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marzo 09, 2010

Discurso de Subhas Chandra Bose en Birmania: “¡Denme sangre! ¡Les prometo libertad!”

DISCURSO PRONUNCIADO EN UNA ASAMBLEA DE INDIOS RESIDENTES EN BIRMANIA EN LA QUE FUERA ELEGIDO COMO LÍDER DEL MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN DE ASIA ORIENTAL
“¡Denme sangre! ¡Les prometo libertad!
Subhas Chandra Bose
[1]
[4 de Julio de 1944]

¡Amigos! Doce meses atrás fue puesto ante los indios de Asia Oriental un nuevo programa de “movilización total” o “sacrificio máximo. Hoy les haré un relato de nuestros logros durante el año pasado y plantearé ante ustedes nuestras demandas para el año próximo. Pero, antes de hacerlo, quiero que ustedes comprendan una vez más qué dorada oportunidad tenemos para ganar la libertad. Los británicos están comprometidos en una lucha mundial y en el curso de esta lucha han sufrido derrota tras derrota en muchos frentes. Habiendo sido debilitado considerablemente el enemigo, nuestra lucha por la libertad se ha convertido en mucho más fácil que lo que era cinco años atrás. Tal rara oportunidad concedida por Dios llega una vez en un siglo. Es por eso que hemos jurado utilizar plenamente esta oportunidad para liberar a nuestra madre patria del yugo británico.
También estoy muy esperanzado y optimista acerca del resultado de nuestra lucha, porque no confío solamente en los esfuerzos de tres millones de indios del Asia Oriental. Hay un movimiento gigantesco que tiene lugar en el interior de la India y millones de nuestros compatriotas están preparados para el máximo sufrimiento y sacrificio en orden de lograr la libertad.
Desafortunadamente, siempre desde la gran lucha de 1857, nuestros compatriotas estuvieron desarmados, mientras el enemigo está armado hasta los dientes. Sin armas y sin un ejército moderno, es imposible para un pueblo desarmado ganar la libertad en esta época moderna. Mediante la gracia de la Providencia y mediante la ayuda del generoso Japón, se ha vuelto posible para los indios de Asia Oriental conseguir armas para construir un ejército moderno. Además, los indios del Asia Oriental están unidos como un solo hombre en el esfuerzo para ganar la libertad y todas las diferencias religiosas y de otro tipo que los británicos tratan de profundizar dentro de la India, simplemente no existen en Asia Oriental. En consecuencia, tenemos ahora una combinación ideal de circunstancias favoreciendo el éxito de nuestra lucha y todo lo que se requiere es que los indios vayan adelante por sí mismos a pagar el precio de la libertad. De acuerdo al programa de “movilización total” yo demando de ustedes hombres, dinero y materiales. Respecto a los hombres, estoy contento de decirles que he obtenido ya reclutas suficientes. Los reclutas han venido a nosotros desde todos los rincones de Asia Oriental, de China, Japón, Indochina, Filipinas, Java, Borneo, Célebes, Sumatra, Malasia, Tailandia y Birmania.
Ustedes deberán continuar la movilización de hombres, dinero y materiales con mayor vigor y energía, en particular debe ser resuelto satisfactoriamente el problema de abastecimientos y transporte.
Necesitamos más hombres y mujeres de todas las categorías para la administración y reconstrucción de las áreas liberadas. Debemos estar preparados para una situación en la cual el enemigo aplicará cruelmente la política de tierra arrasada, antes de retirarse de un área en particular y forzará también a la población civil a evacuarse como lo intentó en Birmania.
Lo más importante de todo es el problema de mandar refuerzos en hombres y abastecimientos a los frentes de combate. Si no lo hacemos, no podemos esperar mantener nuestro éxito en los frentes. Ni podemos esperar penetrar más profundamente en la India.
Aquellos de ustedes que continuarán trabajando en el Frente de la India no deben olvidar nunca que el Asia Oriental --y particularmente Birmania-- conforma nuestra base para la guerra de liberación. Si esta base no es fuerte, nuestras fuerzas de combate no pueden nunca salir victoriosas. Recuerden que esta es una “guerra total” y no solamente una guerra entre dos ejércitos. Esta es la causa por la cual durante un año entero he puesto énfasis en la “movilización total” en Oriente.
Hay otra razón por la que quiero que presten atención al Frente de la India propiamente dicho. Durante los próximos meses mis colegas de Comité de Guerra del Gabinete y yo deseamos dedicar nuestra entera atención al frente de combate, y también a la tarea de llevar adelante la revolución dentro de la India. En consecuencia, queremos estar completamente seguros de que el trabajo en la base irá adelante ininterrumpidamente y libremente aún en nuestra ausencia.
Amigos, un año atrás, cuando les hice algunas demandas, les dije que si ustedes me daban una “movilización total”, yo les daría un “segundo frente”. He cumplido esa promesa. La primera fase de nuestra campaña está finalizada. Nuestras tropas victoriosas, luchando lado a lado con las tropas japonesas, han empujado hacia atrás al enemigo y están ahora combatiendo valientemente sobre el suelo sagrado de nuestra querida madre patria.
Prepárense para la tarea que tenemos ahora por delante. Les he pedido hombres, dinero y materiales. Los he obtenido en forma generosa. Ahora demando más de ustedes. Hombres, dinero y materiales no pueden por sí mismos traer la victoria o la libertad. Debemos tener la fuerza motriz que nos inspire y lleve a acciones valientes y hazañas heroicas.
Será un error fatal para ustedes el desear vivir y ver a la India libre solamente porque la victoria está ahora dentro de nuestro alcance. Ninguno aquí debe tener el deseo de vivir para disfrutar la libertad. Todavía hay frente a nosotros una larga lucha. Hoy no debemos tener sino un deseo --el deseo de morir para que India viva-- el deseo de enfrentar el martirio, de manera que el camino hacia la libertad esté cubierto con la sangre de los mártires. ¡Amigos! ¡Mis camaradas en la Guerra de Liberación! Hoy les demando una cosa, por sobre todas las otras. Les demando su sangre. Es solamente la sangre la que puede tomar venganza de la sangre que el enemigo ha derramado. Es solamente la sangre la que puede pagar el precio de la libertad. Denme sangre y les prometo libertad.
SUBHAS CHANDRA BOSE
[1] Nacionalista indio, presidente del Congreso Nacional Indio (1938-1939). Propuso aprovechar las circunstancias creadas durante la II Guerra Mundial, para obtener la independencia de la India, buscando controversialmente para ello la ayuda de Japón y la Alemania nazi, bajo cuyo auspicio se fundo el Gobierno Provisional de la India Libre en exilio con Bose como Jefe de Estado. También fue co-fundador del Ejército Nacional Indio, participando en batallas contra los aliados en Birmania y en la Batalla de Imphal en la India.

