparentes y ocultar la sujeción fundamental.
Mientras la América Latina esté gobernada por políticos profesionales cuya única función consiste en defender los privilegios abusivos de la oligarquía local y en preservar los intereses absorbentes de los imperialismos extranjeros, ninguna evolución puede ser posible. Se multiplicarán los espejismos, pero, en su esencia, la sujeción se agravará.
Nuestras repúblicas no pueden ser salvadas por los que las vienen empujando hasta el borde del abismo.
Sólo con ayuda de hombres nuevos y de ideas nuevas reconquistaremos la independencia, crearemos una verdadera nación y realizaremos el porvenir.
MANUEL UGARTE

[1] Archivo Gral. de la Nación Argentina.

"Contra la corriente" Manuel Ugarte (1932)

CONTRA LA CORRIENTE [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[1932]

Los que hemos vivido las épocas en que, con etiqueta de "modernismo", se rendía culto a todas las indiferencias disolventes y en que, en nombre del "arte por el arte" -la velocidad por la velocidad, automóviles frenéticos que no tienen rumbo- se cultivaba una literatura de cenáculo; medirnos hoy la magnitud de la metamorfosis. No fue vano el esfuerzo contra las directivas que en determinado momento hicieron ley. Pasamos por ilusos, mediocres y plebeyos, porque hacíamos literatura con palabras usuales y no decíamos: dilecto, núbil, broncíneo, melificante, letal, redivivo, áureo y efluvio...
De ese paso sobreviven individualidades anacrónicas, con talento a veces, pero olvidadas en sus islotes, como náufragos de una concepción que se hundió. Los nuevos sienten las necesidades del siglo en que viven y de la tierra en que nacieron. Son a la vez, creadores de belleza y campeones de justicia, porque, después de todo, la justicia no es más que belleza en acción.
Son las juventudes bien enraizadas las que crearán la patria libre del futuro mediante un doble esfuerzo, para lograr que la equidad reine dentro de la nacionalidad y que la nacionalidad, respetada en su esencia, se armonice en el mundo con las otras nacionalidades.
Ambos propósitos inspiraron, desde los comienzos, mi vida literaria. Fui revolucionario para combatir la errónea organización social y fui antiyanqui, para oponerme al imperialismo que nos devora.
Las delicadezas del estilo, el ensueño de la frase, el ritmo tenue y acariciador de las palabras, son el presente que hacen los poetas -ya escriban en verso o en prosa- a sus contemporáneos. Pero esa espuma no es suficiente para apagar toda la sed de realizaciones que bulle en el fondo de las almas, ni para satisfacer el deseo de elevación. Hay que entregar a los contemporáneos un pensamiento actual, una acción tangible, que concrete la vibración del momento. Hay que pensar en voz alta. Por lo demás, lo supremo es la propia aprobación. A ella aspiré exclusivamente al adoptar las direcciones de que he hablado.

"Nacionalismo y Renovación" Manuel Ugarte (1932)

NACIONALISMO Y RENOVACION [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[1932]

No cabe en las circunstancias actuales la tendencia que proclama el internacionalismo integral. Es visible, en cambio, que si el nacionalismo es revolucionario, la revolución puede ser nacionalista, sin comprometer, ni disminuir la solidaridad mundial.
En el prólogo que puse a cierto libro de combate, tuve oportunidad de decir cómo podemos encarar el problema los latinoamericanos... o los hispanoamericanos. Como hijo de nuestra América indohispana en su origen, matizada después por aluviones internacionales, animada por la cultura y por la tradición de Roma, entiendo que, paralelamente al problema de la injusticia internacional, debemos enfocar el problema de la injusticia interior.
Existe entre ambos un lazo estrecho. Como el imperialismo encuentra auxiliares en el egoísmo de nuestras oligarquías, las naciones del Sur tendrán que luchar a la vez, contra la plutocracia norteamericana o inglesa y contra los políticos latinoamericanos que sirven los intereses de esa plutocracia. Pero la campaña ha de hacerse teniendo en cuenta la estructura de los pueblos jóvenes. De las doctrinas tomaremos al principio lo que se adapte a la situación, de acuerdo con un criterio basado en el bien común y en el instinto de perdurar. El preceptismo no ha de distraernos de la obra. Por lo demás, no hay verdades absolutas. Sólo hay verdades parciales y temporales, que resultan de la evolución progresiva de cada pueblo dentro del ambiente que le rodea.

