BASE DE DATOS: CONSTITUCIONES - JURISPRUDENCIA - DOCUMENTOS, VIDEOS Y DISCURSOS HISTÓRICOS - BIBLIOTECA VIRTUAL
Mostrando entradas con la etiqueta Mensajes Presidenciales 1917-1929. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mensajes Presidenciales 1917-1929. Mostrar todas las entradas
diciembre 28, 2010
diciembre 27, 2010
diciembre 26, 2010
Mensaje del Presidente de la República Argentina, Hipólito Yrigoyen, ante la Asamblea Legislativa (1929)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Hipólito Yrigoyen
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1929
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
Buenos Aires, 24 de mayo de 1929.
Al honorable Congreso de la Nación:
Han sido tales y tantos los problemas de regularización y legalización administrativa a que se ha visto abocado el Poder Ejecutivo desde que asumió el gobierno que a pesar de su mayor consagración al respecto no ha podido terminar aún con las debidas soluciones.
Ello no obstante, ha afrontado las demandas del orden público y privado, garantizando el ejercicio de todos los derechos dentro de la mayor tranquilidad y respeto, así como el desenvolvimiento y estabilidad de las labores nacionales. Así, ha resguardado la producción contra los efectos de la crisis agrícola mundial; ha reanudado numerosas obras públicas que habían sido suspendidas e iniciado otras nuevas, reclamadas todas por la cultura y la civilización del país; ha dado impulso a los transportes ferroviarios, mejorando sus elementos constitutivos, iniciando la extensión de las líneas del Estado, y obteniendo de las empresas la promesa -ya en ejecución- de dar mayor amplitud a sus redes para facilitar y abaratar el movimiento de los productos en el territorio nacional.
diciembre 25, 2010
Mensaje del Presidente de la República Argentina, Marcelo T. de Alvear, ante la Asamblea Legislativa (1928)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Marcelo Torcuato de Alvear
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1928
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES:
SEÑORES DIPUTADOS:
Van a cumplirse los seis años que por imperio de la Constitución cerrarán el ciclo de mis funciones como Presidente de la República. No tengo el propósito de analizar, en esta ocasión, mi propia obra. Al pueblo argentino, y a vosotros, sus representantes, compete esa misión, si la consideráis oportuna. Pero no me es posible, en estos momentos, dejar de referirme, aunque sea someramente, a ciertos compromisos básicos que contraje públicamente cuando me hice cargo de la alta investidura nacional y de deciros hasta qué punto creo haber cumplido aquellos compromisos, y en qué forma lo he hecho.
Cuando el Honorable Congreso de la Nación, recibió mi juramento constitucional, me oyó decir que una ley moral de mi vida me hizo pensar siempre que la «confianza que se inspira es deuda que se contrae». Bajo el imperio de ese principio he ejercido las funciones que el pueblo me asignó, sin entregar a la inspiración, improvisada en el instante, la interpretación de los grandes intereses cuya custodia era mi sagrado deber.
Etiquetas:
Mensajes Presidenciales 1917-1929
Mensaje del Presidente de la República Argentina, Marcelo T. de Alvear, ante la Asamblea Legislativa (1927)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Marcelo Torcuato de Alvear
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1927
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
SEÑORES SENADORES:
SEÑORES DIPUTADOS:
Os traigo la palabra del Presidente de la Nación en circunstancias en que el país empieza a conmoverse agitado por la aproximación de la campaña electoral llamada a renovar el gobierno de la República.
En estos momentos -es necesario reconocerlo- sobre el juego normal de todas las actividades sociales se cierne la preocupación dominante que acabo de señalar. Y, a medida que el tiempo avance y la hora solemne se acerque, irá acentuándose el fenómeno, absorbiendo la acción de los hombres representativos y dirigentes y atrayendo la atención del pueblo.
Sería inútil, pues, además de ser contrario a la sinceridad, que pretendiéramos eludir el tema. Y, si nuestra despreocupación al respecto fuese verdadera, el caso sería el peor, pues nada me parece más dañoso para la salud espiritual de la Nación ni más contrario a su evolución progresiva, que la indiferencia de sus ciudadanos frente al problema de saber quienes han de gobernarla y de qué manera deberán hacerlo.
Tengo bien acreditada esta profesión de fe democrática puesto que, sean cuales fueren las razones y los derechos que mis conciudadanos tengan para discutir el acierto de mis inclinaciones políticas o la eficacia de mi acción de gobernante, nadie ha de negarme la satisfacción de haber sido un soldado de la democracia argentina en todas las horas buenas y malas de sus luchas y de sus triunfos en los últimos y fecundos treinta años de su desenvolvimiento.