Arenga de Suhas Chandra Bose al Ejército Nacional Indio, reclamando que el grito de combate sea: “¡A Delhi, A Delhi!”

DISCURSO PRONUNCIADO DURANTE UNA REVISTA MILITAR AL EJÉRCITO NACIONAL INDIO
“¡A Delhi! ¡A Delhi!
Subhas Chandra Bose
[1]
[5 de Julio de 1943]

Soldados del Ejército de Liberación de la India!
Hoy es el día más magnífico de mi vida. Hoy la Providencia ha querido darme el privilegio y honor sin par de anunciar a todo el mundo que el Ejército de Liberación de la India ha comenzado a existir. Este ejército ha estado en formación militar en el campo de batalla de Singapur, la que antes fue baluarte del Imperio Británico.
Este es no sólo el Ejército que emancipará a la India del yugo británico, también es el Ejército que de allí en más creará el futuro ejército nacional de la India Libre. Cada indio debe sentirse orgulloso de que este Ejército, su propio ejército, haya sigo organizado completamente bajo conducción india y de que cuando llegue el momento histórico, bajo conducción india irá a la batalla.
Hay gente que una vez pensó que el Imperio en el que nunca se ponía el sol era un imperio eterno. Tal pensamiento nunca me preocupó. La historia me ha enseñado que todo imperio tiene su declinación y colapso inevitable. Además he visto con mis propios ojos ciudades y fortalezas que una vez fueron bastiones pero que se convirtieron en los cementerios de imperios pasados. Estando sobre el cementerio del Imperio Británico, incluso un niño se convence de que el todopoderoso Imperio Británico es ahora una cosa del pasado.
Cuando Francia declaró la guerra a Alemania en 1939 y comenzó la campaña, no hubo sino un sólo grito que se alzó de los labios de los soldados alemanes: “¡A París, A París!” Cuando los valientes soldados de Japón iniciaron su marcha en diciembre de 1941 no hubo sino un grito que se alzó de sus labios: “¡A Singapur, A Singapur!” ¡Camaradas! ¡Soldados! Hagan que su grito de combate sea: “¡A Delhi, A Delhi!” No sé cuántos de nosotros sobrevivirá individualmente a esta guerra por la libertad. Pero sé que finalmente ganaremos y que nuestra tarea no finalizará hasta que nuestros héroes supervivientes tengan un desfile victorioso en otro cementerio del Imperio Británico: el Lal Kila o Fortaleza Roja de la antigua Delhi.
A través de mi carrera pública, siempre he sentido que aunque India está madura para la independencia en todos los aspectos, ha carecido de una cosa: de un ejército de liberación. George Washington de América pudo luchar y ganar la libertad, porque tenía su ejército. Garibaldi pudo liberar Italia, porque tenía sus voluntarios armados tras él. Es vuestro privilegio y honor ser los primeros en adelantarse y organizar el ejército nacional de la India. Al hacerlo habéis removido el último obstáculo en nuestro camino hacia la libertad. Estad felices y orgullosos de ser los pioneros, la vanguardia, en tan noble causa.
Déjenme recordarles que tienen dos tareas a ejecutar. Con la fuerza de los brazos y al costo de vuestra sangre ustedes habrán de ganar la libertad. Entonces, cuando India sea libre, tendrán que organizar el ejército permanente de la India Libre, cuya tarea será preservar nuestra libertad para siempre. Debemos construir nuestra defensa nacional sobre una base tan firme que nunca más en nuestra historia perdamos nuestra libertad.
Como soldados, ustedes siempre habrán de preservar y dar vida a los tres ideales de fidelidad, deber y sacrificio. Los soldados que siempre permanecen fieles a su nación, que siempre están preparados para sacrificar sus vidas, son invencibles. Si ustedes, también, quieren ser invencibles, sepulten estos tres ideales en la parte más profunda de sus corazones.
