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marzo 12, 2010

Discurso de apertura en la Conferencia de la OTAN, Praga (Václav Havel)

DISCURSO DE APERTURA EN LA CONFERENCIA TRANSFORMACIÓN DE LA OTAN, PRAGA [1]
"No podemos sustraernos a la responsabilidad de las decisiones que tomamos"
Václav Havel [2]
[20 de Noviembre de 2002]

En primer lugar me gustaría darles a todos la bienvenida a Praga, agradecerles que hayan venido y expresar mi agradecimiento tanto al Comité Organizador como al Instituto Aspen de Berlín por haber organizado esta conferencia.
Si me lo permiten, iniciaré el encuentro con cinco observaciones relacionadas, directa o indirectamente, con la agenda de la cumbre de OTAN de este año en Praga.
Observación primera: trece años después de la caída del Telón de Acero y en tiempos de terribles atentados terroristas sobre la población civil, todos deberíamos tener claro que en la actualidad el mayor adversario de los valores que encarna la Alianza no es un Estado o una gran potencia que se pueda situar de un modo u otro. El enemigo está hoy representado por un mal sumamente difuso y que es de hecho muy peligroso: un mal difícil de atrapar e incluso de entender. Por lo tanto, a estas alturas deberíamos ser conscientes de que la Alianza, para seguir cumpliendo su misión inicial en nuestros días, debe transformarse de un modo ostensible y rápido. Lo cual significa que debe transformarse en un instrumento capaz de enfrentarse eficazmente a un conjunto de amenazas completamente nuevo. No puede seguir siendo meramente una estructura grande aunque un tanto algo vacía, con muchos comandantes sin tropas, y numerosos comités y comisiones sin influencias significativas, cuyos Estados miembros estén únicamente dispuestos a cubrir con determinadas unidades de sus fuerzas armadas en caso de necesidad.

Discurso de Václav Havel en el Centro de Graduados de Nueva York: "El dramaturgo Presidente"

DISCURSO DURANTE LA CENA DE GALA EN LA CITY UNIVERSITY OF NEW YORK, CENTRO DE GRADUADOS DE NUEVA YORK
El dramaturgo como presidente
[1]
Václav Havel [2]
[20 de Septiembre de 2002]

City University, Centro de Graduados, Nueva York, 20 de septiembre de 2002
En primer lugar, quisiera agradecerles a Elie y a Bill por sus amables comentarios y extender mi agradecimiento a todos ustedes por haber venido.
Aún tengo vívidos recuerdos del concierto de hace casi trece años, en febrero de 1990, cuando la ciudad de Nueva York me recibió como presidente, recién electo, de Checoslovaquia. Por supuesto, no sólo significó un honor para mi persona sino que fue una manera de honrar, a través de mí, a todos mis conciudadanos, quienes pacíficamente han podido derrocar el régimen perverso que gobernó nuestra nación. También significó un honor para todos aquellos que antes de mí o junto a mí resistieron este régimen una vez más sin violencia. Muchas personas amantes de la libertad en todo el mundo vieron la victoria de la Revolución de Terciopelo de Checoslovaquia como una esperanza de un mundo más humano, en el que la voz de los poetas se escuchara más fuerte que la de los banqueros.
Nuestra reunión hoy me conduce al interrogante sobre si he cambiado en estos casi trece años; qué efecto ha hecho en mí ese largo viaje como Presidente, y de qué modos me han cambiado las innumerables y distintas experiencias que he vivido en esa época turbulenta.
Descubrí algo sorprendente: aunque la rica experiencia acumulada en aquellos trece años debería otorgarme más confianza y seguridad, sucede exactamente lo contrario. En aquellos años, me he vuelto menos seguro de mí mismo, mucho más modesto. Les costará creerme pero cada día sufro más y más del miedo al escenario; cada día tengo miedo de no estar a la altura de mis tareas o de que haré las cosas mal. Me resulta cada vez más difícil escribir mis discursos y, cuando los escribo, temo que esté repitiendo las palabras una y otra vez. Cada día tengo más miedo de no cumplir con las expectativas, de que voy a revelar mi carencia de cualidades para esta tarea, de que a pesar de mi buena fe, cometeré mayores errores que me llevarán a perder la confianza de la gente y el derecho a hacer lo que hago. Y mientras que otros presidentes, que han estado menos tiempo en el cargo, disfrutan de la ocasión de reunirse entre ellos o con personalidades influyentes, les gusta aparecer en televisión o pronunciar un discurso, yo me siento atemorizado y, algunas veces, las ocasiones que debería aprovechar como una gran oportunidad, intento evitarlas deliberadamente, paralizado por un miedo irracional, consciente de que quizás perjudicaré una causa justa. En breve, me siento cada vez más indeciso, incluso conmigo mismo. Y cuantos más enemigos tengo, más me uno a ellos, por lo que me convierto en mi peor enemigo.

