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diciembre 23, 2010
diciembre 11, 2010
Mensaje del Presidente de la República Argentina, Victorino de la Plaza, ante la Asamblea Legislativa (1914)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Victorino de la Plaza
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1914
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES:
SEÑORES DIPUTADOS:
Debido a la enfermedad del Excelentísimo Señor Presidente de la Nación, que le impide aún hacerse cargo del Gobierno, cábeme el alto honor de venir a daros cuenta de los asuntos del Estado, e inaugurar el quincuagésimo tercer período de vuestras sesiones ordinarias.
Ajeno sería a mi misión trazar planes de gobierno, porque como actúo en sustitución del Señor Presidente, considero que debo ajustar mi conducta, en cuanto sea posible, al programa por él formulado.
Compláceme, desde luego, manifestaros que la situación del país es completamente despejada en todo lo que se relaciona con nuestra política interior y exterior; y que, por fortuna, ninguna sombra de intranquilidad o desconcierto obscurece punto alguno de nuestro dilatado territorio.
La gravitación que ejerce la conducta circunspecta del poder nacional, sobre la marcha política y administrativa de las provincias, se deja sentir de la manera más satisfactoria; y la forma moderada con que van respectivamente respondiendo a esa influencia, demuestra a la vez, que las instituciones asumen su imperio sobre las costumbres y que predominan en éstas la cultura y la razón públicas.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, Victorino de la Plaza, ante la Asamblea Legislativa (1915)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Victorino de la Plaza
AL ABRIR LAS SESIONES DEL H. CONGRESO
MAYO DE 1915
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES:
SEÑORES DIPUTADOS:
Antes de daros lectura del Mensaje, cumplo con el penoso deber de recordar el lamentable fallecimiento de personajes ilustres, que desempeñaron sucesivamente la Presidencia y Vicepresidencia de la República.
Me refiero desde luego al señor Doctor Don Roque Saenz Peña, quien después de ilustrar su nombre en las letras y en la diplomacia, supo destacarse como un gobernante de elevados principios y tendencias políticas. Queda culminantemente grabada su acción como primer magistrado, entre otros actos, en la libertad electoral.
El señor Teniente General Don Julio A. Roca, prestigioso militar y eminente hombre de estado, deja escrito su recuerdo en la memorable campaña al Desierto y en todos sus actos de paz, administración y progreso durante sus dos períodos presidenciales.
El señor Doctor Don José Evaristo Uriburu, sirvió por largos años en la carrera diplomática. Fue electo Vicepresidente de la República y al retiro del Doctor Don Luis Saenz Peña, asumió la Presidencia, desempeñándola con notoria consagración.
El señor Doctor Don Norberto Quimo Costa, hombre político que después de servir con brillo altos cargos, ejerció dignamente la Vicepresidencia de la República.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, Roque Saenz Peña, ante la Asamblea Legislativa (1913)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Roque Saenz Peña
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN 6 DE MAYO DE 1913
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES; SEÑORES DIPUTADOS:
La República está en paz.
Ninguna nube empaña los horizontes, ningún conflicto amenaza interrumpir las armonías de nuestro engrandecimiento. La libertad avanza en cada nuevo comicio un jalón orientador de la vida democrática. Es un hecho que los ciudadanos votan, las rentas crecen sin mermas ni filtraciones, el comercio exterior marca cifras no alcanzadas en la historia de nuestra economía, la corriente inmigratoria supera a las anteriores, las industrias valorizan los productos del suelo, los cultivos se dilatan y el oro afluye como no lo hizo jamás, por virtud de nuestra propia potencialidad.
Gozamos del respeto de las naciones. Una sólida amistad nos vincula a la comunión de los Estados, trabajando nuestra notoriedad y afirmando nuestro crédito que es índice de concepto y de prestigio exterior, a la vez que llamamiento y divulgación de florescencias que incorporan fuerzas nuevas y vivientes al organismo nacional.
