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marzo 24, 2010

El último discurso de Alfonsín: Luna Park (Video)

El último discurso de Alfonsín: Luna Park

DISCURSO EN EL LUNA PARK EN EL ACTO DE CELEBRACIÓN DE LOS 25 AÑOS DE DEMOCRACIA [1]
La democracia no es sólo libertad sino búsqueda de la igualdad
Raúl Alfonsín

[30 de octubre de 2008]

Queridos amigas, queridos amigos:
Sin duda hay importantes motivos para celebrar estos 25 años de la democracia Argentina.
Todo lo que nos ha dado en materia de libertad, de derechos, de lucha contra la impunidad. Todo lo que ha significado el retorno a una sociedad que quería salirse de su compartimiento estanco para volcarse, como corresponde, en una sociedad abierta a la fraternidad que significa encontrarse juntos con el propósito de vivir esa vida común, que es lógico que se viva en una democracia.
Es muy importante lo que se ha logrado, comprendiendo que la democracia no es simplemente el ejercicio de la libertad, es también la búsqueda de la igualdad. Es también la que mejor posibilita la distribución del ingreso.

Discurso de Alfonsín en homenaje del Dr. Arturo Illia

DISCURSO EN HOMENAJE AL DR. ARTURO ILLIA EN EL 25º ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO - CEMENTERIO DE LA RECOLETA
"Illia murió..., cuando ya podía presentirse el triunfo de sus ideales y el reconocimiento a su lucha"
Raúl Alfonsín
[18 de Enero de 2008]


Quiero comenzar este discurso expresando el honor que significa para mí el hecho de poder rendir homenaje a don Arturo Illia con motivo del 25° aniversario de su fallecimiento, y quiero destacar que no es este un honor común, ni siquiera para un ex presidente de la Nación, ni para el correligionario y el admirador que compartiera con él tantas horas de brega y de esperanza.No debiera tratase de un honor particularísimo y especial, porque cualquier argentino en sus cabales, aun aquellos que fueron sus adversarios, reconoce, desde hace tiempo, la vida y la obra del insigne patriota. Así ha ocurrido y seguirá ocurriendo. Es una distinción, entonces, la que me ha sido conferida, y la agradezco profundamente, ante todo, como ciudadano.Es que la vida y la obra de don Arturo Illia son patrimonio de los argentinos, sea cual fuere el partido al que pertenezcan o con el que simpaticen. Desde luego que los radicales estamos orgullosos de él; desde luego que le profesamos veneración. Pero si trabajó siempre desde nuestro partido, no lo hizo apenas para los radicales. Trabajó para el pueblo entero, para el adelanto político y el progreso social del pueblo entero, sin reparar en banderas o credos.
He dicho vida y obra, automáticamente. Sin embargo, como en los grandes hombres, la vida y la obra eran, en don Arturo Illia, dos facetas de un mismo y solo impulso. Vivía para obrar, y obraba según vivía, gracias a una consustanciación que se volcaba en exclusividad al prójimo, a la causa del género humano, su único interés, su desvelo constante.

Alfonsín anuncia promulgación de las leyes de obediencia debida, traslado de la capital y matrimonio civil

PALABRAS DEL SEÑOR PRESIDENTE, ANUNCIANDO LA PROMULGACIÓN DE LAS LEYES DE TRASLADO DE LA CAPITAL FEDERAL, DE OBEDIENCIA DEBIDA Y DE MATRIMONIO CIVIL
Raúl Alfonsín
[8 de Junio de 1987]

Acabamos de promulgar una ley importante, por eso la sala estaba llena de periodistas que me pidieron efectuara alguna declaración. Me pareció oportuno aprovecharlos, en consecuencia, con el propósito de despedirme de ustedes, ya que dentro de unos momentos partimos en viaje a Suiza y tal vez sea oportuno hablar un poco de las cosas que hemos estado haciendo estos días.
Por ejemplo, acabamos de firmar una ley a la que yo otorgo una gran trascendencia: la de traslado de la Capital Federal al sur del país. Esto significa, desde luego separar el poder económico del poder político; significa iniciar una política importante de población y desarrollo de la Patagonia; significa favorecer una reforma del Estado que permite de una vez dar algún tipo de satisfacción a la sociedad argentina.
Será acompañada esta medida por otras que ya también están en marcha, como la descentralización de diversas empresas del Estado; Vialidad irá a Santa Rosa; Agua y Energía a Mendoza; Yacimientos Petrolíferos Fiscales, fundamentalmente, a Comodoro Rivadavia y así, sucesivamente, iremos sirviendo al federalismo en la República. Este es un hito importante en la historia de los argentinos. Nuestros nietos nos van a recordar, van a recordar este día, porque aquí también hemos puesto una bisagra a la historia.
Vamos a comenzar a respetar en serio al federalismo, no sólo en el campo político sino en el económico y a contemplar las posibilidades más eficaces de desarrollo regional. Y ha de ser un hito también en la historia porque es un desafío que tenemos los argentinos con esta ley. A mi criterio, va a entusiasmar a la juventud de nuestra patria; va a promover un proceso distinto, como si quisiéramos salir de tanta frustración y va a favorecer el crecimiento de la economía; nos va a poner de pie, convencidos de que somos capaces de hacer cosas grandes, nuevas, cosas fundacionales.

