octubre 20, 2009

Discurso de Ricardo Balbin en San Nicolás, celebrado en la esq. de las calles Mitre y Urquiza (1946)

DISCURSO EN SAN NICOLÁS - PROVINCIA DE BUENOS AIRES, CELEBRADO EN LA ESQ.  DE LAS CALLES MITRE Y URQUIZA
Ricardo Balbin
[7 de Diciembre de 1946]

También aquí como en todos los pueblos de la República y como en tantas oportunidades que ya pasaron y 'en tantas que vendrán estamos los legisladores de la Unión Cívica Radical, listos para rendir cuentas detalladamente de cada uno de nuestros actos. Será bueno, que siempre y por siempre, implantemos esta costumbre fundamental para un partido democrático; la rendición de cuen­tas del mandatario ante sus mandantes.
Quién sabe si nuestros adversarios que proclaman su constitución en movi­miento de nueva conciencia en marcha pueden hacer lo mismo. Quién sabe si esos diputados obreristas. que vienen con chofer uniformado al Congreso, que votan en contra de la derogación de la ley 4.144 y que no se perturban frente a un derecho que castiga severamente la huelga; quién sabe si ellos pueden rendir cuentas de lo que hacen ante sus votantes.
Quién sabe si los que confundieron al pueblo argentino presentándose como abanderados de la soberanía y de la liberación económica pueden hoy pre­sentarse tranquilos ante su electorado, después de votar a favor del monopolio extranjero, después de oponerse a la nacionalización de los servicios públicos, después de encarpetar los reclamos radicales de investigación de los negociados, que se hicieron en beneficio del capital monopolista extranjero.
Yo sé que el pueblo argentino creyó votar bien, tan cansado estaba del frau­de, tan abatida estaba su fe civica, tan perniciosa fue la sumisión de los partidos que se dijeron democráticos, tan trágica fue la conducta de los que debieron proceder con dignidad. Y porque sabemos que el pueblo creyó votar bien, es a ese pueblo a quien venimos honrada, honestamente a poner en alerta.
No venimos a pedirle su voto, que no cuenta, quizá por mucho tiempo no haya en la República elecciones fundamentales. Venimos en cruzada civica, con la auténtica y más pura bandera del radicalismo, la que dignificó y dio personali­dad política al pueblo argentino, a decirle que ponga distancia con el gobierno. Que no asuma la responsabilidad de respaldar lo que mañana será trágico para el porvenir de sus hijos.
En el país se produce un simple cambio de oligarquías; pero lo fundamental es que ese cambio en esencia no significa sino el fortalecimiento del capital, en desmedro de los intereses obreros.
Este vigoroso radicalismo hoy resurge evolucionado en el tiempo, actuali­zado en las nuevas corrientes que agitan a los hombres, modernizado y purificado en sus prácticas; para retomar la línea histórica y ser instrumento definitivo de liberación del hombre argentino, sin distinguirlo en divisiones de clase.
Nosotros como generación del radicalismo que hemos recorrido los campos de la República, mucho antes del 4 de junio, sembrando la rebelión entre los oprimidos, anatematizando el privilegio escudado en el fraude, nosotros que he­mos hecho eso cuando los salvadores providenciales ganaban ascensos en la ad­ministración fraudulenta y conculcadora del régimen, nosotros afirmamos que el radicalismo hará la felicidad definitiva del país. La hará. Sépanlo bien los traido­res al radicalismo, éste cumplirá su misión.
RICARDO BALBIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario