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noviembre 05, 2010
Carta de Bernardo Leighton a Eduardo Frei (1975)
CARTA A EDUARDO FREI MONTALVA [1]
Bernardo Leighton
[26 de Junio de 1975]
Roma, 26 de junio de 1975
Señor Eduardo Frei M.
Santiago, Chile
Querido Eduardo:
Mientras preparaba mi nueva carta en contestación a la tuya, de fecha 22 de mayo, me han llegado las informaciones sobre tu espléndida entrevista de "Ercilla", por la que te felicito sinceramente, como también por la que publicaste en "Nuevas Fronteras" y tienes la amabilidad de acompañar a tu carta. En razón de estas entrevistas he estado a punto de no volver a nuestra polémica epistolar a cambio de limitarme a la búsqueda de lo que puedan y deban tener de común nuestras actuaciones presentes y futuras; creo, sin embargo, que es útil prolongar algo más nuestro debate, dentro del espíritu en que lo hemos enmarcado.
Pág. 1 - Prs. 1, 2, 3. Tu respuesta frente a la interpretación mía de la declaración sobre la expulsión de Renán revela que no la has entendido, tal vez, porque me faltó precisión. En efecto, yo no te he supuesto ideas, actitudes o afirmaciones. Simplemente sostuve y sostengo que esa declaración (la declaración, no tú) manifiesta, a mi juicio, confianza en que los actuales ocupantes del poder puedan ser el centro de la reconciliación entre los chilenos. Estas palabras nunca las atribuí a ti, puesto que son mías y tal es, obviamente, el sentido con que las aludí en mi carta anterior. La interpretación de la declaración no la deduje pues de estas palabras sino de su texto, varios de cuyos acápites implican la idea de producir reconciliación y concordia internas, en torno a la actual dictadura, y llegan a señalar que la medida contra Renán pudo ser la obra de elementos incrustados en el Gobierno, empeñados en buscar una situación de conflicto irremediable. Fueron estas expresiones y otras de alcances semejantes las que dieron base a mi interpretación. El recuerdo que te hice de anteriores actuaciones y declaraciones tuyas no tendía a fundamentar mi interpretación que se sustentaba, repito, en ella misma; estaba destinado a explicarte el motivo por el cual me parecía que no debía desconcertarte tanto, ya que mi interpretación no se contradecía con lo que tú habías dicho o hecho con anterioridad. Eso fue todo.
La carta de Eduardo Frei a Bernardo Leighton (1975)
LA CARTA A BERNARDO LEIGHTON [1]
Eduardo Frei Montalva
[22 de Mayo de 1975]
Santiago, Mayo 22 de 1975.
Señor Bernardo Leighton Guzmán
Roma, Italia.
Querido Bernardo:
Recibí tu carta del 22 de abril y aprovecho el viaje de Angelo Bernasola para enviarte una respuesta. Tú me dices en ella textualmente: “He leído y releído tu carta, meditado con ánimo objetivo y abierto sobre cada una de sus líneas más expresivas. Otro espíritu no hace grato ni útil un intercambio de correspondencia. Trataré de seguir el orden de tus argumentaciones y juicios concretos”. En vista de la acuciosidad con que sigues mis pasos y argumentos y la forma de tu planteamiento, me parece que lo mejor es atenerse a la misma pauta.
Comienzas comentando mi frase que me desconcertó la interpretación dada por ti acerca de la declaración relativa a la expulsión del país de Renán Fuentealba, en que tú textualmente dices que se expresaba confianza en los actuales ocupantes del poder para ser el centro de la reconciliación de los chilenos, cosa que yo jamás he afirmado.
Comentando esta parte me dices que tengo razón, pues las palabras transcritas son tuyas y no mías. O sea, dejas estampado que me atribuías algo que se te ocurrió a ti, pero que yo no había escrito, lo que no deja de ser grave. Pero en vez de reconocer ese hecho tratas de justificarlo sobre la base de analizar una serie de actitudes mías para así explicar el que me hayas inventado una frase que no dije.