Discurso de la primera Conferencia Forum 2000 (Václav Havel)

DISCURSO EN LA CONFERENCIA FORUM 2000, CASTILLO DE PRAGA, SALÓN ESPAÑOL [1]
Es necesario comprender de un modo distinto y más perfecto el verdadero propósito de nuestra existencia en la Tierra y nuestros actos
Václav Havel
[2]
[4 de septiembre, 1997]

Permítanme darles una cordial bienvenida a la República Checa, a Praga y al Castillo de Praga. Gracias por aceptar esta invitación a la conferencia FORUM 2000, que se celebra aquí y ha sido posible especialmente gracias a las fundaciones que la patrocinan y organizan.
En primer lugar, quisiera expresar unas pocas palabras sobre nuestro país, esta ciudad y su Castillo. Probablemente por su ubicación en el corazón de Europa Central, desde tiempos inmemoriales, las Tierras Checas han sido el cruce de diversos intereses nacionales y corrientes de pensamiento. Ciertamente no es casual que tanto en la antigüedad como en la modernidad, grandes guerras se iniciaron en este sitio, y muchas otras culminaron, por ejemplo, la Guerra de los Treinta Años, más tarde durante el dictado de Munich, luego durante el golpe comunista de 1948 y el ataque de tropas del Pacto de Varsovia contra nuestro país en 1968.
Los acontecimientos en nuestro país sirvieron como prueba para todo Europa, una advertencia al continente y un desafío para redefinir sus valores fundamentales y demostrar coherentemente el coraje que estaba dispuesto a ejercer para defender esos valores. Quizás más importante que este destino político era lo que voy a llamar los antecedentes espirituales de nuestro país. El este y el oeste, el Catolicismo y el Protestantismo, la democracia y el totalitarismo, el republicanismo y el absolutismo monárquico, el misticismo y la ilustración, la dominación nacional y la prosperidad nacional, la tolerancia y el nacionalismo, el reconocimiento de un contexto global junto con el provincialismo y el aislamiento, el centro-europeísmo y un profundo interés tradicional en asuntos no-europeos, la egoísta falta de previsión y la increíble visión histórica, todos se han entrelazado y enfrentado durante décadas y siglos de un modo extraordinario.

Discurso de Václav Havel en su asunción como Presidente de Checoslovaquia: "Todos ayudamos a crear el totalitarismo"

DISCURSO DE ASUNCIÓN COMO PRESIDENTE DE CHECOSLOVAQUIA
Todos ayudamos a crear el totalitarismo
[1]
Václav Havel [2]
[1 de Enero de 1990]

Vivimos en un entorno moral contaminado. Nuestra moral enfermó porque nos habíamos acostumbrado a expresar algo diferente de lo que pensábamos. Aprendimos a no creer en nada, a hacer caso omiso de los demás, a preocuparnos sólo por nosotros mismos.
Conceptos como amor, amistad, compasión, humildad o perdón perdieron su profundidad y sus dimensiones, y para muchos de nosotros pasaron a representar tan sólo singularidades psicológicas. Nos parecían recuerdos extraviados de una época ancestral, algo ridículos en la era de las computadoras y las naves espaciales.
Sólo unos pocos fuimos capaces de alzar nuestras voces para gritar que los poderes nunca deberían haber sido todopoderosos; que las granjas especiales, que producen alimentos ecológicamente puros y de la mejor calidad sólo para esos poderes, deberían haber enviado sus productos a escuelas, hogares infantiles y hospitales, ya que nuestra agricultura era incapaz de ofrecérselos a todo el mundo.