Paz, derechos, garantías, actividad republicana, instituciones, producción y riqueza; tal es el cuadro que los hechos atestiguan y la estadística confirma. Sin embargo, no ha llegado la República a la culminación de sus anhelos; se ha creado un ambiente nuevo, es evidente; llevamos una vida comicial desconocida y actuante, es indudable; pero si bien nos dirigimos a la conquista de la democracia con amor y con sinceridad, nos falta mucho camino para andar hasta que las garantías se perciban efectivas en toda la extensión del territorio bajo la acción de las leyes emanadas de vuestro patriotismo.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, Roque Saenz Peña, ante la Asamblea Legislativa (1912)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Roque Saenz Peña
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN 7 DE JUNIO DE 1912
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
No desconozco su composición, real promesa de labor, ni dejo de presentir dificultades de las que son inherentes a todos los períodos evolutivos; retardarlos u omitirlos por temor a la complicación, sería temer a la misma democracia eternamente movimentada y actuante; sería incurrir en una cobardía cívica que, como lo tengo dicho, no penetró en el espíritu de los constituyentes ni en el concepto creador de la nacionalidad.
Las reformas no emergen de la quietud, ni se nutren de temores, ni obran por contemplación; operan como las fuerzas de la naturaleza, por leyes irresistibles no exentas de accidentes y de contrastes. Si hay quebranto o desmedro individual, yo lo lamento, porque no ha entrado en mi mente inferir daño a partidos ni a personas; pero he venido al gobierno con ideas hechas y objetivos superiores claramente enunciados: he traído el concepto exacto de las garantías que debo a los ciudadanos, y para hacerlas cumplir, yo necesito implantarlas sin reservas mentales ni transacciones que faciliten favores ni exclusivismos. Negar o desconocer estas prerrogativas que no son concesiones de ningún poder, sino derechos de los electores, oprimir a partidos determinados o hacer triunfar por artificio a los que me fueran gratos, sería desinteresarme en el gobierno de lo que ofrecí en el llano, incurriendo en una claudicación; y quien me haya supuesto capaz de cometerla fundando en ella su adhesión a mi gobierno, no sólo habría carecido de razón, sino que me la daría para sentirme lastimado.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, Roque Saenz Peña, ante la Asamblea Legislativa (1911)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Roque Saenz Peña
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN 12 DE MAYO DE 1911
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES:
SEÑORES DIPUTADOS:
En cumplimiento de la Constitución, cábeme la honra de inaugurar el nuevo período legislativo, función que me permite traer a este recinto, hablando al pueblo en sus representantes, criterios de optimismo y de verdad.
Reciente todavía la iniciación de mi Gobierno, no habré de emplear grandes palabras para disimular la brevedad de los términos y el corto camino andado; pero entiendo haber podido afirmar los propósitos de administración y de política, confesados por el candidato y ratificados por el gobernante. Mi programa ha comenzado la obra lenta y reposada de comprobar su realidad, y abrigo el convencimiento de que mis conciudadanos han sentido la sinceridad de mi intención. Aprecio con profundo reconocimiento la fe acordada a mi palabra, mirando en esa confianza un éxito y un presagio para el esfuerzo que me tengo señalado: dar efectividad irrevocable a nuestras instituciones republicanas por la plena verdad del sufragio.
No me he atribuido, en ningún caso, la singular aptitud de operar transformaciones instantáneas por mi sola intervención. La presidencia es factor concurrente y relativo en la evolución nacional, y su titular no espera de su labor modificaciones radicales en plazos perentorios. Es la obra de todos y no aspiro sino a llenar honradamente mí parte en el deber colectivo. Me ha tocado presidir a la nación adulta, madurada por la grandeza material y la elevación de su cultura para la práctica de la democracia. La perfección misma del régimen habrá de conseguirse en el tiempo, trabajosamente, vencidas las duras pruebas de su formación y desarrollo.