Prólogo al libro “De la «Vía Chilena» a la «Vía Insurreccional»” de Genaro Arriagada Herrera. Eduardo Frei Montalva (1974)
Prólogo al libro “De la «Vía Chilena» a la «Vía Insurreccional»” de Genaro Arriagada Herrera
Eduardo Frei Montalva
[Agosto de 1974]
Fácil es, incluso para el más débil, destruir una
ciudad hasta sus cimientos; pero es, en cambio,
muy dura empresa levantarla de nuevo.
PINDARO
Los sucesos vividos en Chile durante estos últimos cuatro años han tenido repercusión mundial.
Primero fue la curiosidad que despertara el ensayo para instaurar el “socialismo en libertad y por la vía legal”, y después la conmoción que produjera su fragosa y dramática caída.
Esa repercusión no se explica sólo por la naturaleza trágica de los hechos, pues, por desgracia, son con frecuencia sobrepasados por violencias que comprometen a pueblos más numerosos que por largos años han sido privados de su libertad o subyugados militarmente por potencias extranjeras, lo que no obsta para que quienes los oprimen se constituyan en acusadores y jueces.
Muchos son los que se han interrogado acerca de las causas que han motivado una impresión tan vasta como profunda.
Era necesario que pasara algún tiempo para intentar una respuesta, pues parecía imposible referirse con objetividad a ciertos acontecimientos sin chocar con pasiones y heridas demasiado recientes y dolorosas. Hacerlo, sin embargo, no resulta fácil, porque en general los que se refieren al caso chileno, más que dar a conocer la realidad, están interesados en ocultarla o instrumentarla en función de sus propios fines, usando ciertas tácticas publicitarias en boga que consisten en amedrentar y aplastar a los que no se someten a sus dictados. Y no faltan aquellos que, temerosos de caer bajo los ataques de quienes usan estos métodos y disponen de esas armas, se suman a ellos, o callan.
"La carta de Eduardo Frei a Mariano Rumor" (1973)
LA CARTA A MARIANO RUMOR [1]
Eduardo Frei Montalva
[8 de Noviembre de 1973]
Santiago, Noviembre 8 de 1973
Señor
Mariano Rumor
Presidente
Unión Mundial de la Democracia Cristiana
Roma, Italia
Muy estimado Presidente y amigo:
He creído de mí deber dirigirme a usted, y por su intermedio a la directiva de la Unión Mundial de la Democracia Cristiana, para que conozcan nuestro pensamiento frente a los hechos ocurridos en Chile y su repercusión exterior.
Tiene también por objeto señalar cómo una propaganda muy concertada y dirigida pretende ensombrecer el nombre de la Democracia Cristiana chilena y en especial el de algunos de sus personeros, sin que haya faltado quienes le han dado acogida, ignorantes de la verdadera realidad.
La Democracia Cristiana nació en Chile justamente para defender la libertad, el derecho y la democracia. En 40 años de existencia este partido nunca ha tenido una vacilación en la defensa de estos principios y en su combate especialmente contra todas las fuerzas fascistas que en la década del 30 al 40 gozaban de tanto prestigio y se extendían en nuestro hemisferio. Combatimos así a la Falange española, al rexismo belga, al fascismo italiano y al nacismo alemán.
Personalmente di testimonio de ello, al igual que todo nuestro partido, en libros, artículos y acciones correspondientes.
Fue este partido el que en 1957 contribuyó a la derogación de la Ley de Defensa de la Democracia que existía en Chile, y que colocaba fuera de la ley al Partido Comunista.
Por último, llegado este partido al gobierno que tuve el honor de presidir, dirigió al país dentro del más pleno respeto a las normas democráticas. Ningún partido político sufrió, no digamos persecución, sino ni la más leve molestia, al igual que en cualquier democracia europea. Y fue nuestro gobierno el que arrastrando en esos años muchos ataques, reanudó relaciones con Rusia y los demás países socialistas.
Los partidos que se han conducido de esa manera no pueden aceptar de nadie, ni de adversarios ni mucho menos de quienes se dicen amigos, la menor tacha a su limpia trayectoria democrática. Y digo esto porque, para asombro nuestro, estamos recibiendo ahora lecciones de democracia de los Partidos Comunistas y aun de quienes en su país ocuparon en el pasado cargos de Ministros en gobiernos dictatoriales.