Discurso de Alfonsín anunciando el proyecto de prescripción de algunos delitos cometidos por las FF.AA.

DISCURSO COMUNICANDO EL ENVÍO DE UN PROYECTO DE LEY AL CONGRESO DE LA NACIÓN QUE CONTEMPLA UN PLAZO DE EXTINCIÓN DE LA ACCIÓN PENAL A MIEMBROS DE LAS FF.AA., EMITIDO DESDE OLIVOS POR LA CADENA NACIONAL DE RADIO Y TELEVISIÓN
La [prescripción] penal excluye actividades ajenas a la alegada acción contra el terrorismo, como por ejemplo la supresión del estado civil de menores
Raúl Alfonsín
[5 de Diciembre de 1986]

Desde hace tres años, casi exactamente tres años, venimos compartiendo la maravillosa tarea de reconstruir nuestro país.
Una tarea difícil para todos, con sus tristezas Y sus alegrías, pero que, por primera vez en muchos años, nos hace sentir responsables. Responsables de nosotros mismos, de la construcción de la Argentina que queremos. Lo que equivale a decir también responsables de la manera en que vamos a vivir nosotros y nuestros hijos. En 1983 los argentinos todos hacíamos un esfuerzo excepcional para recuperar la esperanza. No sólo debíamos levantarnos por sobre nuestras frustraciones personales, nuestro descreimiento y hasta sobre cierta dosis de cinismo, sino que enfrentábamos la tarea de la reconstrucción de un país cuyo saldo casi no podía ser más negativo. La quiebra económica lo destrozaba Y lo conmovía, su voz se había olvidado en América Latina yen el mundo; los derechos fundamentales habían sido arrasados; las instituciones del Estado desprestigiadas e inoperantes.
En esas condiciones llegaba la esperanza de la renovación democrática. Y llegaba no sólo para mostrar que la democracia es un sistema infinitamente superior al autoritarismo, sino para curar todas las heridas que ese autoritarismo nos había dejado.

Discurso de Alfonsín al recibir el Premio Príncipe de Asturias

DISCURSO AL RECIBIR EL PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE COOPERACIÓN IBEROAMÉRICA, 1985
Cooperación Internacional
Raúl Alfonsín
[24 de Septiembre de 1985]

En primer lugar, porque el título del lauro tiene una resonancia entrañable, fundadora, raigal en la historia de España, y aun en la historia de Europa y de la humanidad.En segundo lugar, porque el tema de la distinción conferida es la ley de nuestro destinos, el imperativo de nuestros días, la certeza de nuestra antigua fraternidad.Pero si estas razones tornan vasto el honor que hoy se me dispensa, hay otra que lo magnifica: la de saber que el Premio va dirigido al pueblo argentino; que es una demostración más del apoyo de la democracia española a la democracia que los argentinos, codo a codo, venimos reconstruyendo hace dos años.Permítaseme, entonces, agradecer tan valioso símbolo, tan alto tributo, en nombre de mis conciudadanos.Yo encuentro una especie de sinonimia, una relación indisoluble entre Asturias e Iberoamérica. Es que la España definitiva -si así se me autoriza a llamarla- empezó a formarse en esta tierra montañosas de Asturias, bajo la guía de Pelayo, en los albores del siglo octavo. Si la invasión árabe terminó con el dominio godo en la batalla de Guadalete, en el extremo Sur de la península, también provocará el surgimiento del gran país español a partir de la batalla de Covadonga, librada en estas comarcas del extremo norteño.Asturias inicia el largo proceso de la "Reconquista", encaminado a la derrota y expulsión de los musulmanes. Sin embargo, esa epopeya militar, política, religiosa y social poco tendrá de reconquista, pues al cabo de sus casi ochocientos años ya estaba en marcha una nueva Nación, una cultura nueva, que desde luego, había asumido el legado islámico, echándolo al crisol donde se mezclaran los aportes de íberos y celtas, fenicios, griegos y cartagineses, romanos y godos.Pero esa España que modificaba el rostro de Europa, iba a cambiar el curso de la humanidad. Nueve meses después de la toma de Granada, Cristóbal Colón desembarcaba en Guanahaní y abría en la historia un capítulo de transformaciones nunca igualado ni superado hasta ahora. Uno y otro acontecimiento aparecen estrechamente unidos: tanto, que podría considerárselos gemelos, prefigurados. La España recién nacida, madre y maestra, alumbraba un Nuevo Mundo.Fue un Nuevo Mundo, aun cuando algunos de sus territorios albergaran civilizaciones entonces bimilenarias. Fue un Nuevo Mundo, no porque se lo divisara como tal desde Europa, sino porque resultó el único caso en los anales de las colonizaciones en que hubo fusión de pueblos y fusión de culturas, las que dieron origen a otros pueblos y a otras culturas.