"La orientación de América" Manuel Ugarte (1932)

LA ORIENTACION DE AMERICA [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[25 de Mayo de 1932]

Todo subraya el divorcio creciente de doctrinas, que impone al mundo un dilema: buscar apoyo en el pasado o dar un puñetazo sobre el biombo de papel que nos separa del porvenir. No diremos que ha fracasado la teoría democrática tal y como se concibió en el siglo XIX. Pero es innegable que los actuales problemas internos y externos, en cualquier forma que se quieran resolver, exigen métodos ejecutivos inconciliables con la legalidad, sinónimo a menudo de inmovilidad. Las fórmulas no pueden sobrevivir a situaciones que agonizan. En medio de derrumbamientos estruendosos y de nuevas exigencias impostergables; rotos los equilibrios, trabajadas las sociedades por la urgencia de la renovación, agrietadas las naciones por ansias de preeminencia, resurgimiento o preservación racial, van tomando auge las minorías conductoras que, basándose en la necesidad de defender los derechos del mayor número o de consolidar al Estado en medio de la anarquía internacional, creen interpretar las intenciones de los grandes núcleos.
Dos corrientes rebasan así el ambiente general de Europa, para derramarse sobre los pueblos, sintetizadas en su expresión extrema por Roma y por Moscú. No afirmo que todos los que respetan el pasado se dejen llevar hasta el fascismo. Tampoco aseguro que cuantos confían en el porvenir acepten el régimen soviético. Pero los caminos divergentes se imponen. Aun a aquellos que no entienden recorrerlos hasta el fin.
La aceptación de una u otra tendencia se hace generalmente en forma negativa, repudiando la concepción contraria en nombre de la libertad. Pero como en los dos bandos se esgrime el mismo argumento, hay que suponer que lo que se censura no es la arbitrariedad, sino el uso que de ella se hace; no es la imposición, sino el sentido en que se esgrime; no es la injusticia de los métodos, sino el color de las finalidades; dispuestos como se hallan éstos y aquéllos a emplear en favor de sus preferencias las artes que abominan cuando se hallan al servicio de las preferencias de los demás.

noviembre 08, 2010

"La hora de las izquierdas" Manuel Ugarte (1931)

LA HORA DE LAS IZQUIERDAS [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[6 de Septiembre de 1931]

LAS RESPONSABILIDADES
Para que pudiera tener algún sentido el intento de "levantar al país" habría que empezar por hacer más gobierno, emprendiendo de una vez la obra de reconstrucción nacional.
Por encima de las responsabilidades pequeñas, hay responsabilidades generales que alcanzan a los hombres y a los partidos que han gobernado desde principios de este siglo. La crisis no es obra de una presidencia, ni de dos, ni de tres. Viene de más lejos y de más hondo, como fruto de un sistema empírico, cuyos resultados tenían que estallar, pese a la ubérrima vitalidad argentina.
Después de la independencia nuestra organización económica siguió siendo colonial, colonial de este o de aquel país, pero siempre orientada hacia el mar. Nadie previo las consecuencias de los abandonos. Nadie trazó un plan de explotación conjunta. Tomando las apariencias por realidades, se consideró como nuestra, la riqueza que los extraños movilizaban dentro del territorio argentino. Por el camino de las concesiones hemos ido llegando así a un punto en que cuanto enuncia prosperidad se halla regulado o servido por organismos que absorben desde fuera el beneficio principal. Cada movimiento de nuestra vida suele ser un diezmo pagado a otras colectividades. Nuestros mismos productos básicos se hallan presionados por industrias de transformación o por acaparadores. Si a esto añadimos el desgaste de los seguros, los bancos, los transportes, ¿cabe preguntarse qué nos deja la riqueza que se va? Cuando subimos a un tranvía, entramos a un cine, cablegrafiamos, oímos un disco, descolgamos el teléfono o nos embarcamos para Europa, pagamos al extranjero contribuciones más elevadas que las que nos impone nuestro propio Estado. El ausentismo absorbe las mejores rentas. Los empréstitos, que nunca se emplearon en valorizar el territorio, nos doblan bajo influencias asfixiantes. Ningún hombre de negocios daría a una empresa privada la organización que se ha impuesto a nuestra patria. Y una Patria es, después de todo, en las circunstancias actuales, una razón social que prospera o declina, no sólo según la capacidad de los gerentes sino según los fundamentos de la empresa misma, frente a los cuales puede resultar inoperante hasta la inteligencia si existe, de esos gerentes.