La entrevista de Eduardo Frei en el diario ABC (1973)
LA ENTREVISTA DE EDUARDO FREI MONTALVA EN EL DIARIO "ABC"
Luis Calvo
[10 de Octubre de 1973]
La gente no se imagina, en Europa, que este país está destruido. No saben lo que ha pasado. Los medios informativos, o callaron lo que estaba ocurriendo desde 1970, en que Salvador Allende, rompiendo todas sus promesas, y alejándose de la legalidad, inicia una obra de destrucción sistemática de la nación, o dieron noticias falsas al mundo, porque eran, acaso, sin saberlo, cómplices de esta enorme falsedad: que se estaba haciendo un raro experimento político, consistente en la implantación del marxismo por métodos legales, constitucionales, civilizados. Y eso no ha sido verdad, ni es verdad. Y el mundo entero ha contribuido a la destrucción de este país, que hoy no tiene más salida salvadora que el gobierno de los militares.
El marxismo, con conocimiento y aprobación de Salvador Allende, había introducido en Chile innumerables arsenales, que se guardaban en viviendas, oficinas, fábricas, almacenes. El mundo no sabe que el marxismo chileno disponía de un armamento superior en número y calidad al del Ejército; un armamento para más de treinta mil hombres, y el Ejército chileno no pasa normalmente de esa cifra. Los militares han salvado a Chile y a todos nosotros, cuyas vidas no son ciertamente tan importantes como la de Chile, pero que son vidas humanas, y muchas, y todas amenazadas perentoriamente. Y no puedo decir que estemos aún a salvo, porque -ya lo ve usted día tras día- las Fuerzas Armadas siguen descubriendo reductos y arsenales. La guerra civil estaba perfectamente preparada por los marxistas. Y esto es lo que el mundo desconoce o no quiere conocer.
"El fin de Allende" editorial de la revista The Economist (1973)
"EL FIN DE ALLENDE"
Editorial de la revista británica The Economist , titulado "The end of Allende",
[15 de Septiembre de 1973]
La muerte transitoria de la democracia en Chile será lamentable, pero la responsabilidad directa pertenece claramente al Dr. Allende y a aquellos de sus seguidores que constantemente atropellaron la Constitución.
El Presidente Allende no se convirtió en mártir, aun cuando fuera cierto que se suicidó el martes. El bombardeo y asalto de su palacio presidencial y la toma del poder por los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas de Chile pusieron un fin amargo al primer gobierno marxista libremente elegido en Occidente.
Y la batalla parece apenas haber comenzado. Con la mayoría de los canales de comunicación de Chile con el mundo exterior aún restringidos, es difícil tener una idea más completa de la violencia que aparentemente continúa. Pero si una sangrienta guerra civil comenzara, o si los generales que ahora controlan el poder deciden no llamar a nuevas elecciones, no habrá duda alguna respecto de quien tiene la responsabilidad por la tragedia de Chile. La responsabilidad es del Dr. Allende y de aquellos en los partidos marxistas que aplicaron una estrategia para controlar el poder total, al punto que la oposición perdió las esperanzas de controlarlos por medios constitucionales.
Lo que ocurrió en Santiago no es un golpe típicamente latinoamericano. Las fuerzas armadas toleraron al Dr. Allende por casi tres años. En ese período, él se las ingenió para hundir al país en la peor crisis social y económica de su historia moderna. La expropiación de campos y empresas privadas provocó una alarmante caída en la producción, y las pérdidas de las empresas estatales, según cifras oficiales, superaron los $ 1.000 millones de dólares. La inflación alcanzó a 350% en los últimos 12 meses. Los pequeños empresarios quebraron; los funcionarios públicos y trabajadores especializados sufrieron la casi desaparición de sus sueldos por causa de la inflación; las dueñas de casa tenían que hacer interminables colas para obtener alimentos esenciales, y si es que encontraban. La creciente desesperación originó el enorme movimiento huelguístico que los camioneros iniciaron hace seis semanas.
Manifiesto al país de Salvador Allende, respondiendo al Acuerdo de la Cámara de Diputados contra su gobierno (1973)
MANIFIESTO AL PAIS RESPONDIENDO AL ACUERDO DE LA CAMARA DE DIPUTADOS CONTRA EL GOBIERNO [1]
Salvador Allende
[24 de Agosto de 1973]
Al país:
La Cámara de Diputados ha aprobado, con los votos de la oposición, un acuerdo político destinado a desprestigiar al país en el extranjero y crear confusión interna. Facilitará con ello la intención sediciosa de determinados sectores.