Discurso de Alfonsín en la Sorbona

DISCURSO EN LA UNIVERSIDAD DE LA SORBONA, FRANCIA
Raúl Alfonsín
[19 de Septiembre de 1985]

Señora rectora:
Es una gran honra para todo amante de la cultura, ser recibido en una de las más antiguas y célebres universidades del mundo.
Como presidente de los argentinos, a quien hoy La Sorbona tiene la generosidad de distinguir, siento que esa honra posee una dimensión muy especial: sé muy bien que esta distinción enaltece a todo mi país, a sus tradiciones científicas, artísticas y filosóficas. Así la acepto y así la recibo.
No hay un verdadero amante de la cultura que no sea, al mismo tiempo, un ardiente partidario de la libertad y de la justicia, es que sin estos valores, aquélla es inconcebible.
La universidad de París, nacida a fines del siglo XII, nos recuerda en sus comienzos los viejos y siempre nuevos temas de la libertad y de la justicia. No en vano esta universidad adquirió su auténtica fisonomía cuando sus profesores y alumnos obtuvieron, a mediados del siglo XIII, la independencia para decidir por sí mismos las modalidades educativas y los temas de estudio, y para concertar la admisión de los profesores y la elección de las autoridades. En vano Robert de Sorbon abrió su colegio para ayudar a los estudiantes pobres.
Las conquistas alcanzadas hace más de siete siglos por los alumnos y los maestros de la incipiente universidad de París se lograron luego de una serie de conflictos que culminaron en motines, huelgas y aun exilios. Asombra que esas turbulencias sólo se suelen adjudicar a nuestra época. Quienes así lo hacen, olvidan los antecedentes del asentamiento de las grandes universidades europeas. Olvidan que la lucha para la participación de profesores y alumnos fue esencial para el surgimiento de las universidades. Hoy más que nunca debe seguir siéndolo.

marzo 23, 2010

Discurso de Alfonsín en Fidadelfia con motivo del bicentenario de la constitución de EE.UU.

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA NACIÓN, EN LA CIUDAD DE FILADELFIA, EE.UU., CON MOTIVO DE LOS FESTEJOS DEL BICENTENARIO DE LA CONSTITUCIÓN.
Raúl Alfonsín
[19 de Junio de 1987]

Señoras y señores:
Alexander Hamilton escribió en la primera página de "El Federalista": "...parece que se le ha reservado al pueblo de este país decidir, mediante su conducta y su ejemplo,... si las sociedades de hombres son realmente capaces o no de establecer un buen gobierno a través de la reflexión y de la elección o si están siempre destinadas a depender, para sus constituciones políticas, del accidente y de la fuerza".
He venido desde el otro extremo de este continente para testimoniar el homenaje de mi pueblo a quienes demostraron que era posible establecer un buen gobierno a través de la reflexión y de la elección: el documento de tres mil quinientas palabras que fuera aprobado hace doscientos años en esta ciudad, hoy sigue sirviendo de pacto de unión de un gran territorio en el que han confluido descendientes de todos los pueblos del mundo, yen el que la prosperidad inmensa de una nación se armoniza con la libertad de los individuos que la habitan.
Lo que celebramos en el bicentenario de la Constitución Norteamericana es el triunfo de la razón sobre la fuerza, la prevalencia del designio sobre el azar, el Joder de los valores para plasmar la realidad, el acierto de apelar y respetar, generación tras generación, a la decisión de la voluntad general libremente expresada para construir el gran destino de un gran pueblo.
Se ha dicho que un texto es clásico cuando, a través del tiempo, personas muy diferentes pueden encontrar en él un estímulo frente a sus diversas preguntas e inquietudes. La Biblia, con la palabra de Dios, es el libro clásico por antonomasia. También lo son el Quijote de Cervantes o los dramas de Shakespeare. Del mismo modo la Constitución de los Estados Unidos es un clásico, porque en ella pudieron encontrar inspiración desde hace dos siglos hombres y mujeres de distintas regiones del mundo, porque en ella hoy seguimos encontrando inspiración para responder a las preguntas e inquietudes que nos acosan en diferentes lugares del planeta.
Creo que el homenaje que puedo rendirle a esta Constitución, sobre la que tantos han hablado con mayor autoridad que yo, es examinando cómo ha servido y sirve a los argentinos para guiarnos en momentos cruciales de nuestra historia.