Carta de Manuel Ugarte a García Monge: "Canales Interoceanicos: Panama, Nicaragua" (1931)

CANALES INTEROCEANICOS: PANAMA, NICARAGUA [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[16 de Julio de 1931]

Mi querido García Monge:
Recibo su carta y desde luego, por pedírmelo usted, tan acreedor a nuestra admiración y afecto, voy a contestar a la encuesta. Pero he de contestar con franqueza meridiana porque, dado el giro que ha tomado la política imperialista en estos últimos tiempos, no cabe, al considerar tales asuntos, más que el silencio o la verdad.
Se ha gastado, hasta caer en desuso, el expediente conciliador de fingir no ver los propósitos y atenerse a la apariencia legal de las ilegalidades. Entre Nicaragua y los Estados Unidos no pudo haber tratado por dos razones:
a) porque Nicaragua está gobernada por un grupo que no representa el sentir de Nicaragua,
b) porque, hallándose ese grupo sostenido por los Estados Unidos no puede pactar con los Estados Unidos, más que lo que los Estados Unidos quieran.
Resulta vano buscar interpretaciones o prever conflictos alrededor de un convenio unilateral.
Hemos entrado en una época en que no cabe preguntarse en qué papel dorado de mentiras conviene envolver la abdicación. Hay que contemplar la ignominia en toda su purulencia, la ignominia de los que nos humillan y también la ignominia de nosotros, que soportamos la humillación. Podrá convenir a los Estados Unidos dar forma diplomática a la violencia y pagar 3.000.000 de dólares por anular una nacionalidad y afianzar el dominio interoceánico. Eso equivale a comprar la ciudad de Nueva York mediante un cajón de whisky. Pero no hemos de contribuir nosotros a prestar consistencia al expediente, tomándolo en serio y discutiendo alrededor de él.

"La salvación de nuestra América" Manuel Ugarte (1930)

LA SALVACION DE NUESTRA AMERICA [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[1930]

Nuestra América, fraccionada y mal dirigida, entregada comercialmente al extranjero, resbala por el camino de las concesiones y de las deudas hacia un protectorado, más o menos evidente, según las zonas. Los Estados Unidos van extendiendo gradualmente su radio de acción con ayuda de métodos imperialistas que ora se basan en irradiación económica, ora recurren al soborno o a la imposición, aprovechando siempre las desavenencias locales de nuestros pueblos o el loco afán de gobernar de nuestros políticos.
Veinte repúblicas que ocupan los territorios más ricos del Nuevo Mundo y que reúnen cien millones de habitantes se encorvan bajo una hegemonía que nada puede disimular.
Yo he creído siempre que esas veinte repúblicas tienen, no sólo el derecho sino la posibilidad de desarrollarse de una manera autónoma, salvando con su porvenir y su personalidad, las prolongaciones hispanas y los derechos de nuestra civilización en América.
El vasallaje actual, la inferioridad presente, provienen de causas interiores sobre todo. El remedio a nuestros males está en nuestras propias manos.
Hay que sacudir, ante todo, la dominación de las oligarquías aliadas al extranjero, atadas a un absurdo sentimiento de casta, que sólo han gobernado para sus egoísmos, sin la menor preocupación por los problemas vitales del Continente, sin la idea más vaga de las necesidades urgentes de la colectividad.
Es de la incapacidad de esas clases dirigentes, cuando no de la infidencia de ellas, de donde ha sacado el invasor los primeros elementos para asentar su dominación, en zonas donde los gobiernos centralistas y ensimismados abandonaron las riquezas, mantuvieron el analfabetismo, ignoraron los más elementales preceptos de la economía política y abrieron, como en los pueblos dormidos del Asia o del África, de par en par, las puertas a la irrupción de los extranjeros.
El problema de la salvación nacional (empleo la palabra en un amplio sentido que abarca a todas las repúblicas hispanas del Nuevo Mundo) es, ante todo, un problema de política interior.

