DISCURSO EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION COMO PRESIDENTE DE PANAMA
Omar Torrijos
[1 de Septiembre de 2004]
Hoy comienza el futuro.
El tiempo de la incertidumbre y la zozobra acabó anoche; y el tiempo para la esperanza comienza esta mañana. Ahora, como Presidente de la República, quiero pedirles que me acompañen para que la honradez y la ilusión se instalen en el Palacio de las Garzas; para que empecemos a recuperar el tiempo perdido, y se inicie una nueva etapa de nuestra vida republicana. Si me preguntaran qué siento ahora, la respuesta sería: siento el peso de la responsabilidad que me confió la voluntad mayoritaria del país el 2 de mayo. ¡Es al pueblo panameño, que ejerció con plena libertad la democracia, a quien pertenece esta banda presidencial! Con humildad, le imploro a Dios que me de fuerzas para cumplir el deber que acabo de jurar. Que nada ni nadie haga que me olvide de mis orígenes. Y también le pido, de todo corazón, perdón por aquellos actos y pensamientos donde pude equivocarme.
Tengo el privilegio de ser el primer Presidente elegido después de completarse la integración de nuestro territorio.
Y ese privilegio quiero compartirlo con un hombre que nunca ha dejado de estar en nuestros pensamientos. Un hombre que es parte esencial de nuestra patria. Un hombre que nos enseñó que con dignidad y valentía era posible alcanzar la independencia y la soberanía.
Yo les pido que me permitan, ahora, llamarlo por su nombre: Omar Torrijos Herrera.