Etiquetas:
Mensajes Presidenciales 1917-1929
diciembre 23, 2010
Mensaje del Presidente de la República Argentina, Hipólito Yrigoyen, ante la Asamblea Legislativa (1922)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Hipólito Yrigoyen
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1922
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
Honorable Congreso:
Con la más patriótica y justa satisfacción, me es dado deciros, confirmando mis mensajes anteriores, que, tras el esfuerzo realizado, sin precedente en los anales de las reivindicaciones históricas, hemos llegado a la culminación definitiva de los imperativos categóricos del derecho público argentino, por cuya suprema sanción la nacionalidad se debatió y desangró durante toda su existencia.
Las grandes conquistas de la justicia, del derecho y de la libertad, que fundamentan la esencialidad de la vida universal, se expanden hoya todos los ámbitos del país y se exteriorizan por las más efectivas y prestigiosas consagraciones.
Esa es la magna obra de la reparación, cuyos fervores únicamente se inflamaron al incentivo del supremo deber, llevando a cabo la más formidable contienda de moral política de los tiempos que salvó a la Nación de todos los precipicios a que había sido arrojada y la encumbró en el glorioso pedestal de sus tradiciones, constituyen un modelo tan acabado de virtudes cívicas y de perdurables enseñanzas, que irradian en el alma nacional, presagiando inmensos bienes.
Su conservación y mantenimiento debe ser un mandato sagrado de orden público para los gobernantes, sin que la legitimidad con que ejerzan sus funciones los exima y los resguarde de las responsabilidades consiguientes, sino que, por el contrario, les impone mayor celo, si cabe, en la acentuación y caracterización del concepto.
Mensaje del Presidente de la República Argentina, Hipólito Yrigoyen, ante la Asamblea Legislativa (1921)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Hipólito Yrigoyen
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1921
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
Buenos Aires, mayo 20 de 1921.
Señores senadores; señores diputados:
En cumplimiento de la prescripción constitucional que faculta al Poder Ejecutivo para hacer anualmente la apertura de las sesiones del Congreso, paso a informaros someramente del estado de la Nación, cuya detallada exposición vuestra honorabilidad la encontrará en las memorias ministeriales.
INTERIOR
Dentro de la más segura estabilidad del orden público, el pueblo de la República colabora con su acción consecutiva y eficaz en la obra de saneamiento institucional, político y administrativo que la opinión nacional consagrara en los memorables comicios de 1916.
El gobierno de la Nación surgida de aquella sanción histórica, cumpliendo fiel y rigurosamente sus mandatos, puede asegurar que no terminará el actual período sin que contemplemos plenamente realizado el ideal republicano con que soñaron los organizadores de la nacionalidad.
Los pueblos han recuperado su soberanía, que fue siempre usurpada por la simulación, el fraude y la violencia; y si alguna vez se notan tropiezos en estos primeros pasos de la vida democrática, no debe culparse de ello a los que recién pueden ensayar su ejercicio, sino a los que, hasta ahora, lo impidieron, retardando el desenvolvimiento del organismo institucional de la República, su cultura y su civilización.
Mensaje del Presidente de la República Argentina, Hipólito Yrigoyen, ante la Asamblea Legislativa (1920)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Hipólito Yrigoyen
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1920
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
Buenos Aires, mayo 10 de 1920.
Señor presidente del honorable Senado de la Nación;
Tengo el honor de dirigirme al señor presidente comunicándole que por decreto de hoy, ha sido señalado el 14 del corriente, a horas 15, para la solemne apertura del 59° período legislativo del honorable Congreso de la Nación.
Dios guarde al señor presidente.
HIPOLITO YRIGOYEN
R. Gómez
Buenos Aires, mayo 14 de 1920.
Al honorable Congreso de la Nación:
Al inaugurar el 59° período legislativo tengo la infinita satisfacción de confirmar, con plena evidencia, que las visiones y los presagios que culminaron en el espíritu del pueblo argentino al acometer la magna obra de la redención moral y política, se esplenden maravillosamente; mientras que todos los perversos pronósticos y todos los siniestros augurios opuestos han pasado a confinarse, por su misma índole, en los abismos del régimen caduco.