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diciembre 10, 2010
Mensaje del Presidente de la República Argentina, José Figueroa Alcorta, ante la Asamblea Legislativa (1910) [2/2]
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
José Figueroa Alcorta
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1910
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
[2° y última parte]
JUSTICIA E INSTRUCCIÓN PÚBLICA
La Administración de Justicia adquiere cada día mayor prestigio, y sólo necesita, para responder cumplidamente a sus altos fines, el aumento de su personal superior y la reforma de las leyes orgánicas y procesales en vigencia.
El P. E. ha cumplido la promesa que hiciera a V. H. al inaugurar sus sesiones del año ppdo., presentando con su Mensaje de fecha 8 de Junio último un proyecto de ley de reorganización de los Tribunales de la Capital, sobre la base de la unificación del fuero, para hacer cesar la incongruencia que resulta de la subsistencia de dos jurisdicciones ejercidas por jueces igualmente nacionales.
Esta modificación fundamental, llevaba aparejada la creación de una nueva Cámara de Apelaciones en lo Civil, el desdoblamiento de la de Apelaciones en lo Comercial, Criminal y Correccional y el aumento proporcional de Jueces de primera instancia para acelerar el despacho de los asuntos en que intervienen.
La Cámara de Apelaciones en lo Civil ha tenido en el año 1909 una entrada de 387 expedientes para sentencia definitiva y 1604 interlocutorios que, agregados a 555 de años anteriores, formaban un total de 2564. Salieron con sentencia 2084 expedientes, quedando un remanente de 462. El Tribunal no ha conseguido, no obstante su notoria y encomiable labor, agotar el despacho de los asuntos pendientes y esta dificultad será mayor en lo sucesivo por el funcionamiento de un nuevo Juzgado en lo Civil, que aumentará el movimiento de los juicios y consiguientemente el número de. los que deban pasar al grado de apelación.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, José Figueroa Alcorta, ante la Asamblea Legislativa (1910) [1/2]
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
José Figueroa Alcorta
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1910
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
[1° Parte]
SEÑORES SENADORES:
SEÑORES DIPUTADOS:
Os saludo con votos de congratulación patriótica, al inaugurar las sesiones del Congreso Legislativo de 1910, centenario de nuestra gloriosa emancipación política.
La evocación siempre saludable y grande a la Providencia tutelar de la Patria, a los días luminosos de su historia, al recuerdo de sus próceres y a sus lides fecundas por la libertad, está en el ambiente público del país en este momento histórico, y no corresponderíamos dignamente a él, si no contempláramos la grandeza del presente a través de las glorias del pasado, si todos nuestros sentimientos e inspiraciones de la hora actual no se elevaran al alto nivel del pensamiento y de la acción de Mayo.
Las expansiones del alma argentina, que adelantándose al día consagrado, tienen ya repercusión calurosa en todos los ámbitos de la Nación, están templadas en el ideal y en el concepto de la gran epopeya, y se acrecientan y difunden con el estímulo y el aplauso del mundo, que nos proclama victoriosos en la brega azarosa de una centuria en que se ha hecho todo: la independencia, la organización, las instituciones, la nacionalidad, el pueblo, el gobierno, el país libre y grande que forjó la visión anhelosa de nuestros próceres.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, José Figueroa Alcorta, ante la Asamblea Legislativa (1909)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
José Figueroa Alcorta
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1909
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES, SEÑORES DIPUTADOS:
La satisfacción legítima de daros cuenta del estado de la Nación en condiciones de excepcional prosperidad, se amenguaría ante los últimos sucesos, por tantos conceptos deplorables, que han alterado en los días precedentes la vida normal de esta ciudad, si no debiera agregar que el restablecimiento de la normalidad se ha producido por la gravitación natural de los mismos intereses afectados, y por la acción moderada y firme de los resortes de gobierno que ha correspondido ejercitar.
Preparada y dirigida por agitadores profesionales, que en su mayor parte entran al país y se radican, y aun prosperan, al amparo de la liberalidad generosa de nuestras leyes, la última conmoción sectaria ha llegado en la propaganda y en el hecho, a límites extremos que es urgente prevenir en lo sucesivo, como exigencia no ya sólo del orden social, sino de la estabilidad misma del país.