marzo 22, 2010

Discurso de Alfonsín en la Primera Reunión del Grupo de Ocho Presidentes Latinoamericanos

DISCURSO EN LA PRIMERA REUNIÓN DEL GRUPO DE OCHO PRESIDENTES LATINOAMERICANOS, CELEBRADA EN ACAPULCO-MÉXICO
“…aspira[mos] a un futuro de unidad con todos los países democráticos de América Latina”
Raúl Alfonsín
[27 de Noviembre de 1987]

Señores Presidentes, señores ministros, señores delegados, señoras y señores.
Con profunda emoción hemos escuchado, en esta sala, las palabras del presidente De la Madrid. Y con nosotros millones de americanos, en los puntos más remotos de nuestra inmensa geografía, se habrán detenido por un momento para seguir, con la misma emoción, su mensaje de esperanza y, sobre todo, de convocatoria hacia un futuro de unidad entre todos los pueblos hermanos de América Latina.
Decimos con emoción, porque sentimos que éste no es simplemente un día más. Es el momento en que se inicia una marcha, cuyo rumbo futuro marcará profundamente la vida de nuestros hijos. Una marcha que un siglo y medio atrás fue el apasionado sueño político de quienes fundaron nuestras nacionalidades, y que hoy retornamos con modestia, con realismo y con inequívoca determinación.
Estamos aquí para iniciar juntos y desde ya una tarea que tenemos clara y decidida. No vinimos para llevar de regreso a nuestra gente un mensaje retórico. Por el contrario, como legítimos representantes de nuestros pueblos, traemos el mandato de actuar.

Discurso sobre la ley de educación - Raúl Alfonsín

DISCURSO SOBRE LA LEY DE EDUCACIÓN - AUDIENCIA PÚBLICA REALIZADA EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN
Raúl R. Alfonsín
[29 de Junio de 2006]

Debate Sobre Ley de Educación
Agradezco a los legisladores de mi partido esta invitación para exponer sobre un asunto clave de la realidad nacional, sin duda el que más influirá en las posibilidades genuinas de desarrollo y bienestar que alcancemos los argentinos en las próximas décadas.
Nadie duda que la educación desempeña un papel central en la construcción de una sociedad democrática, solidaria y moderna, y, por ende, es una de las tareas fundamentales del Estado. El Estado moderno ha tenido, como sabemos, desde sus orígenes, la función de establecer un sistema educativo que proveyera instrucción y contribuyera a cimentar los valores de la nacionalidad y los derechos humanos. Ello se traduce de manera principal, en el desarrollo de una cultura democrática, la formación de hombres y mujeres aptos para dar respuestas a los crecientes desafíos de los cambiantes y cada vez más complejos sistemas de producción.
Se trata, en consecuencia, de educar para la libertad y de educar para el cambio. De ayudar a formar seres libres, responsables y, además, capaces de asumir las nuevas formas de trabajo y convivencia que impone el desarrollo tecnológico de nuestro tiempo, que tiene una importancia fundamental en los gravísimos problemas de desocupación que se han generado. Hay que comprender que estos dos objetivos se vinculan y no pueden ser encarados separadamente. La democracia, como cultura y como orden institucional, necesita asegurar su propia continuidad asentándose sobre bases de desarrollo y de progreso. Estas bases, por su parte, sólo pueden construirse auténticamente en un régimen de libertad que garantice vastos márgenes a la innovación y a la creatividad individuales.

