DISCURSO AL INCORPORARSE COMO MIEMBRO DE NÚMERO DE LA ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS [1]“Vuestra elección,… reconoce en la literatura científica, aparentemente árida, la fuerza de la verdad en una de las expresiones más elevadas de la cultura”
Bernardo A. Houssay
[17 de Agosto de 1939]
La Academia Argentina de Letras no me ha llamado a su seno por mis antecedentes literarios, notoriamente insuficientes. Debo atribuir esa honrosa designación a la amplitud de su espíritu generoso, semejante a aquel que, según Henri de Régnier, presidió siempre en la Academia Francesa a la elección de las personalidades que la constituyeron, sobresalientes en las diversas ramas del saber humano o en las selectas actividades de la vida nacional. Pero tales hombres, por la educación propia del ambiente de Francia, aprendieron y cultivaron desde la juventud el estilo literario en sus delicadezas y resonancias, hasta obtener la perfecta síntesis de claridad y de elegancia que prestigian la hermosura de un lenguaje universalmente alabado por su ductilidad y sutileza.
No es, sin duda, menos rico y vigoroso el nuestro, ni menos claro, colorido y fuerte, como lo comprueban a menudo vuestras obras; pero aun cuando tuve entre mis placeres predilectos leer los buenos clásicos y por necesidad ineludible de mis labores, hablar o escribir para enseñar, lo hice procurando expresarme con claridad y precisión, mas no pude, o no supe, contraerme al arte exquisito de pulir la forma en procura de la perfección.