Una represión oficial que se acusa de excesiva, y respecto de la cual se practican los esclarecimientos correspondientes para determinar, si las hubiere, las responsabilidades del caso, ha servido de pretexto a represalias de subversión y de desorden de todo punto injustificables.
No se han ejercitado, sin embargo, medios excepcionales de restablecimiento del orden, ni se han puesto en vigor facultades y medidas extraordinarias con que provee nuestro régimen constitucional para los casos de excepción, porque el poder moral y material del gobierno de la Nación, dentro de la normalidad de sus funciones es y debe ser siempre superior a estas perturbaciones exóticas en el ambiente político y económico del país.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, José Figueroa Alcorta, ante la Asamblea Legislativa (1908)
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
José Figueroa Alcorta
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1908
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES, SEÑORES DIPUTADOS:
Vengo una vez más a cumplir el deber constitucional de inaugurar vuestras sesiones ordinarias, y daros cuenta del estado general de la Nación.
Difícilmente se habrá presentado a un Presidente argentino un conjunto de circunstancias que, como las actuales, reclame con mayor imperio el ejercicio de sus derechos a esta elevada tribuna.
Llego a ella con la serena persuasión de que no alcanzan hasta aquí los ecos disonantes de las contiendas partidistas, ni pueden irradiar desde esta altura sino los conceptos genuinos de la verdad como principio y como régimen, del deber como norma inquebrantable de actuación, del patriotismo como inspiración y como sentimiento.
En la evolución de los sucesos constitutivos de la actualidad política, habrá errores, imprevisiones o deficiencias; las pasiones habrán impreso en algunos casos su sello característico, y en el roce de intereses y de opiniones no siempre se habrá mantenido el punto de mira al nivel de los altos ideales y de las grandes causas; pero puedo afirmar, por lo que a mí respecta, que en caso alguno mis procederes de mandatario han sido determinados por un designio opuesto a lo que entiendo por los deberes y facultades que me conciernen, mientras cumple a mi lealtad reconocer situación equivalente a los que han ejercido el legítimo derecho de disentir con mis ideas o con mis actos de gobernante.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, José Figueroa Alcorta, ante la Asamblea Legislativa (1907)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
José Figueroa Alcorta
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1907
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES, SEÑORES DIPUTADOS:
En cumplimiento de un deber constitucionalmente establecido, me propongo daros cuenta del estado general de la Nación, al inaugurar el período ordinario de vuestras sesiones legislativas.
El cuadro de la actualidad nacional ofrece en su conjunto una demostración tan concluyente de energía, de vitalidad y de expansión progresiva, que satisface las más optimistas previsiones del cálculo económico, y halaga las más extremas exigencias del patriotismo.
La prosperidad y el adelanto en todos los órdenes de la vida orgánica argentina, son hechos impuestos a la consideración de propios y extraños, con caracteres perfectamente definidos; el desenvolvimiento es pleno, franco, sin restricciones ni artificios; el país crece, progresa y acentúa cada día con más vigor su influencia económica en el concierto mundial de la producción y la riqueza; y como lo haré notar en el detalle de las grandes síntesis que consignaré más adelante, esta evolución de crecimiento se realiza en forma y términos que vence todas las dificultades, domina los mayores obstáculos y se abre paso con demostraciones de capacidad vital realmente excepcionales.
A esta situación de progreso y de estabilidad efectiva en el orden de la economía material, puede y debe corresponder una situación equivalente de adelanto positivo, en el desenvolvimiento moral y político del país, y apresurémonos a decir que no hay nada fundamental que obste a la realización de ese paralelismo de fuerzas colectivas, que es en realidad la aspiración y el desiderátum de los pueblos civilizados.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, José Figueroa Alcorta, ante la Asamblea Legislativa (1906)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
José Figueroa Alcorta
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1906
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES, SEÑORES DIPUTADOS:
Llamado a regir desde la primera magistratura los destinos de la república, en la situación excepcional originada por un hecho que no obstante la previsión constitucional afecta hondamente primordiales resortes de gobierno, debo al país, ante su más alta asamblea representativa, la expresión sincera y leal de las ideas y propósitos que aspiro realizar en el gobierno.