Para que el Congreso se pronuncie sobre el comportamiento legal del Gobierno, existe un solo camino: La acusación constitucional según el procedimiento expresamente contemplado por la Constitución. En las elecciones parlamentarias últimas sectores opositores trataron de obtener dos tercios de los senadores para poder acusar al Presidente. No lograron suficiente respaldo electoral para ello. Por eso, ahora, pretenden, mediante un simple acuerdo, producir los mismos efectos de la acusación constitucional. El inédito acuerdo aprobado no tiene validez jurídica alguna para el fin perseguido, ni vincula a nadie. Pero contiene el símbolo de la renuncia por parte de algunos sectores a los valores cívicos más esenciales de nuestra democracia.
En el día de anteayer, los diputados de oposición han exhortado formalmente a las Fuerzas Armadas y Carabineros a que adopten una posición deliberante frente al Poder Ejecutivo, a que quebranten su deber de obediencia al Supremo Gobierno, a que se indisciplinen contra la autoridad civil del Estado a la que están subordinadas por mandato de la Carta Fundamental, a que asuman una función política según las opiniones institucionales de la mayoría de una de las ramas del Congreso.
Que un órgano del Poder Legislativo invoque la intervención de las Fuerzas Armadas y de Orden frente al Gobierno democráticamente elegido, significa subordinar la representación política de la Soberanía Nacional a Instituciones Armadas.
El Acuerdo de la Cámara de Diputados de Chile (1973)
EL ACUERDO DE LA CAMARA DE DIPUTADOS DE CHILE
Resolución
[22 de agosto de 1973]
Considerando:
1º Que es condición esencial para la existencia de un Estado de Derecho que los Poderes Públicos, con pleno respeto al principio de independencia recíproca que los rige, encuadren su acción y ejerzan sus atribuciones dentro de los marcos que la Constitución y las leyes les señalan, y que todos los habitantes del país puedan disfrutar de las garantías y derechos fundamentales que les asegura la Constitución Política del Estado;
2º Que la juridicidad del Estado chileno es patrimonio del pueblo que en el curso de los años ha ido plasmando en ella el consenso fundamental para su convivencia y atentar contra ella es, pues, destruir no sólo el patrimonio cultural y moral de nuestra nación sino que, en la práctica, negar toda posibilidad de vida democrática;
3º Que son estos valores y principios los que se expresan en la Constitución Política del Estado que, de acuerdo a su artículo 2º, señala que la soberanía reside esencialmente en la nación y que las autoridades no pueden ejercer más poderes que los que ésta les delegue y, en el artículo 3º, se deduce que un Gobierno que se arrogue derechos que el pueblo no le ha delegado, incurre en sedición;
4º Que el actual Presidente de la República fue elegido por el Congreso Pleno previo acuerdo en torno a un estatuto de garantías democráticas incorporado a la Constitución Política, el que tuvo como preciso objeto asegurar el sometimiento de la acción de su Gobierno a los principios y normas del Estado de Derecho, que él solemnemente se comprometió a respetar;
"Discurso de presentación del Acuerdo Parlamentario" Claudio Orrego (1973)
Claudio Orrego Vicuña
[22 de Agosto de 1973]
Señor Presidente, para nadie es un misterio los gravísimos momentos que está viviendo el país, ni nadie ignora que en esta Cámara, en su primera legislatura ordinaria, ya nos hemos reunido más de una vez para tratar el progresivo deterioro de la situación del país.
Con motivo de una comunicación que la Excelentísima Corte Suprema de Justicia le enviará al Presidente de la República, esta Cámara celebró una sesión especial para tratar el problema del quiebre de la juridicidad chilena. En aquella ocasión, reiteramos, en forma patriótica y elevada, la preocupación que, desde estos bancos, tenemos por un proceso que, cada día, se ha ido haciendo más grave y más costoso, hasta el punto de que el país está sufriendo actualmente una crisis que no tiene parangón en nuestra historia patria, a lo largo de ciento sesenta y tantos años de vida independiente.
