
DISCURSOS PARLAMENTARIOS
DERECHOS POLITICOS DE LA MUJER
Ricardo Balbin
Diario de Sesiones HCD - 3 de septiembre de 1947
Tomo IV - Págs. 76 a 77
Sr. Presidente (Guardo). - Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.
Sr. Balbín. -- El sector de la Unión Civica Radical tratará con sumo agrado la cuestión traída por el señor diputado por la Capital.
Lo hará porque la conquista del voto de la mujer es parte integrante de nuestro programa partidario y porque ese punto de nuestro programa tiene estado parlamentario por la iniciativa de nuestros diputados.
Pero este sector, que trabaja a plena responsabilidad, considera que una cuestión de esta naturaleza no puede ser tratada por vía de la moción propuesta por el señor diputado por la Capital.
El voto de la mujer será una gran institución dentro del país. Las exposiciones que hagan los señores diputados al darle sanción serán la base fundamental del edificio nuevo que vamos a construir. Aunque el argumento del señor diputado en el sentido de que disponen de número para hacer prosperar, su moción pueda tener la finalidad de hacer variar nuestro criterio, ése no es un razonamiento que modifique nuestra actitud. Queremos tratar la cuestión con la seriedad y con la responsabilidad que ella se merece.
Son muchos más serios el debate y las exposiciones de los señores diputados que la reclamación de la plaza a que recién se aludía.
La reclamación es un antecedente, pero no es la institución que nosotros vamos a dar al país.
Sr. Colom. - Hace cuarenta años que la mujer reclama el voto.
Sr. Balbín. - El radicalismo en tal sentido afronta con tranquilidad este caso. Sus iniciativas fueron permanentes, y fue el azar numérico de la composición de las Cámaras la que impidió esa sanción. Pero nosotros no queremos hacer capítulo de cargos contra nadie ni mérito de nuestra situación.
Nuestro voto ante el país ya está comprometido. Nuestra responsabilidad está afrontando a plena razón este proceso.
Y tiene esta Cámara la seguridad de que cuando nuestro sector dice que va a estar y que va a cumplir, lo hace plenamente.
¿Qué finalidad tiene esta actitud actual del sector?, -interrogaba el señor diputado García-. ¿Encierra acaso el propósito de malograr esta conquista? No, señor diputado; encierra el propósito de tratar bien esta cuestión.
Respetamos las opiniones de los señores diputados; queremos que cada uno que tenga interés e ilustre esta cuestión exponga ideas, porque el choque de las mismas hará más afirmativa la institución que vamos a dar; por eso es necesario debatirla con prolijidad y exponerla con esmero.
Se lo merece el prestigio del pueblo y nosotros queremos prestigiarlo permanentemente. Si nosotros decimos que nos vamos a oponer a la moción de constituir la Cámara en comisión, y pedimos demorar únicamente cuatro días el tratamiento de esta cuestión, bajo la seguridad de que estaremos sin cansarnos en el recinto, hasta votarla, yo pregunto quién tiene la culpa en la demora; si este sector, o la mayoría de la comisión, que se ha entretenido un año sin dar los despachos.
No se puede argumentar así en el aire y lanzar una manifestación que pueda interpretarse en el sentido de que nosotros estamos en situación de oponernos. No, señores diputados, porque de la misma manera, yo podría decir que se ha demorado demasiado la sanción o el despacho de la comisión equilibrando posibilidades electorales, o estados de opinión argentina. Queriendo penetrar el porqué de la demora de este despacho, creo honestamente que ha sido porque la Cámara ha trabajado en otras cuestiones y nada más.
En razón de estas espacialísimas circunstancias, en la seguridad que tiene el país, y sobre todo la mayoría, de que esta conquista es originaria del radicalismo, en cuanto a posición partidaria, dado que reclamó el voto para la mujer, antes de llamarla descamisada, cuando en este país hablábamos del pueblo, exclusivamente del pueblo, nosotros vamos a darle el sufragio a la mujer con sentido popular, y no con sentido de descamisada; con sentido argentino, porque el término será acertado o no, pero tiene sabor de clase y el radicalismo no acepta clases dentro del país. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos.)
Estas cosas, dichas en el debate de la ley, fijarán el criterio de por qué lo damos nosotros y por qué lo dan ustedes; qué calificativo se atribuye uno u otro dentro del conjunto de la nacionalidad.
Y eso es necesario que quede bien documentado, para que el futuro juzgue nuestras intenciones.
Todos vamos a dar el voto, pero ya aparece una diferencia, que queremos documentarla porque tenemos responsabilidad histórica dentro de la Unión Civica Radical. Y el sector mayoritario, que controla cierto movimiento sindical y descamisadista, pudo saber -y esto está plenamente documentado- que precisamente hoy iban a venir las mujeres a la plaza.