Pero antes de expresar mi pensamiento con referencia a los asuntos del Estado, permítaseme consignar, que el duelo público ha rendido homenaje justiciero y digno a las altas virtudes, a los grandes servicios y a las nobles cualidades que cimentaron el prestigio y el respeto del ilustre Presidente que el país profundamente conmovido ha visto desaparecer apenas concluida la primera jornada de la ardua empresa confiada a su patriotismo y a su pericia.
El presidente doctor Quintana no ha pasado estérilmente por la dirección suprema del Estado: la intensidad de su pensamiento y la firmeza de su actuación han compensado la brevedad del término en. que ejerció su mandato; y ahí queda marcada la huella de su labor inteligente y de sus elevadas concepciones de estadista en leyes de su iniciativa o de sus auspicios de colegislador, en resoluciones de administración y de gobierno, que solucionan y terminan delicadas cuestiones de interés público y fiscal; y ahí queda sobre todo, como itinerario de una visión superior, como condensación de ideales patrióticos y de medios positivos de realizarlos, como modelo de plan de actuación política y administrativa, para que se cumpla en el presente y en el porvenir, mientras subsista el régimen de nuestras instituciones, ahí queda, decía, su programa de gobierno, que representa en su esencia un legado inestimable, que tenemos el deber moral y político de aceptar y de cumplir, en el concepto fundamental que lo determina.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, Manuel Quintana, ante la Asamblea Legislativa (1905)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Manuel Quintana
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1905
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES, SEÑORES DIPUTADOS:
Me toca abrir, por primera vez, un nuevo período de vuestras sesiones ordinarias.
Antes de daros cuenta del estado general de la República como lo prescribe la Constitución me permitiréis que ratifique en todas sus partes el programa inaugural de mi gobierno. Nada tengo que enmendar a sus solemnes compromisos y, si los formulé con sinceridad y patriotismo, el juicio público ha fortificado después mis propias convicciones.
Debo hacer un gobierno de progreso en el orden administrativo y un gobierno institucional en el orden político.
Para el fomento de los adelantos generales, espero contar con el auxilio de las fuerzas vivas del país. Y ante la lucha de los intereses y de las pasiones que despierta la política, no puedo olvidar que, en el ejercicio del Poder Ejecutivo tengo que ser, sino la primera, la más inmediata garantía de todos los derechos. En la capital y en las provincias, ciudadanos y gobernantes pueden exigir mi imparcialidad, pera no deben esperar que complique mi alta investidura en las contiendas cívicas. No es por jactancia, sino en cumplimiento de mis deberes constitucionales, como yo los entiendo, que me coloco por encima de los movimientos democráticos para presidirlos con justicia.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, Julio A. Roca, ante la Asamblea Legislativa (1904)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Julio A. Roca
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1904
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
Por última vez me cabe el honor de inaugurar vuestras sesiones, y grato debe sernos realizar este acto constitucional en una situación propicia, de crédito, de bienestar y de prosperidad general.
La Nación Argentina crece y se desarrolla en proporciones extraordinarias, tanto en lo material como en lo moral. Cada día se nota una mejora en la práctica de sus instituciones democráticas. Su grandeza futura no es ya la aspiración vaga e incierta del patriotismo, sino que toma los perfiles y los caracteres de la realidad.
Eso se siente y se ve, por propios y extraños, en las múltiples manifestaciones de nuestra vida de labor, consignado en datos irrefutables, en cifras elocuentes, en signos visibles de cultura intelectual y espíritu de progreso, toda vez que se observen atentamente los hechos y las conquistas realizadas en todos los ramos de la actividad humana.