Por esta razón, hablo hoy día con la preocupación que les asiste a quienes hemos sido elegidos por el pueblo para defender la Constitución y la ley; a quienes hemos sido elegidos recientemente en un plebiscito nacional, como lo fueron las elecciones parlamentarias del 4 de marzo, para exigir rectificaciones que son de tal "obviedad", que resulta realmente penoso que el Jefe del Estado no se compadezca de su patria y no asuma las responsabilidades que le competen.
La última carta de Fidel Castro a Salvador Allende (1973)
LA ULTIMA CARTA DE FIDEL CASTRO A SALVADOR ALLENDE
[9 de Julio de 1973]
Querido Salvador:
Con el pretexto de discutir contigo cuestiones referentes a la reunión de países no alienados, Carlos y Piñeiro realizan un viaje a ésa. El objetivo real es informarse contigo sobre la situación y ofrecerte como siempre nuestra disposición a cooperar frente a las dificultades y peligros que obstaculizan y amenazan el proceso. La estancia de ellos será muy breve por cuanto tienen aquí muchas obligaciones pendientes y, no sin sacrificio de sus trabajos, decidimos que hicieran el viaje.
Veo que están ahora en la delicada cuestión del diálogo con la D.C. en medio de acontecimientos graves como el brutal asesinato de tu edecán naval y la nueva huelga de los dueños de camiones. Imagino por ello la gran tensión existente y tus deseos de ganar tiempo, mejorar la correlación de fuerzas para caso de que estalle la lucha y, de ser posible, hallar un cauce que permita seguir adelante el proceso revolucionario sin contienda civil, a la vez que salvar tu responsabilidad histórica por lo que pueda ocurrir. Estos son propósitos loables. Pero en caso de que la otra parte, cuyas intenciones reales no estamos en condiciones de valorar desde aquí, se empeñase en una política pérfida e irresponsable exigiendo un precio imposible de pagar por la Unidad Popular y la Revolución, lo cual es, incluso, bastante probable, no olvides por un segundo la formidable fuerza de la clase obrera chilena y el respaldo enérgico que te ha brindado en todos los momentos difíciles; ella puede, a tu llamado ante la Revolución en peligro, paralizar los golpistas, mantener la adhesión de los vacilantes, imponer sus condiciones y decidir de una vez, si es preciso el destino de Chile. El enemigo debe saber que está apercibida y lista para entrar en acción. Su fuerza y su combatividad pueden inclinar la balanza en la capital a tu favor aun cuando otras circunstancias sean desfavorables.
El Acta Rivera (1973)
SOFOFA y Eduardo Frei Montalva
[6 de Julio de 1973]
(Acta de la reunión que tuvo la directiva de la Sociedad de Fomento Fabril con el Presidente del Senado, Eduardo Frei Montalva, levantada ese mismo día por el abogado Rafael Rivera Sanhueza, entonces secretario de la directiva de esa sociedad)
Hoy viernes 6 de julio de 1973, día frío de invierno, al anochecer, la directiva de la Sociedad de Fomento Fabril, concurrió a entrevistarse con el presidente del Senado, don Eduardo Frei Montalva, quien había accedido a recibirla en las dependencias de la Cámara Alta, a las 18:30 horas.
Integraban el grupo Raúl Sahli Natermann, en su calidad de presidente subrogante, ya que el titular, Orlando Sáenz Rojas, se encontraba en el extranjero; Eugenio Ipinza Poblete, segundo vicepresidente; Sergio López Vásquez, tesorero; Fernando Aguero Garcés, gerente general, y Rafael Rivera Sanhueza, asesor jurídico.
Frei se demoró en recibirnos. Hubo que esperarlo en el salón de la presidencia alrededor de 45 minutos. Al ingresar, se excusó, expresando que había sostenido una reunión de emergencia con los senadores de oposición ante la grave situación que aquejaba al país.
Los representantes de Fomento Fabril le manifestaron su inquietud por el giro que habían tomado los acontecimientos a raíz del "tanquetazo" del viernes 29 de junio último (alzamiento frustrado del Regimiento Blindados Nº 2, comandado por el teniente coronel Souper), que había originado una toma masiva de industrias.
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