Sr. Colom. - El señor diputado Balbín, que es un distinguido abogado, sabe que al aceptar el mandato de la Unión Civica Radical, se obligaba a respetar su plataforma.
Sr. Rojas (A.). - Vamos a acordar el voto.
Sr. Balbín. - Vamos a eso con gran sentido de responsabilidad.
-El señor Colom hace una interrupción que no se alcanza a percibir.
Sr. Presidente (Guardo). - Ruego al señor diputado que no interrumpa.
Sr. Balbín. - ¿Cómo se pueden hacer argumentos así, impresionistas? Acuérdense los señores diputados que muchas barras aplaudieron y después silbaron. A mí me tiene sin cuidado los aplausos o los silbidos cuando estoy en legislador de la República. (Aplausos.)
Hacemos un planteamiento serio. No vamos a dictar una ley que dé medios económicos al gobierno; no vamos a dictar una ley que modifique una norma jurídica anterior. Es una institución la que vamos a crear.
El señor diputado decía recién, con cierta jactancia, que éste era un modo de entrar en la historia. Si es así, por lo menos, no entremos por la ventana de la comisión; entremos por la puerta ancha del Congreso, donde todos los hombres sean capaces de decir serenamente su palabra, para que el país sepa que esta institución salió en un momento de serenidad de la Cámara.
¿Qué importancia tiene una demora de cuatro días en el transcurso de muchos años?
Sr. Colom. - Cuarenta años.
Sr. Balbín. - Los que fueran; tal vez los años de toda la vida, porque siempre las mujeres fueron iguales y no aparecen iguales ahora.
Esta oposición no es posición política; es de afán de ilustración...
-El señor diputado Colom hace una interrupción que no se alcanza a percibir.
Sr. Presidente (Guardo). - No interrumpa, señor diputado.
Sr. Balbín. - Déjelo, señor presidente, porque me estoy luciendo. (Aplausos.)
Yo apelo al presidente del bloque de la mayoría, que sabe y le consta que este sector en otras leyes se mostró enérgicamente contrario, en momentos en que ese sector no tenía quórum para imponer la ley, y nos quedamos demostrando siempre que estábamos cumpliendo permanentemente con nuestro deber.
Le solicito, caballerescamente, que tratemos esta cuestión del voto de la mujer, porque la mujer argentina se merece que hagamos un gran debate de ilustración, pero que lo hagamos bien, sin precipitaciones.
No llegará el 30 de septiembre, porque todos estaremos alerta para el cumplimiento de este compromiso que ya, en este instante, contrae por mi intermedio la Unión Civica Radical. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos)
Diario de Sesiones HCD - 3 de septiembre de 1947
Tomo IV - Págs. 76 a 77
Sr. Presidente (Guardo). - Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.
Sr. Balbín. -- El sector de la Unión Civica Radical tratará con sumo agrado la cuestión traída por el señor diputado por la Capital.
Lo hará porque la conquista del voto de la mujer es parte integrante de nuestro programa partidario y porque ese punto de nuestro programa tiene estado parlamentario por la iniciativa de nuestros diputados.
Pero este sector, que trabaja a plena responsabilidad, considera que una cuestión de esta naturaleza no puede ser tratada por vía de la moción propuesta por el señor diputado por la Capital.
El voto de la mujer será una gran institución dentro del país. Las exposiciones que hagan los señores diputados al darle sanción serán la base fundamental del edificio nuevo que vamos a construir. Aunque el argumento del señor diputado en el sentido de que disponen de número para hacer prosperar, su moción pueda tener la finalidad de hacer variar nuestro criterio, ése no es un razonamiento que modifique nuestra actitud. Queremos tratar la cuestión con la seriedad y con la responsabilidad que ella se merece.
Son muchos más serios el debate y las exposiciones de los señores diputados que la reclamación de la plaza a que recién se aludía.
La reclamación es un antecedente, pero no es la institución que nosotros vamos a dar al país.
Sr. Colom. - Hace cuarenta años que la mujer reclama el voto.
Sr. Balbín. - El radicalismo en tal sentido afronta con tranquilidad este caso. Sus iniciativas fueron permanentes, y fue el azar numérico de la composición de las Cámaras la que impidió esa sanción. Pero nosotros no queremos hacer capítulo de cargos contra nadie ni mérito de nuestra situación.
Nuestro voto ante el país ya está comprometido. Nuestra responsabilidad está afrontando a plena razón este proceso.
Y tiene esta Cámara la seguridad de que cuando nuestro sector dice que va a estar y que va a cumplir, lo hace plenamente.
¿Qué finalidad tiene esta actitud actual del sector?, -interrogaba el señor diputado García-. ¿Encierra acaso el propósito de malograr esta conquista? No, señor diputado; encierra el propósito de tratar bien esta cuestión.
Respetamos las opiniones de los señores diputados; queremos que cada uno que tenga interés e ilustre esta cuestión exponga ideas, porque el choque de las mismas hará más afirmativa la institución que vamos a dar; por eso es necesario debatirla con prolijidad y exponerla con esmero.