Un verdadero soldado necesita tanto entrenamiento militar como espiritual. Ustedes deben, todos ustedes, entrenarse y entrenar a sus camaradas de manera que cada soldado tenga confianza ilimitada en sí mismo, sea consciente de ser inmensamente superior al enemigo, no tenga miedo a la muerte, y tenga la iniciativa suficiente como para actuar por sí mismo ante cualquier situación crítica que surja. Durante el curso de la presente guerra, ustedes han visto con sus propios ojos qué maravillas puede lograr el entrenamiento científico, unido al coraje, la valentía y el dinamismo. Aprendan todo lo que puedan de este ejemplo, y construyan para la Madre India un ejército moderno absolutamente de primera clase.
A aquellos de ustedes que son oficiales, me gustaría decirles que su responsabilidad es muy dura. Piensen que si la responsabilidad de un oficial en todo ejército en este mundo es de por sí grande, es mucho más grande en el caso de ustedes. Por nuestra esclavización política, no tenemos una tradición como la de Mukden, Port Artur o Sedan que nos inspire. Tenemos que desaprender algunas de las cosas que los británicos nos enseñaron y aprender muchas que ellos no nos enseñaron. Sin embargo, tengo confianza en que ustedes aprovecharán la ocasión y cumplirán la tarea que sus compatriotas han hecho caer sobre sus valientes soldados. Recuerden siempre que los oficiales pueden hacer o deshacer un ejército. Recuerden, también, que los británicos han sufrido derrotas en tantos frentes principalmente a causa de oficiales incompetentes. Y recuerden también que de vuestras filas nacerá el futuro estado mayor del Ejército de la India Libre.
A todos ustedes diré que en el curso de esta guerra tendrán que adquirir la experiencia y lograr el éxito que solamente pueden construir una tradición nacional para nuestro ejército. Un ejército que no tiene tradición de coraje, temeridad e invencibilidad no puede sostenerse en una lucha contra un enemigo poderoso.
¡Camaradas! Ustedes han aceptado voluntariamente una misión que es la más noble que la mente humana puede concebir. Para el cumplimiento de tal misión ningún sacrificio es demasiado grande, ni aún el sacrificio de la propia vida. Ustedes son hoy los custodios del honor nacional de la India y la personificación de las esperanzas y ambiciones de la India. Condúzcanse de manera que sus compatriotas los bendigan y la posteridad esté orgullosa de ustedes.
He dicho que hoy es el día más magnífico de mi vida. Para un pueblo esclavizado, no puede haber mayor orgullo, ni más alto honor, que ser el primer soldado en el ejército de liberación. Pero este honor lleva con él la responsabilidad correspondiente y estoy profundamente consciente de ello. Les aseguro que estaré con ustedes en la oscuridad y a la luz del sol, en la pena y en la alegría, en el sufrimiento y en la victoria. Por el momento, no puedo ofrecerles nada excepto hambre, sed, privación, marchas forzadas y muerte. Pero si me siguen en la vida y en la muerte, como tengo confianza que harán, los conduciré a la victoria y a la libertad. No importa quién de nosotros viva para ver a la India libre. Es suficiente que India sea libre y que demos todo para hacerla libre. ¡Quiera Dios bendecir a nuestro Ejército y concedernos la victoria en la lucha que vendrá!
¡Inquilab Zindabad! Azad Hind Zindabad
SUBHAS CHANDRA BOSE
[1] Nacionalista indio, presidente del Congreso Nacional Indio (1938-1939). Propuso aprovechar las circunstancias creadas durante la II Guerra Mundial, para obtener la independencia de la India, buscando controversialmente para ello la ayuda de Japón y la Alemania nazi, bajo cuyo auspicio se fundo el Gobierno Provisional de la India Libre en exilio con Bose como Jefe de Estado. También fue co-fundador del Ejército Nacional Indio, participando en batallas contra los aliados en Birmania y en la Batalla de Imphal en la India.