Discurso en San Juan en el acto homenaje a Sarmiento - Raúl Alfonsín

DISCURSO EN LA CIUDAD DE SAN JUAN EN EL ACTO DE HOMENAJE A DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO EN EL CENTENARIO DE SU MUERTE
Raúl R. Alfonsín
[11 de Septiembre de 1988]

Creo que es la última oportunidad que voy a tener, durante esta visita, de dirigirme al pueblo de San Juan, por lo que antes de comenzar mi discurso deseo expresar mi agrade­cimiento a todos los sanjuaninos por la calidez de la bienve­nida que han brindado al presidente de la Nación. Al señor gobernador, por las múltiples atenciones que ha tenido para conmigo y por la tarea que realiza no sólo al servicio del engrandecimiento de San Juan, sino también al servicio de la consolidación de la democracia. Al señor intendente municipal de San Juan, por el honor que me ha conferido al entregarme las llaves de la ciudad. No era necesario, señor intendente, porque San Juan es ciudad abierta para el presidente de la Nación, pero agradezco mucho su gesto. A los señores concejales, por el recuerdo que me han brindado de Sarmien­to. En fin, a todos, y de manera muy particular al senador Bravo, que desde el Senado de la Nación trabaja para la República y para San Juan.

Discurso en el acto de homenaje a Sarmiento en el Teatro Nacional Cervantes - Raúl Alfonsín

DISCURSO EN EL ACTO DE HOMENAJE A DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO EN EL CENTENARIO DE SU MUERTE EN EL TEATRO NACIONAL CERVANTES
Raúl R. Alfonsín
[10 de Septiembre de 1988]

Señoras y señores:
Dentro de pocas horas se cumplirán cien años de la muerte de Domingo Faustino Sarmiento. Sin embargo, Sarmiento sigue vivo entre nosotros, vivo en cada escuela, vivo en cada labo­ratorio científico, vivo cada vez que se reivindican los derechos del pueblo y de todo ser humano, cada vez que se defiende a la libertad y a la democracia; cada vez, en suma, en que está presente alguna de las grandes causas a las que consagró su formidable energía y que forman su gigantesca obra. Reme­morar así su presencia puede resultar un lugar común, pero en ocasiones como ésta el lugar común no hace más que recoger la evidencia mágica y deslumbrante de la inmortalidad de un gran hombre.
La historia de nuestra nación es fruto de la acción de todos los argentinos, conocidos o ignorados, humildes o pode­rosos. Los grandes argentinos son quienes no sólo dejaron una huella más profunda en la historia de todos, sino también aquellos cuyo pensamiento y su espíritu nos sigue iluminando hoy y, sin duda, seguirán mostrando el camino a los argen­tinos de mañana. Sarmiento marcó a la Argentina con su vida y nos sigue sirviendo ahora cuando enfrentamos dilemas desafíos en los que se juega el destino de la patria.
Por eso, al hacer un balance de la educación que hoy tenemos en la Argentina y de lo que debemos hacer con ella en el futuro, inevitablemente retornamos al pensamiento sar­mientino para que nos inspire y guíe en la acción. Creo que éste es el mayor homenaje que podemos rendirle a Sarmiento, y no dudo de que es el que él más apreciaría.

Discurso en la Asamblea Pedagógica Nacional - Raúl Alfonsín

DISCURSO DE APERTURA DE LA ASAMBLEA PEDAGÓGICA NACIONAL EN LA CIUDAD DE EMBALSE, CÓRDOBA
Raúl R. Alfonsín
[27 de Febrero de 1988]

Señoras y Señores:
Es para mi un honor excepcional participar de esta etapa conclusiva de la Asamblea Pedagógica Nacional, frente a esta congregación de representantes de toda la Argentina, que recoge como un espejo el tejido plural, diverso de nuestra sociedad, siento con orgullo que estamos empezando a enfrentar juntos uno de los mayores desafíos de la democracia argentina en su pasaje de crecimiento a la modernidad y en general, a los requerimientos del nuevo siglo: la construcción de un nuevo sistema educativo que satisfaga, a la vez, nuestra tradición, nuestro presente y nuestras esperanzas.
La tarea de constructor exige, antes de ser emprendida, una cuidadosa evaluación de los materiales disponibles, de los costos eventuales y, naturalmente, de los recursos humanos con que habrá que contarse.
Cuando se trata de la edificación de un sistema educativo, reclama el debate filosófico, ideológico y político que dará sustento común a la nueva casa en que habitaremos todos. Y por fin, a través de las vías legislativas que nos brinda el ordenamiento institucional democrático, podremos trazar el plan, el proyecto definitivo de ese edificio que permita a nuestros hijos y a nuestros nietos su formación integral, armónica y permanente en la totalidad de su dimensión personal.