Hemos pasado el difícil período de los sacrificios impuestos por nuestra seguridad y por la misma expansión económica del país, y éste ha recogido una gran lección que ha de incorporarse sin duda a sus progresos: la de que una era de paz y de trabajo será siempre una fuente fecunda de bienes incalculables y el más grande de los dones que nuestro propio juicio y la providencia pueden dispensarnos.
Es a favor de ella que podremos dedicarnos con más acierto y provecho al perfeccionamiento de nuestras instituciones sociales y políticas, sin incurrir en apresuramientos ni violencias, con la serenidad de los organismos sanos y vigorosos que tienen la conciencia de su fuerza y con amor sincero y profundo por la patria, que ha sido en todas las épocas de nuestra accidentada historia, y en los más grandes conflictos, fuente de inspiraciones elevadas y de soluciones salvadoras.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, Julio A. Roca, ante la Asamblea Legislativa (1903)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Julio A. Roca
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1903
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES Y DIPUTADOS:
El Congreso abre este año sus sesiones hallando a la República libre de temores o desinteligencias, de complicaciones o peligros interiores o exteriores, considerada por los demás pueblos, creciendo y desenvolviéndose vigorosamente, en una situación próspera y floreciente. La crisis ha sido tan penosa como prolongada, pero hemos sabido soportar y vencer los malos tiempos y los contrastes a fuerza de perseverancia y de firmeza, adquiriendo los conocimientos y la experiencia que debemos utilizar en el futuro.
Se inicia una era de progreso, real y positivo. El país está lleno de confianza en sus propias fuerzas y se entrega con energía al trabajo productivo. Los capitales vuelven en proporciones considerables, y vemos con satisfacción que en los mercados europeos se ha restablecido por completo el crédito argentino, que es el más poderoso agente de nuestra riqueza y civilización.
Las óptimas cosechas con que hemos sido favorecidos, y que evocan el recuerdo de las bendiciones bíblicas, han estimulado en todas las esferas el espíritu de empresa, que tomará nuevo impulso ante las perspectivas de un año más benéfico y fecundo. La vida industrial, comercial y financiera recobra su antiguo vigor. La importación toma mayor impulso; la exportación alcanza proporciones desconocidas hasta ahora; la renta aumenta y hay una notable reacción en todos los negocios.
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Nuestras relaciones con los demás Estados soberanos, han ido extendiéndose cordialmente, y han llegado desde los extremos del mundo los representantes de pueblos pertenecientes a diversas razas e instituciones, trayéndonos sus votos de amistad y simpatía: reconocimiento y expresión a un tiempo de concordia y solidaridad humana.
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Mensaje del Presidente de la República Argentina, Julio A. Roca, ante la Asamblea Legislativa (1902)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Julio A. Roca
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1902
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
HONORABLES SENADORES Y DIPUTADOS:
Vengo A inaugurar el período ordinario de vuestras sesiones, bajo la impresión, dolorosa de la inesperada muerte del Dr. Amancio Alcorta, Ministro de Relaciones Exteriores, cuya desaparición ha conmovido profundamente todo el país, que pierde en él a uno de sus más nobles, .constantes y desinteresados servidores.
_____________
La República está en paz y armonía con todos los Estados soberanos. Las cuestiones de límites que sostuvimos han quedado ya resueltas, o en vías de resolverse, por los procedimientos regulares establecidos al efecto en los convenios respectivos.
Con el propósito de estrechar nuestras relaciones con el mundo civilizado y especialmente con los Estados de América, hemos celebrado diversos tratados de arbitraje que serán sometidos oportunamente a vuestra, consideración y hemos concurrido a la segunda conferencia Internacional de Méjico, en que han estado representados todos los Estados del continente, y donde los delegados de esta República han sido fieles intérpretes de nuestra política internacional.
Tenemos, en efecto, una política exterior abonada por larga tradición, con arreglo a la cual hemos buscado invariablemente, por acuerdos directos o por el arbitraje, el desenlace amistoso de todas nuestras diferencias, sin que los principios a que esa política obedece hayan sido alterados, ni bajo las exigencias extremas de la guerra o la victoria.
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