Manifiesto escrito por Manuel Ugarte, a pedido del APRA, con motivo del derrocamiento del dictador peruano Leguia: "Nada mas peligroso que una revolución a medias" (1930)

MANIFIESTO LANZADO DESDE NIZA, CON MOTIVO DEL DERROCAMIENTO DEL DICTADOR PERUANO LEGUIA Y ESCRITO A SOLICITUD DEL A.P.R.A [1]
Nada mas peligroso que una revolución a medias
Manuel Baldomero Ugarte
[1930]

La caída del dictador Leguía tiene enorme importancia y ha de resonar en América como anuncio lúgubre para muchos gobiernos.
Pero si aspiramos a cambiar fundamentalmente las cosas, no hay que creer que basta derribar al déspota para que la injusticia acabe. Recordemos las palabras del filósofo: "Si la tiranía existe no es porque alguien la representa; alguien la representa porque existe". Hay que velar sobre lo que viene cuando el usurpador se va.
Los hombres no son más que incidentes. Lo único que importa son las ideas. No perseguirnos una venganza ni una ambición, sino una obra. Lo que urge es reaccionar contra las malas costumbres políticas, contra los errores endémicos, contra la absurda organización de nuestras repúblicas, si es que hemos de llamar "organización" al dominio de una oligarquía o de una plutocracia que nunca tuvo más visión de la patria que sus conveniencias.
Nada más peligroso que una revolución a medias. La juventud debe velar para que el sacrificio no sea estéril y no se reduzca todo a la satisfacción aparente. Hay que afrontar al fin nuestros grandes problemas. En el orden interior: la justicia social, la situación del indio, la división de la tierra; en el orden exterior: la defensa contra el imperialismo, la organización de la economía nacional, la aspiración hacia la Patria Grande. Hay que organizar a la América Latina en favor de la América Latina misma y no, como ahora, 1 en favor de los inútiles del terruño y de los piratas de afuera.

"El idioma invasor" Manuel Ugarte (1929)

EL IDIOMA INVASOR [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[Diciembre de 1929)

Más de una vez se ha criticado en nuestra América la debilidad complaciente con que toleramos la difusión agresiva de otro idioma. Se observa su auge en las escuelas, en el mundo de los negocios, hasta en los letreros callejeros que empiezan a falsear el aspecto de las ciudades imponiéndoles un empaque anglosajón.
Fomentada por la avidez de lucro de ciertos comerciantes que creen atraer a los turistas adinerados y sostenida por el snobismo de algunos de nuestros propios compatriotas que imaginan adquirir así patente de superior distinción, esta tendencia, mal contraloreada por los dirigentes responsables, acusa una situación neocolonial, comprometiendo, con la preeminencia de nuestro idioma, el prestigio mismo de las jóvenes nacionalidades.
La incuria, la inexperiencia, la novelería, las viejas rémoras de las repúblicas del Sur, son explotadas arteramente por el imperialismo infatigable. Se complace éste en imponer su marca en todas las facetas de nuestra vida, subrayando un estado de sujeción inconfesado o una dolorosa dependencia que a veces tratamos de disimular a nuestros ojos.
El cinematógrafo agravó este estado de cosas. Las películas ridiculizan impunemente nuestra historia o nuestras costumbres. Al hispanoamericano le corresponde siempre el papel antipático o envilecedor, mientras se acumulan todas las virtudes sobre el héroe del norte. Con ayuda de la admiración que levantan en el público los personajes episódicos, se ancla en el criterio de la juventud el sofisma de una inferioridad irremediable que justifica la tutoría de otra raza mejor dotada cuyos fastuosos progresos, cuyas proezas magníficas, penetran en forma de imagen hasta el corazón.

"La mania de imitar" Manuel Ugarte (1929)

LA MANIA DE IMITAR [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[31 de Agosto de 1929]

Frente a los problemas que se plantearon desde los orígenes de su vida libre, la América Latina atendió más a menudo a buscar ejemplos que soluciones propias.
Nunca se preguntó:
-¿Qué es necesario hacer?
Fruto de una tradición dogmática, su actividad resultó ante todo memorista y la interrogación se concretó, más bien, en estas palabras:
-¿Qué es lo que hicieron otros?
El sistema adormeció a los pueblos del sur en una atmósfera sobrecargada de imitaciones. En el orden político, sociológico, artístico, municipal, el ideal supremo fue trasplantar lo que existía en las naciones, en las ciudades o en las almas que admirábamos desde lejos.
Así surgió una civilización, fastuosa a veces y sorprendente por su vigor, pero desprovista de personalidad. Los conocimientos no fueron trasmutados, no se les dio forma autónoma. El progreso cuajó en los moldes del convencionalismo. Se adoptó lo bueno y lo malo, sin discernir. Y el adelanto residió más en las exterioridades que en los resortes interiores.
No podía ser de otro modo puesto que ese progreso no nacía del medio, ni estaba estrechamente ligado con él.
Desde las Constituciones y las formas políticas, hasta el uniforme de los soldados, pasando por la edificación, las modas y la ideología, cada paso marcó un trasunto fiel de lo que se había visto o leído, posponiendo casi siempre la concordancia y la necesidad de adquirir fisonomía, sacrificando en todo mo¬mento las impulsiones del propio ser en aras de lo artificioso y de lo ajeno. Las naciones nacientes se calificaron a sí mismas de nuevas Grecias o nuevas Prusias, las ciudades en embrión aspiraron a ser la "Atenas" o el París de América, los intelectuales el "Musset", el "Zola" o el "Castelar de talo cual república.

