DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, EN EL ACTO REALIZADO EN EL PALACIO LEGISLATIVO
Tabaré Vázquez
[1 de Marzo de 2005]
Queridos visitantes de países amigos y hermanos, que nos honran con su visita. Queridas uruguayas y queridos uruguayos: Como decimos siempre, lo primero es lo primero, y lo primero es agradecer a todos ustedes las muestras de cariño, de afecto, de respaldo, que tanta falta nos hacen para llevar adelante la tarea que nos han encomendado. ¡Gracias uruguayos, gracias!
Los actos del 1º de Marzo, y éste en particular, no son solamente fruto del pronunciamiento ciudadano del pasado 31 de octubre. Son fruto de una larga historia de sueños, de esperanzas, compromisos y sacrificios de muchas generaciones de uruguayas y uruguayos. Nosotros, somos apenas un momento de esa larga historia que, por cierto, no termina hoy. Por eso somos muchos más que los que estamos aquí. Junto a nosotros están nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos y nietos, nuestros amigos, nuestros compañeros, nuestros queridos compañeros.
Y ante la imposibilidad, y ante la imposibilidad de mencionar a cada uno de ellos, mencionaremos a uno que los representa a todos: el General Líber Seregni.
Queridas uruguayas y queridos uruguayos, como no puede ser de otra manera, el gobierno que hoy se inicia será el gobierno de todos los uruguayos, y el Presidente que hoy asume será no solamente el Presidente de todos los uruguayos, sino también la garantía de que el gobierno será el gobierno de todos y para todos los uruguayos.
No seremos arbitrarios, pero tampoco seremos neutrales. No se puede ser neutral ni se puede ser indiferente ante la pobreza, ante el desamparo, la desigualdad, la violencia, la corrupción, la intolerancia.
Este gobierno tiene señas de identidad nítidas e indelebles. Y desde ellas vamos a gobernar para la sociedad y ello pasa por algo que se llama profundizar, ensanchar, alargar la democracia y la participación ciudadana en el ejercicio de este gobierno nacional que debe ser de todos los uruguayos.