La Nación ha entrado en el período de vida que era justo esperar dadas las actitudes asumidas y los acontecimientos realizados tanto en el orden interno como externo. Habiendo así caracterizado su verdadera significación, experimentamos hoy las altas consideraciones que hemos sabido inspirar y mantiene las relaciones más cordiales con todas las naciones y las más afectivas con las de América, en forma que, así como nosotros, les deseamos los mayores progresos y engrandecimientos, recibimos de ellas los mismos estímulos que nos identifican en iguales anhelos, quedando desvanecidas todas las cavilaciones y recelos que gravitaron durante el pasado.
Mensaje del Presidente de la República Argentina, Hipólito Yrigoyen, ante la Asamblea Legislativa (1919)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Hipólito Yrigoyen
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1919
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
Buenos Aires, mayo 16 de 1919.
Al honorable Congreso de la Nación:
En uso de las atribuciones conferidas al Poder Ejecutivo por el artículo 86, inciso 11 de la Constitución Nacional, y de acuerdo con el decreto de convocatoria de fecha 12 del corriente, tengo el honor de enviar a vuestra honorabilidad el mensaje sobre el estado de la administración, declarando inaugurado el presente período legislativo:
Dios guarde a vuestra honorabilidad.
HIPOLITO YRIGOYEN
R. GÓMEZ
____
INTERIOR
He dicho ya que la Nación ha dejado de ser gobernada para serlo por sí misma y esta magna conquista que es la base constitutiva de la vida orgánica de las sociedades por la cual viene lidiando la humanidad y haciendo los esfuerzos más grandes, no habrá de malograrse estando el poder en mis manos.
Cuando esta imponente concepción ha llegado a transfundir su virtualidad en la psicología moral y en el alma de los pueblos, ellos tienen el más evidente derecho a exigir amplio espacio de acción para las justas trasformaciones que han de llevarlos por las rutas seguras de la verdad y de la justicia a sus definitivos y permanentes destinos.
Mensaje del Presidente de la República Argentina, Hipólito Yrigoyen, ante la Asamblea Legislativa (1918)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Hipólito Yrigoyen
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1918
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
Buenos Aires, mayo 16 de 1918. [1]
Señores senadores, señores diputados:
A los graves problemas de todo orden a que se encontró avocado el actual gobierno, debía agregarse la situación política interna del país que reclamaba la acción reparadora de los altos poderes del Estado.
Solucionados aquellos problemas, el Poder Ejecutivo consideró como su primer deber dedicar su atención a la obra de restablecer el imperio de las instituciones y el afianzamiento de los principios democráticos, cumpliendo así el mandato que recibiera del pueblo de la Nación.
En las provincias [2], como en esta capital [3], sus habitantes gozan hoy de las más amplias garantías; y ante la firme resolución del gobierno de no permitir que se usurpe, defraude o menoscabe el derecho de sufragio, hacen saludable vida cívica, en la seguridad de que concurrirán a comicios libres y garantidos donde será respetada la voluntad popular.
Bajo estos auspicios acaba de efectuarse la renovación de la honorable Cámara de Diputados de la Nación; y se reorganizan en las provincias sus gobiernos. [4]
En poco tiempo más, no podrá, pues, dudarse de la legitimidad de los gobiernos, y después de larga y azarosa contienda por las libertades públicas, habremos restablecido definitivamente el imperio de la constitución.
Mensaje del Presidente de la República Argentina, Hipólito Yrigoyen, ante la Asamblea Legislativa (1917)
MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ARGENTINA
Hipólito Yrigoyen
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN DE MAYO DE 1917
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina
Buenos Aires, mayo 11 de 1917
Sala de sesiones
Al honorable Congreso de la Nación.
Los arduos y complejos problemas que han absorbido la acción sin tregua del Poder Ejecutivo, encaminada a la vez a corregir hondas deficiencias administrativas que perturban la regularidad funcional del gobierno, no le han permitido reunir todos los elementos de información de la administración pasada, que debe elevar a la consideración de vuestra honorabilidad conjuntamente con los que se refieren a su gestión propia.
No quiere, sin embargo, el Poder Ejecutivo retardar por esta causa la iniciación de las tareas del honorable Congreso, y prefiere inaugurarlas de inmediato, sin perjuicio de enviar en breve el men¬saje completo con la expresión de sus juicios y propósitos. [1]
Entretanto, anticipo a vuestra honorabilidad que las graves dificultades de todo orden, que son de dominio público; han sido salvadas, por el momento, en forma altamente satisfactoria para la Nación, y ésta, tranquila y segura, dedica sus energías a una labor llena de esperanzas, contribuyendo a ella el Poder Ejecutivo en la medida de sus recursos propios, ya que le faltaron las instituciones y las leyes necesarias para llenar más eficientemente tan altos fines. [2]
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