"Solo Sandino representa a Nicaragua" Manuel Ugarte (1928)

SOLO SANDINO REPRESENTA A NICARAGUA [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[Abril de 1928]

El patriotismo ha consistido a menudo, en ciertos países, en negar las realidades. Es patriota quien sostiene que la intervención extranjera no importa limitación de soberanía. Es patriota quien arguye que la nacionalidad queda intacta aunque se hallen las aduanas en poder de otro país. Es patriota quien cultiva la confianza jactanciosa de las naciones débiles. Así han creído algunos suprimir los peligros, negándose a mirarlos; así han disimulado las derrotas, no fingiendo verlas; así nos han traído hasta esta situación de vasallaje económico y político que los directores de la opinión en nuestras repúblicas no advirtieron nunca, no denunciaron y que pone hayal borde del abismo la existencia autónoma de Centro y Sud América.
Rechazamos, a la vez, la politiquería que desquició nuestro porvenir y la disimulación, a veces interesada, que envenenó nuestra atmósfera. Querernos afrontar las realidades, por penosas que ellas sean, con los ojos puestos en la Patria Grande del futuro.
La crisis de Nicaragua deriva de tres factores evidentes: Primero la ambición de la plutocracia de los Estados Unidos, ansiosa de acentuar su irradiación imperialista. Segundo, la indiferencia de los gobiernos oligárquicos de la América nuestra, incapaces de comprender los problemas del Continente. Tercero, la exigüidad de visión de los políticos nicaragüenses, afanosos de llegar al poder aunque sean con desmedro de los intereses de la patria.
Esta comprobación bastaría para dictamos una actitud frente al problema de Nicaragua.
Invadido como se halla gran parte del territorio de esa república por tropas extranjeras, imposibilitados como están para votar los elementos patriotas que forman en las guerrillas defensoras de la tierra natal, toda tentativa de elección resulta una injuria para la dignidad de ese pueblo.

"Manifiesto a la Juventud Latinoamericana" Manuel Ugarte (1927)

MANIFIESTO A LA JUVENTUD LATINOAMERICANA [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[Marzo de 1927]

Tres nombres han resonado durante estos últimos meses en el corazón de la América Latina: México, Nicaragua, Panamá. En México; el imperialismo se afana por doblar la resistencia de un pueblo indómito que defiende su porvenir. En Nicaragua, el mismo imperialismo desembarca legiones conquistadoras. En Panamá, impone un tratado que compromete la independencia de la pequeña nación. Y como corolario lógico cunde entre la juventud, desde el río Bravo hasta el Estrecho de Magallanes, una crispación de solidaridad, traducida en la fórmula que lanzamos en 1912: ¡La América Latina para los latinoamericanos!
Por encima de los episodios de la lucha que se prolonga desde hace tantos años, hay que considerar los hechos desde el origen y en su significación virtual.
Los pueblos son grandes, más que cuando juzgan airadamente a los demás, cuando aquilatan severamente sus errores. Y en la nueva era que se abre, contra lo que con más vigor debemos levantamos es contra aquellos de nuestros propios dirigentes que no supieron prever las consecuencias de sus complacencias, que no tuvieron una visión continental de nuestros destinos, que obsesionados por la patria chica y por los intereses de grupo, motejaron desdeñosamente de "poetas" a cuantos elevaron el espíritu hasta una concepción superior.