Discurso de Alfonsín en la cancha de Ferrocarril Oeste (1983)

DISCURSO DE CAMPAÑA EN LA CANCHA DE FERROCARRIL OESTE
Raúl Alfonsín

[30 de Septiembre de 1983]

Venimos... (cuidado con los fotógrafos, déjenlos trabajar)... Todos nosotros sabemos... todos los argentinos comprendemos que no estamos en estos momentos viviendo las circunstancias de una campaña electoral común; cada uno de nosotros sabe que no se trata solamente de consagrar una fórmula; todos sabemos que en lo que realidad se trata es de saber si los argentinos podemos realmente superar esta etapa de decadencia, superar esta inmoralidad que se ha enseñoreado en nuestra sociedad, y transitar juntos un largo camino de paz y prosperidad.
Crisis moral por encima de todo, que hay que superar, y en consecuencia obliga a utilizar también la prédica y el discurso honrado de la autenticidad y de la verdad, que es la prédica y el discurso de la democracia. No se escucharán en las tribunas de la UCR, ni una sola frase que pueda esta reñida con la voluntad indeclinable y definitiva de lograr la democracia levantando banderas de unión nacional, entre todos los argentinos.
Estamos ante un pueblo que quiere cumplir con su deber, el problema es que la realidad argentina es tan compleja que a veces no atina a comprender cuál es su deber. Esto está señalando una responsabilidad mayúscula de parte de los partidos políticos y de los hombres políticos sin excepción. Tenemos que procurar orientar al pueblo, decir la verdad de lo que pasa, encontrar la manera de ayudar a que haya un comportamiento nacional, para que por encima de las divergencias ideológicas encontremos hoy la respuesta común capaz de dar soluciones en serio a los afligentes problemas de nuestro pueblo, y a los durísimos problemas que debe enfrentar la nación argentina en su conjunto.
Es por eso la necesidad fundamental de actuar con sinceridad, dejando para minorías absurdas el uso de la diatriba, de la calumnia, de la insinceridad y del manipuleo. El pueblo argentino está maduro para comprender esta necesidad fundamental; solamente parece haber algunos que no han entendido lo que significa la democracia, que no es una competencia bárbara por el voto del pueblo, sino una forma de vida, una filosofía, que nos debe obligar a trabajar por la dignidad del hombre, al que hay que darle libertad y justicia social. Y cuando se pone en marcha un pueblo para ir a la democracia, están claras las reglas del juego: se someten los candidatos a elecciones y a veces se ganan y a veces se pierden.

noviembre 03, 2009

Un día triste, el adiós a Raúl Alfonsín" (R.I.P. 31 de Marzo de 2009 20:30 hs)

Homenaje de un argentino: "La aventura de un hombre llamado Raúl Alfonsín"

Homenaje: "Alfonsín y el Preambulo" Por si alguien nos pregunta ¿por qué luchamos?...

Discurso de la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en el homenaje a Alfonsín (2008)

DISCURSO DE LA PRESIDENTA EN OCASIÓN DEL HOMENAJE AL EX PRESIDENTE EN CASA DE GOBIERNO
Cristina Fernández de Kirchner
[1 de Octubre de 2008]

"Querido Presidente Raúl Ricardo Alfonsín, siempre lo llamé Presidente, se acuerda, ¿no? Nunca lo dejé de llamar de esa manera, cuando compartíamos ambos una Cámara, en el Senado de la Nación.
Hace poco más de 20 ó 30 días atrás lo fui a visitar para comunicarle la decisión, que habíamos tomado de colocar, de terminar el busto, que le corresponde como Presidente ocupar en esta Sala de Bustos, de esta Casa, que es la Casa del Pueblo, la Casa Rosada.

Discurso en la Casa Rosada al descubrirse el busto en su homenaje - Raúl Alfonsín

DISCURSO EN LA CASA ROSADA AL DESCUBRIRSE UN BUSTO DEL EX PRESIDENTE
"Sigan a ideas, no sigan a hombres"

Raúl Alfonsín
[1 de Octubre de 2008]