Se lo merece el prestigio del pueblo y nosotros queremos prestigiarlo permanentemente. Si nosotros decimos que nos vamos a oponer a la moción de constituir la Cámara en comisión, y pedimos demorar únicamente cuatro días el tratamiento de esta cuestión, bajo la seguridad de que estaremos sin cansarnos en el recinto, hasta votarla, yo pregunto quién tiene la culpa en la demora; si este sector, o la mayoría de la comisión, que se ha entretenido un año sin dar los despachos.
No se puede argumentar así en el aire y lanzar una manifestación que pueda interpretarse en el sentido de que nosotros estamos en situación de oponernos. No, señores diputados, porque de la misma manera, yo podría decir que se ha demorado demasiado la sanción o el despacho de la comisión equilibrando posibilidades electorales, o estados de opinión argentina. Queriendo penetrar el porqué de la demora de este despacho, creo honestamente que ha sido porque la Cámara ha trabajado en otras cuestiones y nada más.
En razón de estas espacialísimas circunstancias, en la seguridad que tiene el país, y sobre todo la mayoría, de que esta conquista es originaria del radicalismo, en cuanto a posición partidaria, dado que reclamó el voto para la mujer, antes de llamarla descamisada, cuando en este país hablábamos del pueblo, exclusivamente del pueblo, nosotros vamos a darle el sufragio a la mujer con sentido popular, y no con sentido de descamisada; con sentido argentino, porque el término será acertado o no, pero tiene sabor de clase y el radicalismo no acepta clases dentro del país. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos.)
Estas cosas, dichas en el debate de la ley, fijarán el criterio de por qué lo damos nosotros y por qué lo dan ustedes; qué calificativo se atribuye uno u otro dentro del conjunto de la nacionalidad.
Y eso es necesario que quede bien documentado, para que el futuro juzgue nuestras intenciones.
Todos vamos a dar el voto, pero ya aparece una diferencia, que queremos documentarla porque tenemos responsabilidad histórica dentro de la Unión Civica Radical. Y el sector mayoritario, que controla cierto movimiento sindical y descamisadista, pudo saber -y esto está plenamente documentado- que precisamente hoy iban a venir las mujeres a la plaza.
Sr. Colom. - El señor diputado Balbín, que es un distinguido abogado, sabe que al aceptar el mandato de la Unión Civica Radical, se obligaba a respetar su plataforma.
Sr. Rojas (A.). - Vamos a acordar el voto.
Sr. Balbín. - Vamos a eso con gran sentido de responsabilidad.
-El señor Colom hace una interrupción que no se alcanza a percibir.
Sr. Presidente (Guardo). - Ruego al señor diputado que no interrumpa.
Sr. Balbín. - ¿Cómo se pueden hacer argumentos así, impresionistas? Acuérdense los señores diputados que muchas barras aplaudieron y después silbaron. A mí me tiene sin cuidado los aplausos o los silbidos cuando estoy en legislador de la República. (Aplausos.)
Hacemos un planteamiento serio. No vamos a dictar una ley que dé medios económicos al gobierno; no vamos a dictar una ley que modifique una norma jurídica anterior. Es una institución la que vamos a crear.
El señor diputado decía recién, con cierta jactancia, que éste era un modo de entrar en la historia. Si es así, por lo menos, no entremos por la ventana de la comisión; entremos por la puerta ancha del Congreso, donde todos los hombres sean capaces de decir serenamente su palabra, para que el país sepa que esta institución salió en un momento de serenidad de la Cámara.
¿Qué importancia tiene una demora de cuatro días en el transcurso de muchos años?
Sr. Colom. - Cuarenta años.
Sr. Balbín. - Los que fueran; tal vez los años de toda la vida, porque siempre las mujeres fueron iguales y no aparecen iguales ahora.
Esta oposición no es posición política; es de afán de ilustración...
-El señor diputado Colom hace una interrupción que no se alcanza a percibir.
Sr. Presidente (Guardo). - No interrumpa, señor diputado.
Sr. Balbín. - Déjelo, señor presidente, porque me estoy luciendo. (Aplausos.)
Yo apelo al presidente del bloque de la mayoría, que sabe y le consta que este sector en otras leyes se mostró enérgicamente contrario, en momentos en que ese sector no tenía quórum para imponer la ley, y nos quedamos demostrando siempre que estábamos cumpliendo permanentemente con nuestro deber.
Le solicito, caballerescamente, que tratemos esta cuestión del voto de la mujer, porque la mujer argentina se merece que hagamos un gran debate de ilustración, pero que lo hagamos bien, sin precipitaciones.
No llegará el 30 de septiembre, porque todos estaremos alerta para el cumplimiento de este compromiso que ya, en este instante, contrae por mi intermedio la Unión Civica Radical. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos)
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