"México, Nicaragua y Panama" Manuel Ugarte (1927)

MEXICO, NICARAGUA Y PANAMA [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[21 de Enero de 1927]

Los conflictos de México, Nicaragua y Panamá sólo son un conflicto. Es muy fácil de comprender esto si se considera que los tres tienen un mismo origen: el imperialismo yanqui.
Se trata de una raza fuerte, disciplinada, realmente joven y trabajadora que poco a poco, fatalmente, tenía que ir absorbiendo los fragmentos dispersos de otra raza más débil, desorganizada y que está constantemente sufriendo la convulsión de todas y de las más disparatadas anarquías. Ellos, en cambio, tienen una política previsora, una política de orden que usufructúa el desorden reinante en 20 pueblos incapaces. Lo que debemos hacer es coordinar nuestra acción como lo han hecho ellos, en vez de peleamos por un poco más de terreno, cuando por todas partes nos está sobrando fértil y despoblado.
Todos protestamos ahora contra el imperialismo alzando nuestras voces. Querernos escandalizar al mundo y adoptamos hermosas pero inútiles actitudes de paladines. Pero el remedio no es ése: preguntémonos si acaso no incumbe a México una parte de la responsabilidad de lo que está ocurriendo ya que enajena sus zonas petrolíferas, si acaso a Panamá que vendió un pedazo de su suelo...
Nuestros gobiernos han obrado siempre con una impericia lamentable. Jamás estuvieron atentos a otra cosa que no fuera su vanidad o su interés y ahora, frente a estos hechos, se comprueba su bancarrota: la bancarrota de sus pobres cualidades y de su escasa honestidad.

"El pueblo y la violencia" Manuel Ugarte (1922)

EL PUEBLO Y LA VIOLENCIA [1]
Manuel Baldomero Ugarte
[1922]

El estado de sitio, las persecuciones, la arbitrariedad en todas sus formas, sólo sirven para vigorizar la acción de los partidos revolucionarios.
Hay cierta candidez en suponer que bastan unos cuantos decretos con firmas nerviosas al pie para contrarrestar los deseos de la masa popular y ahogar en germen sus aspiraciones. A una declaración de guerra se contesta con otra; y no es posible saber quién triunfará definitivamente si se encuentran en presencia dos fuerzas irreductibles.
La legalidad establecida es aceptada a condición de que mantenga los derechos que ella misma concede. Pero cuando el Poder los viola, rompe el tácito convenio y echa mano de armas nuevas y antojadizas; las víctimas se preguntan si la legalidad tiene dos caras: una para los de arriba y otra para los que, sin desearlo, los sostienen. Destruida la legalidad por los mismos que en ella se escudan, nada puede retener a los que la toleraron sin haber contribuido algunas veces a crearla. Sí en los comienzos pudieron sentirse cohibidos por las artificiales leyes del duelo, recuperan con la ruptura todos sus recursos, y con ellos, el derecho de rechazar la agresión como convenga. Dentro del respeto mutuo todo puede ser discutido serenamente; fuera de él se desvanecen las equidistancias y sólo queda en presencia, de un lado, la tiranía recurriendo a todas las injusticias para perpetuarse; del otro, la libertad, que, como todo lo que tiene alas, busca su salvación en la altura.

noviembre 07, 2010

Discurso de Manuel Ugarte en la Academia Hispano Americana de Cádiz: "La atracción de los origenes" (1920)

DISCURSO PRONUNCIADO EN LA ACADEMIA HISPANO AMERICANA DE CÁDIZ [1]
La atracción de los orígenes
Manuel Baldomero Ugarte
[3 de Enero de 1920]

Los recuerdos se arremolinan en el alma al llegar a la heroica Cádiz y al evocar fechas, nombres y acontecimientos que abren en los siglos para el grupo de que formamos parte un vasto panorama que se extiende escalonando cúspides por las montañas infinitas hasta la hoguera misma del sol, origen sagrado de la bandera gualda y roja de España, ante la cual nos inclinamos todos.
A medida que el tiempo pasa y se serenan los espíritus, sacudidos hasta hace poco por el oleaje o la repercusión de las luchas de 1810, se destacan y se sitúan las perspectivas verdaderas; y hasta los más reacios se dan cuenta ahora de que la América española pudo, por circunstancias especiales que no es éste el momento de examinar, separarse políticamente de España, pero que, en su realidad durable, en su esencia, en las supremas direcciones que mantienen en las épocas la continuidad de una dirección histórica, ha seguido y sigue estrechamente unida a la nación que le dio vida, supremamente ligada a los antecedentes y a la estirpe, como parte integrante del gran conjunto formado por más de cien millones de hombres que se expresan en la lengua de Cervantes y que después de haber levantado y absorbido a enormes muchedumbres de otras razas, desarrollan su actividad en los más diversos puntos del planeta, constituyendo hoy como ayer en el mundo una de las más formidables corrientes de civilización que ha conocido la humanidad.