Declarado Documento de la H. Convención Nacional 2008, reunida en Mina Clavero, Córdoba, el 3 y 4 de Octubre de 2008.
De todos los honores y privilegios que la vida me ha dado, y en verdad han sido muchos, por cierto jamás hubiera imaginado acceder a éste que se me concede, el de presenciar la inauguración de un monumento de mi persona. No lo hubiera imaginado, no lo hubiera permitido. Del mismo modo, tal cual rechacé invitaciones anteriores, en la actual circunstancia, desde luego que no interpreto que se realiza un homenaje a mi persona, sino a la democracia que logramos los argentinos.Siempre creí y así lo dije en tantas oportunidades que es la misión de los dirigentes y de los líderes plantear ideas y proyectos evitando la autoreferencialidad y el personalismo; orientar y abrir caminos, generar consensos, convocar al emprendimiento colectivo, sumar inteligencias y voluntades, asumir con responsabilidad la carga de las decisiones. “Sigan a ideas, no sigan a hombres”, fue y es siempre mi mensaje a los jóvenes. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática.
En esta galería de presidentes, conviven aquellos que expresaron e interpretaron esa voluntad del pueblo de forjar un destino propio, con aquellos que fueron impuestos o se impusieron por la fuerza, como consecuencia de la frustración de aquellos anhelos. Si los contamos, todavía encontraremos seguramente más presidentes de facto que presidentes elegidos por el pueblo. Esto es lo que notablemente ha cambiado a partir de 1983; no hubo ni habrá aquí más presidentes de facto.
Son las certidumbres que debemos evocar y a las que debemos rendir homenaje en estos 25 años que estamos cumpliendo de joven pero incompleta democracia. La democracia que tenemos es nuestra casa común; el hábitat y las normas que nos deben permitir desarrollar nuestras vidas más plenamente como individuos y familias, como sociedad y como pueblo que aspira a ser una nación. Veinticinco años después, nos toca mejorarla, fortalecer sus capacidades transformadoras y dar contenido real a la igualdad de oportunidades asegurando y expandiendo nuestras libertades.
Democracia es vigencia de la libertad y los derechos pero también existencia de igualdad de oportunidades y distribución equitativa de la riqueza, los beneficios y las cargas sociales: tenemos libertad pero nos falta la igualdad. Tenemos una democracia real, tangible, pero coja e incompleta y, por lo tanto, insatisfactoria: es una democracia que no ha cumplido aún con algunos de sus principios fundamentales, que no ha construido aún un piso sólido que albergue e incluya a los desamparados y excluidos. Y no ha podido, tampoco aún, a través del tiempo y de distintos gobiernos construir puentes firmes que atraviesen la dramática fractura social provocada por la aplicación e imposición de modelos socioeconómicos insolidarios y políticas regresivas.
El 10 de diciembre de 1983, en mi primer mensaje ante el Congreso de la Nación como Presidente convoqué a todos los argentinos a una tarea común para constituir la unión nacional.
Para lograrlo era imprescindible luchar por un Estado independiente, que no podía subordinarse a poderes extranjeros, ni a grupos financieros internacio­nales, ni a los privilegios locales. La propiedad privada cumplía un papel importante en el desarrollo de los pueblos, pero el Estado no podía ser propiedad privada de los sectores económicamente poderosos.
Era necesario buscar un consenso fundamental: la democracia aspira a la coexistencia de las diversas clases y sectores sociales, de las diversas ideologías y de diferentes concepciones de vida. Es pluralista, lo que presupone la aceptación de un sistema que deja cierto espacio a cada uno de los factores y hace posible así la renovación de los gobiernos, la renovación de los partidos y la transformación progresiva de la sociedad.
“La democracia es previsible, y esa previsibilidad indica la existencia de un orden mucho más profundo que aquel asentado sobre el miedo o el silencio de los ciudadanos.
“La previsibilidad de la democracia implica elaboración y diálogo que no excluirá, sin duda, tempestuosos debates y agrios enfrentamientos de coyuntura que nutrirán al estilo republicano triunfante ya en el país”.
“La democracia no se establece sólo a través del sufragio ni vive solamente en los partidos políticos. Nuestro gobierno no se cansará de ofrecer gestos de reconciliación, indispensables desde el punto de vista ético e ineludibles cuando se trata de mirar hacia delante”.
Sin la conciencia de la unión nacional, sostuvimos, será imposible la consolidación de la democracia; sin solidaridad, la democracia perderá sus verdaderos contenidos. Esta llama debe prender en el corazón de cada ciudada­no, que debe sentirse llamado antes a los actos de amor que al ejercicio de los resentimientos.Sabíamos que la tarea exigiría tiempo, esfuerzos, sacrificios, claridad de ideas y una gran energía encauzada por un preciso sentido de la prudencia y el equilibrio, pero teníamos una ventaja: la experiencia nos había enseñado que, cada vez que perdimos la democracia, la inmensa mayoría de los argentinos terminó perjudicándose.
También habíamos aprendido que los que estimulan la impaciencia para proponer la intolerancia y la violencia como remedios terminan favoreciendo los intereses del privilegio. Aprendimos que cuando el pueblo no decide sobre el gobierno, la nación y el pueblo quedan desguarnecidos frente a los intereses de adentro y de afuera.
Habíamos aprendido que existían fuerzas poderosas que no querían la democracia en la Argentina. Sabíamos que la reivindicación del gobierno del pueblo, de los derechos del pueblo para elegir y controlar el gobierno de acuerdo con los principios de la Constitución, planteaba una lucha por el poder en la que no podíamos ni debíamos bajar los brazos, una lucha que teníamos que librar y en la que teníamos que triunfar.
En este planteo puede destacarse también el lugar central que tiene la cuestión de la transformación de nuestra cultura política; aquello que suele llamarse la “dimensión subjetiva” de la democracia. Y sabemos que el esfuerzo por crear bases estables y predisposiciones arraigadas para la convivencia democrática pasa necesariamente por superar las deformaciones asentadas en la mentalidad colectiva de nuestro país como herencia de un pasado signado por la frustración y el autoritarismo.
En efecto: la intolerancia, la violencia, el maniqueísmo, la compartimentación de la sociedad, la concepción del orden como imposición y del conflicto como perturbación antinatural del orden, la indisponibilidad para el diálogo, la negociación, el acuerdo o el compromiso, han sido maneras de ser y de pensar que echaron raíces a lo largo de generaciones en nuestra historia. Y que por cierto, constituyen todavía hoy una de las principales rémoras y déficit con las que carga nuestra democracia.
Está convicción viene acompañada de una invitación y un deseo esperanzado. Propongo que todos lo intentemos, con la cabeza y el corazón en el presente y la mirada hacia el futuro. Porque los argentinos hemos vivido demasiado tiempo discutiendo para atrás. En política esto tuvo una expresión trágica durante décadas: la única forma que tenía la oposición para llegar al gobierno, era que le fuera mal al de turno, sin advertir que al dificultar la gestión a quien se derrotaba era a la Nación.
Hoy todavía hay rastros de ese canibalismo político que ha teñido la práctica política. La política implica diferencias, existencia de adversarios políticos, esto es totalmente cierto. Pero la política no es solamente conflicto, también es construcción. Y la democracia necesita más especialistas en el arte de la asociación política. Los partidos políticos son excelentes mediadores entre la sociedad, los intereses sectoriales y el Estado y desde esa perspectiva hemos señalado que lo que más nos preocupa es el debilitamiento de los partidos políticos y la dificultad para construir un sistema de partidos moderno que permita sostener consensos básicos. No será posible resistir la cantidad de presiones que estamos sufriendo y sufriremos, si no hay una generalizada voluntad nacional al servicio de lo que debieran ser las más importantes políticas de Estado expresada en la existencia de partidos políticos claros y distintos, renovados y fuertes, representativos de las corrientes de opinión que se expresan en nuestra sociedad.
Y a propósito de bustos, estatuas e íconos, y del sentido que le damos a estas evocaciones del pasado, siempre recuerdo la historia de “ La Estatua de Sal”, aquel pasaje de la Biblia en la que un ángel le advierte a Lot: “¡Sálvate! ¡No mires hacia atrás ni te detengas! ¡En ello te va la vida!.” Su mujer quiere ver el exterminio de Sodoma. Mira hacia atrás y queda convertida en una estatua de sal.
Sin embargo, hay también otro riesgo. Están aquellos que no miran hacia atrás pero tampoco lo hacen hacia ningún lado. Los que ni siquiera tienen pensamiento propio. Erich Fromm, en su libro “¿Podrá sobrevivir el hombre?”, lo define como el pensar inauténtico, de autómata, de aquel que cree que algo es verdad no porque haya llegado a esa convicción por el propio pensar, basado en observaciones o experiencias, sino porque se lo han sido “sugerido”, porque le ha sido propuesto “...por fuentes que llevan consigo el peso de las autoridad, en una u otra forma.”, modas y olas pasajeras, distintas formas de “pensamiento único”.
Otro gran pensador que hemos seguido, Norberto Bobbio, escribió en su libro De Senectute: “somos también lo que elegimos recordar”. Toda mi actividad política buscó fortalecer la autonomía de las instituciones democráticas y fortalecer le gobierno de la ley, para que la ley y el Estado de Derecho estuvieran separados de cualquier personalismo. Nuestro país tuvo un talón de Aquiles: no podíamos garantizar la alternancia democrática del gobierno. El objetivo de toda mi vida ha sido que los hombres y mujeres que habitamos este suelo podamos vivir, amar, trabajar y morir en democracia. Para ello era y es necesario que además de instituciones democráticas haya sujetos democráticos, porque sólo así pueden sobrevivir a sus gobernantes.
Y lo bueno de las instituciones democráticas es que no necesitan efigies que las presidan, ni estatuas que les den su investidura. Pero si en algún rincón de sus edificios públicos es posible evocar a aquellos hombres y mujeres que las han presidido o que contribuyeron a defenderlas y ponerlas en movimiento al servicio de la sociedad, bienvenido sea.
RAÚL RICARDO ALFONSÍN

Homenaje a Raúl Alfonsín en Casa Rosada: 1 de octubre de 2008 (4 de 4)